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MADRID, SÁBADO n DE ENERO DE 1908 NÚMERO S U E L T O 5 CÉNTIMOS ífífifíg DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL único factor que la hace digna de ser vivida, puede reducirse el porvenir á los modestos límites de una cantidad monetaria, la corriente en el mercado. Más estimable que la vida del hombre es una acción de cualquier Sociedad 7 L AMINTCHE U n a linda actriz de industrial, ¡oh miseria de nuestro destino... Que al fin esas acciones tienen las alas que á D E LA ACTRIZ la Porte- Saint- Martin, la Srta. Berengenosotros se nos niegan, y pueden volar, subir e, salió la otra n o c h e precipitadamente para hasta una altura fabulosa. El símbolo de las Compañías de seguros sobre la vida, debería tratar de alcanzar el último ómnibus. L a seser una esfinge que no lo fuese... Es decir, la ñorita Berengere vive lejos de París, en la Esfinge animada por una irónica sonrisa. Buttes- Cliaumont, p o r q u e empieza ahora Pero, en fin... Estas son fantasías que, natuá trabajar, es joven, y todavía n o h a podido ralmente, no tienen realidad alguna. Dándolas adquirir el hotel q u e las grandes artistas cabida en la organización presente, ló mismo poseen en el barrio de la Estrella. que si en la futura se tomaran en cuenta, pro- Desgraciadamente la representación de duciríase un desquiciamiento general que acaL affaire des Poisons había concluido m u y baría con ciertos positivos beneficios. Contentémonos con las ventatarde, y cuando l a jas de ahora. Y si es linda actriz, encarverdad, como debe sugada, de interpreta ponerse, que hay Soel papel de S u s a n a ciedades donde se nos d Ormoire en la obra asegura de los atrope de Sardou, llegó á la l í o s d e l automóvil, p r ó x i m a parada, e l inscríbase en sus lisúltimo ó m n i b u s entas quien pueda haseñaba á lo lejos el cerlo para dejar á sus herederos unas peser puntito brillante de tillas... su disco rojo. ¿Las hay... ¿Se ha L a Srta. Berengere cen esos seguros... Mi hubiese tomado u n ignorancia me obliga carruaje, pero á estas á estas interrogaciohoras 3 en carreras nes. Lo que sé- -con el tan distantes h a y q u e testimonio de un intedesconfiar del cocheresado- -es que hay ae tualmente seguros ¡de ro parisiense... L a jo! os otros... Los autoven actriz, educada movilistas pueden en los principios de asegurarse contra las la m á s estricta ecodesgracias q u e caunomía, optó por marsen, y pagando su cuocharse á pie hasta su ta mensual, se ven lidomicilio. bres de las indemnizaciones pecuniarias C o n f o r m e se iba correspondientes, que alejando del centro, quedan á cargo de la las calles e s t a b a n Sociedad aseguram á s solitarias, los dora... faroles menos lumi ¿No es nuevo este nosos, y la Srta. Beseguro? A mí me lo r e n g e r e comenzó á parece, por lo menos, sentir miedo. De al reconocer, como rep r o n t o advirtió ruiconozco, la sutileza de d o de pasos que la su invento. Asegurar s e g u í a n cruzó de al hombre del riesgo que el mismo produce acera y los pasos la y ocasiona, es de un seguían siempre, paradojismo f u n d a miro d i s i m u l a d a mental y, en su génemente, y s u sobrero, muy estimable... salto n o t u v o límites. No voy á ofender inE n efecto, el indivijustamente al autod u o que la seguía no movilista, suponiendo tenía n a d a d e tranque con ese seguro va á dedicarse al deporte quilizador, y la podel atropello; pero ¿no bre m u c h a c h a pensó podemos s o s p e c h a r cuerdamente que que le dará más conaquel h o m b r e á aquefianza y que le amorlla h o r a y en aqueMadrid. Un caso asombroso de fecundidad. Antonia Negrillo, que dio á luz anteayer dos niñas y un niño. tiguará, inconscientellos sitios n o debía mente, su respeto al La madre y los recién nacidos. En el ángulo superior derecho del grabado el retrato de la parturiente. ser n i n g ú n enamoraprójimo... Así me lo F O T A B C. do melancólico. Kra decía mi a m i g o el s e g u r a m e n t e u n bandia Pero n o corrió, dos ambos ocuparon las dos butacas q u e la servicios; y su aptitud cotizable en el sueldo asegurado á quien debo la noticia: -Crea usted que desde que tengo el seguro, no empezó á dar gritos n i trató de pedir Srta. Berengere les envió, cumpliendo la con que le remunera y en los derechos pasivos anxilio, cosa que, además, hubiera sido per- promesa hecha la noche anterior al amintche. que le reconoce... Pero el Estado y los. organis- voy más tranquilo en el auto... las Precisamente esa: tranquilidad del automo A l día siguiente, Cyrano, siempre correc- mos que señalan las indemnizaciones yfrías, fectamente inútil, p o r q u e á esas h o r a s la viCompañías aseguradoras son entidades gilancia en los barrios apartados de París es to, m a n d ó u n lindo ¿oz g- e ííá la actriz con no animadas por el soplo vital que á su antojo vilista es lo que intranquiliza al peatón... ANTONIO PALOMERO nula, 5 los vecinos, c u a n d o oyen el fragor u n a carta, en la cual la aconsejaba que, cuan- cambia, transforma y derrumba todoslos cálcude u n a r i ñ a ó las voces desesperadas de al- do se viera por las noches en algún peligro, los y todas las previsiones. Obran cou justig ú n transeúnte, cierran bien las maderas del n o tenía q u e decir á los q u e la asaltaran más cia, con legalidad y con prudencia, mas, por lo balcón, y n i p o r curiosidad asoman las nari- sino q u e era la móme de Cyrano- E s t o bas- mismo, tienen que ser injustas, ilegales é imces á la calle. L o s agentes ciclistas son la taba para que la respetaran, pues ya esta- prudentes. Porque su reino es el. presente, y el XToWió la lluvia a alegrarnos la vida y á eneterna guardia valona, y acuden siempre á ban avisados todos los compañeros del ba- día de hoy no puede ser nunca, en ningún caso, lodarnos las calles. Pero, ayer lo dijo el la exacta imagen del día de mañana. alcalde en la Junta del cabildo, un doctor emit i e m p o de levantar los cadáveres. M a s q u e rrio E n t r e amintches... ¿Quién puede tasar una vida? ¿Cuánto, vale? nente celebra que el Ayuntamiento no limpie policías parecen u n a sección de la Cruz Roja. Y la Srta. Berengere h a encendido u n ci- ¿Cuál es su precio? No hay tesoros en el mun- de barro las calles empleando el agua á choL a Srta, Berengere adoptó rápidamente garrillo rubio al concluir de contar esta do que compensen á una madre de la pérdida rro. Y la gente, respetuosa y sumisa con los u n a resolución... M u y fina, m u y cortés, de- aventura rigurosamente exacta, y que, sin de su hijo, ni con ningún dinero se nos indem- hombres ilustres, dirá que bueno; que no se niza de la presencia y del afecto de un ser que- limpien los pavimentos con chorro de agua, t u v o el paso, y dirigiéndose recelosa al in- embargo, parece u n cuento... rido... Pero estas razones sentimentales, por lo pero que se limpien, que se sequen sea con dividuo q u e la seguía, le dijo: JOSÉ JUAN CADENAS mismo que tienen una intensidad cuya apre- agua sin chorro, sea con regadera, sea con paParís, Enero. -P e r d o n e usted, caballero... Me veo sola ciación es exclusivamente personal, no pueden pel secante, ¡con lo que sea! Porque lo que de en este barrio t a n alejado, y t e n g o miedo, señalarse con una cifra en la casilla correspon- seguro no dice la aludida eminencia médica es m u c h o miedo... U s t e d tiene el aire de ser diente. Lo que sí puede asegurarse es que no que resulta muy conveniente dejar el barro u n h o m b r e comme ilfaut... ¿Quiere asted hatodas las vidas deben ser estipuladas á precio con toda su humedad y toda su suciedad en las cer el favor de acompañarme h a s t a la puerde tarifa, en los accidentes á que están expues- calles, que es lo que al vecindario irrita y, adeta de m i casa? tas. Cayó el sabio Curié en las calles de París, más, mancha. En dicha Junta de ediles, que fué ordinaria, E l n o c t u r n o paseante saludó con galan- u a n t o más se demuestran las ventajas del víctima de un atropello. ¿Cómo indemnizar á tería y la ofreció el brazo... automóvil y su reinado se consolida, ma- la humanidad de la pérdida de aquel trabaja- en el buen sentido de la palabra, se habló de L a actriz, fingiendo u n a tranquilidad q u e yores son las protestas con que le reciben los dor, que en provecho de todos laboraba... En varias cosas: de abusos que siguen cometiénestaba m u y lejos de tener, comenzó á ha- que no pueden aspirar á su disfrute. Late en el tan tristes ocasiones, la. realidad da un golpe dose en el cobro de Consumos del vino que no mortal á nuestros más puros sentimientos fra- debe cobrarse; del derribo del cuartel de San blar alegre... Díjole q u e era artista, q u e tra- fondo de esas protestas el instintivo odio de ternales y nos obliga á pensar en ciertas pre- Gil; de las máquinas elevadoras, y relacionado clases, que en vano aspiran á borrar para siembajaba en la Porte- Saint- Martin, q u e hacía ferencias... Claro es que convendría mucho que con ellas, de una partida de carbón pagada, u n papel i m p o r t a n t e en la n u e v a obra de pre los filósofos y los moralistas; viendo pasar los automóviles no atrepellaran á nadie; pero pero no recibida, y demás delicias con que ameal prójimo triunfante, son pocos los hombres Sardou, y le contó el a r g u m e n t o á L affaire que no le dediquen un pensamiento de rencor, si el atropello es preciso, nuestro corazón diri- nizan la existencia del pueblo madrileño sus des Poisons... L u e g o le confió s u s proyectos creyéndose injustamente preteridos en el re- ge una plegaria á los cielos pidiéndoles que excelsos administradores. La Lotería sorteada ayer, se mostró esquiva artísticos, s u s esperanzas, s u s ambiciones... parto de los humanos goces, de las comodida- velen por los hombres verdaderamente útiles á su patria y á su tiempo... con Madrid. Ni un tercer premio le dio de reE l desconocido quiso corresponder á aque- des de la vida. ¿Quiénes son éstos? He aquí otra duda, te- galo. -Es verdad que era lotería cara, y que tal Mueve también al protestante la natural irrilla confianza, y la dijo sencillamente q u e tación ocasionada por el opinado, trastorno rrible como todas, que ante un seguro de vida vez haya sido Madrid el que primeramente se era apache... de sus costumbres habituaioc... El peatón que nos acomete y nos altera; Lo de menos en un mostró esquivo con ella, porque son mucho- ¡Oh! Pero tranquilícese ustedj. señorita- -discurría tranquilamente por el arroyo, q u e e n atropello- -considerado desde nn alto y gene- 28.000 billetes, que á 150 pesetas, importan añadió en seguida. -Yo m e limito á robar él se estacionaba para charlar con un amigo, roso punto de vista- -es c ¡hombre que perece... 4.200.000; p o c o s los premios, que importai n a d a más... Y o n o mato... Crea u s t e d q u e que lo cruzaba despacio, ha de realizar ahora Lo terrible es que con, él han podido desapare- 2.904.720 pesetas, y mucho, en fin, el timo de c u a n d o t e n g o q u e despachar á a l g u n o lo de prisa; y corriendo todas estas operaciones, cer nobles sueños, grandes ideales, magnos más de un millón de pesetas, que con la combih a g o á la p u r a fuerza, obligado por las cir- so pena de la vida ó de la integridad personal... proyectos cuya realización contribuyese á la na le da el Estado al pacienzudo jugador. Se abrió Fornos. El acontecimiento esperado cunstancias, p o r q u e la s a n g r e m e horroriza... ¿Cómo no maldecir á quien le obliga á tan in- gloría ó al bienestar de la humanidad... ¿Quién nos dice que en esa cabeza ensangrentada, que satisfecha con ver L u e g o l a habló de l a s dificultades del necesaria rapidez, privando á su espíritu de en ese pecho destrozado que con horror con- llegó y la gente se dió por visto cerradas tres abiertas las puertas que ha sosiego... El olvido de esta nueva servidumbre, oficio de lo malos q u e estaban los n e g o templa la muchedumbre en medio de la calle, días. el exceso velocidad una parte y cios, p u e s n o se daba u n golpe sin q u e los dono por de otra, llenH por VÍCÚMM las de aban- no se albergaba la solución de un problema esPuede ue á los dueños del establecimiento la de calles de agentes d e Mr. Lepine h u s m e a r a n en segui- la ciudad moderna. i5 ste n é vo capjífcalo de tupendo, el aliento de un vate ó de un con- les sepa á demasiado poco esa satisfacción. d a la caza... Y así, andando despacito y con- desgracias posibles, habrá, seguramente, enr, quistador... Sólo desposeyendo á 4 a Ñ ida del En los Tribunales no hubo vistas de sensa- A B C EN PARÍS versando animadamente, la actriz y el apache llegaron á la casa de la Srta. Berengere. Respetuosamente, galantemente se despidió el apache entonces, mientras la j o v e n le daba las gracias y le p r e g u n t a b a s u dirección, prometiendo enviarle al día siguiente dos localidades. E l se apresuró á dárselas, diciéndolaque con m u c h o g u s t o iría á aplaudirla en compañía de s u mome, u n a niuchacha m u y agradable que trabaja de u n a á cinco de la m a d r u g a d a en los bulevares exteriores. Y en efecto, al día siguiente Cyrano- -o e. éste es el mote del apache- -fué, en u n i ó n de su mome, u n a linda chiquilla, á aplaudir L affaire des Poisons. Y elegantemente vesti- ABC CRÓNICA UNIVER 0 1 L U S T R A D A ANO IV. NÚM. 95o. m ya yg 4 g 2. É P O C A H MKr l gr f sanchado los negocios de las Compañías de Seguros, perspicaces y previsoras siempre. Véase cómo la Ciencia y el Comercio se abrazan y se estrechan á través del tiempo y del espacio Véase también cómo se remoza constantemente el viejo refrán que dice: No hay mal que por bien no venga... Pero... ¿habrá nada más arbitrario que un seguro de vida... Desde el punto de vista legal, no hay reparo alguno que oponer á quien cumple el oportuno contrato y satisface la cantidad previamente aceptada con arreglo á un cálculo de probabilidades. Hay una scala prudencial de precios por edades, como es justo; ya que la máquina humana pasa por los mismos períodas que todos los instrumentos de producción... El Bstado, por su parte, valúa al hombre en la cantidad que le exige para librarle de ciertos MADRID AL DÍA UN NUEVO SEGURO