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NUMERO 917 A B C DOMINGO 8 DE DICIEMBRE DE 1907. OCHO PAGINAS. ED 7 C 1O N 1. PAGINA 3 Madrid. Llegada de los Reyes. S. M el Rey con los infantes doña María Teresa y D. Fernando, al salir de la estación del Norte. á tiempo qxie veía volar eafere las nubésun ¡Dios mití! ¿qué castigo pesa sobre mi pobre globo. Después de santiguarse, el pescador en- persona... Resultó qne, como estaba tannertregó á las autoridades este raro mensaje de vioso, no advertí la presencia de un árbol corpulento. las nubes. Véase lo que dice: E 1 globo seguía su marcha, yo estaba de pie Estoy maldito del cielo... Sin duda pesa so teniendo MEMORIAS DE UN Se van concretas bre mi pobre persona un terrible castigo... Hace en el borde de la barquilla, y en el momento que noticias disponía á saltar, una rama de aquel árbol tiempo el globo AERONAUTA POR acerca del célebre muy poco marcha y emoezóamenguó notable- me alcanzó en el pecho y caí exánime en el fonmente su á descender á tie- me globo Patrie. FUERZA rra; mi Júbilo fue indecible... Me asomé por do de la barquilla... No perdí del todo el conocí El jefe de la Policía de Dowes se ha visto sorprendido por la visita de un aldeano, que tiaía un papel, cuya escritura dice las siguientes asombrosas palabras: Voy abordo de un globo, con rumbo desconocido... Soy un estudiante del L, iceo de Buen, y me hallaba jugando al foot- ball con varios compañeros en los alrededores de la ciudad cuando vimos aparecer un globo que mar criaba casi á flor de tierra en dirección á nosotros. ¡Un globo, un globo. gritamos todos c on alegría. Corrimos hacia él y lo vimos vacío... Entonces mi amigo Gastón, que es muy temerario, se agarró á unas cuerdas y se encalamó en el globo; todos nos pusimos á vitorearle... Yo, que también deseo pasar por valiente, seguí el ejemplo de mi camarada y me encaramé á la barquilla. El globo, entretanto, vacilaba á ras de tierra, como si el peso de nuestros cuerpos lo abrumase. Mi amigo Gastón, entonces, de un brinco saltó á tierra, y yo me quedé solo en la barquilla, orgulloso de mi valor Cobarde, cobarde Gastón... grité con todas mis fuerzas, mientras levantaba en el aire mi gorra. I,o s compañeros me aclamaron... Pero íepentinamenté, aligerado del peso de Gastón y á favor de una ráfaga de viento, el globo comenzó á remontarse... Me entró un miedo terrible... Creí enloquecer de espanto... Como cuando nos hallamos ante la máquina de una locomotora, buscaba en mi rededor la manivela, el resorte, algo que sirviese para hacer descender al globo... y 110 sabía qué cosa tocar ni cómo se manejaban aquellos aparatos. Tiré, al f 11, de un pestillo y el globo ascendió con más fuerza... Subí por encima de las nubes, me faltó el aliento, me desmayé. He despertado Voy navegando por un país que desconozco. Escribo estas líneas y las arrojo á tiena, por ver si los hombres hallen alguna manera de salvarme. ¡Ante Dios y ante la muerte, que veo segura, me arrepiento de aquel impulso de vanidad, que me hizo creetnie supeuor á mi amigo Gastón... El alcalde de Stradborougs ha recogido otra arta del globo Patrie, encontr? a en el monte por un leñador. Dice así la cay, 1 segunda: No sé si estoy soñando, o si vivo despierS. A. R. ei príncipe de Asturias. Fotografía hecha en Londres. to... ¡El cielo me abandona, y los hombres no DE QDA 1 LY M 1 RROR pueden salvarme! Me abandonan también las fuerzas... Como ignoio el tiempo que permane fuera de la barquilla y vi que navegaba sgbre miento, y esto fue lo peor, porque sentí que el cí desmayado, no puedo calcular las horas ó una llanura bien cultivada. Vi un pueblecillo, globo rozaba la tierra, que la tierra estaba allí los días que soy marinero de este globo mal- una ciudad, unos labradores, que sorprendi- llamándome... y yo no podía incorporarme... dito. Empiezo á sentir hambre, la sed me pro- dos por la aparición del globo, cesaron de tra- Por último, oí un chasquido debajo de la barduce grandísimo malestar. Creo que moriré bajar y contemplaban mi nave atentamente. quilla: algún objeto pesado se desprendió; el pronto... Arrojo esta carta á los hombres, á Como aún me hallaba muy lejos del suelo, ex- globo entonces dio un salto y ascendió á las quienes imploro auxilio... ¡Dios mío! ¿es posi- Sisé de gritar ni de hacer gestos de alarma. nubes... ¡Dios mío, salvadme! ¡Hombres, vosJ? ara qué? Dentro de pocos instantes el globo otros, semejantes míos, venid en mi socorro... ble que me abandonen todos... Un pescador de Naigs, aldea situada en la focaría en tierra. Bn efecto, el globo descendió ¡Madre mía, tú que estarás ahora llorando mi desembocadura del golfo de Belfast, vio caer ¡tanto, que la barquilla concluyó por rozar la desaparición... El vapor Dragut, que hace el servicio de coal lado de su barca un papel, enrollado en un tierra. ¡Me había salvado! Me puse de pie sotrozo de madera. El pescador recogió el papel. bre el borde de la barquilla, y fui á saltar... rreo entre las islas Feroe y Copenhague, ha EL GLOBO FANTASMA jp capitán de este buque cuenta que á 15 a muías de la costa inglesa descubrieron un globo que volaba con extrema rapidez y en dirección N. O. N. al pasar el globo por encima del buque, vieron caer un objeto al agua, y el capñ tan, considerando que aquello podría ser us; mensaje de mucha importancia, mandó- d r, máquina atrás y votar una chalupa, á pesar de t la fuerte marea reinante. Recogieron el mensa- je del globo, que consistía en un papel arrollado á una cerillera de madera, y vieron qufc había allí escritas unas palabras con lápiz. Como la escritura era francesa, y nadie en el buque conocía este idioma, el capitán se apresuró á entregar al comisario de Glasgow el papel, que dice de este modo: ¡Ya no me importa morir, ya no me importa que todos me abandonen... Me siento feliz; uf, frenético entusiasmo llena mi corazón de francés y de estudiante. Voy camino del Polo... ¡Sí, el Polo está próximo á mí, y yo seré el primer hombre que lo pise, con estas piernas mías, mías... Madre mía, no llores por tu hijo, que el hijo de tus entrañas marcha directo á inmortalizarse. ¿Qué importa la vida... Ya no siento miedo; tampoco siento hambre, ni sed, ni sueño; parece que mi alma se aligera, que mi cuerpo vuela... ¿Estaré alucinado? ¡Pero no! Tengo plena conciencia de lo que pienso y digo. Dentro de poco tiempo entraré en la región polar; mis conocimientos de Geografía me han servido para desentumecerme de aquel terror infantil de antes. La idea de que navego hacia el Norte, siempre hacia el Norte, me ha sugerido la otra idea de que, matemáticamente, he de llegar al Polo... ¿Qué habrá en el Polo? ¿Cómo será aquello? ¿Habrá un sol, brillante? ¿Cómo será... ¡Adiós, pobres hombres, mis semejantes! Yo voy hacia el Polo, hacia la muerte acá so, hacia la gloria... ¡Viva Francia. J. AJ. a SALAVERR 1 A EL FERROL POR TELÉGRAFO SÁBADO, 7 3 T. T r e s noticias. 1 Ha fallecido el coronel de infantería de la Armada Sr. Enseñat. Su muerte ha causado general sentimiento, pues contaba aquí con innumerables simpatías. Había asistido á la primera campaña de Cuba y tenía una brillante hoja de servicios. El regimiento de Zamora ceie orara mañana la fiesta á su Patrona. Por la mañanaoirá misa la fuerza en la iglesia del Carmen, que estará profusamente adornada; por la tarde habrá banquete de sargentos y comida extraordinaria á los soldados, servida por los oficiales; por la noche verbena, fuegos artificiales y banquete de jefes y oficiales. En el teatro se verificara mañana per la noche un mitin, en el cual dará cuenta del resultado de sus gestiones la comisión que ha estado en Madrid para solucionar vanos asuntos de interés local.