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M A D R I D MIÉRCOL E S 5 DE F E B R F R C D E Qo 8. N ÚM. SU EL TO, 5 CENTS. k I m i 1 m w; W m J D T p i 1 Q Q I f c O N 1i c aI J S! T N í V E A- 5 Li R AD A N O IV. N U M 975. ii18 2 É P O C A La cumplimentaron el gobernador y el c Süi de Portugal. PARÍS, 4 5 ÚLTIMOS IMPRESIONEN Y COMENTARIOS 1 1 na gran incertidumbre ante ios aconteci mientos que pudieran haberse desarrollado en esta capital después del inicuo atentado del sábado y la ansiedad natural por adquirir noticias ciertas, constituían la única preocupación de cuantos periodistas madrileños llegamos aquí hoy. Esta misma madrugada, y en la estación de Marvao, ya de la línea portuguesa, diéronsenos noticias verdaderamente espeluznantes, que sólo sirvieron de acicate á nuestra impaciencia, y aunque después en I isboa quedaron desmentidas en absoluto, haré mención de dos de ellas para que por su calibre pueda colegir el lector lo estupendo de las restantes. Decíase, y esto lo decían ciudadanos portugueses, que el presidente, Joao Franco, se había suicidado y que la reina Amelia no había podido resistir á lo tremendo de su desgracia y había fallecido víctima de una congestión cerebral. Pero luego, en Santarem primero y en Campolide después, tuvimos ocasión de ver comprobada la inexactitud de tales versiones, mas esto no bastó para hacer desaparecer nuestra zozobra. Al llegar á Lisboa nada anormal se echaba de ver á la primera ojeada. Lo benigno de la temperatura, un día verdaderamente primaveral, hacía que las grandes plazas, las avenidas y las calles principales halláranse concurridísimas, mientras que allá en lo alto y en medio de un cielo azul purísimo lucía el sol como en los más hermosos días del mes de Mayo y abajo en la tierra y tras la masa de las edifieaciones se extendía la anchurosa línea de plata del Tajo, como si la Naturaleza permaneciera impasible ante las pasiones y las miserias que agitan á los hombres. Mi primer cuidado, después de buscar acomodo en el suntuoso hotel Brag nza, fué el de saludar y ponerme al habla con nuesfaro embajador en esta capital. Así lo hice, y el conde de San Luis, siempre deferentísimo y haciendo honor á la ca: ballerosidad é hidalguía españolas en él proverbiales, me facilitó todo género de indicaciones y noticias á que ahora no aludo por haberlas ya coiiíladó al tsílégidío. Ignoro si ia severísima censura que aquí se ejerce habrá impedido que lleguen á conocimiento de los lectores de ABC. H e de decir, y esto no pasa de ser una impresión que todo observador imparcial puede recoger, que la capital no ofrece el aspecto que era de esperar después de la tragedia del día I.o. Los comercios únicamente tienen á medió cerrar los escaparates, en algunos de los cuales se ven retratos del difunto Rey, cubiertos con negros crespones; pero los tranvías circulan llenos de viajeros, y por las aceras pululan ios transeúntes y los curiosos, sin que se observe nada que indique pánico ni terror. Aunque son muchas y muy variadas las versiones que han circulado sobre el particular, parece deducirse que la comisión del regicidio fué obra de unos cuantos espíritus exaltados, sin relación alguna con los partidos, ni aun con aquéllos que en más abierta rebeldía se hallan con el régimen actual. Kl estado de tirantez á que se haoía llegado, el mismo encono producido por la dictadura, pudo contribuir á que en el horizonte se fuesen acumulando nubes, que descargaron en recia tempestad, no esperada ni remotamente calculada por nada, bastando únicamente para que en esos espíritus á que aludí antes brotase la infame idea del regicidio, el Real decreto firmado por D. Carlos el día 31, y en el cual las medidas de rigor se llevaban á un grado extremo y á un peligroso límite. Los periódicos han acogido con simpatía al nuevo Monarca, y recuerdan que el reinado de D. Manuel I fué para Portugal altamente beneficioso. La dimisión de Joao Franco ha constituido también una satisfacción para los recelos de la opinión, y lo que ha venido á tranquilizar por completo los ánimos ha sido el anuncio de que el nuevo Gobierno se iniciará inaugurando una política democrática y conciliadora. Así es, en efecto; encargado de formar Gobierno el almirante Ferreira do Amiral, antiguo progresista que ya estaba retirado de la política, y hombre de honrada historia, su primera atención ha sido la de unir á todos los elementos monárquicos para emprender una campaña de pacificación, esperada y an helada por todos con viva ansiedad. Quer en su buen deseo, llegarla amalgamar, con los regeneradores y los progresistas, á los progresistas disidentes que acaudilla Alpoim, y que tocan en los linderos de la República, y á los partidarios del mismo Joao Franco; esto último, según se dice, por indicaciones de la reina Amelia. Aunque tales deseos Jno han podido verse cumplidos, y sólo los elementos regeneradores y progresistas son los que integran el Gobierno, el programa de éste abarca los siguientes Ímntos: dictar una amnistía genera vantar a suspensión á los periódicos denunciados, derogar el tristemente famoso decreto del día 31, y obiar lc modo tal, que no se provoquen en lo suRcsi o conflictn que puedan ser achacados a tas exageraci es ó á los excesos del poder. yen más que á quienes viven en las casas allí enclavadas, á los palatinos de servicio y á las I personas que van á testimoniar su pésame. Dentro del Palacio hay una guardia permanente de arqueros que se mantienen de pie, vueltas las alabardas hacia el suelo en señal de Quedaría aún por resolver un factor impor- luto. tante y éste es el relacionado con la actitud ecrología regia. que el Ejército pudiera adoptar. Sobre esto, Es y sin embargo, se abriga en las altas esferas la príncipescuriosa la estadística de Soberanos en mayor confianza, y mucho de lo que se ha di- el mes de de Portugal que dejaron de existir Febrero. cho no pasa de ser lo que en el argot de la El día i.o, sólo las dos augustas víctimas del Prensa se designa con el nombre de infundio. sábado, el 3, la princesa doña María, hija de Estas son, en resumen, mis impresiones de D. Alfonso 1357, la viajero, y sólo siento que la hora de salir el fanta doña IV y doña Beatriz, en Maríay II, indoña en correo de España me obligue, con apremios 1851; el 4, laMaría, hija de María Amelia, hija princesa doña que no puedo desatender, á darlas hoy por D. Pedro del en terminadas, renunciando á poderlas ampliar, del emperador Beira, D. Joao Brasil, hijo 1853, y Carlos, de don tarea que prometo realizar en los días suce- el príncipe de Pedro, duque de Braganza, en 1822; el 11, la sivos. infanta doña Felipa, hija del ii f inte D. Pedro A. RAMÍREZ T O M É y doña Isabel, en 1593; el 16, ei rey D. AlfonLisboa, 3 Febrero de 1908. so III, en 1279; el 18, la reina doña Leonor, viuda de D. Manuel I, en 1578; doña Catalina, 1 a Prensa de Lisboa. mujer de D. Juan III, en 1568, y la infanta Te De los periódicos de aquella capital llega- resa, hija de D. Pedro II, en 1704; el 19, la reina dos hoy á Madrid, recogemos los siguientes doña Leonor, mujer de D. Duarte, en 1445; detalles y noticias interesantes en relación con 24, el rey D. José I, en 1777, y el 2 la reina el atentado y sus consecuencias. doña Luisa de Guzmán, viuda de D. Joao IV. INFORMES N comunicado á los condes de Galveias y Mesquitella, al almirante Moraes y al conde de Sabugosa que conserva el Cuarto militar y la Casa civil tal como los tenía constituidos su difunto padre. Lois dignatarios y alta servidumbre de Palacio también serán confirmados en sus puestos. 1 H 1 nuevo presidente. Jefe del Gobierno que se acaba de formar y encargado á la vez de la cartera del Interior, el vicealmirante D. Francisco Joaquínfe- Ferreira do Amaral es la figura política del día, á quien se confía en estos instantes la misión más difícil en el vecino reino. Tanto como en su carrera, tiene muy estimable relieve en los estudios científicos. Es un temperamento perféfctamente equilibrado y su espíritu, liberal y culto, no sólo conoce con clarividencia- -y con su libro La defensa nacional lo ha demostrado- -la política internacional contemporánea, sino que domina las principales cuestiones de actualidad que preocupan á las primeras naciones de Europa y penetra la influencia que muchos de esos problemas pueden ejercer en el desenvolvimiento del paísilusitano. Cuenta sesenta y cuatro años de edad. En Is promoción de 1864 salió segundo teniente de la Armada; hizo activa vida de mar, acompañó al príncipe D. Luis, que luego fué rey de Portugal, en la corbeta Bartholomeu Dias, dirigió la Estación naval de Macan, y comandó la Escuela de guardias marinas á bordo de la corbeta Duque de Palmella. Hizo varios cruceros por los mares de la India y de la China y por las costas oriental y occidental de África. Entró en fuego distintas veces; en el Zaire y en el río Juhamalungo fué herido en combate con los indígenas; arriesgó á la entrada del río Mandovi su propia yida por salvar á mucha gente que había naufragado. Emprendió un atrevidísimo viaje desde Inglaterra á Mozambique con los buques Senna y Tete. Y pifestó en las colonias relevantes servicios al Estado, defendiendo sus intereses, desde 1878 á 1886, en los Gobiernos de Mossamedes, Santo Tomé, Angola y la India. En circunstancias excepcionales se encargó de la cartera de Marina, en el Sí abinete que Días Ferreira constituyó en Enero de 1892. Las arduas comisiones que desempeñó con éxito en su larga carrera militar y política le granjearon mnchas condecoraciones que cubren su pecho y le dieron sólidos prestigios, como sus campañas en la alta Cámara le han dado fama de orador elocuente y erudito, cuya voz no dejó de ser oída siempre que el Parlamento abordó los más trascendentales problemas de interés patrio. Al frente de la Inspección general del Arsenal y de la Sociedad Geográfica de Lisboa estaba cuando se le ha llamado á formar un (Gobierno de concentración. El telégrafo ha dado fe hoy de que ya está constituido. La Prensa lisbonense diputa á Ferreira do Amaral por uno de los más ilustres prohombres de la política portmguesa. amara histórica. La habitación que habitualmente ocupaba en el Palacio de las Necesidades el infortunado D. Carlos, y que ahora se ha convertido en capilla ardiente, donde se hallan expuestos los cadáveres del Rey y del Príncipe, guarda recuerdos inolvidables. En ella descansó el cadáver del rey D. Pedro V, de feliz memoria. Y fué la misma estancia la en qiüe hubo de alojarse el rey de Inglaterra, Eduardo) VII, cuando visitó la corte de Portugal. A estos recuerdos irá unido, en las intimidades palatinas, el de la execrable tragedia del sábado. pv entro y fuera de Palacio. Además del cordón policíaco que cerca el Palacio de las Necesidades, hacen guardia fuerzas del Ejército, de Infantería y Caballería. Estas, además de los vigías, centinelas y patrullas que se han j u z g a d o necesarias, están distribuidas en grandes núcleos formados en diversos puntos. Los alrededores del Palacio están perfectamente vigilados, hasta el punto que no se consiente el tránsito per las calles u e á é l aflu- N o cambia el personal. El nuevo rey D. Manuel ha I os féretros. El del príncipe Luis Felipe es de palo santo, con adornos y asideros de plata, dos cerraduras, cuatro emblemas y 10 escudos, todo del mismo metal. Mide 1,94 metros de largo, 0,85 de anch. o y 0,53 de alto. Los relieves de su ornamentación son también de palo santo, Cubre la urna una tapa de cristal con guarniciones de plata. El cuerpo del Príncipe reposa en una caja de cedro, encerrada en el féretro y forrada de raso, enguatado su fondo muellemente con seda blanca, con almohada de igual clase y color. De la misma calidad, forma y ornamentación es la del rey D. Carlos. Sus dimensiones es en lo único que difiere de aquélla. POR TELÉGRAFO DE NUESTRO SERVICIO PARTICULAR PAKÍS, 4 S M. TTelegrama de Franco. Le Matin publica hoy el despacho siguiente: Vuestro telegrama me ha conmovido profundamente. Gracias sinceras. DE NUESTROS REDACTORES La horrible tragedia me ha herido ea el cou n o A 4 I M razón; pero no ha quebrantado mi fe en el por arácter del atentado. venir del país y de la dinastía. Ayer, en la reunión del Consejo de Estado, Es opinión que tiene aquí bastantes p a r yo y los otros jefes de los partidos monárqui- tidarios, la siguiente: (cos hemos declarado al Rey que nos reunimos El atentado ho fué debido á una organizaddy formando en derredor del Trono una concen- republicana, sino que ha sido, en plan y en eje tración monárquica qué apoyará al nuevo Mi- cución, obra de unos cuantos exaltados q w nisterio. -y ú! Franco. profesan ideas anarquistas. Los asesinos- -seis- -constituyeron un girnp PARÍS, 4 9 M. absolutamente aislado, sin relación con otrO 1 nsistiendo. Según despacho que hoy inserta Le Matin, grupos disciplinados, sin lazo alguno con loi la Wiener Allgemeine Zeitung afirma que Espa- jefes revolucionarios. No ha existido el isoia ña, Francia, Inglaterra é Italia abrigan el pro- plot. Ellos solos pensaron y realizaron el gol pósito de intervenir en Portugal si los sucesos pe, que no tenia por objeto inmediato el pro clamar la República, pues el fin era derrocarla se agravan, para restablecer el orden Desde Roma telegrafían á dicho periódico dictadura con la tnuerte del Rey, y a que 1 diciendo que el Gobierno italiano tiene ya dis- existencia de D. Carlos suponía el más firmr puestos varios barcos de guerra para enviarlos apoyo para el dictador. El argumento de que se esperase algo gordr á Lisboa si la situación se complica. de un momento á otro, nada dice ni prueba, ROMA, 4 4 M. pues en realidad no sólo los republicanos, pero I a duquesa de Aosta. también la opinión general, dentro y fuera d d Hoy, probablemente, saldrá para Egipto reino, suponía que los rigores del Poder deterel duque de Orleans, á fin de participar el trá- minarían algún chispazo, algún hecho de vi gico suceso de Lisboa á su hermana la duque- lencia. sa de Aosta, con toda clase de orecauciones, Cuanto á la situación del momento, no h a y porque está muy delicada. razón, serenamente pensando, para mostrar absoluto pesimismo. El nuevo Ministerio, por s u ROMA, 4 1 T. composición y por los compromisos adquirina especie mas. El Mensajero ha publicado un artículo, que dos, créese que restaurará la normalidad. El país, en general, no quiere la República, firma el diputado Faelli, diciendo que hace poco el Rey de Portugal escribió á Víctor Ma- Los republicanos organizados y con fuerza ea nuel, pretendiendo excusarse de la política de la opinión sólo pueden suponer u n a fuerza ett represión que se veía obligado á apoyar, y que Lisboa, Oporto y Coimbra, y aún hay que desá esta carta contestó el Monarca italiano acon- contar á muchos que militaban en las filas resejando á D. Carlos que volviese áginspirar su publicanas Jpor desafecto á la persona y á la política en la Constitución, único m odo de con- política de D. Carlos. Si el atentado hubiera sido fruto de u n comsolidar la paz. plot republicano, hubiera tenido ramificacio SAN PETERSBURGO, 4 8 M. nes, y la situación hoy sería completamente p e l e g r a m a del Zar. distinta, pues algún resultado- -aunque se so El despacho de pésame del Zar á la reina focase prontamente- -hubiesen dado la orgaAmelia de Portugal dice así: nización y la ex: altación de los revolucionarios. Profundamente impresionado por la terriTal es una de las opiniones qiie aquí cuenta ble desgracia que acaba herir tan cruelmente con muchos mantenedores, y en tal sentido la V. M. en su corazón de madre y esposa. Empe- telegrafiamos. ratriz y yo la rogamos acepte en este momento La opinión imparcial cree- -y esta creencíu horrible nuestros sentimientos de simpatía pro- exprésanla también los diplomáticos- -que la funda y seguridad sincera de la parte que to- situación resulta difícil y vidriosa; pero q u e no mamos en su dolor. se ven peligros de momento para la MonarEl telegrama dirigido al Rey, dice: quía, pues el Ejército y la Marina se muestran Desde lo más profundo de mi corazón dirijo fieles y el país no ha de querer arriesgarse e á V. M, mi doloroso pésame por la gran prue- aventuras. ba que acabáis de sufrir y la seguridad de la Conelco: i lc de San Luis celebramos, u n a parte sincera que yo tomo en el duelo de su fa- conferencia. Nrestro ministro, como es sabido, milia y de s país. acudió casi en el acto del atentado al lado de BADAJOZ, 4 I T. la familia Real, y presenció el suceso en casi n incidente grave. t dos sus detal es. Portugueses llegados hoy de Lisboa reEl conde de San Luis nos ha dicho que entre fieren que á la reunión del Consejo del Estado los regicidas, no obstante lo que se ha aseguasistió el infante D. Alfonso, quien increpó á rado, no hay ningún español. También nos ha Franco diciéndole que él era el culpable de los manifestado que D. Carlos estaba m u y lejano asesinatos. de sospechar un atentado contra él, y que al Añaden que Franco quiso exculparse, y que llegar de Villaviciosa se mostraba satisfechíD. Alfonso, colérico, JP puso en pie con ade- simo. mán de agredirle. Cerramos este alcance ratificando la noticid, del ministerio Ferreira, en cuanto á su formaI a condesa de París. ción la política Ayer tarde pasó por esta capital la conde- quica yy áde templanzade concentración monárque desarrollará. Mañasa de París camino de Lisboa. na se posesionarán los nuevos ministros. 1 O que dice la Prensa francesa I Soléil dice hoy que nuestros diputados socialistas invocan la causa de la civilización, sumándose á los camaradas alemanes q u e e retiraron de la Sala del Reischtag para no asociarse al pésame del presidente La Internacional afirma que era notorio para cuantos franceses sabían leer, que D. Carlos violaba la Constitución y substituía la legalidad por la tiranía, amordazando la Prensa y encarcelando á cuantos no se hallaban conforme, s con el proceder y modo de pensar del fa; vorito. De aquí el golpe que se preparaba. L Echo de Paris invitaba ayer á la nación por tuguesa á aprovechar las circunstancias par proclamar la República. Le Petit Republique afirma que es preciso qtif el nuevo Gobierno haga esfuerzos extraordi narios para encarrilar los destinos del país. La muerte del Rey, á juicio de este periódl co, no cambia nada, y la salida de Franco, aunque traiga el apaciguamiento momentáneo, n llega al fondo de la cuestión portuguesa, si guiendo más fuerte que nunca la fiebre repv blicana. Le Rap él icQ que la viuda del Rey conqtllfltará las simpatías que merece, pero no p o d r conseguir que disminuya la propaganda niioií pedirá el desarrollo de las ideas liberales. L Aurore dice que al día siguiente de los file nerales cambia el ministerio, pero que esto u es bastante; pues se hace preciso que los a u e vos ministros demuestren á los portugueses y á las Potencias todas que el doble regicidio n o se hizo solamente en su provecho. Le Temps dice que el Rey recurrió, como m e dio de salvación y para poner fin al sistema rotativo, á la energía de Franco, y la politic? de éste determinó el atentado; atentado- aña de- -que no es obra de un anarquista, sino de un vasto complot de oposición. Por ello, los hombres políticos portuguese han incurrido en gran responsabilidad, dle la cual no lograrán librarse ni justificarse. El asesinato es aún más odioso y merecf condenación severa por tratarse de dos i a centes. Habla también Le Temps del nuevo Minist rio, deslizando alguna duda acerca de la capa cidad de los gobernantes. Cree que una amnistía general sería u n bnea principio en su política, y un medio de consc guir la reconciliación nacional. U U-