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NUMERO 958 A B C DOMINGO 19 DE ENERO DE soc 8 OCHO PAGINAS. EDICIÓN El Sr. Osma, que siempre gusta rodearse de pstán muy adelantados los trabajos de comhombres de valía para que compartan eon él pilación y clasificación de documentos- relos importantes trabajos á que se consagra en lativos á la historia de los Sitios, erección de los puestos oficiales que desempeña, puso á monumentos, lápidas, sepulcros, medallas, etDíaz Gómez al frente de la Sección de política cétera, de que habrá de hacer publicación esdel ministerio de Ultramar, y más tarde, en el pecial la Junta magna del centenario. de Hacienda le dio cargo tan importante como el de oficial mayor. Ejército contribuirá á las fiestas con actos En la actualidad era Díaz Gómez adminisque organiza, dignos de trador de la Fábrica nacional de la Moneda y presentación en este homenajesu historia y reá de la patria Timbre, cargo al servicio del cual, como en to- us hé dos los que ha desempeñado, ha puesto toda su clara inteligencia, toda su laboriosidad, toda su alma, y al crear el ministro de Hacienda la ni alcalde excita á los propietarios de la ciunueva Administración del monopolio de ceri- dad á que antes del 15 de Abril revoquen llas y fósforos, haciendo justicia álos indiscu- las fachadas de sus casas para que la poblaj tibies méritos de tan probo funcionario, lo ha ción ofrezca á los forasteros el aspecto que las puesto al frente del nuevo organismo, volvién- fiestas y ellos merecen. dolé á la categoría de jefe superior de Admi ay gran animación entre los artistas araj nistración, ganada en buena lid durante su la boriosa y honrada carrera. goneses para acudir al concurso en que ¡Nuestra enhorabuena á la Administración se ha de premiar el mejor boceto de medalla! española, al ministro de Hacienda y al Sr. Díaz conmemorativa del Centenario Gómez. p l Congreso mercantil. Compondrán la mesa presidencial del Congreso pericial mercantil el diputado y catedráticp Sr. Bergamín, como presidente efectivo; los vocales Sres. Cancio, Paraíso, Lafiguera y Sacristán, y D. Faustino España, como ongreso histórico. secretario é iniciador del Congreso. En la segunda decena de Octubre se celeI, a presidencia brará en Zaragoza el Congreso histórico inter- sido ofrecida al Sr. honoraria del mismo le hí Moret. nacional, cuya comisión organizadora preside el catedrático de la Universidad, decano de su Facultad de Letras, Sr. Ibarra. anticipa sólo á los dentistas y médicos de Europa (Boston tiene un monumento á la anestesia; Washington, en una de sus Sociedades científicas, una rica placa de bronce dedicada á Wells, y su cuna natal, el pueblo de Hartford, ha testimoniado varias veces su admiración á su hijo predilecto H. Wells) sino á toda la muchedumbre doliente, á la humanidad, favorecida por el chispazo genial de Wells, por el intuitivo don que tuvo de saber reducir á una fórmula tangible y precisa los presentimientos muy anteriores de otros, que no sabe siquiera quién debe la extinción del dolor físico en EL NUEVO DIRECTOR DE MONOPOLIOS publicamos hoy el retrato del excelentísimo Sr. D. Manuel Díaz Gómez nombrado hace unos días administrador general del monopolio de fabricación y venta de cerillas y fósforos; es decir, director general del mismo, con la categoría de jefe superior de Administración, que ya tenía, desde el 31 de Diciembre de 1896 en que fue nombrado secretario del Gobierno general de Filipinas. H EL CENTENARIO DE LOS SITIOS D. Manuel Díaz Gómez, nuevo director de Monopolios del ministerio de Hacienda. FOT. FRANZEN. Es el Sr. Díaz Gómez inteligente, laborioso y honrado funcionario que en su larga carrera administrativa ha desempeñado muchos y difíciles cargos, en todos los cuales supo merecer la confianza de sus jefes, que en más de una ocasión premiaron con ascensos y distinciones honoríficas su cumplimiento exagerado del deber, si exageración cabe en cumplir bien, muchas veces á costa de su salud. Ingresó al servicio del Estado, como oficial de tercera clase en el ministerio de Ultramar, y en éste, unas veees en la península y las más en Filipinas, ocupó diversos cargos, hasta que suprimido aquel departamento pasó al de Hacienda. Desearíamos disponer de espacio suficiente para consignar al detalle la labor de Díaz Gómez en la Administración pública; sus servicios á la causa de España en Filipinas y al buen nombre de nuestra Administración como secretario del Gobierno general en momentos difíciles, y en otros importantes cargos como el de administrador central de Aduanas y especial de la de Manila, en el cual mereció ser ascendido y recompensado, por los méritos que en el mismo contrajo, con los honores de jefe superior de Administración por el actual presidente del Consejo de ministros á la sazón ministro de Ultramar. a Iglesia y las fiestas. Además de la Exposición de arte retrospectivo que, merced á la iniciativa del prelado y con el concurso de todos, habrá de ser inaugurada, el arzobispo ha convocado á todo el orbe católico á que venga en peregrinación al templo de Nuestra Señora del Pilar, con motivo del Centenario de nuestra independencia. iAdemás, el elemento eclesiástico dispone para esa época la celebración de dos Congresos. La Comisión que entiende en cuanto con la citada Exposición se relaciona espera que las colecciones de objetos antiguos y raros y de cuadros de especial mérito que concurran sea tan numerosa como notable por más de un concepto. Hay el propósito de gestionar cerca del Gobierno de Portugal, por mediación del ministerio de Estado, autorización para que, con destino á la Exposición, sean enviadas á Zaragoza las alhajas guardadas en el tesoro de la catedral de Coimbra- -entre ellas una imagen de la Virgen del Pilar, de plata con valiosos esmaltes, -que fueron regaladas á aquella iglesia por la Reina Santa Isabel de Portugal, y que antes fueron ornamento, de los más hermosos. de la Corona aragonesa. p 1 Rey, expositor. S. M. D. Alfonso está resuelto á concurrir á la Exposición Hispano- Francesa, haciendo en ella una instalación de tapices, armas, obje tos de arte y antigüedades de la Real Casa. O t r a s noticias Está en vías de ser llevado á la práctica el proyecto de iluminar espléndidamente la parte externa del templo del Pilar. C e creará, por vía de arbitrio que satisfará el vecindario, un sello conmemorativo de Centenario, para unirlo al franqueo ordinario de la correspondencia, por valor de dos céntimos. EL FERROCARRIL NAVARRO- ARAGONÉS HUESCA, I 8, I T. Comisión L a ha tratado provincial de esta Diputación hoy del ferrocarril estratégico que desde Pasajes ha de unir las comarcas de Navarra y del Alto Aragón, y ha acordado adherirse á la resolución y gestiones de la Diputación de Pamplona para trabajar ambas. provincias simultáneamente, con el concurso de Corona de plata y metal blanco desus representantes en Cortes, por que pronto sea un hecho la realización de tal proyecto, dicada á la memoria de Wells, por la que tanto ha de beneficiar á este país y á toda Sociedad Odontológica Española. la parte Este de la Península. De la Comisión que, con este objeto, habrá tantas y tantas operaciones quirúrgicas, no de ir á Madrid formarán parte el presidente y sabe aún adonde ha de ir para depositar el haz el secretario de nuestra Diputación. de flores que simboliza la gratitud. Por doble motivo es, pues, digna de loa tal manifestación, que no constituye sólo- un recuerdo á la usanza; lleva vinculada en sí una UNA CORONA era de progreso, u n a demostración de que quien ama á los suyos, se enaltece á sí propio; de que A HORACIO WELLS una demostración inicialjusticiero, resurge en nuestro país el espíritu al parecer I a solemnidad que en honor del inmortal adormecido, cuando se ve que la totalidad de descubridor de la anestesia, el dentista las madres desconocen el nombre de un Jennei de Hartford (Estados Unidos) Horacio Wells, que supo arrancar tantas víctimas inocentes á tuvo lugar ha un año en la Sociedad Odonto- la deformidad y á la muerte; el de un Pasteur, lógica, conmemorando el 59 aniversario de su que al dar nombre á una época y causar una muerte, ha alcanzado digno remate con el en- revolución en la Medicina, dice y prueba al vío de la artística y rica corona que dicha So- mundo dónde está su enemigo; al de un Horaciedad dedica al desventurado Wells. cio Wells, que deja inerte, insensible el cuerpo Wells, como Pasteur, como Jenner y como por el que ha de pasar la fría hoja del cirujano... tantos otros, se ha dicho mil veces que no son Los dentistas de París (la ciudad por excehijos de un pueblo, son patrimonio de la hu- lencia que erige á la pública contemplación á manidad entera, esplendentes y luminosos as- todos los genios) se mueven y agitan hace po tros que por sublimidad genial, por clarividen- eos meses para elevar un monumento á Wells. cia de espíritu á tan pocos reservada, condúA la Sociedad Odontológica Española le cacenla por distintas sendas á la extinción del brá siempre la gloria de haber iniciado ese modolor universal, en ansias de una ideal feli- vimiento de justicia, que es de esperar será cidad. imitado por todas las corporaciones dentales Iva Sociedad Odontológica Española, con el de Europa homenaje de ayer y con la corona de hoy, no se L. SUBÍ RANA BIBLIOTECA DE A B C 14 LA SEÑORITA DE LOS CIEN MILLONES 15 ¡Por favor... ¡Enrique! ¡Padre! -Es necesario que hables; es imprescindible. ¿Por qué te opones? ¿Te han dicho algo desagradable de ella? -Nada. La llaman la señorita ae los cien millones -No es culpa suya. ¿Y del padre, te han dicho algo? -Nada más que lo que usted sabe: que especula con nuestra rama. Ya no podía más La indignación, el dolor fueron más poderosos que su voluntad. ¿Pero no quiere usted comprenderlo? Lo ha vendido usted todo, lo ha empeñado todo, hasta los cuadros, hasta las alfombras. ¡Y no comprende usted que me resista á enajenar el único bien que me queda, mi nombre! El marqués no había contestado ni una sola palabra; pero de pálido que estaba se puso lívido. Enrique le miró y sintió una piedad inmensa; quería atenuar lo sucedido, borrar el abismo que acababa de abrir entre él y su padre. y tuvo una inspiración. ¿Quiere usted saber por qué? Pues voy á decírselo. La razón que acabo de exponerle no es la verdadera; la razón única es que estoy enamorado, locamente enamorado de otra mujer, y que me moriré de pena si me veo obligado á separarme de ella. Es pobre, no tiene apellido ilustre; pero yo tengo un capital en valor, y... créame usted, ni todos los millones están en poder de los banqueros, ni toda la nobleza en el almanaque de GothaSu conciencia, entretanto, le decía: Sí, la verdadera razón es esa. No quieres salvar á tus padres, casándote con la hija del banquero y cambiando tu blasón por sus millones, porque adoras á Juana... El marqués de JSermor le había oído sin decir una paiabra, sin hacer un gesto. Sus amigos del Círculo de la rué Royale hubieran podido verle en aquel supremo minuto igual que le veían siempre y le hubieran admirado más aún. Lo único que no hubiesen reconocido era la entonación de su voz al contestar á su hijo: -Poco importan las razones en que te fundas. Eres libre de casarte cómo y con quien quieras. Voy á decirte algo para terminar. No sólo estamos arruinados; no sólo nada de lo que hay aquí nos pertenece; no sólo he consumido mi fortuna y la de tu madre, sino que esta noche tengo que pagar millón y medio de francos, y si no los pago, á la ruina se unirá la deshonra. El barón de Bressieu me hubiera facilitado ese dinero... si yo hubiese tenido algún derecho para solicitárselo... Pero no hay que hablar de ello. Adiós, Enrique. En la mesa de mi despacho encontrarás una nota detallada del estado de nuestros asuntos, é instrucciones relativas á mis funerales; quiero ser enterrado en Bretaña... Enrique se asió á los brazos de su padre, quiso gritar y no pudo- sólo le fue posible pronunciar entre sollozos esta frase- ¡Pero usted... piensa... matarse! El marqués se desprendió del abrazo de su hijo, retrocedió un paso, echó la cabeza hacia atrás con un gesto indescriptible, y con tono de suDrema altivez dijo: ¡Insolente! ¿Serías capaz de haberlo dudado? Luego le volvió la espalda y se alejó pausadamente, tranquilamente, camino del suicidio... Llegaba al salón cuando sintió a sus espaldas pasos vacilantes, y de pronto dos brazos le estrecharon mientras una voz delirante, febril, murmuraba á su oído: ¡Padre! ¡Padre! ¡Yo no quiero que mueras: Ven, ven; quiero hablar á la señorita de Bressieu y á su padre delante de ti. ¡Hijo mío! ¡Mi noble y generoso Enrique! ¡Ah, qué miserable he sido! El vividor escéptico, el hombre que no había temblado ante el suicidio, tembló entonces de admiración y de orgullo paternal. ¡Ven, padre, vení Atravesaron rápidamente el espacio que acaoaDan de recorrer, entraron en la habitación de la marquesa, y Enrique, con voz tranquila y grave, dijo: -Señor de Bressieu, señorita, suplico á ustedes que perdonen la precipitación con que realizo el acto que aquí me trae. Puesto que eneuentro á ustedes en casa de mi padre, creo que el instante en que me reúno á mi familia después de una larga ausencia debe ser propicio al proyecto que voy á someterles. Señorita Sidonia, permítame usted que la ofrezca el apellido puro y sin tacha que lleva mi madre. Señor barón, enmarques de Kennor formulará la petición oficialmente, pero desde ahora ruego á usted que me conceda la mano de su hija... Un grito apenas perceptible, como el pío de un ave herida en el corazón, palpitó en el ambiente del saloncito. Ni la marquesa, estupefacta por lo que acababa de oir, ni el marqués, ni Enrique, ni el barón de Bressieu lo oyeron; Sidonia, sí. ¡Pero Enrique! -dijo la marquesa. ¿Qué significa esto? -Querida Elena- -intervino el marqués, -esto significa que nuestro hijo está enamorado, como yo lo estuve y lo estoy de ti. Barón, tenga usted la bondad de ofrecer el brazo á la marquesa. Señorita, apóyese usted en el mío. Enrique, sigúenos. En el salón de honor, ante los retratos de los Kermor, es donde, para mayor solemnidad, debe hacerse la petición de mano. Salieron. Poco después un criado entro á apagar las luces y ya no hubo en aquella habitación más que silencio y tinieblas, y en aquellas tinieblas y en aquel silencio, el soplo imperceptible de una respiración entrecortada, los latidos de un alma desvanecida, de un ensueño destrozado. Serían las dos de la madrugada cuando Juana la obrerita volvió al sentimiento de las cosas, despertada por el frío... ó por la fiebre. Encontróse en una obscuridad profunda y no se atrevió á tocar á los conmutadores de la luz eléctrica, porque el vivo alumbrado del saloncito hubiera denunciado su presencia; pero conocía la habitación palmo á palmo y se dirigió sin vacilar á la chimenea; tomó de uno de los candelabros una bujía, la encendió y se dejó caer en un sillón sollozando. ¡Dios mío! ¿Por qué sufro tanto? ¿Por qué me apena que el señorito Enri-