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NUMERO 948 A B C J U E V E S 9 D E ENERO D E 1908. OCHO PAGINAS. E D I C I Ó N i. PAGINA 6 Chamouix. La temporada sportiva de invierno. Grupo de representantes del Club Alpino francés que han tomado parte en los recientes concursos de skiss patines y tobogán. FOT. BJUNOER. casi mediada la noche. Los gallos hapucherillo con cola; y en el suelo, junto á un Esto lo corroboró el Sr. Niembro, qiie se harincón, una espuerta de palma con otras herra- bían cantado dos veces, y el pueblecito de Na- llaba allí casualmente, y agregó que no lo hamientas de carpintería. San José escopleaba zaret dormía tranquila y silenciosamente á la bía hecho por no juzgarlo oportuno, puesto que afanosamente, y, cerca del banco, la Santísima luz de la luna de Marzo, tan clara como la de entabla recurso contra la creación del arbitrio Virgen, hermosa como un sol, sentada en po- Enero. Por ana de las calles avanzaba de prisa municipal del 1 por 100 en el Matadero. CUENTO PARA NIÑOS bre silla de anea, preparábase á devanar una y sin ruido un embozado. Llevaba capa roja, Luego añadió el alcalde que, por su propia i vosotros niños buenos, que de las huchas madeja de hilo que acababa de poner en una gorrilla con una rjluma negra, y, ¡cosa rara! en casa, tenía conocimiento de que el carnicero en que guardáis vuestros ahorros habéis devanadera de cañas. La ocasión no podía ser lugar de pies tenía patas de aguilucho. Al lle- que le surte le había elevado en s, o céntimos el sacado algunas monedas para que los Reyes más propicia para que entrase el Diablo; siem- gar á la puerta de la casa en que vivía Jesús, precio de la, carne. Magos no dejen de agasajar á los niños po- pre fue casa y dominio suyo todo artefacto que perdióse de vista, no en un santiamén, porque MI Sr. Díaz Agero oireció indicarle otra carbres en la bienhechora casa de Blanco y Negro da vueltas, y por eso dicen que anuncia males, eLemb, pzado er, ael Diablo en persona, pero sí nicería donde también se ha s, ubidoJ el precié, y A B C, siempre abierta para todo lo noble y el hacerlas dar á un paraguas, á una moneda ó de golpe y zumbido: se había entrado por el y algunas otras personas del auditorio prometodo lo culto, á vosotros voy á hacer un rega- á una silla. Metióse el Diablo, en efecto, dentro ojo de la llave. tieron efectuar análogas indicacionos. lillo en nombre de los agasajados, y, á falta de de la devanadera, á fin de esperar desde muy Y ya en el taller, desembozándose y alumEl conde de Peñalver les encareció la nececosa mejor, pues yo soy pobre también, os de- cerquita la llegada del aborrecido Niño, á brándolo con las vivas ascuas de sus pupilas, sidad de que así lo hicieran para. cooperar ásu dicaré un cuentezuelo: éste que voy á escribir. quien nunca había querido ver y contra el cual descolgó la sierra, pasó los dientes por entre decidida gestión de cortar el abuso que supoAlgo tarde llega, porque estos días anduve mal tramaba un criminalísimo plan, y, por pasar el sus dedos y se sonrió como quien ve compro- ne esa elevación tan inopinada deprecio. de salud. Leedlo los que ya sabéis leer; escu- tiempo, se entretuvo malignamente en enredar bada una conjetura. En aquel tiempo los dienTerminó manifestando que no hay rizón alchadlo los pequeñitos que todavía no aprendis- el hilo, travesura ruin que la Virgen deshacía tes de las sierras estaban rectos del todo, y guna para que contesten á la imposición d in teis; advertid todos cómo aun el diablo, acérri- á cada instante sin trabajo alguno, con sus lin- como el camino que abrían en la madera no arbitrio que apenas grava en céntimo y mer hó mo enemigo de Dios, no supo ser enemigo del das manos de azucenas. era ni un pelo más ancho que gruesa lá hoja, el kilo de carne subiendo ésta 10 céntimos en Niño Dios, por lo que de niño tenía, y perseve Caía la tarde. San José empezaba á aserrar le apretado rozar de ésta con las paredes del la misma unidad de peso. rad unos y otros en vuestra liberalidad ge- un madero. Uno de los rayos del sol poniente corte dificultaba mucho el trabajo y cansaba Si es cierto, como asegura el gremio, que la nerosa. penetraba algo soslayado por la puerta del ta- los brazos más recios. El Diablo metió la hoja arroba de carne de vaca cuesta hoy 78 reales; y Para que ande bien el mundo hace más falta ller y besaba amoroso, como en señal de respe- entre sus dientes, y con presteza indecible, ha- si también es cierto lo afirmado por el mismo ser buenos que ser sabios; el corazón sabe me- to, la falda y los pies de la bendita Virgen. De ciendo de ellos lo que llaman triscador ó traba- en otra ocasión que el margen de ganáH c ¡i. jores cosas que el entendimiento. Y vamos al pronto, aquella tibia claridad se convirtió en dor de carpintería, fue inclinando alternativa- desaparece cuando la arroba de earne e ¿tá -á cuentecillo. resplandor vivísimo. Era que entraba Jesús, mente á uno y otro lado los de la sierra, hecho 82 reales, tampoco hay, pues, razón ahora para después de conversar un rato con otro niño, lo cual los volvió á pasar por entre sus dedos, el encarecimiento. 1 1 na vez el Diablo, pensando en lo mal que le con su deudo Juan, á quien habían de llamar para percatarse de cómo quedaban, y sonrió salían sus planes, estaba dado á todos los el Bautista. Retratar la garridísima figura de otra vez, abriendo hasta las puntiagudas ore- p l eterno problema. demonios. Para colmo de sus desdichas, nueve Jesús de Nazaret no es empresa para habilidad jas la disforme bocaza. Después contempló la Lo que sucede en él problema de la carite años antes había nacido en Belén el Niño Jesús, humana, y menos para pluma tan torpe como entornada puerta de la habitación en que, es análogo á lo que ocurre con la elaboración y ya, sin que contra El hubiese valido de nada la mía; bien que no hace falta el retrato, por- blando y acompasado, sonaba el suave respi- y venta de pan y con la venta de pescados, la cruel persecución de Herodes, iba creciendo, que vosotros, mis amables lectores, como ni- rar del Niño Jesús, vaciló un instante, dio un frutas y verduras. Para cada diez consumidores hay uno ó más creciendo, en Nazaret de Galilea, fortalecién- ños buenos, fiabéis visto en sueños muchas ve- paso hacia ella, rodaron por sus hundidas y dose y llenándose de sabiduría como dice San ces al augusto Hijo de Dios tal como yo os lo pelosas mejillas dos lágrimas como dos gote- vendedores; todos éstos tienen que pagar conLucas, al lado de su madre la bendita Virgen quiero representar, recién cumplidos los nueve rones de pez, y juntando las yemas de sus de- tribución, patente, licencia y cuantos impuesMaría y de San José, el venturoso carpmteío. años. dos, tiró con ellos un beso á la humilde pero tos y arbitrios crean la Hacienda y el Municipio. Todos ellos viven ó pretenden vivirlo meY como, para que se cumplieran las antiguas un sordo gemido Abrazó Jesús á su Madre y á San José, y re- regia alcoba, exhalóel alma, y salió de en que jor que pueden de esa venta al menudeo; ía profecías, aquel niño, que era Dios, había de parando en que era fácil que éste, indicada la pareció arrancársele estammayor parte de ellos, si no todos, compran al redimir el mundo cuando fuese hombre, el línea del corte en ambos lados del madero, pía por donde se había entrado. crédito, y c ¿uienpaga cuanto le quieren hacer Diablo, meditando en ello, veía su pleito per- i aserrase fuera de ella por la parte que no alPocas horas más tarde saludáronse en aque- pagar es el pobre consumidor. dido, echaba chispas por los ojos y por la boca! canzaba á ver, dispúsose, como otras veces, á lla casita dos soles: el del cielo y el de cielo y Los carniceros sostienen ahora lo que en muy pateaba de coraje. El tenía que hacer algo de su pro- tierra. Y al reanudar su trabajo el Niño y San muy malo para impedir á todo trance la salva- 1 auxiliarle. Nada bastó áydisuadirlo delicias, he José, muy luego miráronse, éste con extrañeza chas ocasiones han sostenido y en lo cual no no para dejan de tener razón: que no deben pagar el ción de las almas, y gritaba con vocejón de tor- pósito: Para trabajos, y aquél con infantil ri, a franca: la sierra iba y replicó menta: ¡Esto no puede seguir así! ¡Pues no venido al mundo extremosonriente. Ycogien- venía dentro del madero con facilidad asom- sebo y el hueso como la carne porque dé aquéi do la sierra por el libre de su armallos obtienen un rendimiento muy inferior al faltaba más... zón, aserraba con San José, y como era niño, brosa tal, que cualquier niño podía manejarla de ésta. Una noche- -y no un día, porque no hay días fatigábase del trabajo. sin cansarse. San José, con muyjustificada 4 cuY añaden como descargo de su propósito de en el infierno- -el diablo, rhásíurioso que nunEl Dia. blo, invisible huésped de la devana- riosidad, púsose á examinar la hoja, y al ver ca, después de traer al retortero á todos los dia- dera, quedóse deslumhrado y aturdido al en- que los dientes Estaban torcidos, desde el pri- llegar al encarecimiento oficial de la carne, que bleznos y diablazos de su negra monarquía, trar el Niño Jesús, y tembló de envidia, de ra- mero hasta el último, cuál á un lado y cuál á el impuesto de romana grava cada res en tres ó cuatro pesetas, esto sin contar con. que hay dio un estallido que retumbó de cueva en cue- bia, y aunque él no quisiera reconocerlo, ¡de otro, exclamó, enseñándolos á Jesús: muy pocos pastos y el frío produce grandes va y de horno en horno, y, convirtiéndose, admiración! Porque estaba cerca del objeto de- -Mira. ¡En esto consiste que se haga el trapara correr más y no necesitar cabalgadura, en su odio, y ¡cosa más peregrina... no odiaba. Al bajo tan fácil! Pero ¿quién nos ha mejorado la daños en el ganado. una bocanada de aire caliente, salió á espeta- revés: á eada gesto, á cada palabra que decía sierra de este modo, que, á la vista, más pare- Corteo de obligaciones. En el sorteo de obligaciones del empréstiperico por un ventanucho más negro que el ho- el augusto Niño, sentíase más suavemente ven- ce que la ha echado á perder? llín y se vino al mundo. Ya en él, emprendió cido y más imperiosamente dominado. Y cuanY Jesús, sonriendo como un ángel, res- to municipal de 1868, verificado ayer en el Ayuntamiento, resultaron agraciados lps sirespahilando la caminata hacia Galilea, y de. do Jesús, por lo recio de la tarea, harto ruda pondió: este chumbar me salgo y por este olivar me para sus delicados miembros, respiraba anhe- -Fue el Diablo quien anduvo en esto. Como guientes números: Con 40.000 pesetas, núm. 370.13 S. enuo, hala, hala, y vuela que te vuela echan- i lante, dejando ver en la serena frente algunas me vio niño y fatigado... do enablos, llegó en un periquete alpuebleci- j gotas de sudor, el Diablo, al contemplarlas, esCon 1.000 pesetas, números 231.987 y 40.61. FRANCISCO KODRJGUEZ MARÍN to de Nazaret, y anduvo dos ó tres calles, hasta tremeciéndose tode, exclamó para sí: ¡Soy Con 500 pesetas, números 109.929, 25.219, que al divisar una pobre casita en donde sona- perdido! y se aborreció á sí propio, porque 262.046, 16.710 y 305.236. ba el frecuente golpear de un mazo en un es- amaba tal como si en el fondo de su ser reviCon 300 pesetas, números 26.663, 189.528, coplo, se paró en el quicio de la puerta. 358.077, 109.781, 204.303,141.086,141.078, 258.307, viese alguna lumbre de su antigua naturaleza 34- 385 y 388.523. Desde ella se veía todo el taller del humilde angélica, y, abandonando su guarida, huyóse Con 200 pesetas, números 59.860, 129.247, carpintero: un banco, algunas tablas puestas con desesperación por la puerta y, como un C i precio de la carne. en pie y apoyadas en una de las paredes; en vendaval, se fue por toda Galilea, destruyendo El alcalde insistió ayer en manifestar que 257.829,414487. 48.058, 393.831, 1.318, 277: 460, no se ha subido el precio de la carne; es decir, 169.905, 313- 783 385.807,125.221,317.436,412.447, otra, colgada de una escarpia, una sierra de sembrados y tronchando árboles. que el gremio de carniceros no ha acordado la 22.110, 142075, 246.121, 202.977, 27- O7 S 325449 mano, de las que los carpinteros andaluces llaalteración del precio, man de costilla; en un viejo anafe apagado, un 55443 y 5- 993. LOS DIENTES! DE LA SIERRA MOTAS MUNICIPALES