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A B C VIERNES 6 DE DICIEMBRE DE 1907. OCHO PAGINAS. EDICIÓN i. PAGINA 3 FINAL DE LA TRAGEDIA DE MONTE- CARLO 1 Violeta Gould condenada á muerte. DE NUESTRO CORRESPONSAL ESPECIAL Veré Gould condenado á trabajos forzados. Fue entonces verdaderamente cuando se constituyó el llamado bloque monárquico, en sidentes para derribar al actual Gobierno, para significar al Rey su disgusto y protesta poi haberse alejado del régimen constitucional al país. Pero tal bloque- -que forzosamente habría de mostrarse incompatible con el Soberano, porque de él, más que del Gobierno, procede la desautorización pública de los partidos políticos de oposición- -nada serio ni concluyente ha puesto por obra, no ha adoptado aquella resuelta actitud que era de exigir y esperar, j por ello no puede extrañar á nadie que se sienta descreído y escéptico el pueblo portugués espectador de estas luchas de parcialidades, que cuando no están en pugna con los granLa víctima Emma Erica Liewin. des intereses de la patria, se apartan de ellos. En realidad de verdad, el bloque, moralniente, está ya deshecho. Nadie confía en que de este gran núcleo monárquico pueda salir cosa de provecho que inmediatamente haya de beneficiar á la nación. pRANCO SE APROVECHA Mientras tanto, frente á todas las oposiciones, sigue gobernando en Portugal el Sr. Juan Franco. ¿Que el país está descontento de su política? Bien. El cuenta con la absoluta confianza del Rey, que le sanciona cuantos decretos le presenta y que no se opone á que persiga á la Prensa y amordace y aherroje todas las libertades. Sólo la intervención de todas las fuerzas vivas del país, sólo un resurgimiento revolucionario le haría abandonar las riendas dictato ríales; y esto... U 3 ÉN LLEVA EL Los monárquicos. como tales, no ¿pueGATO AL AGUA? d h lución, porque á su empuje no rodaría sólo el Gobierno Franco por la pendiente, sino las instituciones, que serían descuajadas. í h Y los republicanos, aunque son el partido mejor organizado, no se deciden de una vez á jugar el todo por el todo, porque la revolución no se hace con el asentimiento pasivo, con el 1 acuerdo tácito del país ó con la mera proclamación del nuevo régimen en el diario oficial. De aquí que en Portugal el sentimiento colectivo, abatido y desdibujado en la atonía de su falta de fe en nadie, se designe ahora áfortiori y vaya soportando con tranquilidad externa al dictador, y de ahí que el presidente Franco, á cuya perspicacia noescapa la crisis de indiferentismo que pesa sobre la mayoría de los portugueses, carentes de toda acción enérgica, finque en el Poder sin grandes desasosiegos y abrigue la confianza de engrosar y robustecer Monte- Cario, lja sala de la Audiencia donde se ha visto á la postre las filas de sus partidarios con los despojos délas agrupaciones de oposición, con F O T S rRESCA el proceso de los esposos Gould. los tránsfugas que él cree habrán de venir á buscarle y someterse luego que la mayor parte las doctrinas de Averroes y de Pomponazzi) y de los regeneradores y progresistas hayan sido- ¿Y por qué? -Para mantener un automóvil es necesaria, de las nuevas tendencias espiritualistas que se aniquilados. por lo menos, una renta de 60.000 mil francos, van manifestando entre los profesores univery en Italia no existen más que seis ó siete mil sitarios. También sobre este asunto el distinguiL ENIGM A Nadie hay que pueda vislumpersonas que se hallen en posición tan desaho- do catedrático me habló con la profunda compebrar hasta cuándo ha de subgada. Por eso nuestro mercado automovilista tencia y con aquella vivacidad de espíritu que sistir el presente estado de cosas. forman el más bello atractivo de su elegante está pronto provisto. Si especiales é inopinados factores no vie- -Y ¿no sería posible que esíi industria in- discurso; muchas y muchas cosas me dijo sobre nen á cambiar la faz de la crisis moral que ese asunto; pero puesto que en los tratados de enerva al país, llamado á una reivindicación vadiera también el mercado extranjero? -No puede ser, siquiera esta industria ita- economía no hay ningún capítulo que se ocupe política completa cuya hora habrán de marcar liana tenga buenas marcas; en el extranjero de modernismo y espiritualismo, dejé de insis- los acontecimientos, sospéchase que el señor podrá encontrarse algún consurtidor, pero no tir sobre esa materia dando por terminada Franco no se cansará del mando todavía en alcreo que logre venta en vasta escala. Y, ade- nuestra entrevista. gún tiempo. t L. MONTERO más, en todos los países hay fu srtes derechos I A HORA DE Ya lo es de que se pongan de aduana, los cuales hacen que la mayor parte de los automovilistas se contenten con las I A- -v F n n s n e n c l a r o y liquiden las torDE NUESTRO CORRESPONSAL ESPECIAL máquinas de su país. LA V C K U A U pezas y errores del pasado, ¿Y si el automóvil fuese usado no sólo que, sólo para nuestro descrédito, con ligereza como medio de sport, sino también como medio tan prolija como injusta se han echado á volar de transporte? por Europa, removidas por la anormalidad de- -Eso podrá esperarse; pero h asta ahora paAS NIEBLAS DE e n l crisis política, que las circunstancias. La o s rece que no puede hacerse Ja competencia á últimos seis meNo es Portugal un país refractario á los reLA SITUACIÓN los ferrocarriles ni á los otros rtedios de locoh a a t a d o querimientos y modalidades del progreso y de ges moción existentes. Un mes atais, cuando se por las medidas dictatoriales del ajefec edelu Go- la civilización, como, sin pararse á estudiarle temía la huelga ferroviaria, me sncontraba yo bierno, no se traduce en agitación callejera, m en su entraña, se le juzga actualmente en muen Milán y, debiendo trasladarme á Turín por ha engendrado, hasta ahora, alteraciones de chas partes de Europa. Suponerlo, decirlo es negocios urgentes, pregunté cuánto podía cos- orden público, ni ha determinado la paraliza- faltar á la verdad, propalando un engaño cruel. tar el viaje en automóvil, y se me respondió ción de los negocios. En su propia tierra guarda tesoros y energías que en tiempos normales costaba 200 francos. La actual crisis por que Portugal atraviesa País esencialmente agrícola, Portugal tiene En otra ocasión viajaba con un ico fabricante es una crisis de orden moral que se revela en condiciones para conjurar de una vez todas las de automóviles, el cual me hacía, esta observa- el descontento de todos, que se enseñorea de crisis, aun las más agudas, como la financiera. ción: Con menos de 300 liras tomo un billete los espíritus y que va enrareciendo la atmósfeEn el camino que nos ha de abrir un porvecircular por Italia y viajo córr odamente du- ra del país y extendiendo una agitación sorda, nir dilatado y progresivo no entraremos mienrante un mes; pero el viaje por un mes en au- como inminencia de una revolución latente. tras los hombres políticos y los partidos motomóvil cuesta muchísimo más. Por ahora, ni no se resuelvan á poner sobre los La anarquía va mi- nárquicos intereses de parcialidad los supreaquí ni en ninguna otra parte, se halla el au- A VERDAD SOBRE pequeños nando los partidos tomóvil en condiciones de hace r la competenEL BLOQUE monárquicos, sin- mos intereses de la patria. cia álos ferrocarriles ni á los oíros medios d, e gularmente desde que el rey D. Carlos hizo á de ¡Ojalá! Que ya el país lleva cincuenta años, locomoción que se emplean. consumirse en luchas políticas intestinas, A este punto, y pareciéndome ya agotado el los corresponsales de los periódicos extranje- á las cuales la actual acaso venga á poner el tema, cambié de conversación, y el sabio cate- ros declaraciones en que no quedaban muy coronamiento lógico de un resurgir monárquidrático entró á ocuparse del act lal movimien- bien parados el carácter cívico y la personalito modernista, que tanto preocu pa al Vaticano dad política de cuantos en las pasadas situa- co vigoroso ó de la instauración de otro régimen (y que mi disertante supone reminiscencia de ciones fueron consejeros de la Corona AFFONSO GAYO 4 A B C EN ROMA A CRISIS INDUSTRIAL La crisis de Bol Y ECONOMÍA íensidad todos los países y que ha sido colosal en América, ha tenido una singular repercusión en Italia, donde la vida industrial se halla en el período de su desenvolvimiento y donde el automovilismo ha absorbido y transformado un número considerable de capitales. El decreto real sobre los contratos á término y la anticipación del pago de las cédulas de renta del Estado, han originado vivas discusiones, y el parecer de las personas competentes, de los estudiosos y de los hombres de Bolsa, es muy discordante, ya respecto ala crisis bursátil, ya con relación á las medidas tomadas por el Gobierno. Entre los varios juicios emitidos por los mák insignes economistas, he podido hoy recoger el de un catedrático de la Universidad de Tu- rín, el Sr. Mosca, tal vez el mejor constitucionalista con que actualmente cuenta Italia. Interrogado el ilustre sabio, me ha respondido así, cortésmente: -La crisis que ahora nos atormenta estaba previstadesde largo tiempo; ella es un hecho natural, que no sorprende poco ni mucho al hombre algo práctico en el mundo de los negocios. -Pero más concretamente, digame usted, profesor, cuáles son las causas de la presente 1 crisis financiera. -La razón primera es ésta: que Italia ha querido implantar demasiadas industrias en poco tiempo; algunas. de ellas estaban corroídas, y cuando el público se percató, el crédito comenzó á retirarse. ¡Las acciones de ciertas empresas fueron excesivamente cotizadas con medios artificiosos; sabido es cómo se obtiene las más de las veces esta alza y cómo se ha hecho con la industria automovilista de Turín. Algunos industríales, para elevar el precio de las acciones, comenzaron por fingir vendérselas entre sí por precios siempre mayores, hasta que el público, dejándose coger en el anzuelo, las compró. Cuando el grupo industrial hubo logrado levantar el mercado y vender casi todas las acciones, sobrevino la crisis, y, como casi siempre ocurre, esa fue ahora la causa principal de la bancarrota: que se emiten demasiadas acciones y en forma que el crédito no las puede absorber todas. ¿Y qué me dice usted sobre el decreto real relativo á los contratos á término? ¿Cree usted que será eficaz? -Me parece el decreto de dudosa legalidad, y, como quiera que sea, de escasa confianza. ¿Y qué providencias- -pregunté aún- -considera usted más ventajosas? -Las adoptadas últimamente por el Gobierno de anticipar el pago del semestre de renta. Y puesto que la crisis deriva especialmente de la falta de dinero, creo que el Gobierno podría llenar en parte ese vacío, pagando rápidamente las deudas que tiene contraídas con diversos industriales. Este desembolso pondría luego sobre el mercado una gran cantidad de dinero y satisfaría las mayores exigencias de la industria. ¿Y qué piensa usted del proyecto de reforma bursátil? -Esos proyectos surgen siempre que estalla la crisis; mas yo creo que el mal no se puede eliminar, porque, proclamada la ley, se descubre luego el medio para evadirla. No juzgo, por ejemplo, que se puedan prohibir los contratos á término. El mal depende de la poca previsión del público, y éste suele ser su propia víctima, víctima de la codicia de prontas ganancias. Sería menester que el público fuese algo más cauto. ¿Usted opina, pues, que el ambiente ae la Bolsa no se puede moralizar con medidas legales? -Claro que no, porque la fertilidad de los expedientes es inmensa, y los especuladores heridos recurrirían á otras maniobras. -Y ¿qué piensa usted de la duración y de las consecuencias de la crisis? -Es difícil aventurar conjeturas; sin embargo, yo opino que, salvo imprevistas complicaciones, la crisis será completamente liquidada en el próximo verano. -Y ahora, profesor, hablemos de una cosa no menos importante: ¿cuáles serán las consecuencias sobre la industria de automóviles? -Una parte del personal de obreros deberá tomar otro oficio, y algunas fábricas se verán obligadas á liquidar. Por lo demás, estamos ya viendo las pruebas. El mal consiste en que la industria automovilista ha tomado un desarrollo excesivo. que se coligaron regeneradores, progresistas y di- Vv V í E A B C EN LISBOA L