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NUMERO 963 ABC. DOMINGO 26 DE ENERO DE 1908. OCHO PAGINAS. EDICIÓN PAGINA 5 célebres EL MEJOR, EL MAS ESPUMOSO E HIGIÉNICO DE LOS JABONES ES EL han sido reconocidos como los mejores Se h a n d e s p a c h a d o 25.000 g e m e l o s durante la guerra Ruso- Japonesa Efecto estereoscópico- -Gran claridad Ancho campo- -imagen muy nítida Catalogo n 78. Enviase gratis y tranco 21, ruó Albouy, Paria EL AMOR VELA REPERTOR 30 CLASICO EL SUCESO DE PÁNICO JUSTILA SEMANA OTRAS COSILLAS INSIGNIFICANTES, ENTRE LAS QUE SE DESTACAN UNAS ÁLELUYITAS INOFENSIVAS DcDICADAS A LA CIERVA, PUBLICA HOY DOMINGO GEDEON teM es la Admón. núm. 20, Concepción Jetónima, núm, í. Paga el premio major del último sorteo. JJn- via billetes á provincias. SOLICÍTESE EN LAS PRINCIPALES PERFUMERÍAS DE ESPAÑA Y EXÍJASE SIEMPRE LA MARCA REGISTRADA ESPECIALIDAD BS VINOS BLANCOS JT ALMACÉN, PRADO, 4 Especifico BALDOü GiuM tgrtiailt. Heeoita majun relimen ctpccial M. H. BOISSEL, Director ie 1 Gran Farmacia de I BpecialMades, Burdeos, ensxs Í W J NoUcla é Indicios j sobre el Especifico BALDOV. Representante exclusivoj ara Espafía: iDonD. Ambroct, Bruch. 146, Barcelona E BUENOS AIRES. Importadores: García Hs. y Carballo, Almacén de El Imparcial Victoria, 1.001. CHILE. Únicos importadores. Nieto y Compañía, Valparaíso y Santiago. HABANA. Importadores: Dr. F. Taqueche) Obispo, 27; El Fénix de Hierro y C Obispo, 68. MÉXICO. Agentes generales: Casal y Charles, Apartado i.53o, México, SANTIAGO D E CUBA. Importadores: Goya, Gutiérrez v Compañía (S. en CU, Sagarra baia, núm. 9 última creación de 1907, y Klifr OXOLAperfeccionado, son los aparatos mejores que existen para tocar el piano; sn extensión, de 72 notas, hace que conserven BU originalidad las obras musicales, lo que no permite en los aparatos de 65 notas. Rollos artísticos é impresionados personalmente por los más afamados maestros. Pianos eléctricos. CASA MONTANO Fábrica de Pianos, Ariuoniams. Calle le San BernarOino, 3, MADRID. Víctimas de un incendio PORCAJH. B NUEVA YORK, t í I T i p n el incendio que ha destruido uno de los principales edificios de Baltimore, han perecido varias personas. Entre los escombros quedaron sepultados algunos bomberos, por haberse derrumbado sobre ellos las paredes cuando afanados estaban en los trabajos de extinción del fuego. Hasta ahora van extraídos del lugar del sic iestro cuatro cadáveres. El número de heridos pasa de 20. TRIBUNALES I N RECURSO IN- El año 1879 contraje -r- K ron matrimonio en Se- TERESANTE v i n a D j o s é Martínez ríe la Cámara y doña Joaquina Jiménez, mujer de cuantiosa fortuna y de juventud muy borrascosa, que no hubiera pensado probablemente en tan lícita unión, á no tener un hijo, fruto de amores anteriores. Tres años después, doña Joaquina denunciaba á las autoridades la desaparición de su esposo y se practicaban las primeras diligencias para averiguar el paradero de D. José. Nadie, sin embargo, supo poner á la Policía en la pista de los criminales, y aunque el 7 de Octubre de 1882 dirigió el alcalde de Ecija al juez de instrucción un escrito, en el cual hacíase eco del rumor público, rumor que señalaba á doña Joaquina y á su cochero, con quien sostenía á la sazón amorosas relaciones, como autores de la muerte del Sr. Martínez de la Cámara, nada se consiguió averiguar, y hubo de sobreseerse lst causa provisionalmente. En fechas posteriores se abrió de nuevo el sumario con idéntico resultado, pues es lo cierto que los criminales habían borrado todas las huellas de su horrendo delito, y ni aun siendo directamente acusados, como lo fueron por dos presos del penal de Ocafia, trasladados á Ecija con tal motivo, perdieron su serenidad incurriendo en una Sola sospechosa contradicción. Bien es cierto que los años iban transcurriendo y con ellos se extinguían por lo visto sus recuerdos y sus remordimientos, si es que alguna vez se- arrepintieron de su execrable crimen. Así las cosas, y cuando por todos parecía olvidada la desaparición del Sr. Martínez, vino á interrumpir la dicha que disfrutaban la viuda, y su cochero Antonio Rodríguez Salamanca el macabro hallazgo de un esqueleto en la finca Soto Melero, en la que vivía precisamente doña Joaquina con su esposo Martínez de la Cámara, cuando éste desapareció como por encanto. El nuevo propietario del coto denunció el hallazgo á las autoridades. Estas detuvieron á ioña Joaquina, á su cochero y á un mozo de amias, y como esta vez no les acusaban dos desdichados presos de un penal, ni se trataba tampoco de un rumor vago y sin fundamento, sino de un descubrimiento decretado por quien todo lo puede, para impedir por más tiempo la impunidad de tan tremendo crimen, los culpables se amedrentaron, incurrieron en varias contradicciones, y, por último, confesaron su delito, manifestando que, en efecto, ellos- -los tres- -habían asesinado al Sr. Martínez de la Cámara y enterrado su cadáver en el soto. Procesados los tres, la Audiencia de Sevilla lo1; condenó á muerte; pero entendiendo los procesados que su delito prescribió á los veinte años de su realización, confiaron al Sr, Canalejas el recurso que ayer tarde se vio ante el Tribunal Supremo. La cuestión que ahora ha de resolverse es la de si la prescripción se ha interrumpido, cosa que parece fuera de duda, desde el momento en que dos presos del penal de Ocaña sostienen la acusación contra los verdaderos autores el año i883, si bien no pudieron probar lo que al fin ha venido á demostrarse de un modo evidente. La Audiencia de Sevilla así lo entendió también y por ello abrió el juicio y condenó á los criminales. Ahora falta conocer el criterio del Supremo en éste á todas luces interesante asunto, pues si contra la opinión de la Audiencia sevillana entiende que la prescripción no se ha interrumpido, los tres condenados volverán libres y tranquilos al seno de la sociedad. Publicaremos la sentencia que recaiga. UN PASANTE. Ha sido pedida la mano de la señorita doña Angela Rodríguez de Béjar, para el joven abogado D. Matías Delgado, sobrino del ex ministro D. Eleif rio. Mañana celebran el santo el ex ministro de Hacienda, Sr. Navarro Reverter, y su hijo, el ex director de Penales, D. Juan Navarro Reverter y Gomis. Pasado mañana lo celebrarán la señora de González Alvarez y su encantadora hija Julia Rosa. Se encuentra en Granada la marquesa de los Castellones. Ha dado á luz con toda felicidad una niña la señora del distinguido ingeniero D. Ceferino López Sánchez. DE SOCIEDAD Cesión extraordinaria. A las diez y veinte continuó la sesión extraordinaria del miércoles último para ocuparse del pliego de condiciones para la subasta del arriendo de cobranza de las cédulas personales y del concierto con las zonas para la exacción del impuesto de Consumos. Después de empeñada y amplia discusión y de ser desechadas gran número de enmiendas y de aceptadas algunas otras, se aprobó el dictamen con las modificaciones de que los cinco interventores que ha de haber en las oficinas del arrendatario, serán funcionarios municipales designados por la Alcaldía y con igual dotación que tuvieran en la oficina del Ayuntamiento y que sean 10 las oficinas de recaudación durante el período de cobranza forzosa, en vez de cinco, como se proponía en el dictamen. p l concierto de las zonas. El Sr. De Blas manifestó, en nombre de la Comisión, que ésta había modificado la segunda parte de su dictamen en el sentido de que si las zonas no ofrecían el 70 por 100 de lo recaudado en el último ejercicio, se reformaría el pliego de condiciones para la subasta del arriendo de la cobranza del impuesto en las zonas. H o algunas observaciones pertinentes el Sr. Iglesias, y se acordó aprobar el dictamen en la parte relativa al concierto con las zonas. Y se levantó la sesión á las dos en punto. I a Comisión de Móstoles. Los diputados provinciales Sres. Sanquillo y García, acompañados del alcalde y vanos concejales del Ayuntamiento de Móstoles, visitaron ayer al alcalde Madrid para pedirle su apoyo con objeto de conmemorar dignamente el Centenario de i8o3. NOTAS MUNICIPALES BIBLIOTECA DE A B C LA SEÑORITA DE LOS CIEN MILLONES 25 -La rubita se ha salvado por esta vez; pero ya volveremos 3 encontrarla. En cuanto á él- -añadió mirando á Kermor- -ya tiene bastante. ¡Ese no nos molesta más! Con su carga al hombro se alejó, dejando atrás el faubourg del Temple y encaminándose al canal de San Martín por una de las callejuelas laterales. Desde lejos había observado Delrue la maniobra. Cuando el Muralla hubo desaparecido, se acercó él rápidamente al conde de Kermor, se arrodilló á su lado y, desabrochándole la ropa, examinó la herida. -Si no muere de esta hecha, me he salvado. La herida era muy extensa, pero poco profunda, El desvanecimiento de Enrique había sido producido por la violencia del golpe que dio al caer contra el suelo, endurecido por la helada. -Cuestión de ocho días á lo sumo. ¡No; es preciso que no se muera ahora! Si se muriera, ya no tendría Sidonia necesidad de mí, y yo necesito el medio millón convenido. Lo necesito y lo tendré, porque ahora no voy á confiar de nuevo en el puñal de un apache. Ahora sé cómo valerme, y es lástima que no se me haya ocurrido antes. ¡Corre, corre, Juanita! ¡Ya caerás en mis redes! Interrumpió sus reflexiones para poner por obra el plan que momentos antes había concebido, disparó al aire los seis tiros de su revólver y luego gritó con todas sus fuerzas: ¡Socorro, socorro! ¡Al asesino! Abriéronse algunos balcones y acudió gente por todas pactes. El ruido de los disparos había despertado á Enrique. ¿Y esa pobre mujer? ¿Se ha salvado? -murmuró. ¡Una picara! Ya te lo decía yo. Era una picara por quien se peleaban dos granujas, y huyó con uno de ellos. -Me parece haber oído disparos de revólver. -Sí, he sido yo, que los he puesto en fuga á los tres. ¡Bien, Andrés! ¿Pero qué tengo yo? Se me va la vista y no puedo incorpo rarme. Ayúdame. -Tienes... que te han dado una puñalada; pero no es cosa de cuidado; llegué á tiempo para evitar que acabaran contigo... Ya viene gente. Vamos á sacarte de aquí. El grupo qme se había reunido junto á la valla era ya muy numeroso. Unos agentes trajeron un carruaje, y mientras colocaban en él á Enrique, Delrue declaraba á otros lacónicamente lo que había ideado para explicar el suceso. Luego subió al coche y se sentó al lado del conde, que, con los ojos cerrados, aletargado por la fiebre, pensaba en la desconocida á quien había salvado y en Juana alternativamente. No se movió, pero se puso pálido, mortalmente, pálido. Había reconocido la voz del Rizos, y contestó afirmativamente con un movimiento de cabeza. La suerte estaba echada. Juana Le Brenn iba á iiiorir. Enrique no había advertido nada. Miraba y miraba á las mujeres; quería marcharse, convencido de que allí no estaba ella pero no se movió hasta qrte terminó el último galop. A ia misma hora, en el obrador de la calle del Temple, Juana terminaba una pieza de canastilla, y pensaba también en su ensueño desbaratado, en su tristeza mortal. Sí, mortal La muerte, sin que ella lo sospechara, la estaba acechando. IX AGRESIÓN NOCTURNA En la calle de la Aduana desbordó el torrente de la salida del baile, vigilado por los agentes de Seguridad. Luego que hubo pasado, quedaron aquellos lugares solitarios y silenciosos. Enrique de Kermor salía entonces de Vaux- IIall. Iba más tranquilo; Juana 110 había ido allí. Tal vez no había ido nunca. Tal vez Andrés, engañado por una posible semejanza, afirmaba haberla visto sin deber afirmarlo. Andrés, entretanto, pensaba: -Voy á acompañarle hasta la puerta de San Martín y me vuelvo en seguida al hotel de Embajadores. Ya estará todo terminado cuando yo llegue. Y mañana... ¡Ah! ¡Mañana, nos veremos las caras, señorita Sidonia de Bressieu! En el silencio negro de la noche se oyó un grito desgarrador que interrumpió las reflexiones de los dos amigos. Luego una queja ahogada; una voz que pedía ¡soeorro! Y todo ello salía de detrás de la valla de una obra en construcción. Enrique se detuvo. ¿Has oído, Andrés? -Son los apaches, de seguro. No nos acerquemos; podría costamos caro. Se oyó un nuevo grito desesperado. ¡Adelante! -dijo Enrique con tono imperioso, y se lanzó al interior de la empalizada, dispuesto á socorrer á quien pedía auxilio. Andrés hizo un gesto de rabia, y luego tuvo una idea terrible: ¿Serían ellos? Pero no; el golpe debía estar dado ya y en otro sitio. Tranquilizado con estas reflexiones, siguió al conde á respetable distancia para poder huir á tiempo si hubiera peligro; pero con el revólver empuñado. Enrique, una vez dentro de la valla, distinguió un grupo sospechoso, y comprendió qua le habían visto, y que tal vez esperaban que llegara para acometerle. Un murmullo, más que una voz, ayo: ¿Se ha marchado 7 a el estorbo? -Sí- -contestó otra, también muy quedo, -ya ha desaparecido. Vamos sia mudado. jABUELJTAl Arrojada del hogar paterno, Luisa Rieux, la hija del comandante, T O M Í H encontrarse frente á io desconocido, á la miseria, á la desesperación, en medio de aquel París, que era un desierto ó un infierno para quien, como ella, no