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moral, trae una gran conveniencia. Lo nuevo place, pero no en los primeros días. Aun el que tiene más voitairo el gusto, ha menester dejar pasar algún tiempo para que la extrañez de la moda se vaya haciendo tratable á la vibta. Como la novedad de manjares al principio no hace buen estómago, lo mismo sucede en los demás sentidos respecto de sus objetos. Por mas que se diga que agradan las cosas forasteras, cuando llegan á agradar ya están domesticadas. Es preciso que el trato gaste algún tiempo en sobornar el gusto. El alma no borra en un momento las agradables impresiones que tenía admitidas, y hasta borrar aquellas, todas las impresiones opuestas le son desagradables. De aquí viene que al principio parecen mal todas ó casi todas las modas, y como la vista no es precisiva, las mujeres que las usan pierden, respecto de los ojos, mucho del agrado que tenían. ¿Qué sucede, pues? Que T 1 AJE DE de ve) o verde sauce con pheguecttos y adornado con seáa bordada TJ ñJE DE PASEO de ¡ana marrón con pheguectios á la inglesa y adornado con aplicaciones de encaje. han de levar dentro la cajita de polvos, un pequeñísimo cepillo, lápiz, librillo, espejo y un bolsillo ad hoc para el pañuelo. Los juegos de alfileres de sombrero son un granrecurso para regalos; los hay lindísimos de perlas barrocas ó piedras de colores, pues un gran detalle de elegancia consiste en combinar adecuadamente Jos alfileres con el coior del sombrero. En los gemelos de teatro y abanicos, la última moda consiste en que ambas cosas sean pequeñas, á fin de que quepan cómodamente, en las bolsitas de teatro. Todos estos objetos que pueden regalarse y e regalan durante los prese ites días de Pascua, son, á la vez, útiles y elegantes, y con igual placer se reciben y se regalan. VIZCOND- SH. B DE NEUlLLY LAS MODAS OPINIONES DEL PADRE FE 1 JOC ¡a s mujeres, que tanto ansian parecer bien, con la frecuente admisión de nuevas modas, lo más del tiempo parecen mal. Esto, en lo TRKfE SENCILLO de paño azul marino, adornado con ¡rencillas negras. cuando con el tiempo acaba de familia rizarse al gusto aquella moda, viene otro moda nueva, que tampoco al principio es del gusto; y de este modo es poquísimo el tiempo en que logran el atractivo de! adorno, ó por mejor decir, en que el adorno no les quita mucho del atractivo. Yo me figuro que en aquel tiempo que las damas empezaron a emblanquecer el pelo con polvos, todas hacan representación de. viejas. Se me hace muy verosímil que alguna vieja de mucha autoridad invento aquella moda para ocultar su edad; tiaza poco de semejante á la de la zorra de Esopo, que habiendo perdido la cola en cietta infeliz empresa, persuadía a las demás zorras que se la quitasen también, fingiéndolas en ello conveniencia y hermosura. Viene literalmente a éstas que p erden ¡a representación de la juventud dando a su cabello con polvos comprados las señas de la vejez, lo que dice Propercio á su Cinria: T aturxque decui me reato perder cullu. (i) (i) La compostura i o ¡juede suplir la be lleza n- ituval perdida. -B. (322)