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NUMERO 965 ABC. DOMINGO 26 D E ENERO D E 1908 OCHO PAGINAS. EDICIÓN i. PAGINA 3 M a d r i d Inauguración d e la Cantina Escolar d e la calle del Príncipe d e Vergara, verificada ayer á mediodía c o n asistencia del ministro de I nstrucción pública (x) T. A B C. a estación muerta porque aquí no queda nadie que tenga dos pesetas; los comerciantes bostezan y los teatros suben penosamente la cuesta esperando tiempos mejores. I os pocos extranjeros que llegan dan una vuelta por los teatros, y al verlos desiertos, huyen de París como de la peste y van á refugiarse en un rincón cualquiera- de la cote cTAzuz... Por no quedar, no quedan aquí ni mujeres; pues la que no tiene dinero, empeña hasta la camisa para poderse dar la satisfacción de ir una semana siquiera á MonteCario, con la esperanza de encontrar allí, no al príncipe Azul que se aparece en sueño á las niñas casaderas, sino al rico afortunado que acierta tres plenos y derrocha el dinero ganado en la ruleta comprando joyas á las chicas bonitas... Jps lo chic, y nadie que se estime puede -f permanecer el mes de Febrero en París, aguantando el frío, encharcándose en el barro y tiritando como un perro faldero... Ayer acompañaba á una, señorita que iba de compras y que está haciendo los últimos preparativos para marchar á Niza. Al entrar en casa de la modista de sombreros, quedé asombrado... Todos los modelos expuestos eran de verano: sombreros de paja de diversos colores, adornados con lazos de cintas, que es, por lo visto, la gran moda... Mi joven amiga elegía los modelos de su agrado, los modelos que va á lucir dentro de ocho días en la Riviere, y todos eran de paja, ligerísimos, veraniegos; sólo el mirarlos daba frío... -Pero, ¿se va usted ái poner eso ahora? -la preguntaba yo... -Naturalmente- -me respondió. -Usted no sabe el calor que hace ahora allí... ¡Un sol ¡Un sol! ¡Ha dicho un sol! ¡Y pensar que nosotros no le vemos, no nos sentimos acariciados por sus rayos, y viviremos condenados al agua, al frió, á las nieblas y á pasarnos las noches tosiendo como perros! ¡Ay! ¿Por qué no se me ocurriría á mi. un invento maravilloso como el de la fabricación de diamantes, para poder obtener un millón de cualquiera de los poderosos de la tierra! No me darían dentera estas damas y estos señores que se despiden diciéndome: -Nos veremos allá abajo, ¿verdad? No deje usted de avisarme cuando vaya... Yo les digo que sí, que haré ut) a escapada probablemente para ir allá abajo... ¿Cómo decir que no... Sería tanto como renunciar á ser chic, y en cuanto descubren aquí que uno no es chic le desprecian olímpicamente... se pasa año entero: de A síTrouvilleel parisiensedeelBretaña á Niza. á Bretaña, de justicia, mtm p tít... gran, volverán en Abril para pasar cuatro ó cinco días atareadísímos, haciendo compras, renovando el guardarropa... Y, cuando los encontremos en el bulevar, en el teatro ó en el restaurant, nos dirán alegres: -Vengo de Niza... ¡Oh! ¡Encantador... Me ganaron mil luises... He llegado esta mañana, y dentro de tres días parto para I,o ndres... ¿Sf ha enterado usted del programa del Covent- Garden... ¡Oh! ¡Epatante! Y se irán, dejando París libre á los forasteros que llegarán enconces de todos los rincones del mundo... ¡Creedme! La vida en París sin dinero es el más- horrible de los tormentos, el suplicio más cruel que un tirano pudo imaginarVale más vivir en una aldea, porque allí, por lo menos, no se ven de cerca el lujo, el placer y la riqueza, y no viéndolos... no quiebran los corazones... Pero contemplar todo esto, ver que pasa á vuestro lado, que lo tenéis al alcance de la mano y, que sin embargo, el bolsillo no responde á vuestro llamamiento, lo repito, es un suplicio cruel, un indescriptible tormento... Y se comprende que haya gentes que agucen los cinco sentidos para sitiar los repletos bolsillos ajenos. JOSÉ JUAN C A D E N A S ANSELM 1 A noche celebró su beneficio el notable, el po pular tenor italiano Ansdmi, ídolo del público madrileño. El vini vidi vici histórico, puede hacerse suyo. Vino el año pasado, cantó Manon, Tosca y Cavalleria rusticana, y triunfó. Volvió este año, cantó Manon, Werther y Rigoleito, y triunfó también. Sus triunfos han sido de esos indiscutibles, por a unanimidad del fallo. Anselmi ha pasado á ser artista predilecto de Madrid, y Madrid ha pasado á ser público predilecto de Anselmi. El viernes cantó en una fiesta religiosa celebrada en el Buen Suceso y costeada por el Cuerpo de la nobleza. Se entraba en la iglesia con papeleta. Pero sin ella, y venciendo toda clase de resistencias, entró mucha gente ansiosa de oir al gran cantante. Y es que quería oírsele fuera del teatro, porque una voz como la de Anselmi en. un templo, donde la majestad religiosa embarga el ambiente y donde el espíritu se reconcentra, suena, entre las dulzuras armónicas del órgano, á algo divino. El público conoce á Anselmi- Des Grieux, a Anselmi- Duca de Mantua, á Anselmi- Mario, á Anselmi- Werther, á Ansemi Turidu. Al que no conoce es á Anselmi- Giuseppe; el Anselmi de su casa, de su familia, de sus amigos. Ilustrado, jovial, modesto, simpático; sin dejarse arrebatar por la aureola de sus triunfos. Enamorado de su esposa, joven muy bella, muy discreta, muy distinguida, es para él, además de compañera inseparable de su existencia y de partícipe de sus satisfacciones, es su conse jera, su- secretaria, su inspiradora, ¡todo! Ella lee los periódicos y presenta á su espc so como cariñosa ofrenda aquella publicida- d que cplma el sentimiento artístico de su marido, teniendo en cuenta que lo que á él le halaga, es lo que dice de su arte, de su manera de decir, de sentir, de expresar. El arte y sólo el arte. Con sus amigos y admiradores, que son muchos, habla en italiano ó en francés, pero cuando le ponderan sus méritos, él desvía discretamente la conversación para hablar de la obra, de la música, del personaje que en ella representa y encarna. Así, en la intimidad, Anselmi resulta más interesante y más simpático, porque la sencillez y la modestia dan mayor relieve á su personalidad. Xa Prensa madrileña le debe favores que nunca podrá olvidar. En las funciones á beneficio de nuestra Asociación, Anselmi canta desinteresadamente, sabiendo que contribuye á una obra benéfica. Y hay que tener en cuenta que Anselmi es extranjero que gana 4.000 francos por función; pero que no recibe uno solo cuando canta para la Asociación de la Prensa. Y hay que recordar que nuestros grandes toreros, españoles ellos y deudores casi todo el año de consideraciones y benevolencias periodísticas, cobran buenos miles de pesetas por tomar parte en las corridas que organiza con igual benéficc objeto dicha Corporación. Justo es tributar este homenaje dé recono cimiento al insigne cantante, cuya voz y cuyo arte entusiasman al público madrileño, su fervoroso admirador. París. Enero. de Niza á Londres... Estos que ahora emi- El notabilísimo tenor losé Anselma, que anoche celebró la función de su beneiicio en el teatro Reaí.