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¿liarían mejor en mostrarse más modestas? ¿Qué ruta es la que lleva derechamente á unir dos existencias en el lazo matrimonial? ¡Quién lo sabe! Por el pronto, este invierno serán seductores los vestidos de baile, confeccionados, como es natural, con tejidos ligeros y sedosos, de matices delicadísimos. Además de tules, sedas, crespones y gasas, la moda ha lanzado un tejido nuevo llamado meteoro, que se parece al velo de seda y al crespón de China, aunque es más brillante que éste y más compacto que aquél. Para dicho tejido se empleará el adorno de encaje de malla, en seda, y, naturalmente, completarán un atavío así las flores. Aunque se gasta mucho, todo lo que brilla y reluce, como encajes de oro y plata y bordados de nácar, perlas y lentejuelas, la moda prohibe que se mezclen en una misma toilette para evitar un deplorable efecro de quincallería. Por lo que, aun aceptando la nueva moda sin reservas, debe tejerse sumo cuidado en dos detalles: uno, no mezclar elementos brillantes; otro, no utilizar dicho adorno para trajes que hayan de ser lucidos en pleno día. VIZCONDESA B. DE NEU 1 LLY PARALIZACIÓN VITAL 1 1 n catedrático de la Universidad de Upsal, el Sr. Gruselbach, distinguido químico que ha pasado gran parte de su vida estudiando un aparato para helar á una persona viva y mantenerla en estado de estupor durante un año, juzga haber llegado ya al perfeccionamiento de su sistema, y sólo tropieza ahor con una dificultad: la de plantearlo. Sus afirmaciones de que la persona sujeta al experimento no ha de sufrir daño alguno, no ha bastado á tranquilizar á nadie, y el sabio Gruselbach no ha tenido más remedio que acudir al Gobierno sueco en súplica de que le conceda un criminal sentenciado á muerte, que facilite con su persona la demostración de la verdad y eficacia de u prodigioso descubrimiento. Aquí en Eapaña no hubiera tr pezado con tantas contrariedades, bastaría que hubiese lanzado á lo vientos de la publicidad esa ú otia idea cualquiera, para que en el ParTT JIJE DE JtSfcü lamento se alzasen voces- elocuentíde seda color plomo con adornos- dk raso simas, pidiendo que el Gobierno le y boidados. pensionara espléndidamente, y para que, si no esto, se le facilitaran por lo menos medios de helar á todos los españoles que se presentasen al procedimiento. De vivir Gruselbach en España, á estas horas estarían helados por su procedimiento los habitantes de algunas de sus zonas, y los periódicos avanzados, de concierto, cantarían las excelencias del sistema mucho antes de que llegara la época del deshielo, y de que, por lo tanto, hubiera teiúdo comprobación la bondad de aquel. En Suecia, por lo visto, se hila más delgado, y el sabio químico no ha podido aún llevar á la práctica su ideal de paralizar la vida. Pero suponiendo que el sistema sea eficaz y que. el doctor consiga efectivamente helar á los vivos durante doce meses sin que. su organismo vital se altere, y que al cabo de aquel tiempo recobre el cuerpo humano sus funciones y su calor, ¿qué ventajas prácticas se habrán obtenido con ello? ¿Qué resultado tendría para la pobre humanidad el momentáneo descanso en sus trabajos y dolores, el olvido temporal, el frío de la muerte envolviendo el calor de la vida, el fenómeno de la unión de la vida con la muerte en un mismo individuo, muerto para todos manos para el Registro civil? ¿Qué beneficios lograría un sistema mediante el cual tendríamos en nuestras casas cadáveres provisionales? Y si la hora última de la existencia sonase para el helado durante dt año de la prueba, ¿cómo acreditaría el doctor esta circustancia para que no quedase des autorizado su sistema? ¿O es que supone que, recogida por él una existencia podría volverla á su curso aunque la EBvinidad hubiera decretado lo contraria? TIRAJE DE CALLE El invento del químico sueco ó no resuelve nada, ó pretende resolver demasiado: en el primer caso, poco importa que no encuentre sentenciado á muerte color cakc, adornado con trencillas blancas y ne Blusa de tul bordado Vranjas de seda en en quien comprobar su experimentaren el segundo, la misma entidad de la emel borde del delante Í, presa, haciéndola irrealizable, vendría á confirmar una vez más la impotencia t 3o6