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NUMERO 937 A B C DOMINGO 29 DE D 1 C EMBREDE 1007. OCHO PAGINAS. EDICIÓN 1. PAGINA 3 -1 l; U! í ítí Madrid. S. M. la Reina doña María Cristina en el estudio del ilustre pintor Sr. Béjar. De izquierda á derecha: J señora de Béjar; 2, S. M la Reina; 3, duquesa de la Conquista; 4, hija de la duquesa de Abrantes; 5, Sr. Béjar; 6, duquesa de Abrantes; 7, marqués de Bayamo. F O T GON 1. uando el redoble de los tambores anunblax de las modelos, de las demimondaines y á ció el comienzo de la solemne ceremoveces de auténticas grandes señoras... Este era el público que acudía al Chat nia, bajo la cúpula se estrujaba el Todo PaNoir; éste es el público que todavía hoy acu- rís que no falta á ninguno de estos actos Bartet, hasta Hace dieciocho años- -de al único cabaret, digno continuador de lasdesde Jeanne Grranier y Mad. desde Rochela glorias de Rodolfo Salis, al Cabaret des Noc- Polaire y Eva I avalliere; paúl Bourget lo acaba tambules, público sincero que llora las desde recordar- -compareció por vez primera venturas amorosas que canta j Xavier Pri- fort y Richepin, hasta Antoine y I e- Bargy, y ante el público que llenaba la sala del Chai vas, el príncipe de los chausoniers, que escu- ministros, diputados, periodistas, aristóNoir un nuevo chausomer de cabellos azula- cha las blandas melodías de Gabriel Monto- cratas y demimondaines. I os inmortales hicieron su entrada en la dos, de ojos negros y dulces, de labios grue- ¡ya y ríe á carcajadas cuándo Vicente Hyspa sala avanzando en dos filas, el sombrero sos, bigote caído y voz acariciadora y pe rezosa. Era Mauricio Donnay, que comenzó á re- -1 citar fábulas y composiciones de su inven ción, originalísimas, intencionadas, como aquella dedicada al mismo Paul Bourget encargado de hacer hoy el elogio del nueve inmortal: DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL Pero comenzó á leer su discurso y abstrájose, no viendo nada de cuanto le rodeaba... Brillábanle los dientes debajo del negro bigote... L, a voz perezosa y acariciadora que en otro tiempo entonara las estrofas contra Paul Bourget en el Chat Noir, entonó ahora el elogio elocuente al historiador famoso, al hombre de ciencia eminentísimo, á Alberto Sorel, el predecesor de Donnay en el puesto que éste ocupa. Mauricio Donnay fue espiritual y sincero en su discurso de entrada, pues aunque confesó arrepentirse de su pasado no renegó de él, y la graciosa alusión al Chat Noir y el elogio fieramente hecho de Alfonso Aliáis, al que llamó genio en presencia de los inmortales, son pruebas de la convicción firmísima de sus ideas. El recuerdo consagrado al célebre humorista demuestra además otra Monsieur Bourget qu a fréquentc cosa: el justo homenaje rendido al camarada les femmes du monde muerto, el testimonio de una amistad y una pour faire de leur société admiración sin límites... Y el público entero la peinture profonde. C est le toman psy chologíque; acogió las palabras del nuevo académico con mais le bon publie, tres logique, un murmullo de aprobación, mientras Jeantrouva que toutes ees femmes- la ne Granier se enjugaba una lágrima. Este ne sont pas psy... chiques que a, hombre, de labios carnosos y dientes briMauricio Donnay sé hizo una reputaciói llantes, que hoy recibe la Academia, es algo rápidamente en el cenáculo que dirigía. Ro más que un literato de talento... Es un g m dolf o Salis, un personaje que parecía haber -Vi corazón... se escapado de los atormentados capítulo v I Y un gran corazón también es Paul Bourde La vida de bohemia. I OS camareros osten 1 get, en cuya alma no anida el rencor, como taban el clásico uniforme de los miembro, I lo prueba el discurso de contestación que de la Academia francesa, larga casaca verd j leyó poco después. Paul Bourget cantó un con las palmas académicas y espada á 1 I himno á la juventud, hizo la apología del cintura. En la puerta de entrada del Chá, t I Chat Noir, colmó de elogios á Mauricio DonNoirvio. enorme gato se balanceaba sobre nay, y la Cúpula parecía hoy rejuvenecida letrero que decía: como si un aire de primavera hubiese invaI E CHAT NOIE dido los severos sitiales. 1 CABARET LTJIS XIII, FUNDADO EN 1114 Es que con Donnay han ena- ado esta tarPOE. UN BROMISTA de en el Instituto las alegrías de la Butte, las estrofas de los cancioneros de Montmartre, Y al frente del establecimiento, Rodolfo sus risas, sus lamentos, sus ayes desesperaSalis aparecía ostentando el título de Tados, sus fumisteries, toda la lira de la bohemia bernero- Gentilhombre. Roma. Consistorio en íá Sala de Benedictinos del Vaticano, para la im- parisiense... Montmartre hoy ha atravesado Él público parisiense llenaba todas las noches el cabaret, pero los viernes, sobre todo, posición del capelo á los nuevos cardenales monseñores Rinaldini, Agui- los puentes... que era cuando celebraban sesión los miem- rre y García, Gasparri; Lucon, Andrieu y De Lai, por S. S. Pió X. y ¿qué es ser académico? -preguntarán bros del Instituto era imposible enconalgunos, recordando muchos de los F O T ABEN 1 ACAR. trar un asiento. nombres de los que han entrado en el palaCada viernes, se presentaban los chauso- entona las estrofas del Viajje de Alfonso bajo el brazo, la casaca justada, al cinto el cio de la calle de Alfonso XII. I, a pregunta niers con nuevas producciones, unas ale- XIII á París espadín. Entre sus dos padrinos, Julio Cla- merece una contestación. Ser académico en gres, otras tristes, epigramáticas ó sentiretie y Julio lyemaitre, apareció tímido y en- Francia es más que ser ministro, más que tiSotomayor esí strrivé: 1 mentales, porque este buen público francés cogido Mauricio Donnay, el nuevo inmortal. ser jefe de un Gobierno, más que llegar á ¡Alfonso! ¡Alfonso... lo estima todo y gusta de saborear en la El uniforme de Donnay resentíase de ocupar durante siete años el Elíseo. Ser acamisma noche las emociones fuertes del- drs. Mauricio Donnay salió del i Chat Noir, de- falta de pruebas, su timidez y encogi- démico en Francia es el más alto honor que rna y la tragedia y los pinchazos ligeros del jando olvidado su bagaje de tabulas y can- miento acreditaban la falta de ensayos pre- pueda apetecer un mortal, la mayor prueba alembourg y la frase ingeniosa. ciones, para dedicarse á la productiva prosa vios. Así la casaca érale estrecha de espal- de estimación, el galardón más preciado que Paul Bourget que no es rencoroso, como de los escenarios del bulevaj, donde le es- da, el cuello escapábasele por detrás, y la es- un hombre ostenta. verdadero hombre de talento, -lo reconoce en peraban triunfos ruidosos y aciertos defini- pada se le enredaba entre las piernas. Con Ser académico es serlo todo, es un honor, su discurso. I tivos. Nuestros inmortales noj hubieran per- el sombrero no sabía qué hacer. I as manos el más elevado de todos, y como tal no está En aquella decoración fantástica- -habla donado al ckattsonier sus modestos debuts ni estorbaban. ¡Oh! ¡Cómo le estorbaban las retribuido. Porque el Estado paga 200 franle los del Chai Noir- -se veía una no menos fantás; chistes sangrientos que les hiciera. I,o s manos! cos de dietas por sesión, 200 francos que han tica mezcolanza de escritores y pintores, de inmortales franceses se han inclinado ante No era fingida modestia, sino natural te- de repartirse entre los académicos que asisescultores y músicos, de periodistas y estt el autor de Amants, abriéndolej de par en par mor. El aspecto brillantísimo de la sala des- tan. Son 40 los inmortales, de modo que si- liantes, de empleados y vividores, sin h ¡las puertas de la Academia. lumhrábale. los 40 coaeuírea percibe cada uno la suma B C EN PARÍS W i N