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NUMERO 958 DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL A B C. DOMINGO 19 DETMENERO DB 1908. OCHO PAGINAS: EDICIÓN 1. FAGINA DE NUESTRO ENVIADO ESPACIAL A B C EN PARÍS MOKR 1 EN EL Tiritando de frío, el Mokri y su secretaMUSIC- HALL rio andan azotando cas calles de París con sus babuchas morunas. Nadie los hace caso. El ministerio ha puesto á disposición de los embajadores del Sultán un par de empleadillos de menor cuantía, que se están atracando estos días, y por las noches recorren teatros y cabarets. Como todo el mundo sabe que vienen por dinero, los dos infelices moros resultan despreciables... ¿Qué van á ofrecer en cambio á los banqueros de París? Las únicas garantías que el Sultán p o d í a ofrecer, sus brillantes, encerrados están en el Monte de Piedad, y el pobre Mokri se pasa la vida haciendo antes a l a s y recibiendo portazos. A mí me ha dado pena ver las desconsideraciones de que es en París objeto Su Excelencia el ministro de Hacienda del Sultán, y las comparaba con las cortesías y zalemas que le hicimos en Algeciras, donde llevamos la galantería al extremo de ofrecerle un barco de guerra para transportar tres de las más fragantes flores de su harén. A NAVE ó el signor Rapagneta INGLES (que éste es su nombre familiar verdadero) ha alcanzado la alta categoría de fenómeno mundial. Cuanto á él se refiere anda relatado prolijamente por la Prensa de todo el orbe, y no hay periódico gráfico que no haya honrado sus páginas con la efigie de este genio, en actitudes más ó menos fantásticas, bien dispuesto á esculpir un poema tal, que desde el Dante á nuestros días no se haya escrito otro, ó bien apercibiéndose á la caza de la volpe, del reno como tradujo- -del francés- -una conocida escritora hispana D Annunzio ha estrenado recientemente La nave, una tragedia horripilante y sublime, al decir de los que han presenciado su r e p r e s e n t a c i ó n Como los ingleses son buenos críticos navales y mejores humoristas, juzgo de algún interés para mis lectores traducir varios párrafos de lo que acerca de la tragedia se le ocurre al corresponsal del Times en Roma. La representación de una nueva comedia de Gabriele D Annunzio es igual que la llegada de una pandilla de saltimbanquis á una aldea. Hay en uno y otro caso el propio preliminar tañido de trompetas y redoble de grandes tamboriles. A noche le llevaron La Prensa publica du á un aristocrátirante días y semanas co music- hall para que enteras, autes del espresenciara un destreno, esbozos del nudo de 1 a obra, fragmenfile patriótico alusitos de escenas, biogravo á l o s acontecifías del autor. El púmientos de Marrueblico se informa concos, y el Mokri, acomfidencialmente del fin pañado de su secrereal y del símbolo da tario y de los adlátela invención; adquieres nombrados por re algunos atisbos de el Gobierno, entró en Madrid. Escena final de El amor vela anteanoche estrenado en el teatro de la Comedía. De izquierda á las fuentes románticas el. teatro y ocupó u n en que el autor ha palco... derecha: Sres. Ramírez y González, Sras. Ruiz y Martínez, y Sres. G. Leonardo y Mendiguchía. FOT. A B C bebido; conoce al colaborador musical, siE l ministra, del ¡Y vaya si sería curioso conocer los pensa- papel predilecto el tranquilo de madre de fa- gnor Pizzetti, á qu- en D Annuazio ha rebautiSultán miraba compasivamente á estos sezado para esta portentosa ocasión con el sonoro ñores de frac y corbata blanca y á estas mientos de nuestras actrices, de nuestras can- milia? tantes, de todo ese mundo femenino que sólo, Ello es verdad, sin embargo, puesto que nada nombrede Ildebrandb. de Parma; damas del pwmenoir, que le guiñaban los- éesde. la butaca conocemos, por la. ctial viene nos. autoriza, á dudar de la franqueza de sus la audiencia está tan imbuida dely, finalmente, sentido de lo ojos, diciéndole: á ser casi desconocidoipara nosotros! ¡CtláUte declaraciones, y nadie puede ni aun discutir- maravilloso, que no tiene inconveniente en to- Viens, cheri! sorpresas hallaríamos en tales páginas si estu- las, pues sí intimtdad las pone á cubierto dé mar por- maravillas álos ínás insignificantes luY se le conocía que se estaba aburriendo viesen eseritas cón sencillezy, sobretodo; con toda discusión. En las que se refieren á suá gares comunes. Existe, sin embargo, una difesinceridad, que es la virtud- inapreciable en es- gustos artísticos y literarios, á sus apreciacio- rencia esencial entre una pandilla de saltimbanmachísimo. nes sobre las personas y las cosas 1 del mundo, quis y una comedia de D Annunzio, y es que en Por fin comenzó el desfile patfiótido. Es tos casos! un cuadro que se titula Las trompetas de la glo- Aplaudamos, por tanto, á Julia Fons, que se podrá quien quiera estar conforme ó discon- la primeralas bestias adiestradas trabaj an como, seres humanos, en tanto en la segunda los ria, y todo el cuerpo de baile, compuesto de atreve á romper el- hielo, escribiendo y publi- forme con ella, pero, nadie dudará del ingenio humanos se portan como bestias. Si algo seres exis un batallón de muchachas ligeras de ropa, cando ese interesantísimo librito que, con el con que están escritas. te dentro de los dramas de D Annunzio, aparde Lo que yo pienso, engalana los Y esto desfila á los acordes de diversas marchas franco títulode los libreros... Léanlo cuantos al verdaderoes lo que las avalora, prestándolas te de su sombrío simbolismo y de la fantástica escaparates interés. guerreras. Allí figuran las trompetas de los admirar á la famosa tiple del teatro, de Eslava, El libro, además, está lindamente editado tergiversación de la historia, no es otra cosa Mosqueteros, las de Austerlitz y Jena, las no la creyeran capaz sino de cantar los cuplés por el nuevo editor Pérez Villavicencio. Lleva que el prurito de mostrarnos cuátfta parte toma de los goumiers de Marruecos, y, por último, que han hecho una completa revolución en el unos preciosos retratos de la autora y unas la bestialidad en el juego de la humana condescórrese el telón del foro y el propio Na- género chico. Léanlo, y se convencerán de lo caricaturas que muestran los visibles progresos ducta. Tal es al menos lo único inteligible y obvio; el resto no es sino una red, tal como las poleón aparece á caballo, rodeado de muje- contrario. de Moyano. Se venderá bien, y lo merece... Pero ¡ay! si que el sueño entreteje, de ideas fugitivas y conres desnudas, y gritando: Julita Fons escribe tan bien como cualquier profesional, y sabe discurrir sobre las cosas ahora escriben las tiples, ¿qué van á hacer los fusas. ¡En avant! Viene, á continuación, un relato minucioso que más directamente la interesan, con verda- escritores? Dedicarse á cantar couplei- í Un aplauso unánime saluda todas las noy satírico del argumento de la tragedia. Y terches la celestial aparición, y el público franmina el artículo: cés olvídase de que Fallieres gobierna, para No pudieron ocultar los actores, realmente sentirse hinchado de orgullo, creyéndose admirables en algunos pasajes, ni la música, ni la magnificencia de la decoración, la pobreza todavía dueño y señor del mundo. de los recursos dramáticos. D Annunzio intenEl Mokri estaba asombrado al ver la rita suspendernos con terror, horrorizarnos con queza de las decoraciones y el lujo de los sus audacias licenciosas, abrumar nuestro cotrajes; pero cuando unas cuantas bailarinas razón ante la profundidad de su pathos; pera salieron vestidas de soldados moros y coel terror en sus manos es grotesco, sus osadías m enzaron á hacer batimanes con los sables excitan tan sólo ligero asombro, que se mezclaen un simulacro de batalla completamente con leve repugnancia; sus esfuerzos á fin de mover á piedad; no cumplen su propósito desgrotesco, el ministro del Sultán no lo pudo dichadamente, sino es por la piedad que sentiremediar... ¡Soltó la carcajada! mos al verle en ridículo. ¿Por qué se ríe? -preguntábanse unos Esta crítica, socarronamente cruel, injusta á otros, muy extrañados los espectadores. acaso y desde luego no lícita en pura doctrina Y en el entreacto, el moro- secretario me estética, tiene la virtud de representar la subsdecía en el bar, entre dos sorbos de café: tancia castiza de toda- la literatur- i inglesa, la- ¿Sabe usted lo que decía Su Excelencual viene á ser la faceta idealista de este pueblo, profundamente realista, en contacto con la cia? Que si les enviaran estos soldaditos á vida cotidiana. Inglaterra, como nación, es un Marruecos... ¡no hubía necesidad de dispa organismo viviente en que están infundidlas y rar un solo cañonazo! ¡Se dejarían conarmonizadas las dos bifurcaciones de la filosoquistar! fía griega, el platonismo y el aristotelismo. ¿Quién. Jeyendolas anteriores líneas de limes, o ha visto El Mokri de cerca á los soldano recuerda las opiniones acerca de la tragedia ditos que desfilan en el music- hall, pues del divino Platón en la República? Debemos de otro modo, no pensaría así. Si los hubiebuscar artistas que sepan trazar, según la paura visto sin las rubias pelucas, sin pinturas ta de bondad de- su propia naturaleza, la natuni afeites, sin los postizos del pelo, de las raleza de lo bello y de lo perfecto, de suerte caderas y de las pantorrillas, quizá se huque nuestros jóvenes, igual que aquellas perbiese asustado. sonas que viven en lugares saludables, reciban perpetuamente la influencia de lo bueno... PoeLas mismas Trompetas de la gloria, tan restas y escritores- -y cuenta que entre ellos se plandecientes en la escena, no son las de cita á Hornero, Hesiodo y Pindaro- -se equivoRockroy, las de Austerlitz y de Jena... De can al tratar de 1 a vida humana en sus más cerca son unos pedazos de madera cubiertos importantes aspectos. Nos dan á entender que de latón, y el Napoleón que aparece majeslos malos viven felices y los justos infelizmentuoso á caballo, la mano en el pecho y colte; que el mal obrar, si se oculta, es provecho- gando el clásico mechón de pelo sobre la so, y el bienjhacer beneficia sólo al vecino y no i frente, es una infeliz muchacha. al que lo hace. Pero, en fin, esto de la moralidad del arte es Si hubiera visto de cerca todo esto, en un problema harto complicado. El hecho es vez de salir El Mokri dispuesto ádejarse conquistar por los goumiers fantásticos de Madrid. Los representantes del Ayuntamiento y de la Diputación provin- que á D Annunzio se le dará un ardite de la crítica blasfematoria del Times. ¿No han conI, andolfi, pensaría que si el progreso se j e venido Tolstoi y S. B. Shawen que Shakesduce á llenar Marruecos de couplets patrióti- cia de Barcelona, en sus habitaciones del hotel de París. De izquierda á peare era un pobrete? Los grandes hombrea cos y de mujeres pintadas al fresco, bien es- derecha: D José Pares Arbóix, secretario de la Diputación; D. E. Prat están condenados siempre á estas opiniones tán los moros como están... extremas. Pepys, en de la Riba, presidente; D. Domingo Juan Sanllehy, alcalde, y D. José bre de 1662, escribe su diario, 29 de Septiemasí: Hoy estuve en i JOSÉ JUAN CADENAS Gómez del Castillo, secrjetarÍQ 4 el Mwnijcipio. FOT. A B C Kmg sJTlieatre, en donde vi El sueño de una noParis. Enero rías con un libro escrito por una artista, mayormente si la artista es una tiple, y del género chico, por añadidura? Esto suele ser corriente en todos los países. Cuando una mujer llega á conquistar la celebridad desde las tablas de un escenario, ella misma supone que sus cosas pueden interesar al público que las aplaude; y las escribe. Pero en España, por una porción de razones que, aun siendo ahora pertinentes, serían de excesiva prolijidad, las artistas se limitan al cultivo de su arte, creyendo que no pueden invadir otros terrenos. LO QUE PIENSA JULIA FONS que es raro encontrarse en las libre- dera lucidez y con más ingenio que lo harían algunos autores de los que forman su obligado repertorio. Lo que yo pienso, es decir, lo que piensa Julia Fons, es un libro interesante y amenísimo, escrito con verdadera ingenuidad. No tenemos por qué suponer que no sea sincera la notable artista s contarnos sus pensamientos; y por eso hay para sorprenderse de algunos, sobre todo, de aquellos más. íntimos y, por lo tanto, más personales. ¿Cómo no asombrarse de que una mujer como ella, en pleno triunfo, nos declare que su mayor anhelo es pasar inadvertida... Conociendo su arte, su alegría constante, su comprensión sabia y elegante del género que cultiva, ¿no ha de parecemos extraño oiría decir que ella es una mujer muy triste y que su verdadera vocación era el claustro y su A B C EÑT INGLATERRA E L Gabriele D Annuazio, N fmW: W vwW é