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NUMERO 969 DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL A B C JUEVES 3o DE ENERO DE 1908. OCHO PAGINAS. EDICIÓN 1. PAGINA 3 A B C EN PARÍS París entero siguió interesadísimo la serie de conferencias que Julio I, emaitre hizo á propósito de la vida y obras de Juan Jacobo. Cuando se inauguró la primera conferencia creyóse que aquel plato exquisito sólo sería gustado por unos cuantos elegidos; pero contra todas las previsiones, la estrecha sala de la Sociedad Geográfica resultó pequeña pira, contener- al público ávido de escuchar la palabra del maestro. Aquellas conferencias fueron un éxito ruidosísimo, y por eso Julio I emaitre se ha decidido este año á dar una segunda serie acerca de Raciae. La primera se ña celebrado esta tarde, y teníais que haber AS CONFERENCIAS Durante el pa DE LEMA 1 TRE sado invierno Yo me figuro el tremendo fracaso que seÉxitos de conferenciantes no recuerdo en años, y diDUj anclo con trazo seguro la vida ría en España la organización de una cause- España más que los que alcanzó Eusebio de Racine. ríe de éstas. Fernando Mendoza tuvo el pro- Blasco en el Ateneo cuando, á su regreso de I Uego nos describió los cuatro interesanpósito de hacer en el Español La Celestina, París, nos ofreció sus Recuerdos orales antestes personajes que contribuyeron á la formaprecedida de una oración explicativa á car- de publicarlos. ción literaria de Racine, sus cuatro maesgo de Canalejas, y hubo de desistir ignoro El público se disputaba las invitaciones, tros. I emaitre nos ha dicho que Nicolle era por qué razones. Hizo bien... 131 Sr. Canale- que eran gratis naturalmente. Si hubiera discreto; I, ancelot, humilde; brillante, Anjas, que es un gran político y un orador costado 75 pesetas ir al Ateneo á escucharle, toine Iyemaitre, y original, Hatnon. Estas colosal, no creo que pudiera decirnos nada hubiera dado sus veladas ante los desiertos cuatro inteligencias iniciaron al joven Racinuevo acerca de este asunto. Haría una bancos. ne en la literatura, y 1 por eso las diversas cualidades de todos ellos encuéntranse reunidas más tarde en el genial autor de Andromaca. I Germain atestado de carruajes y automóviles que interrumpían la circulación y que hicieron necesario el envío de un servicio de orden, pedido á toda prisa á la Prefectura de Policía. Y no vayáis á creer que se trataba de una solemnidad gratis, pues el abono para escuchar las cuatro conferencias cuesta 75 francos. Diez días antes del señalado para la inauguración no quedaba una sola localidad. I? l público parisiense está acostumbrado ya á esta clase de fiestas espirituales y la prueba es que llena todos los días los teatros donde le ofrecen amenas cameries á cargo de literatos de mayor ó Los Reyes menor reputación, que unas veces haíilan de la vida íntima de un autor ó de un poeta, otras veces de la historia de la canción, y otras, en fin, de las interioridades de las mujeres de teatro. Días pasados, un joven. literato, Robert Eude, dio una conferencia en el teatro de las Artes, en la que trataba del sistema epistolar de las más famosas actrices, en el curso de la cual nos leyó varias cartas particulares de diversas artistas, unas desaparecidas. ya, otras vivas y triunfadoras todavía. visto élfatibourgSaint- El conferenciante conoce ese rincón encantador de PortRoyal, y así ha podido hablarnos conmovido de las sombrías alamedas que Racine recoma, del poético estanque donde SO naba contemplando la quieta superficie azul y donde escribid sus primeros versos, esos primeros versos que no hay adolescente que haya dejado de escribir... I OS primeros ver sos. de Racine nos los dio á conocer ayer Lemaitre, defectuosos, un poquitín sensibleros, pueriles; pero tan candorosos, que parecen exhalar todavía un tenue perfume de inocencia y juventud. Y como en todos los tiempos los jóvenes literatos han tenido que luchar con las mismí s preocupaciones, I emaitre nos ha dicho que Racine tenía que ocultarse de su familia para poderse entregar clandestinamente á la lectura de los autores griegos que le apasionaban. I, a dulce emoción del maestro al hablar pausado y lento, comunicábase al auditorio entero, que le escuchaba con religioso interés. Al final de un período ro, tundo elevábase un murmullo de aproen Sevilla. S. M D. Alfonso XIII presenciando el escogido de las cápsulas Maüser bación que recorría ql FOT. BARRERA. en la Pirotecnia militar. la sala, y las enguantadas manos se junoración muy hermosa, pero nada más... I a- primera conferencia de Julio Iyemaitre taban algunas veces para aplaudir, no escanPara tratar asuntos literarios de esta índo- estaba consagrada á la infancia de Ra- dalosas, sino suaves, porque también en el le hacen falta literatos que sólo á su estudio cine, y el conferenciante ha encontrado muy aplauso se ha de poner respeto, y es precise hayan consagrado, que hayan profundi- escasos elementos nuevos, concretándose á so diferenciar la ovación que se tributa al zado en el alma de las obras y en la vida de seguir el monumento definitivo que dejó es- sabio, de la que se hace á los titiriteros en los autores. Nosotros confundimos los tér- crito Sainte- Beuve. los escenarios de los teatros. minos en España, y creemos que un homHora y media, pues, estuvo el conferenbre que ha sido ministro puede ya entrar en ciante describiéndonos la infancia del autor C l elemento femenino predominaba en la la Academia) aunque escriba el verbo abrir de Phedre, hablando de la influencia que Port- sala, figurando á la cabeza de las da- 1 con h. Royal ejerció sobre él durante los primeros mas Juana de Rothschild, la princesa de El- Mad. Juliette Lamber (Mad. Adam) ilustre escritora francesa que acaba de llegar á Madrid. FOT. Monseñor Richard, cardenal arzobispo de París. fallecido anteayer. ¿E IbLUSTRATlON í