Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
NUMERO 942 A B C VIERNES 3 DE ENERO DE 9 e 8. OCHO PAGINAS. EDICIÓN i. PAGINA 3 y J t V V i 7 2 Madrid. Recepción diplomática en eJ ministerio de Estado, verificada con motivo deJ año nuevo anteanoche. 1, eJ nuncio de S. S. monseñor Vico; 2, el ministro de Estado; 3, el embajador de Alemania; 4, el embajador de Austria- Hungria; 5, D. Antonio Maura; 6, el embajador de Inglaterra; 7, el alcalde de Madrid; 8, el gobernador de Madrid; 9, el ministro del Japón; 10, el ministro de Portugal, y ¡1, el ministro de los Estados Unidos. FOT. MARINES. DE NUESTRO CORRESPONSAL A B C EÑ ROMA N CIEGO EN LA ¿Es un ciego igual á los demás hombres? Y CÁTEDRA más categóricamente; jpuede un ciego ejercer con, provecho las funciones de la vida intelectual? ¿Puede, en fin, confiarse á un ciego la defensa de pleitos, la curación de enfermos, los planos de un ferrocarril ó la enseñanza en Institutos y Universidades? Los lectores de A B C sonriendo dirán rotundamente que no, y las leyes por que se rige nuestro ministerio de Fomento corroborarán vaestra negación. Pero aquí, en Italia, es de parecer contrario el ciego profesor Augusto Romagnoli, el cual anoche, en la Asociación de la Prensa, hizo una calurosa propaganda á favor de la nueva clase, que quiere infiltrarse y tener su puesto en él complicado engranaje de la vida social. El ardor que aquel hombre ¡alto, rubio, jovial, comunicaba á su palabra sencilla y á su argumentación llana evocaba inminente el recuerdo de los primeros apóstoles del feminismo, cuando éste era todavía una utopia v sus aspiraciones calificábanse de locuras. Yo soy un maestro- -decía el profesor Romagnoli- -que desde hace años vive en la escuela, tratando continuamente con los tipos más diversos de la edad adolescente. ¿Y qué concepto me he formado de la escuela? podréisi preguntarme. Pues bien, os diré desde luego que hoy se hace estudiar á los muchachos porfuerza. Ellos no se enamoran de las materias de estudio, porque se hallan envueltos en las redes de un programa enojoso, por lo vasto y heterogéneo, que una orden ministerial les impone. Yo quisiera cierta mayor elasticidad en los métodos de enseñanza. No todos; los alumnos son aptos para las matemáticas y el latín en un mismo curso, ó para las ciencias naturales y á la vez el griego. La diversidad denlas tendencias constituye un problema psicológico que el maestro debe considerar y éñ lo posible resolver. El enseñante debería portarse con sus discípulos como hace una dama encopetada con los que asiduamente frecuentan sus tertulias: que tiene siempre una palabra acertada para cada uno. Todo esto es un específico que concierne también á los docentes que poseen aquel don de Dios que se llama vista. Mas el ciego en la escuela, ¿cómo puede y debe enseñar? El profesor Romagnoli así responde con su voz de niño y con una sonrisa que le ilumina el semblante, obscurecido por un par de lentes azules que ocultan piadosamente su desgracia: I a principal dificultad que se opone á un ciego enseñante, cuando haya hecho sus estudios y conseguido sus títulos legales, es el mantener la disciplina en una escuela. Comencemos por excluir la escuela primaria, y aun la secundarla inferior; la viveza natural de los niños tiene necesidad de un freno que la contenga y dirija bien. En un Iyíceo, en cambio, en un Instituto técnico ó en una Escuela Normal, la disciplina debe ser substituida por la educación. Hoy una educación del corazón no se da ó se da muy poco en nuestras escuelas, y por esto los estudios no logran armonizar con la vida. Nuestros adolescentes estudian por fuerza materias que no alcanzan á coordinar y digerir, porque son demasiado heterogéneas y llenas de hojarasca; por esto olvidan pronto, con la misma facilidad con que saltan sobre los bancos, apenas el maestro vuelve los ojos. Un ciego no puede ser un guardián, pero sí un educador y á veces óptimo, porque gracias á su concentración, tanto mas puede ver dentro del alma, cuanto menos el mundo exterior le pueden en un principio engañarle, acaban después por temer la aguda percepción del enseñante ciego. Como quiera que sea, su estudio no es nunca el de sorprender, sino el de preve nir toda distracción y desorden con una táctica moral y educativa, tratando siempre á los jóvenes con dulzura y dignidad, demostrándoles amor y corrigiéndolos sin humillaciones. Se acusa á los muchachos de ser desaplicados y juguetones; mas yo sé deciros que mis alumnos son todos estudiosos y buenos, porque yo me adapto á ellos y no pretendo que ellos se adapten á mí. gando me calificarán de petulante; yo confio al público mi iniciativa; si éste me da razón, vea de lograr si mueve al Gobierno. Y el disertante, en una brillante carga contra las actuales leyes por que se rige el ministerio de Instrucción pública, deplora que se cierre á los ciegos la carrera del Magisterio. Son- -dice- -70 ciegos con sendos títulos académicos ó en vías de obtenerlos, los cuales, diseminados acá y acullá por toda Italia, relegados al olvido, después de largos estudios y fatigas; inenarrables, invocan el ejercicio de la profesión en nombre de un legítimo derecho que hoy los prejuicios de una rancia y defectuosa legislación no quieren reconocerle... ¡Cuánta llama de convicción y de sentimiento ponía el profesor Romagnoli en esta invocación final! Parecía el apóstol de una idea nueva y el caudillo de gente oprimida que venía á pelear sobre el suelo de Roma una fiera batalla. ¿Por qué no se hace otro tanto en nuestra España? ¿Nos encontramos á la vigilia de un nuevo hecho social? Tal vez no y taivez... sí. Esperemos. MOi J í Madrid. Incendio de un cinematógrafo. Los resros del Ce Coliseo Ena FOT. A B C Victoria, destruido ayer de madrugada por el fuego. distrae. El reconoce las personas por la voz y se fija en su fisonomía moral mejor aún de lo que puede hacerlo el fisonomista que con una sola mirada retiene los perfiles de una cara. A un ciego, por tanto, le es fácil encontrar las vías del corazón y granjearse así, con el afecto, la admiración y atención espontánea del alumno. R 1 maestro ciego, por lo demás, tiene otras compensaciones, mediante su fino oído, con el cual nota á menudo cosas increíbles y las más pequeñas distracciones. Y esto le atrae luego el respeto de los menos buenos, los cuales, si Hablo con la experiencia de muchos años de magisterio en escuelas privadas, que suelen ser el refugio de los que, han sido despedidos de las escuelas públicas. Yo no soy una excepción; éstas son compensaciones naturales de la ceguera. Desde hace tiempo pido al Gobierno, no una cátedra para mí, sino un ensayo para que, si parece justo, se abra á los ciegos el camino de la enseñanza, y la sociedad no se una á la Naturaleza en tratarlos injustamente. Será un bien para ellos y no menos para aquélla, porque los ciegos gozan en trabajar como los demás en divertirse. Si yo continúo ro- 1 os derechos de mercado. El alcalde manifestó ayer, como rectificación á lo publicado en algunos periódicos respecto á los perjuicios que irroga al Ayuntamiento no cobrar á cada introductor los 50 céntimos consignados en presupuesto por ocupación de espacio enJos sótanos del mercado de la Cebada, que cada uno de aquéllos tiene perfecto derecho, con sujeción al Reglamento de dicho mercado, á ocupar cinco metros cuadrados mientras vende su mercancía, puesto que ya abonó los derechos de mercado. Acerca de la cobranza de estos últimos por el Municipio derechos que eran de una á tres pesetas y media por carro, según tamaño, dijo que por una Real orden que dictó un Gobierno liberal; el Ayuntamiento no cobraba esos derechos hacía cinco años. Afirmó que ahora se cobrará íntegro lo acordado, así como el derecho de romana y algo más agregó. IYOS introductores de Madrid tendrán un beneficio de dos céntimos, es decir, que en vez de pagar 75 por carro, pagarán 73. Y por acuerdo armónico entre los abastecedores y el Ayuntamiento, no funcionarán los romaneros cuya creación aprobó el Municipio en su nuevo presupuesto. Seguirán pesando los dependientes de los abastecedores, y esta operación la presenciarán los que iban á ser inspectores, que por este cambio defunción serán vigilantes. Concluyó el alcalde asegurando que de ningún modo tolerará que los sótanos del mercado de la Cebada estén convertidos en almacenes de hortalizas, verduras y patatas, como ha venido sucediendo hasta aqui. Lo que no sabenfbs es el plazo que el conde de Peñalver concede á los vendedores ó abastecedores para enajenar la mercancía que allí tengan,