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I C I s, 1908 NUMERO S U E L T O 5 C É N T I M O S -s rp ii! V, itsi He gii naaMn n HiK $i mmmiim, i9 msa r SAL 1 1 l i sT R A D A A Ñ O iV. N Ü M 978, k 0 k 0 k 0 k É P O C A íNar r r sr Wai 8 aM ai ÍUJMW l jgl lTl 1ll W MII Ws Ha yi tet) iNMHVJ W S 3 U. Sevilla, S. M la Reina doña Victoria pa do por el camino de Tablada en compañía de la duquesa de San Carlos. 1 I a muerte de nuestro representante díplomá tico en Marruecos nos ha emocionado, pero no nos ha sorprendido; trabajador infatigable, hoinbre muy celoso en el cumplimiento de su deber, sin disfrutar descanso alguno, su salud tenía que resentirse, y solamente su energía era capaz de sostenerle. Su estancia en Rabat, indudablemente cuando y a estaba herido de muerte, es una demostración de la fuerza del espíritu sobre la materia; enfermo de gravedad, ocultando á cuantos le rodeaban sus dolores, se hacía conducir en litera al palacio del Sultán, discutiendo y defendiendo paso á paso nuestros intereses, debatidos tanto por los del Maghzen como oor los de otros. Representar á Inglaterra y Alemania en ciertos países, por no decir en todos, es cosa fácil; alegar en pro de los derechos de u n a nación tan azotada por las desdichas como la nuestra, es lo difícil. Sin embargo, I lavería se ha distinguido en Rabat, como se distinguió en el ministerio de Estado, en el Perú, en Atenas, en los Estados Unidos, en China, en Santiago de Chile y en cuantos destinos ha desempeñado desde 1873, que ingresó en la carrera diplomática. lylavería era joven aún; nació en 1850; pero los continuos trabajos, la constancia, la persistencia que eran su característica y las vicisitudes que parecían perseguirle, no podían por menos de minar el organismo más robusto; en todas partes supo hacerse querer; en la América española, donde era muy conocido, su muerte será sentidísima, los españoles le amaban, porque siempre encontraron en él apoyo. protección y justicia. Para España el fallecimiento de I lavería, y más en estos momentos, significa una gran dificultad. Lo más interesante de las negociaciones diplomáticas de cierto género ya en determinadas condiciones no consta por escrito, y es probable que lo principal de lo tratado en Rabat haya revestido la forma de costumbre. Por sus relaciones con sms colegas en Tánger; por lo penetrado en las cuestiones pendientes, ahora nos era más estimable que nunca. El Gobierno debe pensarlo mucho antes de nombrar á su sucesor, gue es indispensable reúna muy relevantes condiciones, y á ser posible, que haya prestado servicios en Marruecos, pues las circunstancias no permiten dedicarse á estudios que no pueden retardarse. De cualquier modo, la pérdida de Llaveríá es, por todo extremo, lamentable, porque se trata de un hombre inteligente, celosísimo, probo, y en CvSte momento difícil de reemplazar. C e g ú n comunica nuestro encargado de Nego cios en Tánger, el decano del Cuerpo diplomático allí residente, así como todos sus colegas, han estado en la JUegación, para expre- sar su profundo sentimiento por la muerte del Sr. Xlavería. También fué á visitarle, con el propio objeto, la Delegación xerifiana. El Cuerpo diplomático acreditado en la citada capital marroquí se h a reunido para tratar de los particulares concernientes al entierro y funerales. de la E 1 ministro de Estado yrecibió noticia mañamuerte á las nueve media de la na de ayer, é inmediatamente envió á la viuda del Sr. Ivlavería el siguiente telegrama: Vivamente conmovido, ruégole se sirva manifestar á la señora I lavería que estoy por completo á su disposición. Desea el Gobierno que si los restos mortales han de trasladarse á la península, se efectúe en un buque de guerra, y á ese efecto, el ministro de Marina telegrafía al comandante del Numancia que lo llevaría á Cádiz, Cuide V. S. de que la exposición del cadáver, conducción á bordo y demás actos con ello relacionados, tengan todo el decoro que corresponde á España y á los servicios de tan excelente funcionario, pagando los gastos la IvCgación por cuenta de este ministerio y requiriendo er concurso de los elementos navales y militares allí V nX s. -AUendesalazar. I0 sm LA TRAGEDIA DE LISBOA POR TELÉGRAFO DE NUESTROS ENVIADOS ESPECIALES Y CORRESPONSALES LISBOA, 5 FEBRERO DE 9 0 8 Er Excmo. Sr. D. José de Llavería, ministro de España en, Marruecos, que acaba de fallecer en Tánger. F 0 1 HEPFER. I a situación económica. Dictíadura de Joaó Franco; agitación lepublicana; decreto sobre expulsión de los sospechosos, publicado el 31 de Enero; atentado del i.o de Febrero. Estas son las causas y estos son los efectos de los acontecimientos que se han desarrollado recientemente en Portugal. Joao Franco h a dimitido y se ha retirado de: la política; el Gobierno, presidido por el almirante Ferreira do Amaral, anulará cuantas medidas dictatoriales había adoptado su predecesor y convocará el Parlamento. ¿Cesará entonces la agitación republicana? Ilógico sería que cesara, porque, desapareciendo las causas, es natural que los efectos desaparezcan también: pero son muchos los que creen que no ha de ocurrir así. Y algunos citan como uno de los fundamentos para que eso suceda el malestar económico. Por causarme tal afirmación grande extrañeza he tratado de averiguar la base del pesimismo que la inspira y, para informarme, he recurrido á extranjeros establecidos aquí, á banqueros, á comerciantes, á corredores de cambio, á personas que pueden hablar de cuestiones económicas con conocimiento de causa, porque se dedican á los negocios y ven de cer ca las cosas, mientras que la generalidad de