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NUMERO p 35 DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL A B ¡C. V í E K N F S 27 D E DICIfíMBSffi D E 1907. OCHO PAGINAS. E D I C I Ó N i. PAGINA 3 A B C EN PARÍS QHERLO K HOLMES EN La literatura policíaca EL TEATRO ANTO 1 NE apasiona desde hace algún tiempo al gran público. Es una moda lanzada por los ingleses que ha venido á substituir los folletines sentimentales y las novelas de pasión La moda, comenzó con el éxito alcanzado por Conan Doyle en su feliz creación licía fantástico é inverosímil. Conan Doyle tuvo en seguida imitadores, y en París aparecieron infinidad de libros narrando ave aturas policíacas y golpes maestros de bandidos que JEimás existieron. Entre estas creaciones, la que más se aproxima al tipo soñado por Conan Doyle es la original vida de Arsene Lupin, ladrón y homp hecho en poco tiempo la reputación de s u auto r. Mauricio Ireblanc. El interés del público se despertó de tal suerte, que ha agotado m u c h o s cientos dí: miles de ejemplares de todos estos libros; los periódicos substituyeron sus viejos folletines pasionales por obras d isparatadas relatando aventuras de justicias y ladrones, y el teatro abrió sus- puertas al nuevo género, personificado en Raffas, ese tipo de ladró a que ha triunfado doscientas noches en el. teatro Rejane. Pero la obra original, leit- motiv de tob de mundo, que ha h bre d de Skerlock Holmes, po- vien. Al propio tiempo se entera que Alice quiere conservar las cartas en su poder como arma de defensa, y en vez de arreba ¿1. i 1 príncipe, társelas para entregarlas al- las deia en sus manos. Los Orlebar, en tanto, no se resignan y se dirigen á Moriarty, el rey de los bandidos. Este, que es enemigo personal de Sherlock Holmes, los promete aniquilarle. El duelo comienza entonces e: itre Sherljock Holmes y Moriarty, los cuales, como llli lll lli das estas creaciones, Skerlock Holmes, en Estado del puent fin, aún nb había alcanzado los honores del proscenio en París. La obra de Conan Doyle fue un éxito ruidoso en Londres cuando se estrenó hace algunos años y aún sigue poniéndose en escena y apasionando al público inglés, que ha concluido por creer en la existencia del palicía ideal y se ha familiarizado con él. En París, la figura de Sherlock Holmes n o había pisado las tibias hasta anoche, que se nos presentó en el teatro Antoine maravillosamente encarnado en Gemier. El autor de la trasplantación es Pierre Decourcelle. p 1 matrimonio Or lebar tiene secuestradas á Alice Brent y á su madre. Una hermana de Alice, ya muerta, sostuvo relaciones íntimas con un príncipe, y como al principe no sabe que su amante murió, continúa escribiéndola cartas comprometedoras. Alice guarda toda esta correspondencia p orque s e propone vengar á u hermana dando á la publicidas las csxtas escan- Cómo se hace actualmente el servicio de comunicación y transporte desde Cártama, Coín y pueblos intermedios, guf reposaba en i? dalosas del príncipe. butaca era un pelele, atra esando el Guadalhorce. Los Orlebar pienuna contrafigura de san de otro modo. cartón y trapos... Conocen la existencia de las cartas y co- adversarios leales, celebran uns, entrevista ticos, -Alice está loca perdida por Sherlock Sherlock Holmes, con sus detectives, hallábamienzan á acariciar el proyecto de apoderar- preparatoria á fin de advertirse mutuamente Holmes... Sí, señores... Le quiere; pero no se en aquel momento en la misma casa que de la ruptura de hostilidades. El bandido lo saben todavía ni él ni ella. Hasta ahora ocupaba Moriarty, y cuando éste acaba de se de ellas para vendérselas al príncipe. Al fin el príncipe se entera de que su aconseja al policía que abandone la lucha los únicos que conocemos este secreto so- realizar el atentado se apoderan de él y queda definitivamente vencido. amante ha muerto, quiere á todo trance res- contra él, pues el combate es desigual y sal- mos el autor, ustedes y yo... La cuadrilla de Moriarty se apodera, como catar la correspondencia peligrosa y encar- drá vencido y perderá su reputación policíaEl triunfo de Sherlock Holmes es entonga de la difícil tarea al gran policía inglés, ca. Sherlock Holmes, flemático, se encoge digo, de Alice, la ata y la encierra. Llega ces saludado con cuatro salvas de aplausos. de hombros... Sherlock Holmes y la salva; pero con tan á Sherlock Holmes. La banda que capitanea Mori ¡irty celebra grave riesgo de su persona, que el policía Qierre Decourcelle ha hecho de la obra de Cuando éste se presenta en casa ae los Crlebar descubre que los papeles le han sido sus reuniones en un obscuro granero. Allí parece haber caído en la trampa. Los bandi- Conan Doyle un melodrama á la moderrobados Alice y los advierte que en lo su- va Sherlock Holmes... y allí encuentra á dos descubren su presencia, le rodean y ya na, donde hay mucho de comedia y hasta un c íTrn él velará por la seguridad de la jo- Orlebar que ha. logrado falsificar el paquete creemos que Sherlock Holmes va á perecer... poco de vaudevüle. Los actores del teatro An- El policía, SJ. II embargo, es hombre de recursos... Apaga la única lamparilla que hay en el desván donde él está encerrado, y enciende tranquilamente un cigarro. La obscuridad va cayendo poco á poco, las sombras lo invaden todo, los bandidos vigilan, pero están tranquilos porque aunque no ven á Sherlock Holmes, ven, no obstante, la lumbre del cigarro brillando siempre allá, en el fondo... ¡Oh! Está bien seguro... Y cuando la luz del día comienza a alumbrar de nuevo y en el diván la claridad resplandece, vemos que la habitación está vacía, que el pájaro voló otra vez... ¿Cómo? Sherlock Holmeí. se ha escapado tranquilamente, dejando en la ventana, bien á la vista, el cigarro encendido... Y el cigarro fue su salvación... Mientras los bandidos vigilaban la ventana, el policía se tnarchócon Alice por la puerta. El público, que agradece estos engaños, estalla en aplausos. El nuevo truc originalísimo hace sensación en la sala... ¡Oh! ¡Este efecto del ¡11 cigarro llevará á todo París al teatro Antoine! El último acto divídese en dos cuadros. En el primero aparecen los emisarios del príncipe: el barón de Altenheíin y el conde de Stahlberg, que vienen á recoger los papeles comprometedores. Sherlock Holmes tiene en su poder el paquete que los Orlebar vendieron á Moriarty, paquete ü ie el policía cree q- ie es auténtico, pues i.o se ha enterado de la falsificación. Los emisarios del príncipe cogen las cartas, sobre el río Guadalhoro: destruido hace un año y que se utilizaba para la comunicación y miran compasivamente á Sherlock- le dichos pueblos con el resto de Ja provincia. Holmes. ¡Bah! La reputación- del audaz detective se ha hundido... Sherlock se ha dejado engañar... Pero Alice 16 escucha todo, su amor se descubre entonces, y como no quiere que la reputación de su adorado padezca, se presenta y entrega las cartas verdaderas, renunciando á su venganza... Sherlock Holmes y Alice se juran amor eterno. Sin embargo, el duelo entre el policía y el bandido Moriarty no ha concluido aún. Moriarty ha jurado matar á Sherlock Holmes, y todo el segundo cuadro está preparado para este final. El capitán de los bandidos, el rey de los ladrones, alquila una casa frente por frente á la que habita Sherlock Holmes. Y un día en que el policía reposa tranquilamente sentado en una butaca, enfrente del balcón, abierto de par en par, Moriarty, desde su casa, se arma de un revólver y dispara sobre su enemigo... ¿Termina así la vida de Sherlock Holmes? ¡Oh! ¡No... El Sherlock Holmes ae cartas y se dispone á hacer entrega de él á Moriarty. Alice, que sabe que Sherlock Holmes se ha aventurado excesivamente y teme que le ocurra una desgracia, se presenta también en la cueva de los bandidos. Estos la sorprenden, la atan y la encierran. ¿Por qué va Alice á la guarida de los ladrones? ¡Es posible que lo hayáis adivinado... Escuchad... Alice... -ella no nos lo ha dicho todavía, pero hay que penetrar en los misteriosos designios de los autores drama- 3 NC 0 MUNICAC ON DE CÁRTAMA Y COIN