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NUMERO 976 DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL A. B C. JUEVES 6 DE FEBRERO DE ioc 8 OCHO PAGINAS. EDICIÓN i, PAGINA 3 Darras no puede acceder á esto, habiendo que las ideas estén claramente expuestas y ticia, la equidad, la caridad misma exigen e llegado ya en sus concesiones hasta el ex- que la acción sea interesante y conmove- sacrificio del interés particular, supeditándole al interés general. Apliquemos este ejemtremo de consentir que Gabriela educara á dora. La comedia de Paul Bourget y Andre plo al matrimonio indisoluble, y reconociensu hija en las prácticas religiosas. Lo menos N D 1 VORCE I a anciana Mad. Darras que él puede exigir es que sean respetadas Cury es 1 a requisitoria más violenta que se do que él suele hacer victimas, reconozcaha llevado al teatro contra el divorcio, y eso mos también que la vida es una serie no inconvalece lentamente, sus ideas. Pero Gabriela no piensa así y amenaza que es tanto lo que se ha, escrito sobre el terrumpida de sacrificios, en los cuales decuidada por sus hijos y por una gentil esmanoseado tema. Hoy el ministro de Justi- bemos probar nuestra grandeza moral. Ludianta de Medicina, la Srta. Berta, espí- con abandonar el hogar... Darras se dispone á dejarla marchar ame- cia se ha considerado en la obligación de ritu libre é independiente, que recuerda un poco los tipos de jóvenes rusas que llenan nazándola á su vez con apoderarse de la rebatir las teorías de Bouiget, y en una inn Divorce está sacado de la novela de las Universidades alemanas. niña y darla otra educación. Alocada Ga- terviú publicada en Le Matin contesta al Paul Bourget, del mismo título. Un joMad. Darras es católica ferviente; su hijo, briela, insiste en separarse de Darras, cuan- gran literato francés declarándose partida- ven escritor, Andre Cury, hizo el plan de la en cambio, el Sr. Darras, es un apacible li- do el P. Envrard la convence de que debe rio de la unión libre. obra y la sometió á la aprobación del direcPaul Bourget contesta al ministro, de- tor del Vaudeville. Mr. Porel encontró herbrepensador, caballeroso y honrado á carta permanecer al lado de su esposo, tde que abal. Enamorado de Gabriela, se casó con debe aceptar el sacrificio de vivir en su es- fendiendo la idea católica del matrimonio moso el pensamiento y quiso asociar á la ella, á pesar de que se trataba de una mujer tado de mujer divorciada y casada luego ci- indisoluble, y las polémicas comienzan ya obra á Paul Bourget, el cual no ha vacilado divorciada, y tomó á su cargo la educación vilmente, porque de este modo asegurará la en la Prensa á dividir á los partidarios y de- en unir su nombre al del literato novel, trade i uciano, el hijo del anterior matrimonio, cristiana educación de su hija y podrá con- tractores del divorcio. bajando á su lado y discutiendo con él efecEs verdad... El razonamiento de que exis- tos, frases y situaciones. del que ha hecho un hombre á su imagen y servar á la inocente niña la salud del alma... semejanza, librepensador también, y honraPaul Bourget no es de los literatos que do, leal y justo. por haber llegado ya creen que se rebajan MOMENTOS ANTES DEL REGICIDIO Del matrimonio de Gabriela y Darras nauniendo su nombre al de un desconocido... ció una niña, á la que Gabriela, á su vez, ha Al contrario... Y gracias á él, ved á este joeducado cristianamente, sin que el padre ven Audre Cury, que apenas cumplidos los opusiera la menor objeción, á pesar de la veinticinco años lee su nombre en los cartefirmeza de sus ideas. Cuando la representales del bulevar, unido al de uno de los más ción de la obra comienza, la hija de Gabrieprestigiosos literatos franceses... la y Darras se dispone á hacer su primera Otros países, otras costumbres... comunión. JOSÉ JUAN CADENAS Bs visita de la casa de los Darras un preParís. Enero. dicador famosísimo, el P. Envrerd hombre de gran talento, vasta ilustración y profundas convicciones religiosas. Compañero de Darras en la Escuela Politécnica, abandonó EL ÚNICO PELIGRO la ciencia para abrazar la carrera eclesiástica, y goza en la actualidad fama merecidísiEN MARRUECOS ma de orador sagrado, benévolo y severo á A llá por los tiempos en que D. Juan Prim em un tiemrío mismo. pezaba sublevándose contra O DonneU, y El P. Envrard se entera de que la hija acababa derribando el trono de Isabel II, made Gabriela y Darras va á hacer su primera tábamos como podíamos los ocios de guarnición, y más de una vez, después del paraíso comunión, y muéstrase complacidísimo; pero del Real entrábamos en alguna tintiriniba ó advierte á Gabriela que ese día ella, la machirlata, donde la banca no llegaba á un par dre, no podrá figurar en la santa ceremonia de napoleones en pesetas y cuartos. A nuesba al lado de su hija. Ante la Iglesia, Gabriela entrada el banquero tomaba la baraja amañano es la mujer legítima de Darras, puesto da, los puntos hacían como que apuntaban al que una mujer divorciada y unida luego ciplantar el albur; pero el gallo no se tendía esvilmente á otro hombre fuera del catolicisperando nuestra puesta, la cual excusado ej mo, vive en constante pecado mortal. decir qne no salía, y los que salíamos éramos nosotros, seguidos de murmullos y miradas I uciano y Berta, en tanto, se entienden, aviesas de aquellos caballeros burlados en sus piensan del mismo modo, tienen ideas seesperanzas de desplumarnos. mejantes y concluyen queriéndose y diciénPerdóneme el ilustrado Dr. Ovilo que invadoselo. Cuando el padrastro de I Uciano ve da su campo, y lo invada con la irreverencia lo que sucede, trata de combatir aquel amor que supone comparar la situación de España naciente; pero como es un hombre justo prien Marruecos con la de una partida de oficiamero se informa. I as noticias que adquiere les jóvenes y desocupados en un garito de son deplorables: Berta, en efecto, ha tenido mala muerte. Habrá irreverencia, pero lo que amores con un estudiante, el cual, después hay de fijo es exactitud absoluta en afirmar la paridad de ambas situaciones. de deshonrarla y hacerla madre, la ata idoEs completamente exacto que lo que nosotros nó... Luciano no quiere creer esto y dice que podríamos ganar en Marruecos, aun deshanson calumnias infames... cando, es cobre puro; en ochavos morunos coEl telón que pone fin á este primer acto bramos la indemnización de una campaña que, cae mientras el bondadoso y austero P. E bajo cierto aspecto, fue feliz y aun gloriosa. vrard dice que el divorcio ha comenzado es exacto que la (ó sea la El duque de Beja, hoy rey D. Manuel II (x) esperando en el muelle Tambiénfranco- española) barajaamañada, intedar sus frutos, destruyendo la paz y la feliligencia está y ni el regreso de sus padres y herraano, en la tarde del sábado último. siquiera podemos quejarnos de disimulo; es la cidad del hogar de los Darras, falto de 1 ¡mismísima baraja de Roma, de Méjico, del bendición de la Iglesia. u A B C EN PARÍS ir IDerta y I Uciano, al comenzar el segundo acto, celebran la indispensable entrevista y se explican... Berta no niega nada... Ni siquiera pretende disculparse buscando paliativos á la falta cometida, tratando de sincerarse y atribuyendo su desgracia al seductor que la engañara... Al contrario... Como mujer emancipada, confiesa con altivez reconociendo que es cierto lo que á Luciano han dicho; es verdad que se entregó á un hombre, porque Berta es partidaria del amor libre... Su error único, si error hay, es el haber elegido mal el hombre... I uciano es también partidario del amor libre... ¿Es que Darras, su padrastro, no le ha dicho mil veces que hacia ese ideal evolucionaba la justicia moderna? Convencido por lo que Berta le dice, y más convencido todavía por el cariño que la profesa, decide unirse á ella y discute con Darras. Esta discusión se encona porque Darras no cree en la sinceridad de Berta y sospecha que se trata de una intrigante, de una aventurera. Toda la familia está presente en el momento de la discusión, durante la cual, Luciano defiende denodadamente á la joven. Al fin, apurados los argumentos, Luciano se encara con Darras: -En último término, ¿qué? Yo no seré el primer hombre de Berta, ¿no es verdad? Tampoco tú has sido el primer hombre de tu mujer... El caso de Berta es idéntico al de una mujer divorciada y casada después... Darras no ve la lógica del razonamiento; ve un insulto á Gabriela en las palabras de Luciano, y le arroja de casa, mientras Gabriela se desvanece. Más tarde, Gabriela, acometida de nuevo por sus católicos convencimientos, reconoce que Luciano tiene razón, que el divorcio es un compromiso ilegal, y que no hay, no puede haber matrimonio valedero fuera del que la Iglesia bendice. l primer marido de Gabriela acaba, de morir; pero antes ha querido ver á su lijo Luciano para pedirle que solicite el perlón que, arrepentido, implora de su ex esposa. Luciano y Berta se van á contraer la anión libre, de acuerdo con las ideas que ambos profesan, y Gabriela, exasperada, rmlpa de todas sus desgracias al maldito divorcio, y pide á Darras que santifique el matrimonio naciéndole bendecir por la Iglesia. Su primer marido ha muerto; nada hay que pueda impedir á Darras darla esta satisfacción, medio único de devolver la paz que huyó del hogar Tonkín, con la cual senos tiró el pego en tres i ocasiones, y en ésta ya se nos ha anunciado en la Cámara francesa que en Marruecos no se tolerará más influencia preponderante que la de Francia. Respecto á los puntos que en Algeciras parecían poner contra Francia, están hoy conchabados con el banquero. Por lo tanto, á cualquier Gobierno español no le queda otro recurso digno, racional y patriótico, que hacer lo que nosotros hacíamos: mirar un rato y largarse sin hacer la menor postura. Y así como nosotros salíamos del garito sin detrimento de ningún género, á pesar del mal humor de los que esperaban explotarnos, también España puede retirarse de la ratonera en que ha entrado, sin el menor geligro; pues por no peligrar, ni peligrará esa especie de intangibilidad de la costa rifeña, que para algunos españoles es, al parecer, promesa de que, andando los años ó los siglos, ríuestros bisnietos, estrechos en este hogar que tan ancho nos vie ne ahora, tendrán donde estirar las piernas. No; ni eso peligrará; pues los franceses, por mucho que se dejen llevar del espíritu aventurero, y por mucho á que se atrevan, tienen bastante con caminar hacia Fez desde la fronteia argelina y la costa del Atlántico; el camino es más largo de lo que parece en el mapa. Y además, los ingleses saben que las ententes no son eternas, y maldita la gana tendrán de que las escuadras francesas dispongan en el Estrecho de otro Bizerta que oponer á Gibral! tar; pur fierra no les importa que Abd- el Aziz sea un protegido de la República francesa, á trueque de que ésta no se oeupe para nada de Egipto; pero no me toquéis á la Marina, y Gibraltar no admite rivales, que á tales pueden llegar los que hoy son cordialísimos amigos. La última instantánea que se ha hecho del rey D. Carlos de Portugal, En resumen, si ha de haber debate sobre Marruecos, para que todos cuando desembarcaba, acompañado de su esposa la reina Amelia, de re- hombres queque lo haya, puedan gobernar los gobiernan ó se greso de la cacería de Villaviciosa, cuarenta y cinco minutos antes de ser comprometan solemnemente á. no jugar en la chirlata franco- marroquí, declarando que el asesinado. FOTS. BENOUEL único riesgoque corre España es el de cometer una imbecilidad, que sería además una primaDarras, que había desconfiado de la since- ten muchas mujeres golpeadas, sacrificadas da á sabiendas. ridad de su antiguo camarada, creyéndole por sus maridos, es poderosísimo... Sin em- la Esta es mi opinión, y dispensen los que no compartan. uno de tantos emisarios congregacionistas, bargo, Paul Bourget contesta poniendo el JENARO ALAS devuelve su estimación al predicador sagra- siguiente é interesantísimo ejemplo: E Un barco se encuentra delante de un puerto... Uno de los pasajeros quiere desembarcar, pues le impulsan á hacerlo altísimas razones de interés moral y material... Por ejemplo: su padre moribundo un proceso donde se ventila su honor, un asunto del que dependen la fortuna ó la ruina... Pero en el barco han sido registrados vap 1 público del Vaudeville se ha emociona- rios casos de peste, y las autoridades del do hondamente y ha seguido con cre- puerto prohiben el desembarco para evitar ciente interés todos los incidentes déla nue- el contagio. ¿Es justo ceder á las. súplicas va comedia. A los que dicen que el teatro de del viajero y exponerse á que la epidemia ideas no llega al gran público, el estreno de que reina en el barco se contagie á una ciuUn divorce los demuestra lo contrario. El tea- dad de 100.000 habitantes? Evidentemente tro de ideas interesa y conmueve, siempre no... He aquí, pues, un caso en el que la jus- do, y el P. Envrard no vacila en hacer justicia á la digna consecuencia de su amigo el librepensador... Y el P. Envrard y Darras, como dos enemigos leales, pero convencidos, se dan un fuerte apretón de manos, que pone fin á la obra... Vara facilitar la confección de nuestras ediciones de provincias y dai mayor cabida al servicio telegráfico, publicaremos algunos días los anuncios en las páginas 4 y 5, sin que ésamodificación áltete en nada el orden dei texto, como fácilmente pueden comprobar nuestros lectores.