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NUMERO 918 ABC L U N E S 9 ü n D I C I E M B R E D 1007- O C H O P A G I N A S E D i C i G N i, PAGINA 3 Madrid. Fiesta de la Patrona de la Infantería. En el cuartel de María Cristina. Carreras en burros por los soldados del Regimiento de Saboya FOT. Q 0 N 1. y del Batallón de Las Navas. visto y sentenciado estos días la causa de los esposos Gould, autores del asesinato, descuartizamiento y factura de la Sra. Emma lírica Liewin, en Montecarlo. Tan interesante proceso fue seguido en la Prensa mundial con la atención debida, y los cronistas de Tribunales, cumpliendo su especial misión, ofrecieron á sus lectores el segundo relato de aquella tragedia. Esta noticia, al parecer, insignificante, es de gran importancia y trascendencia. Yo la recojo, la transcribo y la extiendo, para que se enteren cuantos no lo sepan, de que los crímenes tienen inmenso público en todas partes. Así se explica que los periódicos del mundo entero les concedan lo mejor de sus columnas, pues no van á ser tan inocentes que desoigan las peticiones de los lectores. ¿No tendríamos por loco al sombrerero que se empeñara en vendernos un hongo cuando quisiéramos comprarle una gorra? Esta comparación me parece bastante acertada, sobre todo si se considera que el periódico, igual que el sombrero, sirve casi siempre para la cabeza. Deben, pues, terminar sus comentarios denigrantes esos espíritus estirados que censuran el cultivo del crimen en nuestra Prensa. Y si su indignación es internacional, por serlo también lo que la promueve, piensen que en las hojas destinadas á recoger los hechos diarios no puede ocultarse el que chorrea sangre. El régimen del silencio pertenece al sistema antiguo, y la ocultación hasta por las leyes está penada. No olviden esto los injustos censores, y sepan que el periódico, si bien se considera, sólo tiene hoy una sección: la de sucesos. Por mi parte, creo más perniciosa la información política que la del Juzgado de guardia, y prefiero el relato de un homicidio al de una crisis ministerial; crimen este último, donde suele haber un montón de cadáveres. ¡Cosa extraña! Los que fustigan el cumplimiento de estos deberes periodísticos, lo hacen siempre en nombre de la cultura, que consideran atropellada con las interesantes narraciones; sin duda, no recuerdan que el criminal es, hace tiempo, el objeto de la preocupación científica, y que hay escuelas especiales dedicadas á su conocimiento y una bibliografía colosal, consagrada al estudio de sus actos. No sería, por lo tanto, paradógico el afirmar que presentando el crimen se contribuye á ¡a cultura, ya que á la ciencia se presta un indudable servicio con el acarreo de datos, que ella convertirá en substancia de general aprovechamiento. Y si hay quien supone que la popularidad otorgada á un asesino, hace florecer en ciertos terrenos la planta del asesinato, hay quien asegura que el horror sirve también de ejemplaridad. Hecho el balance, esta última suposición tendrá más fuerza, indudablemente, que la primera. Yo así lo creo. Tanto, que he llegado á pensar muchas veces en la conveniencia de esas inyecciones criminológicas, para que al- EL CULTIVO DEL CRIMEN A nte 9I Tribunal superior de Monaco se ha gunos, pígamsui vengamos, por lo menos, en que el conocimieato de los delitos del prójimo, sirve para hacernos proseguir en la práctica de la inocencia propia. Justo será, asimismo, que absolvamos al público por su curiosidad del crimen, que dicen mal sana los fiscales aludidos, Y más que absolverle, debemos disculparle, ó mejor, justificarle y comprenderle. Son los crímenes una men adquiriesen la néoésaSSin SatoSm- odavía entre las gentes qae se obligan por repeto y por temor á muchas cosas- que no comprenden. Retrasadas en el camino de la humanidad, ellas están más cerca del hombre instintivo que del inteligente, y reconocen la fuerza de la pasión porque ignoran los medios con que se acalla ó se suaviza. Nosotros hemos conseguido este resultado verdaderamente inhumano, ¡quién sabe á costa de cuántos incruentos sacrificios! pero acaso sea preferible lasa bíá ciedad nos hunde. Sil animal humano sigiííe siendo el mismo, y la fiera que vive en nuestro corazón continúa siempre, ¡siempre! en ejercicio. Sólo han cambiado las armas de la lucha. El hombre primitivo mata, roba, se indigna; el inteligente martiriza en silencio, estafa con habilidad ó esgrime la ironía. ¡Todo es uno y lo mismo! ¿Y no se sentirán un poco responsables cuantos censuran la curiosidad del crimen de haber contribuido á que se manifieste? ¡Ay! Si no ellos, personalmente, sus antecesores espirituales tienen buena parte de culpa. No se recluían entre las clases analfabetas los profesores de Historia, ni esos individuos suelen dedicarse al cultivo de la Literatura. Son los hombres cultos, como es lógico, quienes emplean su actividad en tales menesteres. Y por grandes que sean su desprecio y su horror hacia el hecho criminoso forzados se verán á reconocer su existencia activando la marcha de la humanidad, y á él pedirán asunto para sus novelas, para sus poemas y para sus dramas. Alguien ha dicho que la historia de la humanidad no es más que una espantosa carnicería, y todos sabemos que en las obras que se eternizan palpita y corre la sangre, y por eso precisamente son humanas. ¿Qué es eli Ótelo sino un crimen pasional, cuya víctima inocente muere queriendo al negro de sus ojos... Si el asunto de Hamlet cayera en el Centro de reporters, aquellos queridos, compañeros darían en sus respectivos periódicos un interesantísimo relato, aunque ninguno posea la pluma de Shakespeare. No censuremos el cultivo del crimen; pidamos, sí, que se cuente bien para que nos entretenga, nos interese, nos conmueva y ños indigne... Y si logra todo esto cómo rechazar al cuentista? ANTONIO PALOAÍERO NUESTROS GRABADOS I as fiestas de la Patrona de Infantería. L En todos los cuarteles de Infantería se ha celebrado ayer con grandes festejos el día déla Purísima Concepción, Patrona del Arma. En ciento. r u m i a d a e n 1903 I as i m p o s i c i o n e s en esta Sociedad, qne por la índole de su garantía equivalen á c é d n i a s hipotecarias, han devengado desde el primer año, y tienen asegurado para el actual, un interés del siete por CUENTAS CORRIENTES PARA LOS SOCIOS CON INTERÉS DE 2 0 0 A LA VISTA ELHOGAR deESPAÑOL sociedad Cooperativa Crédito Hipotecario Osear II, rey de Suecia, que falleció ayer mañana. Imposiciones suscritas. Préstamos realizados. Tasación de las fincas hipotecadas Ptas. 10.645.000 4.893.500 10.558.700 Prospectos, Memorias y explicaci PELIGROS, 30