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KM MERO 934 p C 7 J UEVES TS Bl mt! Tí MBRE DB FATaiNA S. 7 EEÍÍCION PAGINA 3 -Viví. 5 Estockolmo Eritierro del rey Osear 11 de Suecia. El féretro en el carro morttiorlo y la comitiva fúnebre. DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL FOT. BERLJNER 1 0 NS te; de sus cuerdas. A las doce y siete minutos distinguidísimas demi- mondaines. Yo pago un son los que lian sabido realizar la obra la música interpreta una canción que tara- alquiler de 7.000 francos y la instalación magna de eso que se llama Estados Unidos. Son rean hombres y mujeres, y al llegar al re rain, me ha costado 40.000. En estas condiciones la avanzada de la raza blanca, la vanguardia de Europa; los dos amaun- coro formidable canta: ¡Ah, ¡Ah! ¡Ah! yo creo que tengo derecho á hacer en mi rillo, están puestos mundos, el blanco y eladmifrente á frente. ¡Qué L ÁNGEL DEL Pata la próxima se- A cada momento se producer ruidos de casa lo que me parezca. rable ocasión para una inteligencia representaEl juez se ha tomado un plazo para refleque fuese á los ci 1 xrvri- irt mana se ¿anuncia la puertas que se cierran con estrépito. A las SILENCIO l k g a d a e m i s t r e s s doce y diez minutos una mujer canta varios xionar y he aquí que se anuncia la llegada á tiva del tiempo moderno, una Hornero al ciclo tiempos actuales como eran couplets de la canción: g París del Ángel del Silencio de esa mis- griego primitivo, Dante á la Edad Media, MiAlice á París, una joven yanqui, á la cual tress Alice, que viene dispuesta á concluir guel Cervantes al Renacimiento! Nous avotts tous en vingt erns... La consecuencia sus compatriotas llaman el Ángel del Silencio. coreada por numerosísimas voc 2 S y acom- con todos los ruidos y hacer de la gran ciu- prende, es que la que de estos sucesos se desmarea de la civilización se Mistress Alice, convencida de que el rui- pañamiento de platos y cubiertes. dad un país de pantomima, donde las genmarcha hacia allá lejos, hado es el mayor azote de la humanidad, ha tes se entiendan por señas como los sordo- retira de Europa y lejanos; nuestro Continente A las doce y veinticinco el establecimien- mudos. cia marer y costas emprendido una activísima campaña para está quedándose en la situación de un v? i. ¡raimponer silenci al mundo entero, asegu- to hállase atestado de gente, las conversa ¡Cuánto se habrá alegrado al saberlo el se- bie y viejo tronco, arrinconado en un externo rándonos que de esta manera desaparecerían ciones se sostienen en voz más ilta y la or- ñor Florentl del jardín del mundo. El Mediterráneo fue el muchas de las enfermedades que padece- questa sube el diapasón naturalmente para centro del mundo durante veinticinco ó treinJosé JUAN CADENAS hacerse oir. A las doce y cincuenta y siete París. Diciembre. mos, y no habría jaquecas, irritabilidad de ta siglos; alrededor de las costas de ese mar una nueva canción es coreada por toda la clásico y azul, acudían los hombres á beber el nervios, neurastenias, etc. etc. agua del arte, de la filosofía, de las heroicidaLa joven sacamuelas de los Estados Uni- concurrencia. A launa la orquesta toca un des, y los irurimos germanos, una vez que sinc os, predicando el silencio ha armado un es- vals lento que canta un señor con voz de tieron la ambición mediterránea, salieron de cándalo tan grande, que ha traspasado las barítono. A launa y diez, terrible expíesión de vo- Avllá va la escuadra norteamericana con rum- sus selvas y bajaron hasta las costas del mar fronteras, y dentro de pocos días la tendreen las bo al mar Pacífico. Lleva reunidos en sus clásico, bañando sus caballos 5 nos en París dispuesta á perorar en teatros, ces... Hombres y mujeres contal L: ¡Ah! ¡Ah! barcos todas las excelencias de la industria mismas olas que condujeron lade guerraUlises. nave de casinos, calles, plazas y plazuelas... Un rui- ¡Ah! A la una y cuarto ruido de sillas vio- moderna y todo el poder del arte de matar mo- La obsesión, el culto sagrado, la ambición fando más que tendremos que añadir á los in- lentamente lanzadas contra el suelo, estré- derno, y en los corazones de sus tripulantes tástica del Mediterráneo, hizo moverse duranpito de loza rota, gritos penetrantes de mu- parece que se condensan la briosa juventud, la te numerosos siglos á los pueblos de raza blanfinitos ruidos de París. Pero llega en ocasión oportuna mistress jeres qne ríen... ó que las pinchan con alfi- loca sed de aventuras gloriosas de un pueblo ca. Y allí se ventilaron todos los conflictos, toAlice, porque hoy mismo un vecino de Pa- leres. A la una y veinte, la orquesta ejecuta inmenso. Allá va la escuadra yanqui, repre- das las religiones del tronco pagano y del sentación la más viva de un país que ya no semita. Pero ahora ya no es el centro del munrís ha hecho ante los Tribunales una denun- una canción y el couplet: sabe cuál forma nueva adoptar para hacer do; todavía en la época del Renacimiento fue cia curiosísima. ¡Non, je ne marche pos! palpable su fuerza y su entusiasmo; país de la el palenque en que lucharon Francia y Espa 1 Sr. Florent, comerciante de Avignon, ¡Non, je ne marche pos! acción, pueblo de la movilidad, nación de las ña, los turcos y los europeos; Lutero, con su alquiló un lindo entresuelito en París, en la aventuras económicas más formidables, terri- revolución religiosa, llevó hacia el Norte la y acompañado rué Boissy d Anglas, por el módico precio es coreado por todos cubiertos y con con torio cuya grandeza parece un sueño, ó un poe- atención de Europa, y desde entonces el Medilos bastones, con los los de 2.000 francos anuales. Pero el Sr. Florent pies... A la una y media la orqt esta toca la ma homérico, vivido, no cantado... allá va ese terráneo se murió. Ahora es toda Europa la re enteró á los pocos días de que la vivien- famosa danza del vientre: -Trabajan la mon- pueblo, lo mismo que mn mocetón robusto y que languidece, se queda arrinconada; la mada no era ni apacible ni burguesa, y dispo- que re. temerario, á ofrecerse al Destino. No tiene mie- rea de la civilización se retira hacia allá lejos; cantan y las mujeres niéndose á abandonarla, exigió al propieta- vuelven á Iyos hombres gritos penetrantes do á las contingencias del azar; se siente joven diariamente salen barcos llenos de emigrantes; y varón; quiere meterse en la boca del abismo miles, millones de europeos asaltan las costas lio que le indemnizara por los gastos de como si las reir y á dar estuvieran haciende cosquillas. para descubrir qué cosa, sorprendente hay den- americanas, y desde la India hasta California, instalación que se había visto precisado á A la una y treinta y cinco abaldoné el en- tro del abismo... ¡Y aún dicen que éstos son todo ese maremagnum de pueblos y de razas hacer, cosa á la cual el casero se negó rotuntresuelo de Mr. Florent y descendí al bar, tiempos de prosa y vulgaridad, de frías máqui- que pueblan el Sur asiático, salta y vibra y tradamente. nas y de tantos por cientos deleznables? ¿Pues baja aceleradamente. donde me Sin embargo, el Sr. Florent es pacienzu- tocaban uninstalé en una mesa. I,o s músicos cuándo ha volado por encima de la humanidad vals y varias parejas bastoneaban, suerte de emociones y de poesía? El espacio que hay entre la ribera ameana, do, y una noche se llevó un notario al entre- dando saltos y patadas. tal el Mediodía de Asia y el Occidente de Amérisuelito de la rué Boissy d Anglas para que La mirada de los europeos tiene que seguir ca, es un hervidero de vida, de conflictos á reA las dos y cinco me retiré no sin es diera fe de todo cuanto viera y escuchara. barcos con interés, por allá va la maacercarme á la propietaria del estableci- el rumbo de esos expectación; supremo la mira- solver, de luchas á ventilar: colonias de AustraY he aquí el acta que el notario presenta con emocionada no sólo rea humana. Allá están las miento para anunciarla el trabajo informa- da de los europeos, sino la de todos los homal Tribunal: tivo que me había sido encomendado, mi bres de la raza blanca; lo que se quiere venti- lia y de Nueva Zelanda, tan cultas ya como la metrópoli inglesa; Australia se puebla rápidalar en el Pacífico no es una sencilla cuestión mente, celebra exposiciones universales, pre 1 as ventanas de la alcoba se abren sobre nombre y mi situación. En la puerta de la calle 15 ó 20 coches entre dos naciones, sino que se quiere ventilar tende fsndar un Ejército y una Armada, y cual un patio de cristales donde hay instael destino lado un bar. Desde estas ventanas puedo es- de punto esperaban. Los cocheros, reunidos, solo hechode la civilización. Por esto, pues, el quier día querrá ser independiente y crear inde partir la escuadra yanqui con muncuchar distintamente todo lo que los clien- discutían en voz alta, reían y bromeaban. cierto aire de reto, es ya un acontecimiento dustria, comercio, artes propios... ¡Oh, elrenue Estos son los hechos, de los cuales levan- trascendental, el más importante que ha ocu- do no es viejo como dicen; el mundo se tes del establecimiento dicen. va sucesivamente, con mareas que se retiran Desde las once y cuarenta y cinco minu- té acta por encargo de Mr. Florent. rrido desde la guerra franco- prusiana. Es un de un lugar, para invadir nuevas riberas; el acontecimiento culminante y excepcional con mundo es siempre joven! tos de la noche hasta las once y cuarenta y r comenzar este siglo un Sigamos la navegación de la flota yanqui nueve, el sexteto del bar ejecuta un vals o me he limitado á traducir al pie de la que quierelleno d e sorpresas yxx, que será exsiglo bien de hechos con interés y emoción; asistamos al probable lento. Una voz de mujer canta al compás del letra esos pan afos del acta notarial que cepcionales. encuentro de los dos países con la atención ais. Breve descanso y á las once y cincuen- no pueden ser más aplastantes t ara el caseAhora es a ventilar pueda merecer un hecho que no es ex- a y cinco los músicos vuelven á tocar otro ro, el cual ha comprendido que tenia el plei- pleito entrecuando se vaamarillo y de veras el que nosnosotros, sino afecto á nuestro porve- el mundo el mundo ais, lento también, que dura hasta las once to perdido y ha presentado querella contra blanco; la guerra de los rusos y japoneses no traño á nir sobremanera. Ni crean los espíritus ligeros cincuenta y ocho. la dueña del bar. fue más que el encuentro de una potencia vie- que esta cuestiÓH es únicamente un lance sin Cuando la música se calla, una voz de muPero la dueña del bar TOO se allsma y ha di- ja, medioeval y fantástica, con un pueblo mis- más transcendencia que las naturales en tales terioso; ahora este pueblo ya no es del todo un conflictos. ¡Ah, no! El poderío, el brío, la amer canta diversas canciones y á las doce en cho hoy al juez: mnto el sexteto acomete un nuevo vals, Los inconvenientes que encr. entra mon- misterio, es una realidad terrible é inquietante, bición de los japoneses no son cosas circuns- iempre de ritmo lentísimo. Esta vez, mu- sieurs Florent son inherentes á mi profe- y he ahí viene el pueblo rival, el pueblo yan- tanciales; son cosas que afectan al destino de la chas mujeres cantan en coro el estribillo. sión y á la clase de personas que vienen á qui, el verdaderamente digno de representar humanidad No es cosa baladí la intromisión en una raza Durante los intervalos de pieza á pieza, los mi casa. Mi clientela se compon exclusiva- al mundo blanco en este pleito formidable. Los unael concierto mundial de raza cuyasextraña, yanquis son jóvenes, son la herencia de los puaptittt- piolines y el contrabajo templan los sonidos mente He gentes chic, aleares jsdvidores v ritanos, los hijos de la raza europea tnáspujan des, raza desemejante, una todavía son ana cuyo ser, cuyo espíritu, A B C É Ñ PARÍS YANQUIS, JAPONESES