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NUMERO 9 3 9 A B C MARTES 3i DE DICIEMBRE DE i 9 ey. OCHO PAGINAS. gDIClON J. PAGINA 3 V 1 Una boda aristocrática. Exposición del trousseau de la hija de los marqueses cíe Arguelles, en su palacio de la calle de Serrano. mujer bonita: habitar un chalet en las inme- la molicie de los individuos. Sin querer decir diaciones del Bosque y poseer un petit mi- que el vicio exista únicamente en los hombres raquíticos, pensamos, con muchos de nuestros llion... de francos. mayor No se puede exigir que dé pruebas de mu- colegas, que lacuerpo yparte de los criminales de cerebro. A BELLEZA DEL Cuéntase de una cha virtud á una mujer que tiene estas pro- son débiles de I,o s interesantes estudios de Ball, de Magpersona conocidí- posiciones y que sale á lucir la piel en un MOULIN ROUGE sima en Madrid, nan y de tantos otros; los trabajos más recienescenario... Por eso no me ha asombrado tes del Dr. Tonlouse demuestran la corrección que un día se acercó á la taquilla de un tea- poco ai mucho saber que la señorita Jane íntima que existe entre las facultades intelectro de género chico, y preguntó al que esta- Delyaie había abandonado eLMoulin Rou- tuales y la estructura física del hombre, entre ba despachando los billetes: ge, retirándose á descansar sobre sus artís- su cuerpo y su cerebro, entre su. físico y su- -Diga usted, señor taquillera, ¿por qué ticos laureles. Bien ganado tiene el reposo moral, entre el espíritu y la materia. íjs preciso, por lo tanto, auu desde el punto son tan feas las coristas que contratan uste- después de haberse pasado tres meses desde des todos los años? empeñando el intrincado papel del Lingote de vista moral, sobre todo desde el punto era vista moral, cuidar de nuestro cuerpo. No Y el taquillera, fino y cortés aquel día, le en la Revue de la Femme. completamente inútil recordar estas verdades contestó: Ahora va á comerse tranquilamente el de orden general, para venir á parar á los be- -Se lo voy á usted á decir... Porque á las chalet y el million que un dadivoso la regala; neficios de un sport como la esgrima sobre la guapas se las llevan en seguida, pues nunca pero como estas pequeñas golfas de París tie- moral de sus adeptos. falta un Fulano rico que las ofrezca mejor nen buen diente y es de suponer que la se Hay cualidades morales que la esgrima desporvenir que las tres pesetas diarias en el ñorita Delyane llevará mucha hambre atra- arrolla directamente. I, a esgrima hace obrar coro... Nosotros necesitamos tener un cuer- sada, million y chalet durarán muy poco. continuamente el cerebro; todas las facultapo de coros permanente para poder hacer Cuando se acaben, Jane Delyane hará una des entran en juego. I a atención debe estar las obras del repertorio, y hartos de que to- nueva aparición en un mmic- ha. ll cualquiera siempre en tensión, el golpe de vista ha de ser la voluntad dos los años nos le estropearan, decidimos para pescar otros chalets y otros millions que vivo, la concepción pronta, ocasionando determinada, la decisión rápida, prescindir de las coristas guapas y nqs de- seguramente irán cayeudo; hasta el día en una ejecución instantánea, franca, atrevida y dicamos á contratar sólo á las feas... A éstas que el famoso desnudo de la hermosa artis- serena; á la audacia, han de ir unidas la pruno se las lleva nadie... ta no tenga secretos para nadie... Y ese día, dencia, la circunspección y el juicio. Ya saben ustedes los madrileños por qué que á todas las llega, sorprenderá á Jane Así se expresaba hace treinta y seis años razón en los cuerpos de coros de los t atros Delyane, como ha sorprendido á la Otero, en un Diccionario, pasado hoy de moda, un autor que no ha firmado su artículo, lo cual de Madrid no hay coristas guapas por regla gorda... y con. los brillantes falsos. sentimos mucho, pues no se pueden poner más general. En tanto, la actualidad parisina la cons- de las principales cualidades inherenEn París, en cambio, todas las coristas tituye la nueva estrella que tan poco tiempo tes relievesport. á este parecen guapas, aunque la mayor pa te no ha brillado en los escenarios, porque en Pa A los esgrimistas no tenemos necesidad de lo son; pero de tal suerte se adornan, se rís sucede lo mismo que, según decía el ta- explicarles por qué la atención, por qué la demaquillan, se arreglan y se componen, que las quillero á que al principio me he referido, cisión, por qué la prudencia y el juicio son cuaviejas resultan adolescentes, y las horibles, sucede en Madrid: que las muchachas gua- lidades que desarrolla la práctica de la esgrima. Basta haber sostenido un florete ante un encantadoras. pas desaparecen pronto de los teatros. adversario de la misma ó de mayor fuerza que Pero los hombres lo saben y ya no se fían Bien es verdad que si en Madrid las po- uno, para comprender que no hay la menor de pelucas sabiamente construidas, de trajes bres coristas ganan tres pesetas de sueldo, exageración en esta afirmación. firmados por I andolíf, ni de molkts linpia- en París las chicas del palmito de Jane Del Pero hay una cualidad entre todas- -y es mente dibujados... I, a mujer que es verdade- yane cobran 8o francos al mes... para nosotros Ja más admirable- -que encuenramente hermosa tiene que exhibir su belletra en la práctica de los sports atléticos y en la Josa JUAN CADENAS za sin adornos ni mentiras, sin trampa ni esgrima en particular una ocasión infalible de París. Diciembre. cartón. Y, eso sí, aquí como en Madrid, desarrollarse ó de levantarse. E ¡sta cualidad es la voluntad. Para hacer cuando una hermosura de esta natu: a s. z 2 L algo en esgrima hay que querer; ha de querer aparece en el escenario de cualquier teatro, uno mismo, y es necesario también que otro sus días artísticos están contadosEs lo que acaba de suceder con ese nuevo P o m o ahora se nota en las salas de armas de quiera. Este otro es el maestro; es el maestro astro que ha parpadeado unas cuanta 3 no- Madrid un movimiento inusitado con mo- que, si quiere, puede hacer de un hombre cualó mal ches en el Moulin Rouge. Fue una soi presa tivo de las poules que se anuncian, nos parece quiera, un buen juego tirador. dos voluntades Hay en este de las para el París que brilla por escenarios y ca- oportuno reproducir un artículo publicado en del maestro y del discípulo algo muy interemerinos la noticia de la aparición de la nueva L Esgrime írangaise por el Dr. Pradel, que tan- sante que estudiar: los resultados adquiridos to ha contribuido al fomento de la esgrima en por la fuerza de la sugestión, por el imperio de estrella. una voluntad, la del maestro, sobre otra volun- ¿Qué hace? -se preguntaban unos á Francia. He aquí dicho artículo: tad, la del discípulo, que hacen, como se ha reotros. ¿Canta? ¿Baila? ¿En qué se distin No hajr pequeña causa que no sea capaz de petido mucho, de una leceión de armas una gue? producir, á su tiempo y en su hora, grandes verdadera lección de filosofía, y aun podemos Y al saberse que no hacía nada, que ni efectos, i a práctica de los ejercicios físicos y añadir de psicología y de fisiología filosóficas. cantaba, ni bailaba, ni tocaba ningún ins- de los sports atléticos (causa bien pequeña, com- Un ejemplo tomado de un libro muy intetrumento, y que todo su mérito artístico parada coa los destinos de un pueblo) tiene su resante que hemos leído de muy pequeños y consistía en presentarse desnuda en escena, importancia y hará un papel cada vez más im- que quisiéramos ver leer á muchas gentes: La portante en la educación de las generaciones bandera azul, de i eón Cahun, hará comprender todo París corrió al Moulin Rouge... Ya está hecha la reputación de Jane Del- nuevas, porque llegará á reconocerse cada vez mejor que muchas frases la idea que tenemos más la necesidad de preparar hombres sanos y yane, la nueva estrella que refulge y brilla en fuertes para tener ciudadanos útiles y que formada de esta fuerza sugestiva de la voluntad de un hombre sobre otro, de un maestro el cielo del arte parisino; ya no tiene que puedan prestar servicios á su país sobre su discípulo, de un fuerte sobre un débil... preocuparse de nada; príncipes y banqueros E 1 relajamiento de las costunibi Oj signo Un adolescente, casi un niño, Djani, intencorren desolados detrás de su belleza rubia precursor de la decadencia de las naciones, ha ta por primera vez servirse de un arco, aates ofreciéndola realizar el dorado sueño de toda marchado siempre á la par con el abandono y de partir á la guerra con Gengiskaa, el señor DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL FOT. BC. B C EN PARÍS DE ESGRIMA de los ojos leonados, bajo la egida de la bandera azul... Pero el arco era tan duro, que me fue impo sible traer la cuerda hasta la oreja, ni siquier a hasta la mitad del camino. Al ver esto, llero de despecho, me senté en una piedra, llorando con el rostro entre las manos. Aparece un jinete, testigo lejano de la escena. El rostro de este desconocido era de lo más extraordinario que he visto. Inspiraba temor y respeto. I,o s ojos eran extraños, grandes y de un color gris tirando á leo nado... Cuando aquellos ojos miraban, se sentía juno como traspasado hasta el corazón. -Hijo- -me dijo, ¿por qué llora s? -Padre- -contesté, -lloro porque no tengo fuerza para tirar este arco. -La fuerza sale del corazón para ir al bra zo- -me dijo el desconocido, -coge tu arco y monta una flecha... Obedecí. El desconocido me señaló un águila que se cernía sobre nuestras cabezas. -Tira á esa águila- -me dijo- -y ¡mátala! -No puedo- -contesté- -no tengo fuerza. Me miró frente á frente. Sentí dilatárseme el pecho. ¡Tira! yo lo quiero- -repuso. Mis brazos estaban como de hierro. Traje de un golpe la cuerda hasta la oreja... la cuerda sonó, el arco vibró, la flecha hendió el aire, y la enorme águila, resbalando oblicuamente, vino al suelo á 20 pasos de mí, con las alas expendidas... ¿Verdad que esta escena, que este pequeño capítulo, cuyos detalles no se han borrado jamas de nuestra memoria, da un hermoso ejemplo de lo que puede hacer, en lo físico y en lo moral, la influencia de un espíritu sobre otro, de una voluntad sobre otra voluntad? ¿Cuántos de nuestros maestros de armas podrían comparar el poder de su mirada y de su voluntad con la mirada y el poder de la volun tad del señor de los ojos leonados? Sobre todo para los ociosos y para los desocupados, la esgrima debería ser un pasatiempo precioso. Desgraciadamente, es notorio que la mayor parte de los ociosos son siempre eso: ociosos. El mundo de los esgrimistas se recluta entre la gente ocupada; la actividad conduce á la actividad. Para éstos, como para aquéllos, la esgrima es, en todo caso, un verdadero descanso, un verdadero reposo moral. ¿No procura á los unos la calma y la tranquilidad de espíritu, ya que les obliga á olvidar por un momento sus asuntos? ¿No da á los otros la ilusión del trabajo, con la satisfacción de haber ejercitado á la vez sus músculos y su cerebro? Si añadimos que el sentimiento de la responsabilidad, que la desenvoltura sin arrogancia, que la cortesía son eualidades que se encuentran seguramente en todo esgrimista digno de este nombre; si añadimos también que el buen tono, la mesura ea el lenguaje, la ausencia de trivialidad son huéspedes ordinarios de las salas de armas, creeremos haber defendido suficientemente nuestra tesis, y nos ex cusaremos para con el lector por haber machacado sobre cosas que sabe tan bien como nosotrc DR. E. DB PRADEL M