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NUMERO 940 ABC. MIÉRCOLES i. DE ENERO DE 1908. OCHQ PAGINAS. EDICIÓN i. PAGINA 3 f í: v: í Vis j ir U. úm 7: X í ¿f i s W í í í: S Madrid. Regreso de SS. M M los Reyes de la cacería de La Ventosilla. La Reina Victoria y D. Alfonso XIII subiendo á su automóvil, cuya portezuela abre el duque de Santo Mauro, á la salida de la estación del Norte. Detrás del Monarca se vé al presidente del Consejo de ministros, Sr. Maura (x) DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL FOT. GOÑ 1. A B C EN PARÍS 1 A COPA NUEVA Se acaba el año con un ruido de cristalería rota que crispa los nervios. Y es que la moda rusa se ha impuesto en París, y es preciso romper la copa donde bebimos el último sorbo de Champagne al dar las doce del 31, y comenzar el año estrenando una copa uueva... París despide el año derrochando c iicro á manos llenas en comilonas, en nos caros, en regalos, en juguetes y en tarjetas postales... ¡Pobres empleados de Correos! ¡Iva correspondencia que tienen que despachar estos días! Ivos bulevares, que se convierten en esta época en una sucursal de la calle de Toledo, con sus barracas y puestos al aire libre, están intransitables... Hay allí de todo... Bombones y objetos de tocador, aparatos de luz y libros viejos, instrumentos de música v juguetes... Sobre todo, juguetes... Porque las Pascuas van quedando reducidas á esto: á proporcionar á los niños todos, los pobres y los ricos, una alegría santa, dulce, consoladora, y esta alegría entra en las casas con el juguete, lo mismo si es un ferrocarril eléctrico con sus túneles y estaciones, como si se trata de un dirigible de los que venden los camdots á 50 céntimos. Toda la alegría es para los niños, porque á los grandes ya no hay manera de engañarnos... Un detalle os lo probará... París, como Madrid, conservaba una costumbre añeja... En Madrid los cafeteros, al llegar la Pascua, obsequiaban á su clientela con la clásica leche de almendras, que se repartía en cada establecimiento mediante la presentación de una tarjeta... París también tenía El director de orquesta su regalo popular. I,o s panaderos obsequiaban á su clientela con la no menos clásica Juan Lamotte de Grignon. torta de Reyes, torta que medía diversos tamaños, desde el de la modesta rosquilla has- mera vista parezca. Buena prueba de esto es ta el de la rueda de carro, según el consumo la costumbre que comienza á iniciarse en de pan que durante todo el año hacía cada París (y que no tardará mucho en pasar los familia... Recordaréis que hace tres ó cuatro Pirineos) de invadir las guaridas de las años los cafeteros madrileños suprimieron echadoras de cartas, magas, brujas, pitonide golpe y porrazo el reparto de la leche de sas y demás pájaras que tienen la pretensión almendras, disfrazando la medida económi- de leer en el porvenir. ca bajo no sé cuáles especiosos pretextos... No hay parisiense que se estime un poco I OS panaderos parisinos han decidido imi- que no pida en estos días una audiencia á tar á los cafeteros madrileños, y este año Mad. de Thebes ó á Mad. Desbarolles, las lian suprimido también el reparto de la clá- dos brujas agoreras más acreditadas en el sica torta... bulevar. Yo recuerdo que cuando era chiEsta noticia ha causado mayor sensación co- ¡ay! estos recuerdos no nos rejuveneque la catástrofe del Patrie... ¡Nos dejan sin cen- -al llegar la noche del 31 me acostaba torta! han gritado los periódicos, y para dejando bien colocaditos debajo de la almoinvestigar las causas de esta gravísima de- hada tres papeles, en cada uno de los cuales terminación, los reporten han comenzado á había escrito las palabras: Bueno. Malo, Merecorrer las tahonas. De sus informaciones diano. Al día siguiente, al despertar en el no hemos s pJ $l uevf a g o v f panaderos disfrazan también su sordidez, metía la mano á tientas debajo de la almohaenvolviéndola en razones insubstanciales, da, para. coger uno délos tres papelitos al diciendo que el reparto de la galleta les pro- azar. Y el año que comenzaba tenía que ser porcionaba disgustos sin cuento, que todo forzosamente para mí bueno, malo ó mediano, se volvían reclamaciones y quejas, que los según rezaba el pápelito elegido. clientes disputaban sobre si al vecino se la Pero cuando somos grandes tenemos que habían dado más grande, y que todo esto, complicarnos un poco más la existencia, y unido á la elevación del precio de la harina, como ya no nos basta aquel sencillo sistema los había obligado á adoptar tan dolorosa de los tres papeles, tan cómodo y tan econóresolución. En resumidas cuentas, que nos mico sobre todo, nos vamos á ver á estas hemos quedado sin torta. brujas adivinadoras que se pasan una hora sobándonos la mano y nos sacan un luis á pero si no nos la regalan, la compraremos, cambio de unas cuantas majaderías. Y el año r porque precisamente en estos días pri- que comienza tiene que ser forzosamente meros del año, el parisiense no repara en como nos digan Mad. de Thebasó madagasto más ó menos, por superfluo que á pri- me Desbarolles, que en estos días hacen la DEL TEATRO REAL. LOS ÚLTIMOS DEBUTS ta y el disgusto que Mad. de Thebas anunciándonos futuras contrariedades para el año que comienza. ¿No tenemos, por lo pronto, una copa nueva? Apurémosla á pequeños sorbos para que dure mucho, á fin de que no se acabe... Lástima que no sea grande, inmensa, para que su contenido durase tanto como el año que ha empezado, anunciando su entrada con un infernal estrépito de vajilla rota y con el chasquido seco de los besos sonoros que unos á otros se dan sin conocerse, todos, hombres y mujeres, en un arranque fraternal que no dura más que el tiempo que el reloj emplea en sonar- las doce últimas campanadas de la noche vieja... Dentro de la copa nueva ndrán revueltos ilusiones y desengaños, esperanzas y desconsuelos, amores y perfidias, todas las viejas pasiones ostentando nuevos ropajes para proporcionarnos mayor alegría y para que la desilusión después sea mayor... Y en la copa nueva beberemos también nuevos amores, porque el año lo emplearemos los hombres como la vida: la mitad en conseguir el amor de las mujeres, la otra mitad en discurrir los medios para romper con ellas. Y así nos sorprenderá el final del año que comienza, y entonces, sólo entonces, veremos que todo lo que encerraba la copa nueva era viejo, viejo como el dolor, como el placer, como el mundo, y la romperemos también como acabamos de romper esta otra, con ira, con rabia... Porque en la copa nueva no beberemos una ilusión duradera, ni una alegría sana, ni un sentimiento generoso... No... lo único generoso... será el vino. ¡A la votre! JOSÉ JUAN CADENAS. El famoso tenor Julián Biel. París, Diciembre. pacotilla para todo el año, limpiando bonitaDE SALAMANCA mente los bolsillos de las actrices del bulevar y de las grandes damas del faübourg. Si I octorado de Derecho. la moda traspasa los Pirineos ¿qué porve- Confirmando una versión que á su debido nir se abre para madame de la Pilongue tiemfjo acogió A B C leemos en un diario sal, la protegida del gran Mariano de Cavia? mantino las siguientes líneas: Porque estas modas en Madrid cuajan siem- de Ayer recibimos telegráficamente noticias Madrid, en las que se nos comunica la agrapre... Recuerden ustedes la rápida visita que dable nueva de que el Gobierno ha acordado hizo á nuestra corte esta misma Mad. de crear en la Universidad salmantina las cáteThebas, que se instaló como una princesa, dras necesarias para que aquí se sigan los esen el primer piso del hotel de la Paix, y te- tndios del doctorado de la Facultad de Dere- nía siempre cola fde carruajes blasonados á cüo y se añade que muy en breve se dictará la oportuna Real orden. la puerta. I a Y yo no sé si será verdad, pero ella dice güeña personalidad que nos participa tan halanueva nos merece entero crédito, y la que recaudó 27.000 pesetas en cuatro días, cuestión puede darse por resuelta. parque la buena sociedad madrileña- -son No sabemos todavía, y habrá que esperai sus palabras- -es tres gentil. la Real orden para precisarlas, cuáles han de ser las condiciones en que á la Universidad LA UNIVERSIDAD