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NUMERO 961 DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL A h C MIÉRCOLES 22 DE ENERO DE 008. OCHO PAGINAS. EDICIÓN i PAGINA 3 A B C EN ¡NA, REUNIÓN. L OS BU- Al decir una reunión, enHOS CONSTERNADOS tiendo lo que liemos dado en llamar mitin sin razón ninguna. Esta reunión á que me refiero se celebró en Whitehall Rooms anteayer, y los asistentes eran, en su mayoría, señoras. Presidente, -ir James Crichton Browne. El señor presidente toma la palabra. Comienza diciendo que p ha recibido numerosas cartas suscritas por genilemeu de muy alta p o s i c i ó n en el mundo científico, todos los cuales le dan alientos á fin de que se constituya definitivamente la Sociedad contra los ratones Los presentes, sin excepción, comulgar! en el odió ratonil. Es de gran urgencia, añade, iniciar una campaña nacional en contra de los ratones, por quienes siento una antipatía de muy profundas raíces (sic) El ratón, aparte de ser uno ile ios más destructores animales, se caracteriza por otras proclividades ó inclinaciones perfectamente criminales. La tiichinosis lebe atribuirse al ratr n; en Dinamarca y Alemania se han formado poderosas Sociedades, cuyo fin es exterminar á este odioso roedor. Sir James frunce las cejas sanguinariamente. ¿Quién duda que el ratón es el instrumento principal de que se sirve la plaga para propagarse? La última epidemia de la India, importada probablemente de China, estalló en 1896, y desde entonces hasta el último Abril causó 5.250.000 muertes. Hoy está comprobado que la culpa de todo la tuvieron las ratas. ¡Exterminémoslas ratas Sir James permanece unos segundos pensativo. La empresa, no es tan hacedera como á primera vista parece. Considerad la fecundidad prodigiosa del ratón: una pareja produce 800 descendientes en un año Pero, aun así y tod, o, en la India pueden tomarse algunas medidas prácticas; por lo pronto debe adscribirse un valor pecuniario ai ratón. (Aplausos. En el Japón, algunos años antes de. la guerra con Rusia, la rata constituía tan intolerable peste que el ministro de Agricultura ofreció una pequeña recompensa por cada piel que se presentase á ciertos funcionarios creados ad hoc. E 1 resultado de tal política fue que al poco tiempo el ratón se hizo un artículo de lujo, y aquellos que vivían vendiendo pieles al Gobierno, las encargaban á China. (Risas y gestos de admiración. Durante la guerra, cuando vino el invierno, el Gobierno proporcionó á las tropas unas pequeñas bolsas de suave piel, con que se cubrieron nariz y orejas, á fin de p r e s e r v a r l a s de los mordiscos del hielo; sú- ACADEMIA DE JURISPRUDENCIA E 1 plan de campaña eontra los ratones debe pantable, como un grifo mitológico. Una señoser concienzudamente estudiado por un Esta- ra amiga mía me contaba, llena de horror, cómo do Mayor Central, si bien yo creo que todo la noche anterior, estando á punto de sumerprocedimiento bélico es lícito en este caso: el girse entre las blancas sábanas, había sentido fusil, la ratonera, la trampa, el terrier. ¡Tome un rumor misterioso, á que siguió la irrupción cada cual su sitio adecuado en la estrategia! súbita y descarada de un ratoncejo, y me refePero últimamente se ha hecho un gran descu- ría pintorescamente la desagradable imprel acto. brimiento de extraordinaria utilidad en la cru- sión, el miedo que le había producido la preCon la solemnidad habitual se verificó zada contra ratas y ratones. El nuevo Pedro, sencia del roedor. anoche la inauguración del curso actual en la- -Si es M hombre, no me asusto tanto- -ter- Real Academia de Jurisprudencia. el ermitaño, es Mr. Banyz, del instituto Pas teur, el cual inventó una preparación que con- minaba mi amiga, ingenuamente y temblorosa El local en que se halla establecida la docta Corporación ¿aliábase vistosamente engalatiene los gérmenes de una enfermedad de que aún. nado con profusión de luces y con multitud de plantas, distribuidas en artísticos macizos en las amplias g a l e r í a s ó alineadas simétricamente en la soberbia escalera de honor. Desde primera hora acudió gran número de académicos, niezcláadosecon losseve ros tonos de los fracs y de las togas, los vistosos uniformes civiles y militares, ofreciendo el vasto salón de actos un golpe de vista admirable. A la hora marcada en las invitaciones, la Junta degobierno, precedida de los naceros, penetró en el salón, y los i n d i v i d u o s que constituyen aquélla ocuparon los asientos del estrado presidencial, en unión de la; personas de que a final damos cuenta. Abierta Ja sesión, concedió el presidente la palabra al secretario general de la Academia, Sr. Davara, leyendo éste la Memoria egl amentaría. APERTURA DEL E pose luego que las bolsas estaban h e c h a s con piel de ratón. (Más iscurso del señor risas. L a piel del raDato. tón, cuidadosamente Actoseguido, el p recurtida, r e s u l t a un sidente de la Acadecuero suave y hermoI OT. KAU 1. AK. ULTIMO RETRATO DE S. M. LA REINA DONA VICTORIA EUGENIA mia, Sr. Dato, dio lecso; pero sea suave ó tura del discurso inauno lo sea, ¡exterminegural, obra maestra acabadísima, y que hace na caricatura de Wetsminster Gazdte. mos el ratón! (Gritos unánimes de ¡Extermi- no son susceptibles otras especies que las raSon dos buhos, con mueca de consterna- honor á las dotes, jamás desmentidas, del innémosle! En una pequeña isla como la nues- toniles. ¡Levántese el país entero en un movitra, no es difícil la exterminación. Tiempo miento nacional para la destrucción de los ra- ción y los ojos más abiertos aue de costumbre. signe sociólogo y del ilustre jurisconsulto. Al levantarse fue saludado con aplausos úe hubo en que los ratones no existían en nuestra tones! (Aplausos delirantes. Nuestro programa El uno dice al otro: -Y sostienen algunos que el Gobierno se afecto por los académicos, y sus primeras palapatria. Vinieron del Asia Central, en grandes es guerra sin cuartel contra el ratón y si neolas de emigración... (Pausa. Luego, irónica- cesitamos una divisa adecuada, podemos to- preocupa del problema de las subsistencias... bras fueron dedicadas á éstos, para hacerles mente. La estrella del Imperio les abrió su ca- marla de Hamlet: A rat, á rat. Bead for á ducal. ¿Qué vamos á comer nosotros, después de la patente su agradecimiento por haberle elevado nuevamente al sitial que hoy ocupa. campaña nacional contra el ratón? -inno hacia el Oeste. (Regocijo general. La pri- (Risas y aplausos. Entrando ya en el fondo de su discurso, A continuación de sir James tomaron la pamera gran ola, el ratón negro, atravesó las fronmarcó desde luego la tendencia que es general RAMÓN PÉREZ DE AYALA teras de Europa en los comienzos del siglo xvi. labra otros oradores. Fue un concierto de toen todos sus estudios, haciendo ver que en los La segunda ola, la rata parda, no llegó á esta nos elevados y patrióticos. La gran epopeya tiempos que corren predominan sobre, el DeLondres, Enero, igo 8. comarca hasta el siglo xvin. La gran plaga de bufa ha tenido su prólogo. Ahora comenzarán recho penal, la Antropología y la Sociología Londres comenzó unos cien años después de las aventuras trágico- grotescas. I criminal; sobre el Derecho mercantil, la EcoYo comprendo que el ratón es un animal esla primera invasión ratonil emoria del sefioi Davara. Comenzó dedicando un cariñoso recuerdo al secretario anterior, D. Javier Gómez de la Serna. En brillante resumen hizo la enumeración de los trabajos realizados por la Academia durante el pasado año, tributando un merecido y cariñoso elogio á los autores de las Memorias discutidas, Sres. Michelena, Moreno- Calderón, Cem, bprain Chavárríá y Peñaranda, y á los. corrierenciantes Sres. Pons y Umbert y Milá y Pí, haciendo de paso uia ligero extracto de los mencionados trabajos. También aludió á la reorganización llevada á efecto en la Biblioteca de la Corporación, merced á los constantes desvelos y á la asiduidad de ICJ académicos Sres. Valdemoro y Moreno Calderón, facilitando así la labor de los jóvenes estudiosos y de los habituales concurrentes á los salones de lectura y de estudio de la Academia. Mucho sentimos carecer del espacio necesario para transcribir algunos délos hermosos y bien escritos párrafos de la Memoria del Sr. Davara. Sus últimas pala bras fueron para dedicar un sentido recuerdo necrológico á los académicos fallecidos durante el curso anterior, palabras que fueron acogidas con murmullos de aprobación por la docta concurrencia. Al final, una salva de aplausos premió la labor del Sr. Davara, que de este modo vio asimismo testimoniadas las grandes y justas simpatías qu, e goza entre sus compañeros. D U