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SUPLEMENTO AL NUM. 9 o5 DE A B C AMO ll MARTES 26 DE NOVIEMBRE DE 1907 TRAJE PA 7 A TEATRO, de tul rosa con cuerpo de raso bordado de oro, b- ic- ici 1 H 1 7; i I O NUM. 45 CRÓNICA DE LA MODA T flT (lS, JVOVIEMBJfE, 1907 o se puede hablar de modas sin que surja el tema de los sombreros, pues pocas temporadas han sido tan discutidos como la actual. Consígnese que las damas distinguidas y de exquisito gusto han rechazado los sombreros enormes con el ala caída hasta los hombros y adornados con fantasías de gallo, que no son ni bonitas ni ricas, aunque sí costosas. En cambio triunfan los que son más moderados y que lucen en calidad de adorno flores de seda, lazos de ancha cinta ó riquísimas plumas amazonas de tamaño verdaderamente excepcional. Reaparecen también las tocas, siendo preferidas las drapeadas, de terciopelo ó seda, y con alas de Mercurio. Los sombreros abrumadores han quedado relegados casi en absoluto para aquellas que quieren llamar la atención por sus gustos exóticos y exagerados. I as francesas han adoptado con verdadero entusias mo la moda de los corpinos bordados en azabache. perlitas, cuentas doradas y lentejuelas. El efecto de estos corpinos es deslumbrador, y se usan preferentemente para teatro. La luz artificial produce sobre ellos cambiantes de colorido que hacen un maravilloso resultado. Los encajes de oro se gastan también mucho para adornar toilettes de noche. Esta clase de adorno se combina asimismo con pieles, según los últimos decreos de nuestra graciosa deidad. Continúan los paños rayados para los trajes dt calle, aunque tienen un competidor muy temible en ¿1 paño escocés, que comienza á ser un favorito más de nuestras elegantes. Con seda escocesa se confeccionan preciosas blusas para complemento de los vestidos de paño de análogo tejido. Estamos en la época en que comienzan los grandes bailes. Nuestros salones aristocráticos abren de nuevo sus puertas, y aparecen restaurados y brillantes como si brindasen nuevas alegrías á las juveniles beldades que en ellos han de concentrar las ilusiones de la presente saison, y á las personas graves luminoso refugio para sus conversaciones apacibles y tranquilas. Las doradas cabecitas de las niñas casaderas sueñan con flores, gasas estampadas y sedas flexibles que pueden tornarlas más sugestivas aún y, por lo tanto, más á propósito para conquistar corazones masculinos, los que, en honor á la verdad, se vuelven cada día mds esquivos y se previenen y defienden bizarramente contra la conquista que JIR de conducirles al camino del matrimonio. ¿Hacen bien las bellas en ataviarse esoléndidamente? -i f L i i. l l l l L II Si I ll n 1 Cl t i, Fot. Félix. comunicada por Ch, Trampus.