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MADRID, MARTES 4 DE FEBRERO DE 1908 NÚMERO SUELTO, 5 CÉNTIMOS) S mm i l i ii 9 t BMai MnM aBaasil m i CRÓNICA UNIVERkj J JL 1 L US T R A D A AÑO IV. NÜM. 974. 3 4 ye y 2 É P O C A i r r? fe Nft -Nft EL E S D E LA D E S P UTRAGEDIA DOBL Lisboa, 2. GICIDIO ÚLTIMOS DE PORTUGAL presiones sobre lo sucedido y su alcance, y á: consecuencia de la actitud patriótica y caballerosa de varios ilustres políticos de los partidos regenerador y progresista, nació inmediatamente la idea de la concentración monárquica, bajo la presidencia del vicealmirante Ferreira do Almiral, persona de gran prestigio por su honradez y acreditada energía, evidenciada no hace mucho tiempo en ocasión de una sublevación de la marinería, que el señor Ferreira dominó rápida y definitivamente. Hasta ayer, á las dos de la tarde, el vicealmirante Ferreira no había constituido Gabinete. Respecto del alcance y fin ulterior del regicidio, participa el conde de San Luis su impresión, inspirada en informes autorizados y según los que, el sangriento crimen realizado responde á un movimiento revolucionario que trataba de aprovechar los momentos de pánico para derrocar violentamente las instituciones, propósito que no pudo realizarse por la actividad y eficacia de las medidas represoras ado; 6 tadas en Lisboa por el capitán general de l a ciudad, en varios de cuyos barrios hubo que reprimir á los agitadores y á parte del pueblo que les seguía. Las últimas noticias de carácter oficial confirman qué en todo el reino de Portugal s? conserva el orden público en absoluto. Anteayer por la noche se comenzó la operación de embalsamar los cadáveres del rey don Carlos y de su hijo, los cuales recibirán cristiana sepultura el día 8. El mismo día se celelwarán los solemnes funerales, á que asistirán los embajadores extraordinarios que envíen las Potencias. En vista de conocer ya la fecha ea qne Sñ han de celebrar estas ceremonias fúnebres, el infante D. F e m a n d o suspendió ayer su viaje, que no emprenderá ya hasta pasado mañana probablemente. Costeados por el Gobierno español se verificarán en Madrid solernnés funerales en él tem pío de San Francisco el Grande en sufragio d e las almas del rey D, Carlos y del príncipe don Felipe. El mismo día 8 ondeará por Real decreto que se publicará en la Gaceta, éípabQÍÍón á (n áia, asta eii todos- Ios. edificios páblisos 4 B- JSS pañat. V- -r... o f INFORMES Resultados de las investigaciones científicas hechas á bordo delyatch Amelia y bajo la dirección de D. Carlos de Braganza. i8 gj Pescas marítimas. La pesca del atún en elAlgarbe en i8 g 8. Boletín de las campañas científicas realizadas sobre el yacht -Amelia Comprende este estudio una Memoria preliminar acerca de las investigaciones practicadas desde 1796 á 1900, consideraciones sobre Ichtyología y un resumen de los trabajos científicos hechos sobre las costas de Portugal desde 1896 á 1903, escrito en dos idiomas: en francés y en portugués y publicado hace cuatro años. La fatnosa Sociedad Geográfica de Lisboa debe al rey D. Carlos gran parte de sus progresos y prosperidades, porque el Monarca asesinado la tenía y mostraba como timbre glorioso de su país. O eguro de vida. El rey D. Carlos de Portugal era un hombre previsor. Tenía asegurada la vida en un millón de francos en una Compañía inglesa que tiene sucursal en Madrid. Además, u n telegrama de nuestro corresponsal en Valencia dice que ha salido de aquella capital para Lisboa, el inspector general de otra Compañía de Seguros, ésta española, para realizar los trabajos preliminares de reintegrar á la Reina Amelia de 1.100.000 francos, importe de un seguro del rey D. Carlos. 1 sido ofrecido por su ahijada, la bella joven Ma- Son las altas horas de la noche luctuosa, las primeras de la madrugada, cuando me pongo á escribir estas líneas. El telégrafo habrá comunicado ya el drama de ia plaza del Comercio hasta en sus menores detalles. Huelga, pues, hacer su descripción; pero no el ambiente de la ciudad, ni tampoco recoger las consideraciones que el doble crimen sugiere. Cuando se ignoraban los pormenores de la tragedia, sospechóse que obedeciese á un plan revolucionario, premeditado en firme. Por lo visto, ni ello tenía fundamento, ni nadie pensó siquiera cambiar por tan reprobables medios el régimen. Mas lo que está fuera de duda, es que el atentado responde á una represalia política, de carácter parcial, y nadie cree que en ello tenga ni pueda tener arte ni parte el partido democrático. A poco de cometerse el atentado, cuando aún no era hecho confirmado la muerte del Rey y del príncipe Luis Felipe, toda la ciudad, singularmente la óaj a, en que alienta y se desenvuelve la actividad comercial y financiera, parecía deshabitada. Todos los establecimientos, cafés, restaurants y teatros se habían apresurado á cerrar sus puertas. Agitaba los ánimos algo así como la certeza de que durante la noche ocurrirían hechos más graves. De un momento á otro hacía aguardar el pánico que estallase la revolución en las calles, porque ya desde mucho tiempo dij érase que tal creencia rondaba los espíritus. Por esta misma alarma, la población de Lisboa se aprestó á recogerse bajo techado, como si recelase que la sorprendiera al aire libre el tiroteo entre las turbas revolucionarias y los soldados de la Guardia municipal. No por otra cosa, la gente iavadía en alud imponente las tiendas que en las primeras horas de la noche aún no habían cerrado sus puertas; todos querían arramblar con abundantes provisiones para muchos días. Nunca ofreció la ciudad aspecto semejante; contemplándola, no se la podría comparar sino con una necrópolis profusamente iluminada. Contados eran los transeúntes que se arriesgaban á. trasnocharj. los poquísimos que se deslizaban por calles y plazas, marchaban con aire de inquietud y preocupación, como si u n desconocido é inminente peligro los moviese con cautela y los empujase de retorno á sus viviendas. A U S A S PROBABLES De todas las ver -T -i- T- cr rT- f siones q u e resDEL A r E N T A D O pecto de la genesis de este drama circularfc, es la más verosímil la que lo atribuye á venganza de un grupo revolucionario contra la persona del Rey, achacándole la culpa de los últimos sucesos, y aún más de las prisiones y detenciones innumerables que se han llevado á cabo estos días. La generalidad h a juzgado arbitraria esa campaña de persecución. A tuertas y a derechas se prendía á todo bicho viviente, y al desventurado que caía en las garras de la Policía, se le colgaba al punto el sambenito de anarquista ó se le presentaba como complicado en espantosos complots, aunque fuese un ciujiadano pacífico y protestase de su inocencia y del atropello que con él se cometía. Los decretos que ayer mismo publicaba en el Diario Oficial el Gobierno, declarando letra muerta las inmunidades parlamentarias y quedando todos los portugueses á merced del dictador, que por sólo su capricho podía deportar á las colonias ó empujar al lado allá de la frontera á quien quisiese, vinieron á colmar la medida de las arbitrariedades y á sacar de sí los ánimos irritados. Quién sabe si á los más exaltados y ofendíaos pareció provocación, rayana en temeridad, ía circunstancia de presentarse el Rey en LisDoa, dando por terminadas sus cacerías en Villaviciosa, el mismo día en que tales decretos habían de comenzar á ser aplicados! ¿Cómo no sospechar que la prisión de los jetes del partido republicano, sobre todo, de Antonio José d Almeida, que tantas simpatías personales goza y cuyo prestigio en el país, más que extraordinario, es asombroso, fué quizá poderoso motivo para arrojar á dgs ó tres hombres á esa exaltación- que no se detiene ante el riesgo cierto de sacrificar la vida por el acto que se ejecuta? p L SESGO DE LA -S I Ti U A C I Ó N j UA. i. fUJ En estos momentos crí que sucederá. ver lo posible pre- ría Amelia Teixeira, que salió á recibir á las augustas personas al desembarcadero, dice que al arrancar el coche regio los caballos enfilaron su marcha, cortando terreno, hacia el Terreiro del Palacio, tomándole la delantera, or indicación de un correo de gabinete, el cupé que conducía al presidente Franco y un carruaje de altos dignatarios de la corte. Rezagado habíase quedado en la estación el infante D. Alfonso, deseoso de despedirse de las personas que habían acudido á cumplimentar á las augustas personas. Al coche de SS. MM. y AA. seguían otros con los personajes de la comitiva. Ni durante el desembarco, ni al marchar los coches se oyeron manifestaciones de ningún género. El pueblo se había aglomerado junto á la arcada, y todos asistían al desfile impasiblemente. Por su aspecto dijérase que la gente sentía en aquellos instantes cierta desconfian za y temor. Testigos presenciales de lo ocurrido, vimos, cuando el carruaje regio avanzaba al paso regular de los caballos, frente al último arco de los del ministerio de Hacienda, donde hay un quiosco y donde suele ponerse un betunero, salir de entre la muchedumbre, armado con un revólver, un joven bien v 3o. tipo de obrero, algo parecido á Marialva. Este individuo se adelantó hasta el carruaje, subió á la trasera y disparó sobre D. Carlos un tiroj que hizo blanco en el lado izquierdo del tórax. Súbitamente la Reina irguióse, lanzando, como sus hijos, un espantoso grito de dolor, y levantando su diestra, sin soltar el ramo que empuñaba, descargó con él golpes sobre el agresor, que volvió á disparar, alcanzando este segundo tifo al Monarca en el costado. La continuación del relato que del atentado hace el Seculo confirma en todos sus detalles nuestra información. Compleméntala el popular diario pprtugués, diciendo: De los últimos tiros disparados sobre el coche regio, uno de ellos fue á hacer blanco en el brazo del infante D. Manuel. Luego que partía el coche Real, los policías más próximos, descargando sus revólvers, hirieron a diversas personas, entre ellas al hombre de las barbas y del gabán y á o t r o q u e empuñaba févéi éÉ- í también. E 1 cadáver de aquél quedó en poder de los policías; fué llevado á la inspección de los Capellistas, mientras la Policía, igualmente, conducía al agresor del Rey y al del revólver hasta el ijttterior del edificio de la Cámara. En Palacio no se supo la noticia de la muerte del Rey y del Príncipe hasta las siete y media de la noche. Cuantas tentativas hicieron las damas üe la Reina y ios dignatarios palatinos para comunicar con el A r e n a l y tener noticias ciertas y concretas, fueron inútiles. Tal era la confusión qué en él Arsenal había. Hasta ue llegaron á Palacio S. M. doña Amelia y el infante D. Manuel, no supo la madre del Rey el final trágico del suceso, porque las noticias que por la línea telefónica militar se habían transmitido, no eran desesperadas, aunque sí alarmantes. Si, como se espera, es eliminado del Poder Joao Franco, que en el Z ZWJ Í llegado hoy alardea de haber sonado ya la hora de su triunfo, se habrá andado buena parte del camino para 1 t pacificación de los espíritus. La elevación al trono del infante D. Manuel puede completar la obra de la normalidad en todos los órdenes de la nación con u n a política prudente, de amplio espíritu y netamente patriótica. AFFONSO G A Y O I a versión de la Prensa. Los periódicos de Lisboa llegados ayer á Madrid confirman en todo lo más interesante las referencias de nuestro corresponsal. O Seculo, después de dar cuenta del desem arco de los Reyes y del Príncipe, y de consigluir que el ramo áe camelias, rosas y otras fl ics que la Reina llevafca en su diestra le había a n u e l H. -Por singular coincidencia, el único rey Manuel que antes del que ha sido proclamado ha habido en Portugal, tampoco estaba llamado, en el orden natural de las cosas, á ceñir la Corona. Manuel 1, conocido en la Historia con el calificativo de el Afortunado, era sobrino de Alfonso V, y sucedió en 1495 á su primo Juan II, por haber muerto éste sin descendencia legitima. Estuvo casado con dos hijas de los Reyes Católicos: primero con la princesa Isabel, viuda de D. Alfonso de Portugal, de la que tuvo un hijo el príncipe Miguel, que fué reconocido y jurado como heredero de las Coronas de Portugal, Castilla y Aragón, y luego con la prinGega María. Siguiendo la tradición de los Monarcas portugueses, Manuel I dio nuevo impulso á la na- I a embajada extraordinaria. vegación, y durante su reinado, Vasco de Gama Como decimos en otro lugar de t e nú dobla por primera vez el Cabo de Buena Espe- mero, y para asistir al entierro y funerales ranza; Alvarez de Cabral asegura á la Corona del rey y del príncipe de Portugal, h a sido de portuguesa la posesión del Brasil; Filgueira se signado como embajador extraordinario el in apodera de Sumatra, y Alburquerque toma po- fante don Fernando. sesión d e G o a y de Malacca. Portugal llega así, S. A. saldrá de Madrid pasado mañana y le por la protección que el Monarca otorga á esos acompañarán el marqués de Castelar, grande intrépidos navegantes y á esos heroicos con- de España; el diplomático Sr. Queipo de Llaquistadores, al pináculo de la gloria, y tan al- no; los ayudantes del Infante, Sres. Pulido y tos hechos inspiran á Camoéns el poema más marqués de Zarco, y el ayudante del Rey, tegrande de la literatura portuguesa: Os lusiadas. niente coronel Sr. Águila, que saldrá de SevUls Se ha censurado á Manuel I la expulsión de para incorporarse á la embajada en lÁsboa. c los moros y de los judíos, que se dice llevó á cabo cediendo á los requerimientos de su espo- p l luto de Corte. sa la princesa Isabel; pero si en ello hubo error, El luto de Corte ha empezado á vestirse hijo fué más de las ideas dominantes en su desde anteayer, día en que a l a hora de la cotiempo que de su propia voluntad. mida asistieron ya las Reales personas y alta De todos modos, la gloria y la riqueza que servidumbre vistiendo de negro. p r s el primer regicidio. durante su reinado adquirió su patria, justifi Constituyen los sucesos que lamentamos, can plenamente el sobrenombre de el Afortu- A firmar. escribe el Diario de Noticias, una página sin nado y el respeto que á su memoria guarda Por- Ayer fué grande el número de personas precedentes en la historia de nuestro país, pá- tugal. que acudieron á firmar á Palacio. gina que, escrita con sangre, quedará y no poEntre otras significadas personalidades, esdrá ser leída sin estremecimientos. tuvo el ex ministro Sr. Cobián, quien ofiredé EN MADRID Hasta hoy no se registró en la historia de sus respetos á S. M. la Reina doña Cristina. Portugal ningún regicidio, aunque se hayan p l Ayuntamiento de Madrid. registrado tentativas de semejantes atentados 1 f Itimos informes oficiales. contra algunos Monarcas. Y hasta en relación El alcalde de Madrid envió ayer mañana E n los Centros oficiales no setenian anocon los países extranjeros, donde p o r desgra- el telegrama siguiente: che noticias que confirmaran los rumores alarcia se hallan vulgarizados tales procesos de mantes que ayer circularon respecto de los su Alcalde de Lisboa: eliminación, no sabemos que ninguno de los En nombre Ayuntamiento cajiital, envío cesos de Portugal. en ellos cometidos pueda ser comparado en protesta más ardorosa contra infame atentado, Por el contrario, los informes son de que la gravedad con éste de que Lisboa ha sido tea- que al arrebatar la vida de S. M. el Rey y tranquilidad material es completa. tro y en que, á más del jefe del Estado, ha pe- Príncipe heredero, ha sumido en profunda También se sabía que hasta la u n a de la marecido su hijo primogénito, an el cual tantas pena á todas las clases de esta sociedad, que drugada no había quedado constituido el nne esperanzas se cifraban y cuya irresponsabili- recuerdan siempre con profunda simpatía la vo Gobierno. dad en la dirección de los negocios públicos visita que nos hizo el difunto Monarca. -Alparecía habría de ponerle á cubierto de una calde, Conde de Peñalver. POR CABLE y TELÉGRAFO venganza tanto más digna d e reprobación, I e s p a c h o s oficiales. LONBRES, 3, t Mm cuanto que ha alcanzado á los inocentes. En idénticos términos se conduelen de las Ein el ministerio de Locado, donde á pri- p r e n s a inglesa. mera h o r a de la tarde de ayer estuvo un redac- consecuencias del atentado los demás periódiAyer, como domingo, no se publicaron cos lisbonenses, sin distinción de parcialidades. tor de A B C, dieron cuenta de un telegrama periódicos. Únicamente, por excepción, alguoficial q u e acusa tranquilidad en todo el reino nas empresas dieron hojas extraordinarias con vecino y confirma los informes de nuestros co- relatos telegráficos de lo ocurrido en Lisboa. n cuadro de D. Carlos en España. La noticia es curiosa, y por tal la recoge- rresponsales, que insertamos, respecto á la forHoy es cuando la Prensa londinense hace mos. Del pincel del Rey, cuya muerte trágica- mación del Gabinete Ferreira. sus comentarios. Sin embargo, sabemos que en Estado se han El Daily Express, conservaaor, mee que el lamentamos, consérvase en nuestro Museo de Arte Moderno una obra que da fe de sus éxitos recibido, aparte el comunicado, otros extensos crimen de Lisboa es de los que avergüené importantes despachos cifrados de Portugal, zan á toda la humanidad. en la acuarela y en el dibujo al pastel, y de la Daily G ro? í ií diario liberal, escribe: JNingurazón con que en distintas Exposiciones fué sobre los cuales se guarda absoluta reserva. na causa puede ser favorecida por un crimen laureado. tan atroz. Su efecto único será el de establecer Es un retrato de la infanta doña Eulalia, una pr n el ministerio de Estado. preciosa acuarela, que es modelo de parecido, y Durante todo el día de ayer se recibieron la Monarquía en base cada vez más sólida. en el ministerio de Estado varios y detallados El Dazly News, también liberal: El adolescende vigot y justeza en el color. telegramas del ministro de España en Lisboa, te que hereda la Corona por modo tan trágico señor conde de San Luis, ampliando y comen- tiene ante sí una tarea ardua. Si gobierna con 1 abor científica de D. Carlos. El infortunado rey D. Carlos, cuya pasión tando el terrible crimen cometido en la capital Franco, el Monarca, joven y sin experiencia, tendrá que luchar contra los descontentos que por la instrucción pública y por las Bellas Artes de Portugal. Según estos informes, el Consejo extraordi- inspira el dictador. era proverbial y cuyo prestigio entre los homEl Morning Post estima que Franco no había bres de ciencia le había granjeado un puesto nario celebrado el domingo bajo la presidendistinguido y perfectamente justificado entre cia del rey D. Manuel, tuvo excepcional impor- estudiado bastante el carácter portugués. Después de lo que acaba de pasar en Porlos más notables oceanógrafos, deja como el tancia y solemnidad, asistiendo á la reunión mejor testimonio de su cultura los siguientes las dos reinas, doña Amelia y doña María Pía, tugal, añade el referido diario, el pueblo no libros, que publicó en distintas épocas sobre el ministro de Inglaterra en Portugal, vizcon- puede más que sostener al rey Manuel con dematerias á que consagró la atención preferente de de Soveral, y muchos significados persona- voción, cualesquiera sean sus principios de jes de los partidos monárquicos, alejados desde Gobierno. de su espíritu: El Times hace constar que el rey D. Carlos Vacht Amelia- Campaña oceanógrafica de hace tiemp de las instituciones Cambiáronse en el Consejo detalladas im- 1 ha podido e q u i v o c a r s e la- elección de los U