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NUMERO 946 A B C MARTES 7 DE ENERO DE 1908. OCHO PAGINAS. EDICIÓN 1. PAGÍ NA 6 Madrid. Llegada del ministro de Negocios Extra, ios de Francia; Mr. Pichón y su esposa (2) al salir de la estación del Norte. Madrid. La solemnidad palatina de ayer. Grupo de generales al salir del regio alcázar, después de la recepción. LAS NAVIDADES ALEMANAS PARA EL CORRESPONSAL LITERARIO DE FRANKFURTER ZEITUNG Es exacto, mi querido señor; na visto usted con acierto, en su sincera crónica Madrider Weihnachten el indevoto regocijo de las madrileñas Navidades. Tendría usted que rebuscar por los pueblos minúsculos de las provincias vascas, por los montes de Asturias, por los caseríos que salpican las márgenes de las rías gallegas, y aun de ese modo, tras esas andanzas, quizá no encontrara más que un débil asomo, un reflejo tímido del íntimo sentir de las gentes en estos días de vehementes Pascuas germanas. Es verdad, no se vislumbra en los rostros de los madrileños esta fiebre de fiestas, esta luz de alegría, esta nota riente burguesa y sana; lio llegan á la corte los aromas de pinos no hay bastante crudeza en las benignas ráfagas que envía el Guadarrama, para que busquen los frioleros madrileños ...que se quejan de vicio) el amable refugio del hogar en Weihnachten; dice usted muy bien, falta el sentimentalismo, la noble poesía conservada con el cariño de simpáticas costumbres patriarcales. Todo lo deslustra la influencia subyugante del gordo las soñadas promesas de los seis millones, las esperanzas cómodas en esa que usted llama doca fortuna Y vea usted, mi querido señor, cómo puede compararse el carácter de dos pueblos opuestos, esencialmente opuestos, tomando por unidad de medida una cosa tan nimia, tan aparentemente nimia, como es... eso que usted dice: el aroma del pino el dulce simbolismo del árbol de Weihnachten. -Herzlichen Glückwunsch zun neuen Jahr... Proxif Neujahr! No ha debido extrañaros; en vuestras grandes poblaciones y en vuestros pueblos modestos, todos trabajan, cada cual en su escala; pero todos trabajan. Notad el contraste; sois alemán y sabéis observar el silencio: sentaos conmigo junto á la ventana, en este café de la Vetusta plácida, de la Vetusta de hoy que fue lo que es cultivo, de lo que es capaz el terreno, de nuestro imponderable carácter de española misma Vetusta del maestro. Escuchad la que no conoce la sistemática virtud de ciertos les. Es más, creo que es muy nuestroj que es conversación que sostienen en la mesa inme- abonos, que sigue Ja rutina de hace cien años; así, que es inmodificable y que no tiene prediata unos cuantos señores que bostezan dis- él, revolviendo mohosos recuerdos, venciendo cio. Y que cada cual con su cada cual... y cretos, que se desperezan con lentitud de ador- 1 la pereza de coger un libro, dará una serie de dentro de su juego. Tan simpáticos me son milados: comentan una frase feliz, un juego de Conferencias en la sala del Ayuntamiento para aquellos señores de Vetusta que confían en la palabras, un dicho mordaz que cualquier di- que aprendan los labradores. Ya le tenéis di- lotería, para darse un hartazgo, como estos sinputado espetó en el Congreso con oportunidad sertando sobre el cultivo de la remolacha; no ceros alemanes que, ante una rama de pino de algo que empezó siendo serio y concluyó hay más oyentes que los consabidos jugado- colgada de muñecos con colorines, entonan entre risas y siseos. Los comentarios son ame- res de tute, que fueron con el loable propósito con solemnidad de convencidos, con infantil nos y son punzantes; hay en aquellos respeta- de matar el rato; al día siguiente... ni eso. ¡Bah, seriedad de hombres laboriosos, un inocente canto á la Navidad, que es sa. honrado, su adbles señores de la mesa inmediata un sutil hu- bah! ¡Valiente lata! Sin embargo, habrá cosas que tomen en se- quirido desquite inorismo, un decir socarrón que agrada y mor ¡Y si no hay que cruzar la frontera... si dentifica; hablan con reposo estudiado, mojando rio los de la capital y los de la aldea; será las pausas, recogiendo y devolviendo pullas cuando se trate de organizar una fabada ó de tro de nuestra España se encuentran los más variados caracteres, las más diversas costumde mesa en mesa. La venturosa holganza ha jugar á un décimo de la gran lotería. Y vuesjro carácter, el carácter de los alema- bres! ¡Si no hay carácter más estimable y más hecho de ellos unos perfectos, acabados humoristas: son los que visteis allí hace diez años, nes, está definido en dos palabras, se halla ya complejo que el por siempre bendito carácter los que veréis dentro de veinte; diríase que la definido en todas las palabras de esta lengua español! Si no fuera por temor á ser tachado de ley de la vida no se cumple para aquella ter- bravia construida á hachazos, creada por labios catalanista ¡líbrenos Dios... no queremos tulia; variarán las caras, borraránse las canas, de varoniles bríos, para hombres dispuestos á ser nada- -diría que hay en España una región se eclipsarán las calvas, pero vienen los hijos, la lucha, amantes del trabajo. Tomad billete en activa, una región que merece los más grandes llegan los jóvenes, los que hoy aplauden las Madrid- -mucho mejor si lo tomáis en Córdo- respetos, las más altas simpatías, que quizá ocurrencias de los viejos, los que repetirán las ba, -retened el eco del pausado ¡Señores via- esté procediendo con falta de tacto, con torpes mismas ocurrencias. Por eso no cambian, por jeros, al tren! pasad por la empalagosa ama- brusquedades, pero que refleja con robusta eso, si queréis hacerme una visita cuando yo bilidad de los franceses, y escuchad en la fron- exactitud un embrionario carácter de Alemasea viejo, os llevaré al sombrío café de Vetus- tera alemana la invitación autoritaria y áspera nia. Y sería ciego, sería brutal, destruir un her ¡moso carácter que renace; seria absurdo que ta á escuchar idénticas conversaciones de igual del empleado: provecho, os mostraré por la ventana los mis- -Fe rrr- ren! (Herrén! jseñores! ...fe rrr- tic! se llegase á choques por la inconsciencia de un recíproco desconocimiento... ¡no divaguemos paseantes recontando con igual sonnolen- (Fertig! ¡pronto! cia las losas de la calle. Viven de sus rentas, Ja, mein lieberHerr, no es la Navidad españo- mos! habría tela cortada para rato, y tal vez de un modesto sueldo que se les otorga á cam- la la entusiasta Navidad de los alemanes. Es algún día, cuando hayamos estudiado á conbio de leer el periódico, de escribir cuatro car- natural: si la holganza española dura todo un ciencia la cuestión catalana (seguida en Aletas en la oficina... ¡qué os importa de qué vi- año, ¿cómo queréis que se acoja con calor la mania) nos atrevamos á publicar una extensa ven... viven, y basta fiesta de unos días? Si el gozar de los madrile- colección de artículos, pesando á dos platillos, Dejad ya la capital, id á la aldea. Hay allí ños es cosa cotidiana, ¿cómo pretendéis hallar que serían más serios y de más enjundia que estas una taberna con visos de casino adonde van excesos de alegría en ojos siempre alegres? Si fatigo. revoltosas pamplinas con que hoy OÍ el cura, el alcalde, el médico, el notario, el bo- nuestros estudiantes se marchan á sus casas el Brindemos por el año que empieza, mi queticario y el secretario del Ayuntamiento; van día 1 de Diciembre, ¿á qué cantidad de estudio también cuatro indianos y van dos jándalos. le buscan el desquite, con qué naturalidad de rido señor de Frankfurt, mis queridos lectoJuegan al tute; entran á la una del día y á las acostumbrados no han de recibir las consabi- res, y mezclemos- ¡que sí son compatibles! -siete siguen jugando; en la puerta habrá un das vacaciones? ¿Cómo no encontrar diferencia vuestra fría cerveza, nuestra manzanilla y mi aldeano que llegó jadeante en demanda de tal entre su alegría y la legítima satisfacción del sidra asturiana: Glikhu. J ¡F ohliches Neujahr. ¡ProsL medicina: habrá una mujer con un chico ama- estudiante de Alemania, que luce, con orgullo rillo que ha de ver al médico... Dígale al señor su gorrita roja en los ocho días que pasa por Neujahr! boticario... ¡Que esperen, que esperen! Un su pueblo? EIN SCHWARZWALDER día se le ocurre al boticario una fecunda idea ...Te equivocas, lector, si juzgas de ligero; de caridad cristiana: enseñará aj que no sabe, guardo tanta simpatía para el activo carácter (Badén, noche vieia de iyoj. á la gente del pueblo que no tiene nociones de alemán como para la voluble superficialidad Madrid. Los Reyes Magos en el Cuartel de Ja Montaña. El teniente coronel, jefes y oficiales de! batallón Cazadores de Madrid, entregando á los soldados los regalos de los Reyes Magos, á las doce de Ja noche de anteayer. TS. OTM