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MADRl D, MARTES 24 DE DICBRE. DE 1907. NÚMERO S U E L T O 5 CÉNTIMOS y MADRID AL DÍA Entre Barcelona y Madrid se repartieron cerca de 13 millones. ¡Para que murmuren luego los solidarios! ¿Puede darse más equidad? Hasta el saldo mayor es favorable á Barcelona en prueba de nuestra cortesía, de nuestra abnegación, de nuestra fraternidad. Esto no quita para que murmuremos de la lotería. Somos muchísimos más los descontentos que los satisfechos. Esto ya úo sabíamos, pero no nos habíamos dado cuenta de ello ó no quisimos dárnosla. La lotería es una timba escandalosa, un timo insoportable. Cuarenta y cuatro mil billetes, i.ooo premios, 43.000 decepciones. El engaño es inicuo. Sostener ese engaño es dar patente de corso á todo bicho viviente para que abuse de la credulidad del género humano... (Es la reflexión amarga de todos los años. Dentro de trescientos sesenta y cinco días volverá á decirse lo mismo; pero habremos jugado de nuevo. Fuera de la hazaña del gordo que hasta lia tenido el mal gusto de asociarse á u n número tan, antipático como el 2.048, la fiesta nacional dio bastante animación á la jornada. E n Palacio se celebró, entre otras ceremonias, la recepción que tuvo en las plazas de la Armería y de Oriente numeroso público. La benemérita no tuvo que hacer grandes esfuerzos para atajar á los espectadores, f La lluvia menuda, sin miri de los vizcaínos, cala- curiosos si ustedes quieren, por no decir cala- bobos, aunque es lo mismo, se encargó de la labor. Como se ve, lo menudo y lo gordo hicieron ayer la desesperación de muchos madrileños. La política alentó en el Senado. Los venerables tuvieron sesión; pero ¡pobrecitos! estaban deseando u n nacimiento, un tambor y una pandereta para pasar la tarde. Hubo alguno que pidió que no se permita la representación de obras teatrales sicalípticas; faltando poco para que se acordase no admitir más representaciones que las de La pata de cabra, Las travesuras de Juana, etc. La plaza de Santa Cruz y la Mayor, muy animadas. Fueron los únicos salones de conferencias del día. Por la Casa de la Villa no hubo novedad. Por las diligencias judiciales sobre el crimen de la Prosperidad, tampoco las hubo. Los sargentos detenidos hace unos días or la horrible con piración de marras, fueron indultados y puestos en libertad. Por la noche, nada de particular. como m a ñ a n a o h a y A B C felices Pascuas! EI SANTO DE LA REINA dialidad con que por todas partes se estrechan nuestras relaciones internacionales. Congratúlase el Senado de poder tributar á V. M. y á S. M. la Reina el testimonio de la más viva adhesión, unido á tan gratas manifestaciones de general complacencia, haciendo votos por que, con su egregio heredero el Príncipe de Asturias, disfruten largos años de las dichas que hoy les sonríen, para bien del pueblo con quien, por decreto del Cielo, las comparten felizmente. CONTESTACIÓN DEL REY A continuación, S. M. el Rev contestó en esta forma: Señores senadores: Cada vez que en mi vida se cumple un fausto acontecimiento, el Senado se asocia, como hoy, á él, acudiendo á expresarme sus deseos de que aumenten mis dichas á medida que los intereses del país florecen. Lo grato del suceso se realza con ello; que, en el Trono, las alearías más íntimas no parecerían completas si la nación dejara de compartirlas. Y, en este día, vestros parabienes, encomiados generalmente á rendir homenaje á la Reina, prodúceñme aún más particular complacencia; como preciosa prueba que son de que el amor del pueblo espoñol hacia su Soberana, que arraigó en él desde el instante misiSo en que mi corazón la eligiera, crecen en correspondencia de los sentimientos que ella le c ónsagra y de las venturas que á mi hogar ha traído. Acogemos, pues, mi augusta esposa y yo, on vivo reconocimiento, vuestros votos por nuestra felicidad y la del Príncipe de Asturias, en quien se cifran las esperanzas de la Patria. La paz interior; los testimonios de simpatía en nuestra persona ofrecidos á España por los países que acabamos de visitar, y la concordia, cada día más estrecha, con las demás naciones; el concurso, en fin, y la adhesión inquebrantable del Senado, aseguran la realización de tales perspectivas de dilatada prosperidad. F L CONGRESO Cóñ los mismos nonores -que la Comisión del Senado, fué recibida en la plaza de Armas la del Congreso. A las dos y media la Comisión, con muchos diputados que á ella se agregaron, subió á cumplimentar á los Reyes. Entre otros, figuraban en el grupo ios siguientes representantes en Cortes: Sres. Dato, marqiiés de la Vega de Arm, iio, Moret, Canalejas, marqués del Vadillo, CJrzáiz, García Alix, De Federico, Barroso, conde de Romanones, Aparicio, Bugallal, Gutiérrez de la Vega, Alvarado, Suárez Inclán (D. F. Ruiz Jiménez, Pacheco, Cuesta, Aura Boronat, marqués de Mochales, La Cierva (D. M. Requejo, vizconde de Eza, Navarro Reverter, Ortuño, Querol, Astudillo, Guirao, Quiñones, marqués de Portago, Sánchez de Toca, duque de Zaragoza, Castell é Ibarra. D I S C U R S O DEL P R E S I D E N T E DEL CONGRESO El Sr. Dato, destacándose del grupo, leyó el discurso siguiente: Señor: E 1 Congreso de los diputados se asocia en este día con amor, con entusiasmo y con respeto al homenaje que tributa á VV. MM. la nación española, acostumbrajda á ver en la Monarquía constitucional la, garantía más firme de la paz, de la libertad y del derecho. La solicitud maternal con que S. M, la Reina se consagra al cuidado del ajigusto heredero de la Corona, bastaría para iellar de modo indisoluble el sagrado vínculo que contrajo con el pueblo que la aclama y bendice, si además no se viera reflejada en V. M. y en la atmósfera de inefable ventura que le rodea esa paz del espíritu que en todos los hogares felices, pero con más poderosa razón en los alcázares de los Reyes, al aliviar el ánimo de cuidados penosos le templa y dispone para las labores y para las luchas de la vida. La nación española, que intenta una vez más en su historia su reconstitución y su progreso con íntimo y general deseo de mejora, rompiendo para conseguirlo, no sólo los cauces de añejos errores, sino hasta los moldes y fronteras de antiguos partidos, espera del esfuerzo nobilísimo de V. M. de sus solícitos cuidados y de la atención incansable que presta á los grandes problemas nacionales, el auxilio más eficaz y poderoso para el feliz logro de sus lisonjeras esperanzas. Por eso, al reiterar una vez más sus sentimientos de inquebrantable y lealísima adhesión á V. M. el Congreso de los diputados pide á Dios que haga perdurables los seculares lazos de sincero é intenso amor que unen al Trono con el piíieblo, y que colme de venturas á VV. MM. y á toda la Real familia. CONTESTACIÓN DEL REY S. M. leyó acto seguido las frases que siguen: ¡Señores diputaaos: Los gratos sentimientos que á mi ánimo le mueven en este día, acreciéntanse al mirarlos compartidos por la nación, que ofrece á la Reina el homenaje de sus felicitaciones y á mi el testimonio de su leal adhesión. Los entusiastas términos en que el Congreso de los diputados se une á semejantes manifestaciones, me obligan á especial gratitud, ya que nada puede causarme más íntimo júbilo que el ferviente amor con que el pueblo, cuyos fieles intérpretes sois, acoge el solícito afán de mi agusta esposa para asegurar, mediante las dichas que rodean mi existencia y los maternales cuidados que dedica al heredero de la Monarquía, la ventura del Trono en que el aís CRÓNICA UNIVERSAL ILUSTRADA AÑO NÚM, 933: rvr r f f 2. É P O C advierte la más firme garantía de la paz, ia libertad y el derecho. Ansioso de seguir empleando mi esfuerzo entero en contribuir al éxito de los que, una vez más, realiza España para su reconstitución y progreso, cuento con vuestra ayuda á fin de que, perdurando conforme á los votos que eleváis al Todopoderoso, la secular compenetración entre la Patria y la Corona, puedan cumplirse las esoeranzas que n u e s t r o corazón abriga. Al terminar la lectura de los discursos, el Rey y la Reina descendieron del Trono y conversaron afablemente con ios diputados, lo mismo que antes habían hecho con los senadores. Con varios diputados habló S. M. separadamente, y entre ellos con el insigne escultor Querol. Terminada la recepción d é l o s Cuerpos Colegisladores, los Reyes se trasladaron á la cámara, donde se celebró la recepción del Gobierno, caballeros del Toisón, capitanes generales y Cuerpo diplomático, que ostentaba una brillante y numerosa representación, con muchas señoras pL Las Ordedes militare acudieron á cumplí mentar al Monarca. Han asistido también á la recepción nutn- das representaciones de las comunidades religiosas. Muy numerosas han sido también las comisiones militares. Al desfilar éstas, llevaban al frente al capitán general. El Ayuntamiento asistió á la recepción pre sidido por el alcalde, señor conde de Peflalver. Asistieron muchos concejales. El desfile de la recepción ante la Corte h a durado una hora próximamente. Durante la recepción, en la Plaza de Armas las bandas de música y de cornetas de la guarnición ejecutaron pasodobles y retretas. Después se celebró el besantanos de familia, según costumbre. L B A N Q U E T E A las ocho se celebró T r en el comedor de gala i i, el acostumbrado baa quete oficial. El número de cubiertos pasaba de 80. El comedor estaba profusamente iluminado, y la mesa adornada artísticamente con flores naturales. Los puestos principales de la mesa eran los siguientes: Derecha del Rey: Reina doña María Cristina, Dato, señora de Allendesalazar, ministro de la Gobernación, duquesa de Luna, ministro de Fomento, duquesa de Santo Mauro, general Villar y Villate, condesa de San Román. Izquierda del Rey: Infanta doña María Teresa, marqués de Figueroa, señora de La Cierva, duque de Veragua, marquesa de Salamanca, Sr. Pidal, marquesa de Aguilar de Campoo. Derecha de la Reina: Ministro de Estado, infanta Isabel, general Ferrándiz, duquesa de la Conquista, ministro de Instrucción pública, duquesa de Sotomayor, marqués de Pidal, marquesa de Viana. Izquierda de la Reina: General Azcárraga, duquesa de San Carlos, ministro de Hacienda, condesa viuda de Torrejón, marques de la Vega de Armijo, condesa del Serrallo, marqués de Polavieja, señora de Rubianes. La comida se sirvió con arreglo á la siguiente minuta: COMIDA DE SS. MM. 23 de Diciembre de igofé Consomé de tortuga Sopa crema á la Princesa Medallones á la Cumberland Filetes de lenguado á ia embajadora Chaud- froid de chochas, bella- vista Costillas de cordero á la Lúculo Solomillos mechados á la Chérrop Pollos del Mans asados Ensalada á la andaluza Costrados de espárragos Timbales á la Real Helado á la moderna Bocadillo de queso de Parma. Vinos. Jerez 1847. ¡Chateau Margaux. Chatcaü d Iquem. Bourgogne Romanes. Champagne. Malaga. Durante la comida, la banda del Real Cuerpo de Guardias Alabarderos ejecutó el siguiente programa: Semper Fidelis, marcha. Sonsa. Miseille, overtura, Gounod. Japonese Romance- Poppies, Nell Moret. Carmen, fantasía, Bizet. Soko- Tws- Step John Arnold. The Merry Widow, valses, Franz CON LeharC I E R T O I N T I M O Terminó el ban -quete á las nue- -ve y media, y seguidamente las Reales personas y los invitados se trasladaron al salón de Gasparini, donde se verificó un concierto, en el que tomaron parte los aplaudidos y notables artistas Sra. Giachetti, Battisüni v el violinista Sr. Hierro. Cantó la bella cantante del regio coliseo cuatro romanzas de Tosti: Amate, Aprik, Vorrei y üultima canzone, todas ellas con singular de- licadeza y maestría. Battistíni, el ilustre barítono tan querido del público madrileño, cantó como él sabe hacerlo el brindis de Hamlet, de Thomas; Esi tu. Un bailo in maschera, de Verdi, y la serenata de Don Juan, de Mozart. Hierro interpretó, con el sentimiento y ei arte que le caracterizan, la Leyenda, de Wie- naski; una Romanza, deSuedsem, y el Capricho español, preciosa composición de ejecución dificilísima, de la que es autor. D. Alfonso, que vestía el uniforme de la Escolta Real, y la Reí- na, que vestía de blanco, felicitaron afectuosamente á los tres artistas, á los que acompaña el notable pianista Sr. Guervós. Concluyó el concierto á las diez y media, y á las once salían los últimos invitados de Pa- lacioe p o n motivo de ser el santo de la Soberana, los guardias alabarderos y la guardia exterior de Palacio fueron obsequiados ayer con vinos, pastas y cigarros. 1 N D U L T O S Al salir de la recepción en P a- -lacio, manifestaron los ministros que el Rey, queriendo solemnizar el santo de su augusta esposa ejercitando la más preciada prerrogativa de la Corona, había firmado cuatro expedientes de indulto de pena de muerte, correspondientes á las Audiencias de i Valencia, Orense, Burgos y Madrid. Con el mismo motivo significó á los minis- 1 tros de la Guerra y de Marina que comunicasen á los capitanes generales su dése de que fuesen levantados los arrestos á todos los sol- dados y marinos que estuviesen castip- ados LOS GRANDES g fe ¿U L r, te volvió á la cámara, donde recibió S. M. al Gobierno, capitanes generales, caballeros del Toisón, ex embaja. dores, grandes de España y damas de la Reina, en la forma acostumbrada. S. M. el Rey vestía de capitán general, con la banda y el collar de Carlos I I I y el Toisón. La augusta Sob eran á lucía un elegante traje de Corte, color crema, con encajes, bordado en plata. El manto era de terciopelo del mismo color, con valiosos bordados. Sujetaba en la rubia cabeza el velo de encaje una pequeña corona Real de brillantes; de las mismas piedras era uno de los dos collares que llevaba, otro era de perlas muy gruesas. Llevaba también un ñco pendentif SÍQ brillantes y perlas, y un enorme solitario en el pecho, en cuyo lado izquierdo lucía la medalla de Victoria, cruzándolo la banda de María Luisa. Su Alteza la infanta doña María Teresa iba de blanco, y se adornaba con brillantes, y la infanta Isabel, de gris, con magníficas joyas, también de brillantes. Detrás de los Monarcas estaban, como de costumbre, los altos jefes palatinos y los grandes y damas de guardia, que eran: con Su Majestad el Rey, el m árqués de la Romana, y con la Reima, la condesa viuda de Torrejón. Con la infanta doña María Teresa estaba de 3 í 5 r icio isa. señoi a uxarquesa de Viana, y coa la infanta doña Isabel la señora de Rubianes. De mayordomo de semana estaba el señor Potestad. El Gobierno colocóse á la derecha del Trono, y el grupo de grandes, que se veía hoy muy nutrido, en su sitio de costumbre. Hubo que encender los focos eléctricos del salón del Trono; pues á causa de lo entoldado del día, resultaba muy escasa la luz. p A M A S Y TÍTULOS Pocas veces ha sido tan numerosa como ayer la concurrencia de damas de la Reina. Entre las que asistieron, recordamos á las duquesas de Sotomayor, viuda de Bailen, Sessa, Pinohermoso, Terranova y Conquista; marquesas de Aguilar de Campoo, Comillas, Santa Cristina y Monistrol, y condesas de Almodóvar, San Román y Villágonzalo. Los grandes de España han asistido en gran número, figurando entre ellos los duques de Alba, Medinaceli, Arión, Aliaga, Granada, Castillejo, Prim, Bailen, Tovar, Bivona, Conquista, Náj era. Osuna, Béjar, Tarancón, Victoria, Zaragoza, Sessa, Luna, T Serclaes y San Pedro de Galatino. Marqueses de Aguilar de Campoo, Comillas, Mesa de Asta, Hoyos, señor de Rubianes, Miravalles. Cenia, Benamejí, Castromonte, Narros, Salar, Quintanar, Mondéjar, Sotomayor y Velá da. Condes de Aguilar de Inestrillas, Almodóvar, Superunda, San Román, Heredia Spínola, Maceda, Orgaz, Plasencia, Real, Velle y Casa Valencia, y D. Jaime Mariátegui, y primogénitos de grande, marqueses de Bayamo y CasaIrujo, y Sres. Diez de Rivera y Sangro. p L CUERPO DIPLO- L a representación A i ÁTií- í- dslCuerpo diplomáy i Z ñ l L tico fué muy nutrida. Asistieron el nuncio de Su Santidad, los embajadores de Alemania, Austria- Hungría, Francia, Italia y Riasia; los ministros de Portugal, Méjico, Estados Unidos, Perú, Ecuador, Japón y China, y muchos secretarios y agregados. De damas diplomáticas, estaban la condesa de Welsersheimb, y las señoras de Rendón y y Manjiro Ynagakí. Después de la recepción, los introductores de embajadores, conde de Pie de Concha y señor Heredia, presentaron á la Reina á las nuevas secretarias, que eran Mad. Lermontoff, de Rusia; condesa de Oberndorff, de Alemania; Mad. Gilbert, de Francia, y señora de Torres Rivas. de Méjico. A las tres de la tarde comenzó la recepción general, que fué nutrida y brillante; la falta de espacio y el temor de incurrir en omisiones lamentables, nos impide citar nombres. E n t r e los caballeros del Toisón y ex embajadores, asistían D. Alejandro Pidal y el señor Groizard. Corno de costumbre, nán asistido numerosas comisiones de todos los ministerios, altos Tribunales y Centros y Corporaciones ofieialps. GOBIERNO Y Terminada l a recep- LA RECEPCIÓN EN PALACIO N LA PLAZA D E Desde las dos de la a ADAÍIE 7 D 1 A E lLA ARMERÍA tarde comenzó á afluir ¿j g alrededores de Palacio. La lluvia menuda que empezó á caer á las tres, restó animación a l a Plaza de la Armería. Como siempre, fuerzas de la Guardia civil y del cuerpo de SegurJfJad de á pie y á caballo, cuidaban del orden. Delante de Palacio formaban representaciones de todos los Cuerpos de la guarnición y las bandas de música de los distintos regimientos, que durante la recepción general ejecutaron números diversos. A las representaciones de las Cámaras se íes rindieron los correspondientes honores, dándoles escolta dos secciones de Caballería. L S E N A D Q sus carrozas de gala llegó á Palacio minutos antes de las dos la Comisión designada por la Alta Cámara para acudir á la recepción. Otros muchos senadores se unieron a la Comisión, y formando un numeroso grupo subieron al salón del Trono. Recordamos los nombres de los siguientes: General Azcárraga, ullón (D. Pío) Santamaría de Paredes, Sánchez Román, Éguilior, Navarro Reverter, marqués de Teverga, San Martín, Jimeno, Dávila, Mellado, duque de Tovar, Zorita, García Molinas, Aviles, duque de la Roca, Fernández Laza, Lastres, Gullón (don Eduardo) conde de Albiz, conde de Vilches, Loygorri, marqués de Valdeiglesias, Rollando Ordóñez, González Conde, Peña Ramiro y conde de Agrela. DISCURSO DEL PRESIDENTE DEL SENADO Una vez en el salón del Trono, el general Azcárraga leyó el siguiente discurso: Señor: Día de fiesta es hoy para el regio hogar, como para la nación española, que se asocia á las alegrías de sus Reyes, de igual modo que en tristes horas h a participado de sus amarguras. Dígnese, pues, V. M. aceptar benévolo la felicitación que á los pies del Trono eleva el Senado con motivo de la solemnidad que conmemora la Iglesia, al celebrar el santo de S. M. la Reina. 3 rato h a d e ser para la augusta señora, como para V. M. y toda la Real fainilia, recibir el homenaje que en ocasión tan fausta rinden á sus Soberanos los elementos todos del país, deseando que en años sucesivos crezcan las venturas de W MM. á medida que prosperan los intereses generales de la Patria. Ella ve también con singular reg cijo las pruebas de estimación y aprecio que fuera de España conquista V. M. en quien á un tiempo mismo personifican l a s demás potencias la simpatía personal aue V. M. inspira, y la cor R ECEPCION GENERAL