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NUMERO 968 ABC MIÉRCOLES 29! E ENERO DE 1008 OCHO PAG ÑAS. EDICIÓN PAGINA 3 bamos antes; pero Delcassé, que esahora hay que creer taba caído, se levantó, en él, porque ala afirv la Cámara entera- -mación de Jaurés el í excepción del gruGobierno no opuso po que capitanea Jaula menor negativa. rés- -le tributó una Está, pues, conveniovación formidable. do entre Francia y Tarde ó temprano España el reparto aquí se hace justicia del r: 1: orio marro- á las ideas y á los quí. hombres, y Francia comienza á ver claro Y re p. cion. indo la y á sospechar que afirmación de Jaurés Delcassé fue un sacon aquellas palacrificado y un patriobras que D. Antonio Maura pronunció en ta verdadero. la memorable se- ¿Por qué le desión de la Cámara es jasteis caer? -gritaba pañola, salimos de Jaurés á los diputadudas para siempre. dos que aplaudían Recordad la solemne frenéticos á Delcaspromesa de nuestro sé. -Sois cobardes primer ministro, ante el peligro y procuando señalaba los vocadores cuando el límites dentro de los enemigo vuelve la cuales no consentiespalda. ría nunca España ¡Dios de Dios! ¡Si que ninguna otra nase hubiera atrevido ción pusiera el pie... un hombre cualquiePues bien; el pedazo raá proferir estas pade territorio comlabras en el Parlaprendido dentro de mento español... ¡No esos límites es nuesqueda un sillón en el tra participación en hemiciclo! el reparto... No valía, ¿Porqué le dejaron pues, la pena de procaer? I, a razón es muy fetizar cosas de antesencilla... Delcassé mano convenidas y ha. sido el único pocuya concesión está lítico que, paciente y firmada. laborioso, meditó y puso en práctica un Este secreto del plan trascendental. pacto franco- español En los siete años que es ya, gracias á Jauocupó el palacio del rés, el secreto de Quai d Orsay logró Polichinela... Ylo que terminar una serie de estaba más impeneViaje de SS. M M á Sevilla. Los Reyes al salir en- su carruafe de la estación de San Bernardo. alianzas poderosas y trable aún, el propócont r aj o amistades sito de Francia para el porvenir, ese nos lo ha descubierto Delde gran valor para Francia. Inspirándose en cassé al asegurar que el día que una Potenlas teorías de Bismarck, contrajo compromicia cualquiera pretenda predominar en Masos internacionales, estrechó relaciones, y rruecos sobre la influencia francesa, ese día poco á poco fue dejando á Alemania, la Francia tendrá que abandonar la Argelia ó enemiga hereditaria sola y aislada. Era provocar una guerra. un. ministro peligroso, y cuando su plan fue conocido, la Cancillería berlinesa le sacrifiEl Sr. Delcassé no es ningún tonto para có. Miren ustedes qué poco le preocupan al creer que España y Francia iban á ser bueKaiser los planes trascendentales que elabonos vecinos en Marruecos, y, ó tiene una ra actualmente el angelical ministro Pichón. pobrísima idea de nuestras iniciativas gubernamentales- -cosa probable, -ó abrigaba el propósito de echarnos de Marruecos hái pi n el discurso de Delcassé hubo dos mobilmente, después que le hubiéramos ayudamentos de excepcional interés para la do á conquistarlo. nación española: uno, cuando recabó para Francia el papel preponderante en MarrueEl discurso de Delcassé ha sido de tal sincos, y otro, el que motivó la interrupción de ceridad, que no ha vacilado en descubrir sus Jaurés, afirmando la existencia del pacto seplanes diplomáticos en plena Cámara, para creto de reparto. defenderse personalmente... Por eso repito que sería conveniente que en la Prensa esDelcassé fue claro y explícito al hablar de pañola este discurso se tradujera y comen la. posibilidad de que una Potencia cualquietara, á fin de que la opinión, antes de decira se adueñase de la influencia marroquí. dirse á intentar la aventura marroquí, sepa ¿No veis, decía, el peligro que esto encebien á qué atenerse... sobre todo en lo que rraría para Francia? Tarde ó temprano el respecta á la pureza de intenciones de la naconflicto tendría que estallar entre Francia ción hermana, amiga y aliada... y la nación que se hubiera inmiscuido en Marruecos, y este conflicto no podría soluPorque si el plan que Francia prosigue en cionarse más que con la guerra. Dueña FranMarruecos es el trazado por Delcassé... ¡vacia de los territorios argelinos, cuya poseliente hermanita nos ha caído! sión tanta sangre y tanto dinero ha costado, JOSÉ JUAN CADENAS no puede consentir que otra Potencia la París. Enero. oponga en Marruecos una competencia paGrupo de cigarreras que ofrecieron flores y cantaron ante SS. M M red por medio de sus fronteras. DE NUESTRO F O T S BARRERA. Por eso mi labor, añadió Delcassé, con (x) María Carmona, que conversó con el Rey sistió en descartar del asunto marroquí las pretensiones de las demás naciones. Justamente. A cambio de promesas y con Lisboa. 22. cesiones, Inglaterra é Italia la dejaron el A SITUACIÓN Después de los acoirtecicampo libre, y á la pobre Cenicienta españo 6 c A r o A r A mientos á que presté esSE AGRAVA p e d a l ¿g en mis la la ofreció un pequeño tanto por ciento en ¿p s A B C ÉKF LISBOA L condiciones de poderle disfrutar, bien convencido de que á España la sorprendería el término fatal como nos suelen sorprender á los españoles todos los grandes acontecimientos... ¡sin haber hecho nada! Todo estaba perfectamente convenido, maravillosamente planeado, y el negocio hubiérase consumado sin la providencial intervención de Alemania, qne nosotros no piteemos agradecer nunca bastante. Pero aún queda el peligro señalado por JDelcassé para el porvenir: la guerra que Francia tendría que declarar á la Potencia que pretendiera disputarla la influencia marroquí. Descartadas las naciones llamadas mediterráneas, no tendrá que luchar nuestra vecina con nadie más que con nosotros dentro de Marruecos, y una de dos: ó Delcassé pensaba engañarnos, ó nos reservaba para nn día más ó menos lejano la deliciosa perspectiva de una guerra para echarnos de esos cuatro rincones que en África conservamos... ¡No cabe duda que en el Sr. Delcassé teníamos un amigo! No fue muy lince nuestra diplomacia en ¿sta ocasión, y yo me figuro el asombro de los que intervinieron en los tratados públicos y secretos con Delcassé cuando ahora hayan leído el discurso del antiguo ministro. Nuestros diplomáticos viven como el municipal de Pepa la frescachona... ¡No salen jamás de su apoteosis! el negocio, señalándola un plazo para ponerse en é anteriores crónicas, pensé que nuestra situación política entraría, por fin, en un período de relativa tranquilidad. llegóse á entrever un interregno de calma, que no parecía habría de ser precursor de graves sucesos, á menos que el descontento y la desconfianza se apoderasen de ciertas clases sticiales, singularmente las que representan la parte intelectual de la sociedad portuguesa. Mas el Gobierno, con Su obra, que han combatido todos los partidos, exceptólos nacionalistas, no se cuidó más que de asegurarse á la desesperada en el Poder, hacer elecciones y lograr, teniendo por instrumente una Cámara que le sea completamente adicca, un bilí para todas las leyes dictatoriales. Mientras tanto, se ha ido mostrando á Europa este régimen de dictadura en toda su desnudez, y Portugal ha sido objeto de discusión nada favorable en la Prensa extranjera, que muchas veces tenia que hablar por conjeturas, puesto que sus informaciones no reflejaban precisa y realmente la crisis moral que sobre nuestro país pesa. Entre las discusiones suscitadas- -con ser algunas de amargo sabor y apreciación para los portugueses, -bastantes rindieron justicia á la condición generosa y pacífica de los lusitanos; pero casi todos coincidieron en afirmar que en Portugal no se encontraba, ni para un remedio, cultura social ni carácter cívico. En tal apreciación se ponía delante, como ei un espejo, la situación anormal en que nos ba colocado el Ministerio presidido por el señor Juan Franco. FRANCO NO CUMPLE SU programaba fracasado en todo. Fácil le hubiera sido realizar un plan de economías y jnejorar el ambiente y estado de nuestra Hacienda, con lo cual la parte moral de su política tal vez hubiese desarmado á sus más intransigentes adversarios y atraído á su C l otro momento de interés excepcional para España fue cuando Jaurés afirmó la existencia del pacto secreto de reparto. ¿Existe este pacto? Nosotros lo sospechá- Jameido, el Moro Valiente que acaba de ser asesinado.