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NUMERO 966 A B C L U N E S 27 D E ENERO D E 1008. OCHO PAGINAS. EDICIÓN i. PAGINA 3 Madrid. Sesión inaugural del curso en la Real Academia de Medicina. La mesa presidencial, de izquierda á derecha: Sres. Iglesias, secretario, Cortejarena, Puerta, Calleja, presidente, Pulido, Gutiérrez y Tolosa. FOT. A B C llas de boca de hacha. Be ordinario, junto á ba discretamente. Por lo visto, contrato qSe éT cada tabla había una tertulia, y á la de señó había supuesto, el lustre de su título no valía Juan concurrían diez ó doce sujetos de lo más tanto como seis arrobas de aceite... Y gritaba granado: personas que, salvo en sus casas y la Marquesa: Roma, ig de Enero. -Ya lo ves; á tres partes he mandado pret- l l P R O DINÁMICA Mi pueblo es muy en sus ranchos ó cortijos, no comunicaban con rico de aires, pero nadie sino allí, ó al tropezarse, de higos á bre- guntar, y en ninguna han cortado el agua sino CONCORDATO R Cuando el conde de SOCIAL muy pobre de vas, en algún entierro. aquí. Sólo de ti se burlan, á pesar del aceite CON ESPAÑA manones era mique regalamos á ese tunante; á nadie más que A la tabla del Sevillano iba tal cual vez, aguas. Las potables se alumbran por una galeIUN HAJNA n S t r o d e Gracia y ría subtenánea abierta el año de 1529, y de su cuando hacía buen tiempo y no se levantaba á ti tratan como á un dominguillo; únicamente Justicia se entablaron con el Vaticano negocia caudal enajenó el Concejo algunos chorrillos a tarde, el buen Marqués de Verdeotero, y allí, mis macetas están condenadas á muerte. ¡Qué cioHes relativas á la revisión del Concordato. contados particulares, con la condición de que días después de la Pascua de Reyes, fue el pesadumbre y qué vergüenza! En ridículo es- Estas negociaciones, se han reanudado recienesta agua de pie se les cortara de todo en todo maestro Gálvez á hacerse el encontradizo con tamos ante el mundo entero, y tú verás cómo temente. cuando padeciese escasez el vecindario. Esto su hombre. Hablábase de lo de siempre: délas en seguida pones remedio á esta judiada, ó iré Pero existen algunas divergencias entre el rezan las escrituras de la concesión, pero uno sementeras, y, e n especial, de que el mal año yo á decirle al maestro Gálvez las cuatro, y criterio del Papa y los deseos expresados por piensa el bayo y otro el que lo ensilla: sobre entra nadando, como había entrado aquél; y, aun las cuatrocientas frescas que mereee el Gobierno español, pues éste quiere que la ellas estaba la omnímoda voluntad del famoso tomando pie de ello el picado alarife, observó El Marqués temblaba de imaginar que se revisión se haga de acuerdo con el espíritu moGálvez, viejo alarife, maestro fontanero de la sentenciosamente: descubriera su malhadada resolución económi- derno, mientras que la Santa Sede afirraa que villa, con más gramática parda que libras de- -Lo peor que suelen tener los años que así ca, y dio á su mujer palabra de que todo se se resiste á ello. carne en su atonelada persona. Así, cuando empiezan es que despuéb s niegan las aguas arreglaría sin perder tiempo. En efecto, han surgi o dificultades relativas en las vísperas de Navidad subían por la pen- y no hay ni para darle de beber á un cha- Matando el gusanillo, que así llaman en An- á la elección de los obispos, á la legislación diente calle de Granada hasta la casa del dicho mariz. dalucía á tomar el aguardiente por la mañana, sobre el matrimonio, ala tolerancia de las Conmaestro, harreados por sus conductores, los Y añadió con retintín, encarándose particu- estaba á la siguiente con sus compinches el ín- gregaciones religiosas, á las atribuciones de bien cebados animalitos de San Antón, los pa- larmente con el Marqués: clito maestro Gálvez, á la puerta de una ta- nuncio, etc. vos presumidos y vocingleros y los burros que bernilla de la plaza, cuando vio venir desem- -Al verano hablaremos. A pesar de los deseos del Gobierno español, 1 porteaban arróbales cántaros del dorado aceite El Marqués, ocupado en echar una yesca blantado al Marqués, y pensó: ¡Ya pareció acaban de suspenderse otra vez las negociaciolechín, estos regalos aun para el menos Hnce para encender su tagarninero chicote, daba aquello! regocijándose en las entretelas de nes, saliendo para Madrid el Sr. Ojeda, cuyas eran señales ciertas de dos cosas futuras: de reiterados golpes en el pedernal, y, ó no escu- su corazón de que tan pronto hubiera resona- relaciones diplomáticas con el secretario de que esperaba un buen invierno al obsequiado chaba, ó fingía no entender á aquel padre Co- do en la morada señoril el suave golpecito Estado del Vaticano se han enfriado mucho. y de que el verano próximo, como los anterio- bos redivivo. Y éste, á pocas palabras que di- dado el día antes en una de las llaves de paso Sin embargo, la Santa Sede sabe muy bien res, había desertan escaso de agua para los po- jeron sus interlocutores, reforzó así la andana- de la alcubilla. Noble y plebeyo hablaron po- que España le es muy adicta y que en el critebres, que la tomaban en las fuentes públicas, da, mirando con fijeza al Marqués: cas palabras, pero substanciosas, haciendo el rio del Gobierno español influyen motivos pocomo abundante para los ricos, que la tenían- -No hay ciencia en el mundo como ia ex- mejor comentario á aquel soneto de Quevedo líticos muy respetables; pero asegúrase que el en las particulares. periencia. En el manantial del agua que todos que empieza: Vaticano no entrará en el terreno de las con Así las cosas, una Navidad de aquéllas, pue- bebemos estoy columbrando yo, por ciertas seEl ciego lleva á cuestas al tullido... cesiones más que cuando pueda deeir que sf de haber ahora cuarenta ó cincuenta años, fal- ñales (claro es que aludía á lo del aceite) que las han arrancado. He aquí el breve diálogo: tó en el anual concierto uno de los elementos todas las aguas, las del cielo y las de la tierra, La ruptura no es aelmitiva y personas bien- ¿Qué novedad, señor Marques! que lo hacían más armonioso y agradable: las van á escasear mucho este año. -Pues, hombre, bien debía usted saber lo informadas aseguran que D. Rafael Merry del seis arrobazas de aceite que solía enviar al Verde y con asa, alcarraza. Pero el Marqués, que hay. ¡Buen rato ha dado usted á la pobre Val, ex embajador de España en el Vaticano y complaciente maestro de la villa el Marqués de ¡como si tal cosa! Y Gálvez, al fin, saludó de de la Marquesa! padre del secretario fde Estado, trabaja oficioVerdeotero. A la ementa, ó este señor había pa- medio mogate y echó á andar, jurando y per- -No atino. ¿Qué sucede? samente para que se reanuden las negociaciodecido una distracción lastimosa, ó al arreglar jurando allá en sus adentros que había de ha- -Que el agua no baja. nes y que le ayudan en su empeño IQS carde el presupuesto de su casa había suprimido cer y que había de acontecer. ¿No baja... -preguntó socarronamente el nales españoles. aquel renglón que, en rigor, no era agasajo y Era la Marquesa una señora aficionadísima fontanero. -Pues lo siento mucho. Y, valgan Se dice más, pues se atirma que, al reanudarse cosa gratis data, sino cohecho y siembra, pues á las flores, y no contenta con el amplio jardín verdades: desde la Navidad pasada estoy yo oficialmente esas negociaciones, PíoX enviará por mundológica maravilla casos hay en que de su casa, tenía en uno de los extensos patios sospechando que esto había de suceder. Por- á Madrid al cardenal Rampolla como legado á fin de cosechar agua se derrama aceite. Mal dos grandes maceteros de gradería, con milla- que, como dice la coplilla, ad latere. supo al fontanero aquella inesperada omisión, res de macetas, cuyas variadísimas plantas, Cuando los temporales y por si era involuntaria, dispúsose á tentar floridas las más, deleitaban los ojos con la proPÍL CARDENAL Ese n o m b r a m i e n t o vienen trocaos, con la sonda de su astucia el fondo del alnuí 1 fusión y vistosa mezcla de sus cien colores dicréese viene la nieve ardiendo R A MPOI 1 A c r é e s e ¿u e tropezará RAMPOLLA c o n a l g qa s diffculta y el fuego hetao. del Marqués. Y recordando el añejo cuentecillo versos y el olfato con sus delicados aromas. del estudiantón que comía al fiado en una ven- Mirándose en ellas, como en un espejo, estaba- ¿Cómo trocados? -interrogó el Marqués, des, pues el cardenal Rampolla vive en volunta, y para insinuar á la huéspeda que no le ha- la Marquesa, cuando una tarde, apenas pasado aparentando n a entender las camándulas del tario aislamiento, y si, como se afirma, sus relaciones con el Papa no son muy íntimas, el bía puesto vino preguntábale con fingido tar- el día de San Juan, díjole uno de sus criados: sanchopancesco alarife. tajeo: ¿Vino... vino el huésped? se dispuso á- -Señora, han cortado el agua de la fuente y- -Digo- -repuso éste, recalcando la voz en Vaticano, de no querer exponerse á una negahacer cosa parecida, aun á riesgo de que el no podernos regar. toda la expresión, -que cuando el aceite, que tiva, tendrá que explorar sus intenciones antes Marqués le respondiese como respondió al es- ¡Gravísimo apurol Tres días sin riego, y visto es tan ligero, no sube, el agua, aunque es más de confiarle una misión tan delicada. Además, tudiante la ventera: Agua... ...ardándolo el grande calor con que abría sus puertas el pesada, no baja. ¿Lo entiende usted ahora? Suba será necesario que el Papa y el cardenal Ramestoy verano, ¡adiós, macetas! En el agua de los po- el aceite, y bajará el agua, y volverá á andar el polla se pongan de acuerdo sobre las concesioPor aquellas calendas los abastos de la po- zos no había que pensar: era salobre. Y aca- mundo como solía; que no hay hombre sin hom- nos que el Vaticano se halla dispuesto á hacer, blación ursaonense, excepto la carnicería y la rrearla de la fuente parecía empresa para so- bre, y una mano lava la otra, y las dos la cara. y esto, dado el carácter, á veces poco flexible del ex secretario de Estado de León XIII, puepescadería, que contaban con edificio propio, ñada: con tantos aguadores y tantas pobres EL BK. FRANCISCO DE OSUNA de constituir una dificultad. instalábanse cada mañana en la plaza de la mujeres, cántaro en mano, esperando su turConstitución; los panaderos ponían sus enman- no... Mandar por agua á una de las casas prinYo he intentado conocer la opinión de uno tadas tablas sobre sendos catrecillos y apila- cipales... primero la muerte. Pero, ¿á qué se Enfermos del Ano é Intestino. Consultas de los amigos más íntimos del cardenal Rampor escrito, pidiendo cuestionario al especialista, Iñí- polla, y el personaje á quien me he dirigido me ban en ellas, por clases, las hogazas, medias, debía aquella súbita carencia... cuarterones, bollos y roscas. Señó Juan el seviEl Marqués, oyendo las exclamaciones y los gnez de Montoya. Recoletos, 19, Madrid. ha manifestado lo siguiente: llano y su pan lucían entre todos ¡os panes y tristes vaticinios de su mujer, arrepentíase con Cien guisos exquisitos de patatas por ROSE. 1 tomo No sé lo que hará el cardenal si Su Santilos panaderos, éste por su extremada blancura toda su alma de la voluntaria y secreta supre- en pasta, 50 céntimos en librerías y agenuas de dad le honra con esa alta misión. Lo que sí IA KOVÜlA DE AHORA y aquél por us grandes y audalueísimas pati- sión del maldecido regalo; pero callaba, calla- j puede usted proclamar muy alto es que obe- FRUSLERÍAS ANECDÓTICAS A B C EN ROMA