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NUMERO 979 A B C DOMINGO 9 DE FEBRERO ÜE 1908. OCHO PAGINAS. EDICIÓN 1. PAGINA 3 Madrid. Funerales en la iglesia de San Francisco el Grande por el Rey y el Príncipe heredero de Portugal. Los ministros esperando á la puerta I OTS. A B C del templo la llegada de S. M el Rey D Alfonso. 1, Sr. Maura. 2, Sr. La Cierva. y se llevó el manuscrito de la nueva comedia, cándose, asegura la felicidad de Jacquelique anoche estrenaron los artistas del Gym- ne... nase... A Mr. Porel le debieron chillar los uando comienza el segundo acto, Jacquesidos de un modo espantoso... line y Henri se han casado ya, y Henacqueline ha sido educada por una ancia- ri, además, engaña á su mujer con mistress na señora, tía suya, y por una amiga ín- Begss, una americana un poco alocada. Hay un joven amigo de los protagonistas, tima de ésta, Mad. Ravenel. I, a madre de Jacqueline, casada en segundas nupcias en Savenol, que anda enamorado de la ameriAmérica, ha vivido siempre alejada de su cana, y quiere á todo trance suplantar, á Henri en los favores de mistress Begss, para hija. lo cual no encuentra mejor procedimiento Mad. Ravenel y su hijo Fernando han de sido la verdadera familia de Jacqueline, y que despertar los celosella Jacqueline, pues, como es ésta los quiere como á madre y hermano, ignoracomprenderéis, marido. la única que la traición del respectivamente. Fernando impide que Jacqueline descubra Fernando, sin embargo, ha visto que el la verdad, y para que no sospeche nada llega afecto fraternal que sentía por Jacqueline se ha convertido poco á poco en otro senti- hasta á hacerla creer que es ¡él, Fernando, el miento más dulce... Fernando ama á Jac- amante de mistress Begss. l. El joven Savequeline, pero no se atreve á confesarlo, y nol se escurre un día y deja escapar un inoculta cuidadosamente su pasión que, como sulto, una palabra ofensiva para la americana, y Fernando, que ve las dudas de Jacquees natural, nadie sospecha... Mad. Aronsou, la madre de Jacqueline, line, no vacila en desafiar á Savenol, porque mistress Begss, regresa en este momento á Europa, porque batiéndose por defender áá Jacqueline, hace devuelve la tranquilidad cree que ha llegado la hora de pensar en el inteligencia con casamiento de la muchacha, de asegurar su creer á ésta que es cierta su continúe sospela americana, impide que felicidad, la felicidad de Jacqueline chando de la fidelidad de Henri y asegura Joven, elegante y rica, apenas hace su en- su felicidad la felicidad de Jacqueline... trada en el mundo se ve rodeada de pretendientes que la asedian, y llegado el momento de decidirse, cae del lado de un hombre Y á pesar de todo, Jacqueline comienza á encantador, al que conoció en no sé qué fies- ver que no es feliz... Henri está furioso ta de sociedad, y al que cree amar porque es con Fernando, con Savenol, con mistress muy guapo... Él elegido, pues, es Henri de Begss, con todos, desde que ha tenido conolyignieres... cimiento del proyectado duelo, y como es Pero antes de decidirse, áJacqueline la aco- lógico, paga su mal humor Jacqueline... mete un escrúpulo... Se acuerda de repente En vano Fernando aconseja prudentemente de Fernando Ravenel, al que ella quiere á Henri; en vano se esfuerza por arreglarlo como á un hermano, puesto que se ha edu- todo, á fin de asegurar la felicidad de Jaccado con él... ¿I a querrá del mismo modo queline... Decididamente, Jacqueline no es Fernando? ¿No habrá éste alguna vez pen- feliz... sado en hacerla su esposa? Jacqueline cree Marido y mujer tienen una escena cruda amar á Henri, ya lo he dicho; pero antes de explicaciones, en la que Henri se muestra que sacrificar á Fernando se sacrificaría ella tal como es: brutal, exigente, dominador, y misma... Y resuelta, valerosa, acomete la si- Jacqueline, aunque tarde, comprende que se uación de frente y habla á Femando. ha equivocado al poner su amor en un homEsta escena es una de las más hermosas bre que no la corresponde, Todo él edificio construido trabajosamenle la comedia y está escrita de mano maestra... Jacqueline interroga á Fernando, y te por Fernando para evitar lo inevitable, á éste, que comprende perfectamente lo que fin de que Jacqueline continuase viviendo ocurre en el alma de la muchacha, que la ve engañada y dichosa, ya que no verdaderaenamorada de Henri, y, no obstante, dispues- mente querida por su esposo; todas sus ta á renunciar á él, se emociona profunda- mentiras, con noble fin inventadas; todas mente, la tranquiliza, la oculta su amor, elo- sus precauciones; todos sus sacrificios caen gia á su rival v se sacrifica, porque sacrifi- por tierra... Henri descubre todo á Jacqueline y se descubre á sí mismo, en un momento de brutal sinceridad... T, a pobre niña llora tristemente su desengaño, más doloroso porque es inesperado... Y terminada la escena de las crudas explicaciones, marido y mujer, decididos á romper el lazo que los ata, se separaa definitivamente... El público, mientras cae el telón que pone fin á este tercer acto, piensa que una vez más el divorcio es el único llamado á despejar esta situación insostenible, devolviendo la libertad á dos seres que al establecer su amorosa unión se equivocaron, creyendo que era amor lo que en realidad no es sino una cosa que se le parece un poco... Jacqueline y Henri se divorciarán, no cabe duda... Y adiós risueñas esperanzas, adiós encantadores proyectos de amor eterno, adiós amantes promesas, adiós, también para siempre adiós, la felicidad de Jacqueline... p 1 conde de Saint- Amadour, tío dejacque line, es un anciano, hombre de mundo, experimentado déla vida y del amor, viejo verde si se quiere, pero de corazón grande y leal. El ha sorprendido el amor de Fernando y su sacrificio; le ha admirado la fuerza de voluntad de este hombre generoso y honrado, mal comprendido por Jacqueline, que debió adivinar la verdad... Pero no importa... El conde de Saint- Amadour piensa que no es nunca tarde para remediar un daño por irreparable que á primera vista parezca, y explica lindamente á Jacqueline una teoría amorosa que no deja de tener cierta novedad... -Tú has hecho al revés, lo contrario de lo que hacen la ganeralidad de las mujeres- -dice el conde á Jacqueline. L, as mujeres se casan primero, y suelen engañar á sus maridos después... Tú no... Tu verdadero marido es Fernando. Henri hubiera sido tu amante... Te has equivocado, afortunadamente, y has tomado el amante primero que el marido... Pero todo se puede arreglar con tal que Fernando, tu verdadero marido, te perdone... Y, en efecto, Fernando y Jacqueline descúbrense sus más recónditos pensamientos, y como Fernando ama, claro está que perdona. El conde de Saint- Amadour tenía razón... Jacqueline se casará con su verdadero marido, con el que siempre debió ser su esposo... Fernando podrá ahora consagrarse por entero á lo que fue siempre el cuidado de toda su vida: á asegurar la felicidad de Jacqueline... p s una linda comedia, el verdadero mod lo de comedia, divertida en ocasiones, sentimental á ratos y siempre interesante, siempre entretenida... El público la recibió con el. mismo entusiasmo con que acogió meses pasados la anterior producción del Jacqueline es hermana gemela áe ossette... Paul Gavault ha acertado una vez más a satisfacer el gusto del público dándole una especiede novela de Feuillet dialogada, un asunto sencillo, originalmente desarrollado. Y tened presente que en este relato que de la obra he hecho me he limitado á narrar la acción, sin hablar de los personajes- episódicos, alguno de los cuales, como Pointillon, es una originalísima creación, un tipo parisiense hasta la medula, la murmuración hecha carne, algo así como un Saint- Simón de los salones, que registra en su carnet diario los escándalos, las frases, los chismes y las calumnias... Todo revuelto... Pointillon hizo las delicias del público del Gymnase con su famoso carnet, del que dice que no. se compone de historias, sino que es la HistoriaIva comedia está llena de frases espirituales que, si no provocan la carcajada ruidosa, mantienen constantemente la sonrisa en los labios... El público que asiste al teatro de Madame no quiere que le hagan reir á car cajadas porque es de mal gusto... Prefiere sonreír cuando el conde de SaintAmadour dice hablando de un hotel donde vive: -El propietario nos recuerda á todas horas que aquí venía siempre á veranear Guy de Maupassant... Es un recuerdo que da cierto gusto literario á la tortilla... Y sonreía también al oir exclamar á Jac- queline: ¡Que nos roben nuestros maridos. pase... Pero que nos roben los modelos de nuestros vestidos... ¡eso, jamás! El público festejó á Paul Gavault haden- do levantar el telón, multitud de veces al finalizar cada acto. I,o s aplausos debieron repercutir en los oídos. de Mr. Porel que á estás horas pensará seguramente que sólo una vez llama á las puertas de un teatro la felicidad... I a felicidad de Jacqueline... JOSÉ JUAN CADENAS C J mismo autor, Mlle. Jossette, nafemme... Porque Par Febrera.