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NUMERO 941 A B C JUEVES 2 DE ENERO DE 1908. OCHO PAGINAS. EDICIÓN 1. PAGINA 3 Madrid. EJ pimer día de la desgravación de los vinos. Aspecto que ofrecían ayer mañana los muelles de Ja estación del Mediodía, en el Cerro de la Plata, por donde entraron cantidades inmensas de vino en toda clase de envases. F O T SÁNCHEZ. DE NUESTRO CORRESPONSAI A B C EN BARCELONA CABOS SUELTOS a cortesía más elemeav tal oblígame á recoger algunas alusionesy réplicas motivadas por mi último artículo en A B C. La diversidad de las interpretaciones y comentarios á que me refiero, háceine entender que no expresé con toda claridad el puntode vista y el estado de ánimo que me moviera entonces á tomar la pluma. No ha faltadoquien viera en mis palabras un intento de reiitación indirecta de cierto trabajo suyo en 11 Imparáal, con aditamento de mala voluntad en la exposición de sus opiniones. Declaro ánceramente que en mi artículo había M alusión al expresado publicista, pero que el artcnlo estaba muy lejos de ser, todo él, una alusicn, ni una réplica, ni un ataque de los cuales pueda alguien declararse objeto exclusivo ni siquiera principal. Con más ó menos felicidad ó acierto en la realización, me propuse describir un morhento del patriotismo y una fase de la intelectualidad, que juzgo reincidentes ea todo aquello de que España y, en especial, sus intelectuales, abjuraron en los días del desastre. Para integrar y justificar este concepto eché mano de las expresiones é ideas culminantes aquellos días en los discursos del Parlamento y en los artículos de la Prensa más autorizada. Agrupando estos rasgos dispersos y característicos, muchos de los cuales representan verdaderas condensaciones del sentimiento momentáneo, resultaba un conjunto, un estado de espíritu radicalmente opuesto al estado de espíritu de 1898. Veía y sigo viendo en todo ello como una formidable y estrepitosa repulsa á las demandas de regeneración sostenidas por Picavea y Costa; como un sobreseimiento y un archívese á sus ardientes peroraciones y alegatos. Por esto decía que jamás, en parte alguna, se habrá dejado más solos á tan altos profetas y videntes, y que cuando se habla aquí de Fichte, de Arndt y Scheleimarcher, no son estos nombres ni estos iniciadores lo que puede echarse de menos, sino un pueblo que les siga y un espíritu que se inflame al contacto de tales antorchas. ¿Puede sostenerse seriamente que sea consolador el estado de la mentalidad española, no en sí misma ni en cuanto á la brillantez y potencia de los entendimientos, que yo no he dejado de admirar un solo instante, sino por lo que respecta á la condensación de un espíritu nacional digno de este nombre? Decíame ¿1 Sr. Bueno que no hablaba yo con completa sinceridad al no ver ahora, como nota común de la nueva literatura, otra cosa que la que llamé la elegía castellana Yo he de contes 1 ar á tan preclaro escritor, que el sentimiento ríe cólera de que me habla, paréceme, allí donde le reconozco, absolutamente negativo, es viecir, pesimista y tan abúlico como la propia elegía ó nostalgia del pasado. No podrá venir, no vendré nunca, él remedio, de esa ráfaga nihilista y glacial, aunque destruya cuanto en entre á su paso. No son obstáculos los que fos sombríos, pensamos que fue Sibila una hermosa mujer sensitiva y... ¡nada más! una bellamujer de amena superficie y adorables caprichos. Y si esta mujer ha cuidado con exceso de cincelar sus gustos, de retocar su grata superficie con artificiosas lecturas de poetas, de acelerar con música de divinos y profanos matices las vehementes vibraciones de un alma sensitiva... es posible que fuera menos peligroso luchar en Turquía que dejar abandonada á sus propios impulsos, á una pobre mujer que se siente halagada por serviles admiradores del femenil talento, sean aquellos blasonados señores, príncipes poderosos, preclaros artistas ó simples escuderos de arrogante presencia. MiauEL S. OL 1 VER Agregad algo más: pensad que el margrave fue un valiente soldado, un gallardo jinete, DEL TEATRO REAL. L, OS DEBUTS DE ANOCHE que gustaba de platicar sobre hechos sangrientos, sobre asuntos marciales, que encontraba mayor armonía en las trompas guerreras y en las trompas de caza, que repartía sus caricias con igualdad austera entre el caballo Armífero y su esposa Sibila; y pensad que Sibila habría sido fiel á su marido, si éste no cometiera la terrible torpeza de besar fríamente, sin poner en los labios un pedazo de alma. ...Podéis generalizar la consecuencia, modernizándola: si abusáis de la caza, del cuartel, del casino; si sois un mentecato que escatima cariños á una hermosa mujer de soñadores ojos, de boca fresca y roja, cuidad al menos de no acercar el día en que arraigue una idea implacable que bulle nativa en linda cabecita vestida de oro, vestida de ébano; habrá sido cuando vuestra mujer haya encontrado la evidente disculpa para templar los gritos de su conciencia elástica; venció entonces la picara idea y fue en el preciso segundo en que empezó á juzgarse á sí misma de mentalidad superior á su marido. Y desde ese instante en que tiene que mirar hacia abajo para ver al guerrero... ¡oh... santo Dios, estáis perdidos! Sería menester abriros paso á través de los pinos, para que... sin enredaros en los setos, pudierais José Anseímí. Josefina Baldasarre. salir de los simbólicos terrenos del margraviato. ahora es posiole alcanzar y mantener un puesNo, no es así, con divagaciones escabrosas y to preeminente en el mundo. Creo que ello ha con asomos de imperdonable pedantería, como de venir por ley de gracia, por salto brusco, nos va contando la novela de amores el gilvo por superioridad nobiliaria ó histórica, por castellano, más versado en catar un buen vino reincidencia en el espíritu aventurero ó agreque en descender á vanas minucias de la vida, sivo, sin más ni más, sin preparación lenta y más amante de las espirituosas promesas de obstinada, sin adecuación de los medios á las h CASTILLO DE Era... allá por el año una esbelta botella de Rhin añejo que de las aspiraciones, sin fatiga, sin trabajo obscuro y setecientos y espirituales delicadezas mujer, LA FAVORITA de milcuando marchó propicia y bella, amorosa de una jovenrefinada doloroso, sin prosaísmos, sin vara de medir... tantos y perversa, todo esto me parece un dulce engaño con que á Turquía el muy noble guerrero Luis Guiller- y coqueta. la pereza trata de convencerse á sí misma, con mo de Badén; quedó en el castillo la gentil SiNobles, literatos, poetas y músicos reuníanque el viejo aristocratismo aplaza la sumisión bila, perfecta creación de la mujer completa, si se en el cuarto de los artistas amenizando á la ley de nuestro tiempo. por tipo acabado de mujer entendemos aquél- las veladas de la. simpar Sibila; cuentan que Esto y no otra cosa me propuse expresar, y que nos presentan los huraños psicólogos, los allí acudía Gastón de Lille, aquel galante consin duda no lo conseguí, cuando periódico tan desconsoladores filósofos de tristes pesimis- de, francés de origen, pródigo en agudas parrespetable y respetuoso como La Época me in- mos y cartujana castidad de solitarios. Dicen letas rebosantes de ingenio, de malicia y docluye, aunque honrándome muchísimo con la que fue Sibila, á más de modelo de germana naires; á rendir homenaje á la esposa del aucompañía, en la refutación de las opiniones de belleza, mujer de esmerada cultura, de talento sente margrave, llegó también de Italia aquel Joaquín Costa, respecto á la escuadra. De la es- educado, de aquilatadas aficiones artísticas: noble Gaetano, tan hábil en bordados de múcuadra no he hablado yo; he hablado del am- dicen que fue coqueta, que fue amorosa, que sica como diestro en volubles lides de amores. biente, ficticio en gran parte, que se produjo, por fue perversa. Pero nosotros que no creemos- -Y hay lenguas viperinas, lenguas villanas, milagro instantáneo de la elocuencia, en la lla- rotundamente lo áecimos, pese á las que pre- que- -ofendiendo á la honesta Sibila, infamanmada sesión memorable y que vino á poner sumen y alardean de enigmáticas, -que no do al severo margrave- -murmuran comentande manifiesto nuestra facilidad para el vuelo y creemos en los misteriosos laberintos del ahua do ciertas visitas nocturnas que el gran duque nuestra dificultad para la marcha sostenida. Un femenina, ni de la actual, ni de la de hace dos de Badén, caballero en brioso corcel de noctiamigo tan cariñoso y nu talento tan libre de pre- siglos, ni del alma de Eva, que mirarnos hacia menudeaba juicios como Luis Bello, requeríameparaquefija- la mujer con más dulzura que los duros filoso- I vagos vuelos, castillo de sudesde el palacio de í Carlsruhe ai favorita: y añaden se oponen á la obra salvadora, ni resistencias, ni muros, sino la falta de un sentimiento positivo, agente de gravitación hacia lo porvenir, de impulso hacia el engrandecimiento y la gloria por los caminos únicos que en nuestro tiempo conducen al engrandecimiento y á la gloria: por el heroísmo silencioso y abnegado del trabajo, de la perseverancia, del estudio, de la acumulación dé energía mental, económica y fisiológica. Veo el recuerdo de lo pasado á que me referí, y el odio de lo presente á que se refiere el Sr. Bueno; pero no veo esperanza, que es deseo de vivir por el presentimiento de mayores venturas, ni apetito ardiente de conseguirlas por la única vía. en que ra las discrepancias esenciales entre la intelectualidad catalana y Ja castellana. Hacía un llamamiento á mi lealtad y á la de Maragall, para que confesáramos que una y otra élite son esencialmente las mismas. Con lo que más arriba he dicho al Sr. Bueno queda contestado también el autor de El tributo d París. Comparados uno á uno los talentos castellanos y catalanes, no ofrecerán diferencias ideológicas dignas de tenerse en cuenta. Los árboles se parecen, pero el bosque no. Por encima del- bosque sopla un aire de lo alto. Ese aire es de esperanza á Levante y es de Lírica tristeza á Poniente. LEYENDAS ALEMANAS