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NUMERO 956 A B C V I E R N E S 17 D E E N E R O D E 1908. O C H O P A G I N A S E D I C I Ó N i. PAGINA 3 MADRID. PRESENTACIÓN DEL PRINCIPE DE ASTURIAS A LA VIRGEN DE LA PALOMA f SS. M M y A. R. crrstrcarruaje- aLsaJit deLtemplo, 4 espué de la presentación. DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL cemos con el título de El crimen de la calle de Legamtos, vuelve á estar de actualidad Si en el núm. 115 se cometió el crimen graciosísimo que todo París aplaudió, en el número 12 fabricaba Lemoine sus diamantes y preparaba sus combinaciones financieras. Es una calle predestinada á llamar la atención, la rué Pigalle. Además, es una calle muy simpática. No se puede vivir en ella más que renunciando á la tranquilidad, pues á cualquier hora del día ó de la noche la animación allí es enorme. En la rué Pigalle viven las cocottes que triunfan en Montmartre, en los altos pisos los artistas que han abandonado el barrio I atino y en los hoteles los industriales ó industriosos á la manera de l emoine, el inventor de la fabricación de diamantes El hotel que habita en la actualidad la señora de I emoine- -porque L, emoine continúa en el Gran Hotel de la Roquette- -es célebre además por otra circunstancia En él pasó sus últimos años Scribe, el autor aplaudidísimo; allí le sorprendió la muerte, y la Municipalidad de París, en nombre de la ciudad, acordó perpetuar su mem. Oj. ia colocando una lápida conmemorativa en la fachada. Es posible que ahora sea necesario colocar otra lápida que perpetúe también el nombre del ingeniero I emoine Hay casas predestinadas á pasar á la historia. Pero un hombre como Lemoine no podía vivir en otro sitio que no fuera la rué Pigalle, la calle alegre, la calle cara, la calle, además, preferida por el cielo, porque he observado que en estos días tristones de invierno, cuando nos envuelven brumas y nieblas, Grupo de vendedoras de legumbres, de la plaza de la Cebada, en la rué Pigalle, solamente en la rué Pigaque ofrecieron un ramo de flores á S. M la Reina doña Victoria lle, suele hacer el sol su aparición... Un sol F O T S GONI amarillento, sin calor ni vida, como un gran queso de bola... biera un centenar de miles de francos de los ro, un anciano de blancas patillas, amplio leViviendo en la rae Pigalle, el inventor de que el director de la Compañía De Beers vitón y reluciente gorra de hule, el cual, la fabricación del diamante estaba cerca de le enviaba para que prosiguiera sus expe- como si obedeciera á una consigna, sólo reslos sitios donde se gasta el dinero todo el riencias químicas, el joven ingeniero no de- pondía- -La señora está en Londres. que á París viene pon la cartera repleta A jaría de ir á festejar el cobro destapando dos pasos de la plaza Pigalle, en el corazón unas cuantas botellas áe. champagne y oyendo El público que en la calle espera, se va renovando constantemente, y cuando unos cude Montmartre, el ingeniero I emome no canciones sentimentales. riosos se alejan, llegan otros. tenía que hacer más que atravesar la calle ¿Es preciso decirlo? La opinión toda simpara verse en L Abbaya, en Le Raí Mo en o acabo de pasar por la rué Pigalle. Fíente al núm 12 un pelotón de cu- patiza con el presunto inventor Los que le cualquiera de los alegres establecimientos que- -f ara que el Si. La Cierva se vaya ilus- riosos comenta las noticias que los periódi- conocen aseguran que es un hombre intelitrando- -sólo se abren á las doce de la noche cos publican, mirando asombrados á la casa gentísimo, de trato encantador, muy culto, y no se cierran hasta las diez o las once de acia De vez en cuando llegaban periodis- muy cortés, muy afable Las gentes del bala mañana. Y cada vez que Lemoine reci- tas apiesurados que interrogaban al porte- rrio hablan y no acaban, haciendo elogios A B C EN PARÍS I, a célebre poRUEP 1 GALLE, 12 pularizada calleParís en por la famosa comedia que en España cono- de Lemoine y diciendo que es un perfecto caballeio, un hombre chic, al que adornan todo género de excelentes cualidades. Todo el que se acercaba á él le encontraba siempre con la sonrisa en los labios... y la mano en el bolsillo Sí, señores... La mejor cualidad de Lemoine es que tenía, como dicen aquí, el luis fácil Y un hombre que en París da con facilidad propinas de luis, ya se sabe que cuenta con las simpatías de todos. En cambio ponen como hoja de perejil al estafado, á ese pobre señor Julius Werthuer, trescientas veces millonario, que por una porquería de millón y medio de francos, ha venido á alterar la plácida y regalada vida que Lemoine llevaba en su hotel de la rué Pigalle. ¿Qué les parece á ustedes el tacaño? ¿Qué era para él ese millón y medio 11 jUna cosa así como diez céntimos para cual quiera de nosotros 1 jY le están poniendo en solfa Porque al director de la De Beers lo que menos le importa es el dinero- -según él mismo ha confesado, -lo que le duele es haberse dejado engañar siendo un hombre tan entendido, tan conocedor en la materia. El Sr Werthuer pretendía que Lemoine fuera castiga do sin ruido, á la chita callando, y ahora que ha visto el escandalazo que el asunto está armando, avergonzado y arrepentido no se atreve ni siquiera á salir á la calle lEngañarle á él 1 jA todo un señor director de la Compañía De Beers Y mientras el pobre hombre se da de bofetadas, el público elogia la habilidad de Lemoine y se ríe del estafado, diciendo que deben quitarle la dirección de la Compañía, porque a pocos negocios como éste, los accionistas de las minas del Transvaal se van á quedar como los millonarios yanquis ¡á pedir limosna 1 p e r o ¿será cierto que Lemoine ha descu bierto la fabricación del diamante? Las opiniones hállanse divididas, y mientras hombres de ciencia aseguran que es posible, otros lo niegan en absoluto Lemoine, naturalmente, afirma que su invento no tiene nada de fantástico y sólo pide que se le deje en libertad para proceder á las experiencias en presencia de los expertos que el Tribunal designe El juez se revuelca en un mar de confusiones y no sabe qué determinación adoptar... En tanto, Lemoine lleva un mes en la cárcel ilegalmente Sólo en la libre Francia ocurren estas cosas, porque solamente aquí el dinero se impone, brutal, á todo. En este caso, los 300 millones del Sr. Werthuer han hecho el milagro de encerrar en la cárcel á Lemoine.