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iMDUSTR! AS MADRILEÑAS ROMANÓNOS, onsecuentes en nuestro proposito de favo recer, por medio de la publicidad, el desarrollo de ese gran elemento de la riqueza que se llama la industria, y que no es, en suma, sino uno de los aspectos del trabajo nacional, inauguramos en- las columnas de A B C esta sección, consagrada al Madrid industrial. Madrid, la villa y corte de Madrid, motejado, por los que n o lo conocen ó lo envidian, de absorbente centralista y de vicio la vida parasitaria y burocrática qtie le atribuyen injustamente, no es sólo el centro intelectual de España, es al propio tiempo el pueblo más trabajador de la península. Esta cualidad, que pocas personas conocen, está demostrada de una manera palmaria en lo que Madrid paga á la caja del Tesoro por contribución industrial, y en venir figurando en las estadísticas oficiales con una cuota por este concepto muy superior á las que pagan Barcelona, Valencia, Sevilla y otras poblaciones, tenidas con error, por la mayoría de las gentes, como centros de más actividad industrial. Pero la industria madrileña no es, en general, lo que se conoce con el nombre de gran industria fabril, cuyo desarrollo se viene ya iniciando y será un hecho en cuanto Madrid disponga del principal elemento industrial: de la fuerza motriz, que su alejamiento de las cuencas carboníferas y de los puertos encarece, y que tendrá con largueza y modicidad, merced á los grandes trabajos que para la producción y conducción del fluido eléctrico se verifican actualmente. La, industria á que nos referimos es una industria típica, sm generis, fraccionada en multitud de establecimientos, en los que encuentran medios de vida millares y millares de familias obreras, y cuyos variados productos, fabricados con tal perfección y gusto artístico J 3 Y 5 Lfi fabricación de papel de vasares- y la. mencionada dé confettis y serpentinas forman- la segunda sección, cuyos grandes y bien montados talleres se hallan establecidos en la calle del General Alvarez de Castro, nútn. 8, estando dotados de la niás nueva y perfecta maquinaria, y en ellos encuentran trabajo más de 50 operarios. El Sr. Lencina, creador de este núcleo industrial, es el prototipo del industrial madrileño, perseverante é infatigable en el trabajo, abnegado y, á prueba de contrariedades, de ana clara inteligencia y un perfecto conocimiento del negocio industrial que dirige, con la valiosa ayuda de sus dos hijos, Franco y Enrique, jóvenes inteligentes y activos cooperadores en los negocios de la casa. Comenzó ésta por los artículos que comprende la primera sección, y su creación data de 1860, según amablemente nos informa el señor Lencina. Al mismo y á nuestra observación gráfica debemos los siguientes minuciosos detalles, que publicamos á título de curiosidad y por contener una provechosa enseñanza acerca de lo que valen la perseverancia y una voluntad firme é inteligente puestas al servicio de un negocio industrial, y mediante las cuales ha llegado á alcanzar éste las grandes proporciones que hoy tiene. Empecemos por la fabricación de los dos artículos á quienes hemos reconocido la mayor actualidad; á tout seigneur, tout honneur. í Su nombre italiano, que no ha habido ocasión de cambiar por otro español, harto revela la por su importancia, sino por ser de verdadera pnncipal es ei de n uestra información, y acas procedencia extranjera del artículo y de cómo actualidad dos de los artículos que produce, resultará también favorecido el de los consu- el laborioso industrial, al apoderarse del mercomo son los Confetti y Serpentinas, cuyo usó, ómidores, por Wen informados, v tanto mejor si cado nacional, nos ha emancipado de la serví dumbre á una industria exótica, que monopolimejor dicho, su derroche, en el próximo Car- es así. PAPELERÍA E IMPRENTA, ROMANONES 3 Y 5 CONFETTI K I! í i íí Á J. Y t t 4 i T t ít h 9 w fí TALLER DE MAQUINAS DE ESTAMPACIÓN Y PICADO DEL PAPEL DE VASARES ALMACÉN Y EMPAQUETADO DEL PAPEL DE VASARES cjiie muchos los creen de manufactura extranjera, proveen al consumo de la capital y hallan fácil salida- en el mercado interior, donde son preferidos, por esa misma perfección á que aludimos y por su relativa baratura, á sus similares importados de otros países con nomposos anuncios y reclamos. Y cuenta. que porrazones que á nadie escaparán, y menos á los que en Madrid viven, entre otras, la elevación del tipo tributario por su censo de población, lo caro de las subsisten- cias, lo alto del precio de los alquileres y los mil arbitrios, impuestos municipales y gabelas que pesan sobre el industrial, el desarrollo de las modestas industrias madrileñas es por todo extremo difícil, y sólo es posible su vida á beneficio de un constante esfuerzo, de una atención no interrumpida en perfeccionar los elementos y procedimientos de fabricación y de lo que podría calificarse de verdadera vocación industrial. Y dicho esto como debido tributo pagado en aras de la más estricta veracidad y en honra y enaltecimiento de la industria madrileña, vamos á proceder á una breve información acerca de uno de los más importantes establecimientos en su clase, y es el perteneciente al conocido industrial D. Francisco Lencina, á cuyo establecimiento concedemos la prioridad en estas reseñas que hoy comenzamos, no sólo El establecimiento de referencia comprende naval, por la juventud alegre y la gente de buen humor, tanta animación prestará las cuatro industrias diferentes, aunque relacionafiestas de la locura colectiva, como calificó á das entre si por su propia naturaleza. Son éstas relativas al ramo de papelería, arestos días de natural expansión y de olvido zaba el comercio de los Confetti, imponiéndola su grado al consumidor- los precios y la calidad, que es la finalidad inevitable de todo mc nopolio. Antes de ahora hemos tenido ocasión de probar lo que hemos confirmado en nuestra reciente visita á los talleres, y es que el confetti e. esta notable casa es muy superior al extranjero por la baratara de sus precios, por su ligereza y por lo esmerado de su confección, debido á ios especiales papeles que emplea en ella el Sr. Lencina, inmejorables por su calidad y hermoso colorido, exentos de polvo y de materia alguna que los altere, habiendo tenido siempre el más exquisito cuidado á fin de no dar ú. la venta en la plaza el residuo ó resultante de la fabricación, que, según hemos podido observar, es una especie de virutilla que se pega tenazmente á las ropas y ala. piel de tal suerte, que resulta molesta y desagradable la sensación que produce su adherencia en las señoras y demás personas de tez delicada. UN PATIO DE LA FABRICA de cuidados cierto adusto filósofo germano. Por esta manera, aprovechando la actualidad, nos proponemos favorecer en cierto modo los intereses de los productores, yaque ese fin 1 AS SERPENTINAS Este producto, según las pruebas verificadas en los talleres á nuestra presencia, eme á tículos de escritorio, talleres de imprenta y en- su espléndida confección, á la belleza de sus cocuademación, instalados ¿M ¡a calle del Conde lores y á su ligereza y buen corte, una cualide Romanones, 3 y 5, y constituyen una sec- dad que es inapreciable en el juego á que se líi destina: la seguridad y suavidad con que se ción. TALLER DE FABRICACIÓN DE cCONFETTI Y SERPENTINAS TALLER DE PLEQADO Y EMBALADO