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MARTES 28 DE ENERO DE taoB OCHO PAGINAS. EDICIÓN i PAGINA 3 2 DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL line, más apasionada cada vez de Marcel, Marcel. ¿Cómo? Parece mentira que no sé os se entera del primer negocio hecho por su sueña nada menos que con casarse con él, y, haya ocurrido... ¡Conquistando á Champlin, marido, asustada le suplica que devuelva mujer práctica y resuelta, se lo propone. el marido de Teresa, y arrebatándosele! aquel dinero. Champlin considera que lo ha Marcel la niega su blanca mano, y entonces ganado honradamente, pues la honradez ES DEUXHOMMES El aspecto de la Jacqueline, por aquello de que del lobo un Y dicho y hecho... En el tercer acto vemos modeme style es üti poco más acomodaticia w- -pelo la dice que sé conformará con ser su que el plan se ha consumado, y Cham- hoy que antaño. El se declara hombre hons a l a e s brillante, como conviene en un estreno de Capus; pero amante... Estas señoras divorciadas las gas- plin, hombre de confianza del banquero Bri- rado á la moderna... se advierte algún claro que otro. Es natural. tan así... dón, gracias á la influencia de Jacqueline, Marcel, á su vez, considérase hombre honLa temporada ha corado también, pero menzado ya en Moná la antigua, y cote- Cario y Niza, y menzamos á ver limParís se resiente un pios estos dos caracpoco. teres y á sospechar que Teresa y Marcel Sin embargo, la habrían podido enobra de Alfredo Catenderse, formados, pus, anunciada á golpes de bombo y placomo parecen estar, tillos, y con sorpresa el uno para el otro. además, porque haNo desfallece á bíase dicho que en pesar de esto Teresa, ella se manifestaba y fiel á sus debere- un Capus nuevo, suplica á Champlin congregó en la sala quelo abandonetodo del teatro Francés á para r e s t i t u i r s e á cuantas personas de su hogar en Dijon. viso quedan en París. Champlin se obstina enprosegt i, su triunEl presidente de la fal carrera, y al fin; República ocupaba del tercer acto, colruna avant- scenc, monsieur Clemenceau no cado en el duro tranabandonó sil palco ce de elegir entre su en toda la noche, y el esposa y Jacqueline. nuevo ministro de vacila un momento... Justicia, Mr. Briand, ¡Oh! Pero es un x agó por los pasillos, momento nada más. luciendo el negro bi ¡Se va con Jacquegote de aspecto feroz, line! ¡Con ella estar, y abotonado el gala fortuna y la gloria bán, que le montaba por encima del cuello arcel se esfuerza de la camisa. El fupor demostrar turo Presidente no á Teresa que, hechos tiene nada de eleganel uno para el otro, te, y no se comprenpodrían crearse una de cómo puede gozar vida llena de encande tanta fortuna en tos, de alegrías, de 1 foyer de la Opera. satisfacciones BasDecididamente las taría para esto que pequeñas bailarinas Teresa se divorciatienen el entendira... Después se casamiento en los pies. ría con Marcel... En la sala estaban Inquebrantable todos los autores, toTeresa, no quiere oir dos los críticos, todos nada, y al recibir una los periodistas... En carta de Champlin, los entreactos, Catuen que éste, arrepenParís. Un ensayo de la nueva comedia de Alfredo Capus, Les aeux hommes i, Mr. Feraudy; Ue Mendes escribía tido al parecer, pide sus impresiones para Mr. Claretie; 3, Mad. Pierson; 4, Mr. Capus; 5, Mad. Bartet; 6, Mad. Sorel, v 7, Mr. Le Bargy, perdón á su esposa, Le Journal... Los esla pobre mártir distrenos en la Comedia Francesa son verdadeMarcel niega también á la dama esta últi- acaba de ser nombrado jefe délo Contencio- pónese de nuevo á recibirle con los amororamente un espectáculo original. ma consolación, y Jacqueline descubre en- so en la casa de banca, y ha ganado ya de sos brazos abiertos... Y viene... Pero Jacquetonces que el motivo no puede ser otro que un golpe 40.000 francos en la Bolsa. Es el line le acecha; de nuevo le hipnotiza y le omienza la representación de Les la pasión de Marcel por Teresa. Escena fu- principio... El camino se presenta espléndi- arranca otra vez de su hogar... hommes en el salón de Mad. Salvier, en ribunda entre las dos mujeres, y las antiguas do ok- arriviota de Dijon. Y Teresa le deja partir ahora, pensando París. Allí conocemos á Marcel Delonge, compañeras de colegio se separan enemigas Teresa no ve las cosas del mismo modo, y que las mujeres honradas demuestran su hombre distinguido y modesto, que se consi- irreconciliables. hecha á la vida de provincia, apacible y tran- valor, no en la lucha, sino en ¿I sufrimiento... dera satisfecho con la posición que le dan Pero Capus es el hombre del todo se Jacqueline se vengará de Teresa y de quila, sueña con volver á su hogar. Cuando sus i2.ooo francos de renta anualy que no inarregla y nos deja vagamente entrever la tenta nada por mejorar su situación, conesperanza de que cuando caiga el telón, Tevencido de que para triunfar dentro de la resa y Marcel se unirán, al fin... moderna sociedad es preciso hacer concesiones que su espíritu recto y justo rechazaO i se representan en España Les deux homría. Este es uno de los dos hombres que el mes, no alcanzarán el éxito que aquí en autor nos va á ofrecer. París. A nosotros no nos sorprende el sacriEn seguida hacen su entrada en el saficio de una mujer virtuosa. La moral de la lón de Mad. Salvier, Teresa Champlin y su sociedad parisina es tal, que encuentra orimarido, que vienen á pasar unos días en ginalísimo y nuevo el tipo de Teresa. París. Teresa es la mujer de provincia, En efecto, el público no se explicaba la amante del hogar y la tranquilidad, honrada resistencia de la virtuosa mujer de Chamhasta el salvajismo, virtuosa hasta la exageplin y no comprendía cómo lio se decidía á ración. Champlin, el marido, es un famoso divorciarse inmediatamente para unirse á abogado de Dijon, ambicioso é impaciente MarcelJ el hombre soñado, el temperamenpor conquistar las más altas posiciones. Es to igual, la media naranja, en fin. Esto es un arriviota que no vacilará en sacrificio más tan corriente... ó menos con tal de lograr el- objeto que se La Bartet mereció otra vez el nombre de propone. Este es el otro de los dos hombres, divina interpretando este tipo de Teresa, ei cuyos caracteres van á servir á Capus para original tipo ideado por Capus, con el que hilvanar su nueva comedia. i ha sorprendido al público todo, que se pre ¿A qué viene el matrimonio Champlin á gunta: Pero ¿es posible que existan todavía París? Vienen porque Champlin quiere hamujeres como Teresa Champlin? ¡Bah! ¡Será cer á todo trance conocimiento con un gran en algún rincón de provincias, adonde no banquero, Mr. Bridón, el cual tiene un plei ¿i lleguen ni periódicos siquiera... to en los Tribunales de Dijon, y Champlin La Bartet conquistó una de las ovaciones desea que el financiero le encargue el asunmás grandes, y hubo necesidad de levantar to. La casualidad favorece sus cálculos, por 4 1 la cortina innumerables veces, mientras el que Teresa recibe una invitación de una anpúblico, sin importársele un comino de los tigua amiga de pensión, Mad. Jacqueline, demás cómicos, gritaba: para ir á cenar. Champlin se entera de que á- ¡Bravo, Bartet! ¡Bravo, Bartet! la comida irá el banquero Bridón, y obliga Porque era á ella sola á quien aclamaban. á Teresa á aceptar. Mad. Jacqueline es una parisiense á la moY Cecilia Sprel sufrió el disgusto mayor derna. Se ha divorciado tres veces, ha co de su vida. Esta cómica rebelde, elequeteado con medio París, ha ido más lejos gante, exagerada, y en fuerza de caprichosa, ¡1 del coqueteo con el otro medio y es en la acridicula en muchas ocasiones, para protestualidad una mujer millonaria y libre, á la tar de la campaña emprendida contra la alque la sociedad respeta. Teresa no... Y sólo tura y volumen de los sombreros femeninos, por obedecer á su marido acepta la invitahizo su aparición en escena luciendo sobre ción y se resigna á ir á la cena. la cabeza un artefacto de tales proporciones, Jacqueline visita á Mad. Salvier y comien. que el público en masa se levantó para haza un flirt con Marcel Delonge, del cual se cerla una ovación... sarcástica. enamora perdidamente. Marcel Delonge no La pobre mujer se desconcertó, y ya no ia corresponde porque está enamorado á su supo dar pie con bola. En el primer mutis vez de Teresa Champlin. Y al final del acto que hizo se arrancó el sombrero, le pisoteó primero, Marcel Delonge se decide á confellorando rabiosa y no se le volvió á poner sar su pasión á Teresa, que le rechaza indighasta que su doncella no podó convenientenada. Naturalmente, después de esta derromente el penacho de la copa, cortándole cotí ta, Marcel ve... que la quiere más todavía. las tijeras v dejándole reducido á menos de la mitad. p í n el segundo acto entramos con ChamY cómo sería, que, á pesar de esto, cuando plin en casa de Jacqueline, y vemos volvió á salir con él puesto no advertimos que el ilustre abogado de Dijon, á pesar de i la poda... sus intrigas, HO logra conquistar al banquero Bridón. En cambio, el pobre abogado cae Y P a r a terminar, ahí van unas cuantas iralina escena de Les ácux hommes Mad. Sorel, Mr. Feraudy preso en las redes de Jacqueline, á la que ses que fueron saludadas por los aplauF O T S PAUL BOYER admira como mujer de mundo. Pero Jacquesos de la concurrencia. y Mad. Bartejt. NUMERO 967 ABC. A B C EN PARÍS C f