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NUMERO 937 A B c; DOMINGO 29 DE DICIEMBRE DE 1907. OCHO PAGINAS. EDICIÓN i. PAGINA 6 7 t Madrid- Las obras de Pascua. Una escena del segundo acto de La famosa Teodora estrenada en el teatro Español. DE NUESTRO CORRESPONSAL rov. A n c. El premio Nobel me conduj o también á casa del ilustre publicista Teodoro Moneta. Era la actualidad en nuestro país. Suá amigos y admiradores le asediaban por centenares para estrechar su mano y felicitarle. Deseaba entablar conversación con él sobre ideas y programas de política contemporánea, y no me pareció inoportuno conocer el pacifismo del eximio periodista, y pensador, en relación con el cristianismo. Y sin más preámbulos, abordé así á Moneta: ¿Usted no es herveista, verdad? -Si tal hubiera sido- -me contestó- -no hubiese obtenido el premio Nobel. El pacifismo noruego no tiene nada que ver con el herveismo. El año pasado acordóse el premio á Roosevelt, que acaricia la paz universal, sin renunciar por esto á su imperialismo. Ello puede hacer á usted comprender las ideas que predominan entre los que confieren el premio Nobel. -Veo que se van colocando fondos- -interrumpí- -para un premio Moneta; premio pequeño, pero siempre considerable. ¿Podría usted decirme qué criterio prevalecerá en esto? -Yo- -dijo- -no entro poco ni mucho en ello. Mis amigos han querido honrarme con esta hermosa iniciativa. No conozco bien sus planes, pero me parece que, constituido un fondo, se otorgará anualmente una medalla de oro al italiano, diputado, ministro, escritor, ó también á una Asociación, que se distinga por sus méritos y servicios en pro de la causa de la paz. Para fomentar esta propaganda entre nosotros, se ha querido, como usted ve, tomar pie ó motivo del honor que se me acaba de conferir. -Dispense usted; á la eausa de la paz rendimos homenaje todos. Sería necesario especificar mejor el programa pacifista, puesto que hoy, sobre todo, son numerosas y á menudo contradictorias las corrientes en tal se tido. Un diputado socialista, íntimo amigo de usted, me decía un día que, cuando se trató de dar á conticer la religión á que pertenecéis, os definisteis pacifista cristiano. ¿Es verdad? ¡Pues cómo no! Yo soy, en efecto, un pacifista Cristian ¿Y en qué sentido? Expliqúese usted algo más. Usted sabe que en Francia, por iniciativa de un amigonuestro, Vanderpol, surgió á nueva vida laSociedad pacifista cristianaGraty. Vuestro pacifismo, naturalmente, será muy diverso... -Diréá usted. Mi paciñsmo es el del discurso sobre la Montaña y del Samaritano. Si Tolstoi no hubiese sido anarquista, me llamaría tolstoiano; pero, á diferencia del novelista ruso, pienso que hay ciertas violencias que son refrenadas á nombre de la paz misma. -Y ¿qué opina usted de los católicos que entran en el pacifismo? -Pienso que ésta debería ser principalmente su ob ra. Usted conoce mis opiniones políticas, que, por cierto, nada tienen de clericales; pero, sobre el terreno de la paz, pienso con Novieaw y otros mis amigos, que del Papado, expresión suprema- y autorizadísima del Catolicismo, puede venir lin impulso grandísimo al pacifismo. ¿Pero cree usted firmemente en el éxito del pacifismo? L C A MIN E- -O DE LA PAZ A E C EN ¿Que si creo? -Y los ojos de Teodoro Mo- de jóvenes revolucionarios heroeizantes, en un dulces frutos. ¿Dónde está, pues, la raíz protesneta relampaguearon ¿Si la revolucióa fraa- moviijiieato que tiene algo de anarquismo y tante del Árbol de Noel? cesaTno hubiese sí do segúTda derte rror, la paz que los partidos constitucionales deploran, es Lo que hay es que para nosotros los latinos, hace tiempo que existiría en Europa. El- espí- momento de que los moderados se pregunten y. un. pqco ¡menos, per, o, también para los anritu general de la revolución era- de guerra á si, en vez de tantos ditirambos en MeneoS y gídsájories, es algó nuevo) algo exótico, ese la guerra La guerra- debía ser solamente pro- Academias á favor- jd la paz, not séría mejo. f modo de festejar los días de Pascuas. Los in clamada- contrá los Estados despóticos. El dar á conocer y definir el pacifismo patriótico; gleses puede decirse que no lo practicaron hasideal, fué, sofacado, ó, poco. menos, -por un brutal como es en sí mismo y en sus relaciones con ta que el príncipe Alberto de Sajonia, al casarrealismo; mas. á médidá- que los tiempos avan- otros países deeididamente más militar es que se con la reina Victoria, llevó esa fiesta á la cen, la paz hará progresos en el mundo. Fíjese Italia. corte de Windsor. Los franceses, aunque en sus si no en La Haya. provincias orientales era ya conocida, sólo la L. MONTERO- -Precisamente estaba por llamar la atensubstituyeron á la clásica- Créche cuando la ción de usted sobre este punto. ¿Qué es lo que y lorenerases después D É L O S emigración de alsacianosellos al resto de Franha hecho la tan decantada Conferencia interde las guerras, llevó con nacional? Ella abrióse y. se ha cerrado entre los cia sus D E N A- ta haceusos y costumbres. Y nosotros, que hasbostezos y el aburrimiento general. muy pocos años no comprendíamos que pudiera festejarse el Nacimiento del Hijo- -Sí, bostezos y aburrimiento que, sin embargo, rio han impedido que en la segunda El risueño grupo de vecinitas mías que, con de Dios más que cantando villancicos ante un Conferencia de La Haya, la gran cuestión de tesón y acierto dignos de ser imitados por mu- portal de papel de estraza salpicado con polvos la paz haya avanzado mucho. Los representan- chos comités de hombres barbudos, ha tomado de talco, empezamos ahora á copiar tímidates de todas las naciones han comprendido que sobre sus blancos hombros la ardua tarea de mente en esto, como en otras muchas cosas, á la política de la paz es la del porvenir, y que edificar un nuevo templo para la Virgen de la ingleses y franceses. acabará por imponerse. Sin Alemania... yo no Concepción, va, quizá sin saberlo, á hacer una Sé trata, pues, de una fiesta nueva, sí, pero soy antitudesco- -y se corrigió luego- -como al- obra de reabilitación histórica. Si tiempos perfectamente ortodoxa. Porque ¿queréis saber gunos ereen y de ello íne acusan; pero si Ale- atrás, ao ya en los de sor Patrocinio y el Padre lo que simboliza? Pues nada más que el propio mania no hubiese cometido el error garrafal de Ilaret, sino en otros muy posteriores, hubiéra- árbol del Paraíso, el famoso árbol del bien y annexionar Alsacia y preña al joven Impe- se intentado substituir en una fiesta Pascual del mal. De él pendía, antes del pecado de rio, el sueño de loe Estados Unidos de Europa el clásico nacimiento, con su buey, su muía, sus Adán, la manzana tentadora. Pecó el Hombre, sería á estas horas una realidad. magos, su pastor Batilo, sus lavanderas y su y el Paraíso se le cerró. Pero ya vino el Salva- -Pero, dispensad; quiero recordar que hicis- castillo de Herodes, por un árbol de Noel- -ó vador al mundo, ya el pecado original que no teis la guerra de la Independencia. Erais ya de Navidad, si hemos de entendernos todos- -traspasó las virginales entrañas de María, queentonces pacifista. ¿Cómo, en tal caso, conci- se hubiera- calificado tal intento de herético ó dó sumergido en las ondas purificadoras dei cuando menos de irreverente. Hoy, bajo el pa- Jordán; ya vuelve el Paraíso á abrir sus puerliabais vuestro pacifismo con la guerra? -Yo he sido republicano y pacifista siem- trocinio de altas autoridades de la Iglesia, en tas al hombre bautizado, y al entrar éste de pre. Conquistada la libertad é independencia el hall de la casa de Blanco y Negro y A B C, nuevo en el Edén perdido, hállase otra vez de los pueblos, debían las guerras terminar. las señoritas del barrio de Salamanca inaugu- frente al frondoso árbol de antaño. A sus ramas Si mañana estuviera todavía en peligro la in- rarán un árbol de Pascua nada menos que en no trepa la serpiente, ni cuelga de ellas la engadependencia de Italia, volvería á hacer lo que honor de la Concepción de la Virgen, dogma ñosa manzana. Todo él se desgaja al peso délos innumerables frutos del perdón y de la gracia. hice en mi juventud; mas, como no se trata ya santo del catolicismo romano. de esto, puesto que también con la Monarquía Y. es que ya la rancia preocupación va desEsto es lo que la tradición ve en los árboles es posible la libertad- -Inglaterra enseña- -con- apareciendo. ¿Quién dijo, ni por qué, que era de Navidad. Yo veo en ellos algo más. Veo eí sagraré todo lo que me reste de vida á la causa fiesta de reformistas y protestantes ésta de con- símbolo de la vida de la humanidad, que no es de la paz. gregarse las gentes bajo las ramas del árbol otra cosa que una gran ronda de gentes er ¡Bah! Si usted fuera- francés, ábuen seguro simbólico cargado de confites y juguetes? Aun torno de un inmenso al- higuí. que abogaría por la revancha, por la reconquis- hoy no faltará quien ponga reparos á la innota de Alsacia y Morena. Padres, llevad á vuestros hijos al árbol de vación. Pero no importa; la simpática conme- -No diga usted tal, como tampoco ¡que yo moración del Día de la Vida, hecha en la for- Noel. Si la suerte les es propicia, al son del esté por la guena con Austria, mal que pese á ma que proyectan las organizadoras del feste- tambor- premio ó entre los balbuceos mecánilos irredentistas de Trento y de Trieste. Estas jo, contribuirá á dar á éste carta de naturaleza cos del bebé que para ellos se descolgó de la provincias, geográficamente italianas, tal vez entre nosotros. Será cí mo el bautizo de los ár- rama, habladles del Dios bueno que agasaja y las recuperemos políticamente y con métodos boles de Navidad. Hasta la presente, en Espa- convida con sus dones tanto á los chicos como pacíficos. ña tales árboles sólo florecían vergonzante- á los grandes. Y si el azar quedó por bajo de En conclusión, nosotros afirmamos ana ley mente en algunos hogares donde la s úpersti- su deseo, enjugad su inocente llanto preparánhistórica que tiende á la paz de los pu- íus en ción no se disfrazare fe; de hoy más, darán doles, con ejemplos é historietas, á endurecer la libertad; pero no es menester estar eterna- vigorosos sus frutos en toda casa donde haya sus tiernos corazones y á hacer cara á la duremente en guerra, en nombre de la paz, porque un resquicio por el cual se fíltrela luz de la za con que Madre Adversidad pone á prueba en ésta ó aquella localidad, la ley histórica no alegría y unos niños que la reflejen y la es- el temple de alma de grandes y de chicos. ha sido aún aplicada. Lo que se viene hacien- parzan. Todo, todo es en la vida un árbol de Navido es una gran propaganda, una cruzada nueCierto es que, por tener su origen la piadosa dad. Acostumbremos desde pequeños á nuesva por la paz en el mundo. Los clericales pue- costumbre en pueblos que á la hora de ahora tros hijos á danzar á su sombra. Así, al menos, den servirnos de gran ayuda. Hay puesto para no comparten en SM mayoría nuestra fe, ha po- entre otras enseñanzas, aprenderán á levantar todos en este glorioso y humanitario Certamen. dido sospecharse que ello era invento de lute- la vista y á mirar haciasarriba. -Lejos de mí la intención de actuar de crítico ranos y cismáticos. Pero no hay nada de eso. F. DE LLANOS Y TORRIGL 1 A de esta ó aquella afirmación de Ernesto Teo- Fue allá en los países escandinavos y en los doro Moneta. Conversando con el preclaro y albores del cristianismo cuando por vez primevenerable periodista milanés, de su argumen- ra se bailó, cantó y goloseó bajo el ramaje de a to predilecto, pronto se nos revela el apóstol á los pinos de Nochebuena. De allí pasó tal cosPOR TELÉGRAFO quien el ideal inflama por entero. Mas si los á Alemania, antes, mucho antes del día CARTAGENA, a 8, T. demócratas cristianos, aun como adversarios aquel en que Lutero C e ha celebrado la subasta por cinco años del 0 políticos, pueden alegrarse de que el apóstol, vino á tierra impuesto de Consumos; ha presidido el el pacifista cristiano, haya sido agraciado con como la encina rota por el rayo alcalde y ha asistido numerosa concurrencia, un valioso premio, después de tantos años de al aparecérsele la Duda. Tan es así, que él mis- siejndo adjudicado al único postqr, D. Zacarías incesante y trascendental labor, ahora que tam- mo, en carta á su hijo, habla de sus impresio- Rodríguez Puente, vecino de Madrid, en bién en Italia el pacifismo se traduce, por obra nes de niño al lado de uno de esos arboles de 1.173.186 pesetas al año. L BAUTIZO ARBO L E a Y 1 DAD Los Consumos de Cartagen