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MADRID, JUEVES 9 DE ENERO DE 1908. NUMERO S U E L T O 5 CÉNTIMOS llí mi! fiW mil! CRÓNICA UNIVERSAL ILUSTRADA. AÑO iV. NÚM. 948 g jf 2. É P O C A wmm lt, I II i ftk mmi I %II j p l amigo, Febo sigue compensando con sus caricias ios arañazos que por la noche nos dan las heladas que caen sobré nosotros. El que no se consuela es porque no quiere, y más si lee las noticias del frío que hace en París, en Viena, en LondresTy em otras varias capitales, donde el cero que aquí disfrutamos les parecería gloria pura. El hombre del día, Mr. Pichón, estuvo en Palacio, visitando las dependencias d é l a mansión regia, la Armería y cuanto hay de bueno allí. Por lo demás, sigue el misterio. El ministro francés, encantado de su visita á la villa, canta, y nuestros ministros, encantados d é l o bien que van los sucesos de Marruecos, donde no hay necesidad de nuestro esfuerzo militar, siendo cuentos tártaros todos esos decires de q u e va á enviarse tales divisiones y cuales regimientos. Que sea verdad tanta belleza, dice la gente. P o r l a Casa de la Villa no hubo otra novedad que la de confesar el alcalde que á él le han subido el precio de la carne. No está eso mal, porque si eso les pasa á los que mandan, figúrense lo que les pasará á los que obedecen. Es verdad que el gremio, como gremio, no ha acordado el alza; pero los carniceros, como carniceros, y el del alcalde entre ellos, han subido el precio. Lo que quiere decir que para ellos el gremio es... carne de falda y desecho. En los Tribunales hubo vista de varios asuntos, entre ellos el del tobo de una cartera con 75.000 pesetas en el Banco de España á un caballero que fué sorprendido al pasar por esa puerta de cuatro hojas, cuyo manejo es casi tan difícil como saber si Titta Ruffo, el famoso cantante que anteanoche debutó en el Real, con éxito loco, se llama, efectivamente, Titta Ruff o ó Ruff o Titta. Entre los sucesos de la jornada no podía ¿altar el obligado suicidio. Ayer fué la víctima una mujer, que se arrojó por la ventana de un piso quinto, porque la casa no tenía sexto. Otro suceso fué el hundimiento de un piso de una cocina, con la triste consecuencia de resultar herida una mujer, porque hay muchas casas que sin esperar á que las derriben, se hunden ellas sólitas de puro g u s t o Y otro, en fin, un choque de un tranvía con u n carro cerca del Puente de Vallecas. También es suceso al que nos vamos abonando á diario. Hubo manifestación de obreros sin trabajo ante el Gobierno civil y ante el ministerio da Mr. levita de y su consorte un elegantísim. o traje MADRID AL DÍA i copa, Pichón vestíadededelicadocon sombrero de hechura de levita, paño gris claro. ü n la Embajada de Inglaterra. Desde las Caballerizas Reales regresaron á la Embajada de Francia Mr. y Mad. Pichón, y volvieron á salir en seguida dirigiéndose á la de la Gran Bretaña, donde han asistido al almuerzo dado en su honor por sir y lady Bunsen; A la derecha del embajador de Inglaterra se sentaron Mad. Pichón, el ministro de Hacienda, Sr. Osma, y Mr. Grant Diaff, consejero de la Embajada inglesa, y á su izquierda, la duquesa de Sotomayor y Mr. Revoil. A la derecha de lady de Bunsen estaban colocados Mr. Pichón, mistress Grant Duff y monsieurDaeschner, consejero de l a Embajada francesa, y á su izquierda, el duque de Sotomayor, Mad. Revoil y el conde de Pie de Concha. Los demás comensales eran- lord Camoys, Mr. Vilette, secretario de Mr. Pichón; Mr. Rumbold y su señora. La mesa estaba dispuesta en el gran comedor cuyos balcones dan al jardín de la Embajada. El almuerzo fué servido con arreglo al siguiente menú: Filets de soles Nantua. Cotelettes d agneau Favorite. Canetons rouennais sauce Bigarade. Pommes de terre Duchesse. Fonds d artichauts á l italienne. Biscuit glacé Johannesburg. Savarin á la Chantilly. Pailles de Parmesan. Después de los postres pasaron los convidados al gran salón blanco y oro, donde fué servido el café. En el jardín de la Embajada han celebrado una larga conferencia Mr. Pichón y sir M. de Bunsen. isitando los establecimientos franceses, Terminado el almuerzo en la Embajada inglesa, Mr. Pichón y el embajador de Francia, acompañados por sus señoras, estuvieron en el hospital de San Liáis de los Franceses, situado en la calle de Cladio Coello, donde llegaron á las tres y media. A la puerta del Hospital les esperaba el rector Mr. Tubaut, los miembros del Consejo de administración y los médicos del benéfico establecimiento. El abate Tubaut hizo uso de la palabra para dar las gracias á Mr. y Mad. Pichón y á su acompañamiento, por su visita, y terminó dando segnñdad s y uslnistro del patríotisi io y celo de todo el personal del establecimiento eñ pro del buen nombre de la patria. Contestó Mr. Pichón, felicitando á Mr, Tubaut por el excelente resultado conseguido y por los nobles sentimientos que los originan, sentimientos que son el digno y fiel refleio del espíritu francés. Después de pronunciar el Sr. Revoil breves frases haciendo un elogio del benéfico establecimiento, los miembros del comité y los doctores Dussac Robert y Vergely acompañaron á los visitantes, que recorrieron todas las dependencias del hospital. Antes de abandonar el Hospital, el ministro francés entregó á Mr. Vigneau, miembro del Consejo de administración, las insignias de oficial de Instrucción pública. A l marchar Mr. Pichón dejó para el Hospital crecida cantidad en un sobre. Luego se dirigieron al Colegio francés de la calle de San Miguel, donde permanecieron desde las cuatro hasta cerca de las cinco. El Sr. Ventenac, director de dicho Colegio, y los miembros de la Sociedad francesa de Beneficencia recibieron al ministro y ofrecieron á las señoras de Pichón y de Revoil dos hermosos ramos de flores. Mr. Pichón recorrió las clases y las demás dependencias d e l establecimiento y estuvo conversando afablemente con los alumnos Las señoras de Pichón y de Revoil regresaron desde allí a l a Embajada francesa, mientras el ministro y el embajador iban á la Cámara de Comercio de su país y al Círculo de la Unión francesa, que ocupan en la calle de Peligros el mismo local. Fueron recibidos allí por Mr. Parage y les lué servido un delicado lunch. El presidente, Mr. Parage, leyó un muy atinado discurso, que fué, muy aplaudido, saludando al ministro y dándole sentidas gracias por haberse dignado honrar con su presencia á la Corporación mercantil. Mr. Parage expuso seguidamente la situación por que atraviesan las relaciones comerciales franco- españolas, situación que calificó de precaria, siendo origen de ello la mucha elevación de unas tarifas arancelerias, que, de no existir, como existe, tan cordial entente entre Francia y España, más bien pudiera considerarse como instrumento de represalias. Esta situación que tantos perjuicios irroga á uno y otro pueblo, confia el orador y espera que mediante mutuos esfuerzos y muy especialmente con el apoyo de los altos Poderes, llegará no sólo á mejorarse, sino á ser tan satisfactoria como lo merecen dos pueblos amigos de paz y de progreso, y cuyo anhelo constante es hacer más estrechas aún y más duraderas sus amistosas relaciones. Todos los establecitnientos franceses de esta corte ostentaban ayer la bandera francesa. en ella, además de nuestros ilustres huéspedes y de los dueños de la casa, se sentaban: El presidente del Consejo, Sr. Maura; el embajador de Francia y Mad. Revoil; el de Inglaterra y lady Bunsen; el encargado de Negocios de Rusia y su esposa Mad. Lermoutoff; el consejero de la Embajada de Francia, Mr. Doechuer; la duquesa y el duque de Sotomayor; el secretario de Mr. Pichón, Mr. Villete, y el marqués de Valdeiglesias. La comida fué espléndida y esmeradamente s ervida, con arreglo al siguiente menú: Consommé Nalsson. Pétites cronstades Ri- í chelieu, Saumon á la Chambord. Canetons á l Espagnole. Jambón a u x epinards sauce Madere. Selles de veau rotie. Salade moscovite. Fonds d Artichands Dubarry. Bombe. Walesky. Gateaux Assortis. Tartelettes de Chester. Terminada la comida, acudieron á los salones de los señores de AUendesalazar muchas distinguidas personas del elemento oficial, especialmente del ministerio de Estado y de las Embajadas de Francia é Inglaterra. Asistieron también á la recepción los hijos de los señores de Allendesalazar. Estaban, entre otros, el presidente del Senado, general Azcárraga; los ministros de Gracia y Justicia, Marina y Gobernación, este último con su señora; el gobernador y la marquesa del Vadillo, el alcalde, el general Villar y su señora, los condes del Serrallo, D. Luis y don José Landecho, éste con su distinguida esposa; la marquesa de Squilache, elegantísima; el secretario de la Reina madre, D. Alfonso Aguilar y sti distinguida consorte, el ministro del Ecuador y su señora; el conde de Peñalver, los marqueses de Herrera, los condes de Albiz y los de Bernar, los vizcondes de la Panouse, Mr. y Mad. Rumboldt, Mr. y Mad. Gilbert, Mr. Grant Dulp y los Sres. Ossa, Ayguasparse, de Montille, d Illiers, Bosch, Salazar, Samauiego, Merry del Val y Urquijo (D. Estanislao) A media noche se sirvió un delicado refresco, y á la una próximamente se retiraron los invitados, satisfechos todos de la grata velada transcurrida en casa de los señores de AUendesalar, que hicieron los honores con amabilidad exquisita. fK INFORMACIÓN POLÍTICA g l despacho con el Rey. Correspondía ayer despachar con Su Majestad, como miércoles, á los ministros d é l a Guerra y Marina; pero el general Ferrándiz, que anteayer estuvo algo enfermo, no fué en toda la mañana á Palacio. Muy temprano, á las nueve y media, llegó al regio alcázar el general Primo de Rivera, y su entrevista con el Monarca, á juzgar por el tiempo que duró, debió de ser muy interesa, nl; e, pues hasta pasadas tres horas no salió d e Palacio el marqués deEstella. A la segunda mitad de esta entrevista asistió el presidente del Consejo, quien fué á despachar con el Rey á su hora habitual, que es las once de la mañana. Salió el ministro de la Guerra de la regia cámara antes que el Sr. Maura y fué interrogado por los pocos periodistas que suelen acudir por la mañana á hacer información en Palacio. Manifestó primeramente el general Primo d. e Rivera que se había tratado de asuntos diversos de interés general, y que después S, M. había firmado los ascensos de los generales de brigada Sres. Rubín y Pallete y los de los cororoneles de Infantería, Sres. Heredia, Alfau y Madariaga; pero después, respondiendo á las insistentes y concretas preguntas de algún re porter reconoció, dentro de las naturales reservas que los deberes de su cargo le imponen, que se había tratado también de la cuestión de Marruecos. -Especialmente- -añadió- -hemos hablado de la s i a c i ó n en Melilla y de las contingencias q u e w i el porvenir pudieran allí presentarse. Por el momento sólo despierta alguna preocupación el paso de la mehalla imperial por el territorio que domina el Roghi, pero pasado este, que yo creo sucederá sin incidentes, no se ve en lontananza complicación alguna. ¿Y es cierto que saldrá pronto para Marruecos la división en pie de guerra que se está ul mando? -Nada más lejos de la veraaa- -replicó á esta pregunta el marqués de Estella; -esa división, como otras fuerzas situadas en puntos próximos á Marruecos, está dispuesta y preparada para marchar al primer aviso e n el caso imprevisto hasta ahora de que su concurso fuese necesario, pero justamente hace pocos días he dado las órdenes de que se licencien bastantes hombres de dicha división, hasta dejar reducidcí su ontxngenté óasi en ia mitad? es decir, unos 400 hombres por unidad. Esto no quita, repito, para c ue en u n momento dado y si las circunstancias lo exigíferan se reconcentrasen sus fuerzas en menos de veinticuatro horas, pues los mozos licenciados provisionalmente se hallan en Sevilla, Málaga, Algeciras, etc. y el Gobierno no descuida ni un momento sus deberes. No ocurre nada, pero si ocurriese no nos cogerían desprevenidos los sucesos. Acabó sus interesantes declaraciones ei ministro de la Guerra diciendo que no había motivo para la menor alarma y que el Gobierno seguía firmemente decidido á no salir del camino que desde un principio se había trazado cumplir siempre, pero con el debido celo v i ncia, los compromisos adquiridos: El Rey iirju -ambién decretos de material de Guerra y cruces. l o que dice Maura. Pocos minutos después q t él general Primo de Rivera, salió de la regia Cámara el jefe del Gobierno, el cual había estado hora y media con el Monarca y el ministro de la Guerra. El Sr. Maura manifestó que nada ocurría de pa, rticular en el interior ni en el exterior. Dijo también que ayer no se celebraría Consejo de ministros, y que hoy se celebraría el habitual de todos los jueves presidido por el Rey. Contestando respecto á si se concedería alguna condecoración á Mr. Pichón, manifestó que no lo creía necesario, puesto qUe el ministro francés posee ya la Gran cruz de Carlos I I I que, como es sabido, es una de las más preciadas condecoraciones Negó que tuviese ei menor fundamento el supuesto viaje del Rey D. Alfonso, la próxima primavera, á Holanda y Austria, noticia comunicada á un colega desde Londres por telégrafo, y finalmente, contestando á las preguntas que se le hicieron respecto á si había llevado la firma de Marina, por no haber acudido á despachar con el Rey el general Ferrándiz, respondió negativamente, agregando que no había sometido decreto alguno á la firma de Su Majestad. p l ministro de Marina. -El general Ferrándiz asistió ayer á su despacho del ministerio. EL SUICIDIO DE UNA LOCA POR TEUaaRAFO FERROL, 8 9 M. hace de las suyas. Los taberneros fueron una vez más, y van ciento, á pedir al ministro del ramo, y no del Laurel de Baco, que les deje abrir los domingos. Y el ministro terne que teme. l i n a noticia animó á los corazones ae muchos madrileños que han llorado el cierre de Fornos, aunque no ponían los pies en él: Fornos vuelve á abrirse. Los aludidos respirarán, pero seguirán yendo á otros cafés. Por la noche llegó en su cisne al Real encarnado en u n tenor y a conocido y, aplaudido, Ibos, á quien la gente aplaudió primero y siseó después, porque- paura le hizo desafinar. V no hubo más. Iv MR. PICHÓN EN MADRID l a mañana de ayer A- las diez de la mañana salieron ayer en varios carruajes de la Embajada francesa monsieur Pichón y sui señora, el embajador y Mad. Revoil y los agregados militar y diplomático señores marqués de Corpa y Salazar. Dirigiéronse directamente á Palacio, y en él visitaron primeramente todas las habitaciones principales qué tienen carácter oficial, admirando detenidamente los primores en decorado y la magnificencia de las regias salas, sobre todo del salón de Grasparini y el del Trono. Visitaron también la Capilla, en la que vieron cuanto de notable encierra, fijándose con gran minuciosidad en el relicario. Desde uno de los balcones que dan á la plaza de Armas presenciaron, á las once, el relevo dÍ! la guardia exterior de Palacio, celebrando mucho la gallardía y marcialidad con que evolucionaron nuestros soldados. Atravesaron después la citada plaza y entraron en la Armería Real, cuyos tesoros históricos y artísticos admiraron, sirviéndoles de inteligente V ¿ro ¿el conservador del regio Museo, Sr. Florit. Estando en ía Armería Mr. Pichón, su distinguida esposa y sus ilustres acompañantes, se prestaron gustosamente á que les hiciera varios grupos fotográficos n u e s t r o querido compañero el redactor gráfico de A B C y Blanco y Negra St. Qoñi. Finalmente, ya cerca de las doce, se dirigieron á las Reales Caballerizas el ministro de Negocios Extranjeros y su esposa, en un suite, y recorrieron todas sus instalaciones y dependencias, acompañados por el director Sr. Pineda, admirando, no sólo el número, calidad y variedad de carruajes, caballos y guarniciones que en las Caballerizas se guardan, sino su inmejorable instalación y el orden y limpieza que en todas las dependencias se observaba. También visitaron Mr. y Mad. Pichón el garage donde están los automóviles del Rey, Nuestros ilustres huéspedes se mostraron complacidísimos del empleo que habían dado á la mañana, viendo las riquezas de todas clames que conserva en perfecto estado la Corte, de España n triste suceso ha impresionado hoy hondamente á la pobladóav, Cerca de la playa flotaba en el mar el cadáver de una señora, horriblemente mutilado. Los peces habían devorado parte de su cuerpo; pero aán pudo identificarlo un hijo suyo, que, al notar la ausencia de la madre, la buscó por todas partes. La infortunada señora es doña María Teijeiro, de cuarenta y cinco años de edad, casada y residente en la villa de Neda. Su marido vive en América, doiade disfruta de holgada posición. Tenía tres hijos. Hace varios días la Sra. Teijeiro salió de madrugada de su casa, levantándose del lecho en que dormía al lado de sus hijos, y casi desnuda se dirigió á la playa y se arrojó al mar. Lo avanzado de la hora y la soledad del sitio por ella elegido para buscar la muerte, impidió que se la prestase auxilio. Y así, pereció ahogada. Los hijos, al percatarse de su desaparición, trataron en balde de averiguar su paradero. Si hoy no hubiese el mar arrojado el cadáver á la playa, los huérfanos se hubiesen aferrado á la sospecha de que hubiera marchado á Buenos Aires. Sin duda la infortunada señora tomó tan extrema resolución en un ataque de enajenación mental. Era tan caritativa que los pobres se lamentan de haber perdido á su protectora. U mm FIRMA DEL REY Majestad Su decretos: el Rey firmó ayer los siguientes Guerra. Disponiendo que el general de división D. Ignacio Montero, pase á la sección de reserva por haber cumplido la edad re -iamentaria. Concediendo la gran cruz de San Hermenegildo al general de brigada D. Agustín Carva nde de Aguilar de Inestrillas. ídem id. al general de brigada D. Ricardo Teruel. ídem id. ai general de brigada D. J u a n Alvarez Valps y Navarro. Autorizando al Parque administrativo de Vitoria, al de Ceuta, al de Pamplona y al Parque de Artillería de Cartagena, para adquirir material sin las formalidades de subasta. 1 os ascensos militares. En los Círculos militares han sido muy bien recibidos todos los nombramientos de asPARÍS, Sj, 11 M, censos en el generalato, firmados ayer por el. O e ha hecho pública la nota oficiosa que resRey, y especialmente el del coronel Madariaga, pecto á la cuestión internacional del día en cuyo honor preparan los oficiales de la guarha dirigido por telégrafo desde Tokio el mi- nición de Madrid u ero homenaje. nistro de Negocios Extranjeros del Japón, conde de Hayashi, al periódico Le Matin. r os republicanos. Dicha nota está así redactada: El domingo es esperado en Madrid el seD anquete y recepción, Nuestras relaciones con los Gobiernos de ñor Azcárate, y el mismo día reunirá á la mi En la elegante morada qu habitan en la los Estados Unidos y del Canadá, 5 tán carac- noría republicana para tratar de varios asunCañera de San Jerónimo los señores de AUen- terizadas por sentimientos etninentertiente cor- tos; especialmente d e la discusión del proyecto desalazar, se verificó anoche un banquete en diales y. no hay en nuestro camiao insupera- de régimen local y de las gestiones encaminahonor del ministro de Negocios Extranjeros de bles dificultades. das a conségüir el indulto del Sr. Nakens. Francia y de su distinguida esposa. Podemos creer, pues, que negaremos pronEn el primero de dichos asuntos lo que se ha La mesa estaba primotósataente aáojgaada y to á unarjsatigfactoria selueióa. d tratar por la ésia actitftd que debe POR TELÉGRAFO JAPONESES Y YANQUIS