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NUMERO 953 ABC MARTES 14 DE ENERO DE ac 8 OCHO PAG ÑAS. HDiCiOh 1 f PAGINA 3 f i V i i í 4 i Í -p V- í 5 í t? V? T T TÍS Los sucesos de Marruecos. Pérdida del transporte de guerra francés Nive en aguas de Casablanca, I a segunda jornada tiene por lugar de acción la morada modesta de los Pommier, y es una exacta reproducción de lo que en aquellos días de angustia debieron ser las APPRENTIE Antoine sigue sin en- casas de los guardias nacionales, en las que contrar los papeles que todo se compartía: lecho y pan, cuando lo perdió al trasladarse de su teatro á la escena había. Pommier tiene dos hijas: Cecilia, la subvencionada del Odeón. Enamorado de buena, y Celeste, la mala. t, a madre Pomun teatro que él mismo llama ideal, hace va- mier es una honrada mujer, valerosa, sufrinas tentativas sin tropezar con la obra que da y. trabajadora; la verdadera bestia de carlleve público al desierto del otro lado del ga, sobre la que pesa la casa entera. I a oerío. Pero como todos los innovadores, ha logrado ya una cosa importante: irritar los ánimos del público de las primeras, provocando tempestades y luchas, durante las cuales los espectadores se dividen, y mientras unos aplauden, otros pitan que se las pelan. Esto sucedió anoche con el estreno de L Apprentie, pieza en dos partes y 10 jornadas, en la que su autor, Gustavo Geffroy, ha querido hacer un ensayo de teatro tras- cenderital, olvidándose de que en el teatro á todos los que se han querido meter á redentores- los han crucificado. Yo no conocía la novela de Gustavo Geffroy, publicada hace cinco años con el mismo título de L Appmitie, y para documentarme un poco la leí dos días antes de la repetición general de la obra que su mismo autor ha pretendido sacar. Y si la novela como tal es hermosa, la pieza es lo que nosotros llamaríamos una lata. El autor, que jamás hizo teatro, al llevar la novela á la escena, no ha querido prescindir de nada de lo que escribió, y pone: en boca de cada personaje parlamentos largos como capítulos, disquisiciones demasiado sutiles para dichas desde elescenario. Sin- la lectura previa de la novela ningún espectador podrá seguir el hilo de la acción en la obral teatral. DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL. FOT. RITTWAQEN ABC queña Cecilia, dulce y sumisa, ayuda á su madre, mientras Celeste deja asomar, ya sus perversas inclinaciones. Es el día de la gran salida- -18 de Enero de 1871- -y los guardias nacionales hablan entusiasmados del proyecto que van á poner en práctica, realizando aquella loca aventura. Suenan las trompetas llamando á los voluntarios, redoblan los tambores con estrépito, y la Artillería comienza á dejar oir su voz. I os guardias nacionales corren á incorporarse al Ejército, Comienza la primera parte con un cuadro reproduciendo un pedazo del recinto fortificado en Diciembre de 1870, durante el j sitio de París por los Ejércitos prusianos. V -como en los melodramas del antiguo réEl enemigo bombardea los fuertes... L, a nie- í gimen, la segunda parte dé UApprentü ve cae triste y silenciosa... I,o s guardias na- comienza diez años después. El padre Pomcionales, acostumbrados ya al tiroteo cons- mier, para olvidar sus dolores, se ha entretante, montan la vigilancia tranquilos, hagado á la bebida, No trabaja... ¿Para qué? blando del estado en que se encuentra la La madre Pommier, agotada, pero valerosa capital, de la falta de víveres y del tiempo siempre, va sacando á flote la casa, ayudada que todavía podrán resistir. por Cecilia solamente, -porque Celeste, la Entre los guardias nacionales vemos al otra hija que antes era mala, ahora, es peor... padre Pommier, un pintor de brocha gorda, Holgazana, coqueta y presumida, sólo es que lucha en unión de sus dos hijos varopera la ocasión de caer nes, Justino y Juan, los dos obreros tam. La séptima jornada se desarrolla á las bién. y; ertas del Elysée: Meni) montant, ún baile Se enana y se murmura, se habla de pode gente maleante. El padre Pommier, en lítica, y cuando, suena la alarma, se salea unión de antiguos camaradas, coge la pítima, jombatir... Y el cuadro termina como empey Celeste, que se muere por el baile, hace 1 a zó, cayendo los obuses prusianos entre la París. El ministro del sultán de Marruecos, El JVlokrí x) acompañado primera- escapada... Uu chulo la recoge, y OT. BHANCER. nieve blanca. de su secretario y dekintérprete. entre- dos- vueltas de- vals la convence de lo que va á intentar aplastar á los prusianos, y en la lucha sangrienta Justino Pommiei encuentra la muerte. Una callejuela en Menilniontant es la decoración del tercer cuadro. Acaban de abrirse las puertas de una carnecería y las mujeres esperan que las llegue su turno, haciendo cola desde antes, de. amanecer, pata adquirir una piltrafa. de carne de caballo, que era la más preciada vianda en aquellos días. Recordemos que en aqnel mes. de Enero, los regalos que se cambiaron por Pascuas las más encopetadas damas, fueron sacos de patatas... I, a patata, entrando en los palacios del faubourg, era recibida coji rnayores muestras de regocijo que el estuche de marrón s que hoy se cambian las aristócratas. Las mujeres esperan, que. las llegue el turno gritando, insultándose, buscando querellas y discusiones por el pretexto, más insignificante. De pronto se haceun silencio... Unos hombres van apresuradamente pegando carteles en las fachadas... ¡París ha ca pituladoü Y la indignación estalla feroz, implacable, sin límites... Las mujeres, olvidando el hambre, tiran las cestas y van como furias i. protestar, pidiendo antes la muerte que la rendición... Porque fueron las mujeres las que sembraron la semilla de la Commune... En la tercera jornada pasan ante nuestros ojos los días desesperados de la Commune, y vemos á las mujeres animando á los menos valerosos para que vayan á hacerse matar El padre Pommier es de los últimos comba tientes, y con su hijo Juan muerde los últi mos cartuchos en el Pere- I, acha ise... -Cuadro de desolación y muerte el quinto, deja una impresión de duelo inenarrable. EÍ autor nos ofrece en él un rincón del cementerio del Pere Lachaisc, yvemos desesperada y loca á la madre Pommier husmear entre los montones de cadáveres buscando á su hijo Juan, muerto también...