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M A D R I D S Á B A D O 3o DE N O V B R P D E 907. NU ViERO S U E L T O 5 C É N T I M O S y? y? s j aKatflifl iMtdiíiSiiígsaAa CRÓNICA líNlVF. T? S A L! L 11 S T R A D A A Ñ O 11! N U M 909 m km i a if 4 2 É P O C A nter Mar f Man c! nigtnduaii mmmtrn J U Í I M V Í Í tt awan Í 4 ÍJ Í í í nt- J i j 1 r- -H -i í 3 i f V fe iíFÍSí. lJi í. S 1 Iv P i s 4 I. í I- S í- Srj Madrid. Sesión inaugural de la Asamblea forestal, celebrada ayer tarde en el Ayuntamiento. t presente número incluímos el suplemento tros: Si le urge á S. S. el saberlo, le diré que no ha hecho nada. Ni se ha comstituído, ni ha ilustrado de ocho páginas G E N T E M E N I I- gastado una peseta. DA, que deben exigir iodos nuestros suscripp s t o y muy acostumbrado á estos dolorosos fiares y. compradores. éxitos de acertar en mis pesimismos, y no hubiera escrito un artículo para regocijarme de PRECIO: CINCO C É N T I M O S EN TODA ESPAÑA f BU T- vKViwtwMahM jm r o r A B c. uno más; pero yo quisiera saber si el no haberse constituido la Junta de Defensa nacional obedece á uno de los siguientes motivos: i, Que desde luego se comprendió, que lo decretado en 30 de Marzo no era viable, y no se consideró político confesarlo, ni necesario reformarlo para que sirviera de algo. 2. Que mejor EN EL LIMBO DE LOS NIÑOS c t i l o s primeros días de Abril. publicó la Ga ceta un decreto por el que se creaba la Juii- ta dé Defensa nacional. Inmediatamente varios periódicos políticos y profesionales tuvieron labondad de recordar á sus lectores lo que yo; había trabajado enfavor de semejante organismo. Desde estas, columnas di las gracias á- mis conipáñéros por la; intención; pero: hice constar que lo que se había, dado á luz en la G acá tó era un feto sin probabilidades de vida y que sólo en el, nombre y en ciertas a- pariencias también verbales tenía semejanza con otros organisnios robustos y fecundos para la acción político- militar, floreciente en otros países, y por cuya racional traducción al español había yo abogado hasta con pesadez. Recuerdo que al hacer esta manifestación, poco agradable para mi amor propio, decía que para la labor, que yo apetecía en bien del- país, no bastaba el más peregrino ingenio, sino que hacía falta trabajo. hondo y largo, que únicamente se dedica á aquellas cosas, cuya utilidad en política y negocios, ó cuya belleza de arte se ha impuesto como verdad soberana al espíritu del que ha de trabajar. Mi censura molestó, por cierto, á aquellos amigos, que thientras proclaman á tal ó cual Ijersonaje por su boíius Ilomerus, no admiten que pueda dormitar ni un segundo, sin perjuicio de declararlo uno de los siete durmientes en cuanto se salen ellos de la parroquia. Esto es historia antigua, precedente indispensable de la modernísima, que á continuación expongo. urante la discusión de la reforma naval- de la que hablaré otro día, gracias únicamente al último discurso del ministro de Marina- -hubo el siguiente incidente: El Sr. Cobián (al final de su discurso) ¿Qué hace, en qué se ocupa la Junta de la Defensa nacional, que con tanta urgencia ha creado el presidente del Consejo de ministros en 30 de Marzo de este año? El señor presidente del Consejo de minis- pensado, se estimó que en España de ningviu modo ni en ninguna forma se podría crear un cereb 7 v Tnilitar, del Estado, hie n- oxidltvi de funciones propias del organismo, bien por falta de personal apto para constituirlo. Si el motivo fué el primero, estoy conforme con la no viabilidad de la Junta; no me compete decir si es ó no político confesar un error; pero afirmo que urgía tener una Junta de Defensa nacional cuando se preparaba la acción franco- española en Marruecos, cuando iba á acometerse la reforma naval y cuando se llamaba al ministerio de la Guerra al general Primo de Rivera para implantar sus ideas sobre el servicio militar corto y semivoluntario. Y con esto queda dicho que no estoy conforme con que en España no haya funciones propias de una Junta de Defensa nacional, y si acaso puedo estarlo con que no sería muy fácil encontrar personal con las aptitudes necesarias desde el momento, sostengo que dando al órgano extructura conveniente para sus funciones, pronto el ejercicio de éstas oficiaría las partes vivas del organismo, pues lo que nos falta en cierta clase de pericias no es debido: á ineptitud étnica é insuperable, sino á descuido y pereza de fomentar aptitudes, que no ceden las de otros pueblos. no insistió en averique á mí me interesan: y claro es que á mí no se me ha de contestar. I o siento por lo que el desistimiento de tener un verdadero y viable cerebro nulitar del Estado, ha de influir en perjuicio de una buena política internacional y de una buena organización m i litar de mar y tierra. Pero tantas cosas nos faltan, que no nos moriremos porque nos falte una más. ¡Descanse la Junta de Defensa nacional en el lyimbo de los niños! IENARO ALAS. reo que el Sr. Cobián guar estos extremos, V Í R 1 D AL DÍA I J ubo ayer sesiones en todas partes y de todas clases. En el Ayuntamiento, la ordinaria de todas las semanas, con las notas extraordinarias de un debate acerca del pavimento de un trozo de la calle Mayor, por el cual, según un edil, transitan los muertos que van al cementerio y de otra discusión sobre un dictamen en el cual se proponía adquirir á ocho pesetas el pie de terreno, que el arquitecto tasaba en seis. Con un Ayuntamiento así no tendremos frío, ¿eh? En la misma Casa del Pueblo celebró sesión la Asamblea forestal, con presencia de representantes de muchos Ayuntamientos. También El ilustre profesor D José Rodríguez Carraddo, que acaba de ser elegido académico de número de la Española. FOT. COMPANY.