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NUMERO 9 o5 DE NUESTRO CORRESPONSAL ESPECIAL A R C MARTES 26 OF. NOVIEMBRE DE 1907. OCHO PAGINAS. E O J C I O I N A 6 CEN ROMA CARTAS A FLORA 1 A PQBRECITA MAMÁ Cuando me pe- DOR! LA MUSJCA SACRA Cuando apare- diste consejo res 1- -cío el famoso pecto á tu proyectada boda, no vacilé en aconMotu Proprio sobre la música, hace cuatro años, sejarte afirmativamente, con tal que estuvieses se dijeron muchas cosas. Pero la generalidad preparada á emprender una vida nueva, no pensó que á la voz pontificia sería desterrada exenta de sacrificios, inspirándote en los dictainmediatamente de los templos la música pro- dos de tu corazón y siempre que sintieras un fana. No faltó quien, comentando á su sator amor noble y honrado hacia tu futuro esposo. buena parte de aquellos cánones, por sí mis- Soy algo optimista cuando se trata de gentes mos tan claros, formulara disparatadas senten- buenas y sinceras. Creo que por el recto camicias, poniendo en boca del Papa lo que nunca no todo sale bien, así como he visto grandes estuvo en su mente hacer. catástrofes cuando los espíritus inquietos ó viOtros, de criterio cerrado á toda innovación, ciosos han tomado atajos al parecer cómodos siquiera ésta viniese del Vaticano, de oídos sor- para llegar antes. dos á las místicas producciones del género verConozco todos los detalles de tu existencia, daderamente sacro, y obstinados en aquel con- aparentemente poco afortunada; pero compavencionalismo de operetta, ó de zarzuela, como rándola con las de otras desdichadas, afirmo diríamos en España, no dieron ningún paso que no puedes quejarte, y en este trance creo adelante ni atrás, y ia palabra augusta del ro- que necesitas muchos ánimos, amén dejalgunos mano Pontífice pasó como ráfaga de viento. En buenos consejos, y me propongo dártelos, secambio, algunos más empeñados en verlo todo guro de que no solamente los aprovecharás negro, quisieron justificar que no hubiese cua- sino que acaso á otras muchachas de tu clase y jado en la práctica. el Motu Proprio, porque lo condición podrán serles de utilidad. juzgaban fuera de tiempo, difícil de cumplir y Naciste en buenos pañales, como vulgarcontrario á las tendencias modernas. mente se dice. Tu madre era buenísima; tu paL, as palabras de la controversia se perdieron dre, un hombre de bien á carta cabal. Vicisituy quedó la realidad. des de la suerte le impidieron conseguir el preY la realidad es que, al cabo de esos cuatro años, la reforma en este punto proclamada es letra muerta. Y eso que el Papa decía terminantemente: Queremos con la plenitud de nuestra autoridad apostólica, que sea dada fuerza de ley imponiendo á todos la más escrupulosa observancia. No se trataba, pues, de una simple recomendación, sino de un mandato, y tal aviso no debía entenderse menos obligatorio que un precepto. Con todo y con ello, en algunas iglesias de Italia, y también de España, continúa aquel género de música sugestiva que todavía es preferido por quien debió apresurarse á abolirlo... Entre las torcidas interpretaciones dadas al Motu Proprio, se llegó á afirmar que éste, además del canto Gregoriano, eliminaba de los templos la música figurada, mientras que el sentido genuino de la disposición de Pío X, no sólo no excluye el canto Gregoriano, sino que le otorga el primer puesto, como el más adecuado á las fundones litúrgicas; lo único que trató de prohibir, como lo estuvo en todo tiempo, í V, fue aquella música que por inspiración, índole y íorma suena á profano. Pretenden algunos que se quiso excluir de las orquestas de las iglesias los instrumentos de metal, cuando es lo cierto que en el Motu Proprio se dijo: Queda prohibido en los templos el uso del piano y el de los instrumentos clamorosos como el tambor, los timbales, platillos y semejantes... Bien que muchos abusen de los instrumentos de metal, produciendo distracción y estrépito; pero usándolos con ha bilidad podrían acompañar á las voces humanas con aquella suavidad que otros instrumentos no dan. Ni se crea que con excluir los instrumentos de metal, la música se convierta de profana en sacra... He aquí á lo que hay que atender, más que al acompañamiento. Parece difícil determinar hasta dónde una música pueda decirse sacra y dónde deja de serlo. Aun admitida la impericia en un profano, hay siempre algo de intrínseco y de extrín- f -5 áÑ -h seco en todo género de música, que puede servir de norma para discernir los dos géneros. Con un poco de recto eriterio, de educación de oído, de observación contrastada 3- con tener en cuenta los fines que la música religiosa debe llenar, pronto advertiremos si la música que escuchamos nos recoge ó distrae, halaga nuestros sentidos ó eleva nuestro espíritu, nos electriza y recuerda las escenas del teatro ó, más bien, aislándonos de todo sentimiento terreno, nos levanta á Dios y habla á nuestros oídos un lenguaje místico que no es el de las músicas ordinarias. Aun el menos ducho hace distinción, sumaria si se quiere, entre el carácter severo, grave, de la música litúrgica y el semisensual y ligero de la otra música, que de sagradp sólo tiene el nombre. No en otra cosa está el eje de la cuestión. Y aunque prescindamos de este sesgo que pudiéramos llamar intrínseco, hay otros aspectos materialmente prácticos, casi extrínsecos, que seguramente no inducen á error. Y á la verdad, ¿quién no advierte luego que una Una amazona moderna. La joven macedonía Jordanowska Pukowischarow 3 Misa es antilitúrgica cuando está en perfecta leader de los revolucionarios de su país. FOT. CXOCE. antítesis con las normas prácticas tan claramente expresadas en el Motu Proprio? El que oyere repetir por los cantores las palabras que mió merecido á sus anhelos. Murió joven y rando y gimiendo. Rodean á la cuna el luto y el celebrante haya entonado; el que advierta quedasteis sin fortuna, pero con un caudal de la pobreza unas veces, otras el oro y las aleque el sagrado texto, en vez de conservar su positivo valor: con buenos amigos y buena grías; pero en ambos casos, la planta humana unidad de concepto, ha sido dividido en tantos fama. arraiga difícilmente en la tierra. Cuando lo trozos separados, obligando á repetir las frases Por desgracia, la humanidad no tiene en gran hace bien, el tronco crece en línea recta, sus ó bien que el acompañamiento del órgano y estima ninguna de las dos cosas. Son muchos tallos miran al cielo. ¡Ay del árbol cuyas ramas orquestal, lejos de fundarse en armonías liga- los que no creen en la amistad, y bastantes los y hojas se arrastran por el barro! Y respecto al das y llanas, está compuesto de acordes mar- que desdeñan la. virtud. Hacen mal. A la muer- hormiguero de seres entre quienes convivicadamente rítmicos y bailables; que los ins- te de tu pobrecita mamá quedaste sola, pero mos, vemos á la mayoría caminar de prisa, casi trumentos de metal prodigan sus estrepitosas no abandonada, empezando á recoger los debi- siempre á disgusto, ansiosos de llegar no se notas, y que toda la música, en fin, consiste en dos réditos, que cobrarás de por vida, de la me- sabe adonde, sin rumbo; los pobres, con positipiezas á solo, prolongadas á manera de roman- moria de aquella santa señora, tan eristiana, vo anhelo de enriquecerse á toda costa; los rizas ó arias, no puede dudar, forzosamente ha tan hacendosa, tan honradísima. cos, desparramando el dinero á los canes de de comprender, aunque careciera de gusto y No puedes formarte una idea de lo que eso lujo, ahitos é ingratos, negándolo á los callejeoído musical, que tal clase de música es anti significa y vale. ros, perezosos y míseros, que roen sus mendrulitúrgica. Haber nacido de una madre de la cual jamás gos con lágrimas en los ojos y rabia en los colPor lo demás, no se ha prohibido ahora nada podemos avergonzarnos, es contar con la paz millos... que no estuviera ya prohibido en lo antiguo perpetua del alma, tener delante de los ojos un Tan doloroso cuadro debe desaparecer. A eso modelo que imitar. Tú apenas conociste la aspiramos todos. como enseña la Historia. Italia y España, á pesar de haber tenido lo, tuya. Eras muy niña cuando quedaste huérfaVosotras, las mujeres modestas y honradas, mejores maestros del canto litúrgico, como Pa- na; pero bien recordarás sus amantes cuidados, podéis contribuir, y contribuís, con un poco de lestrina y Victoria, mostraron de algún tiempo su severidad bondadosa, sus hermosas y tris- buena voluntad á esta gran obra. Como hijas, á esta parte resistencia á acoger y seguir al tes facciones. Después, todos te fueron refi- como esposas, como madres, tenéis en vuestras gradual movimiento de la música sacra, y ello riendo episodios de su juventud ensalzando manos los medios de que el hombre sea mejor no significa que no se haya hecho nada, pero su entereza y vigor espiritual. Sólo desfallecía y piense y sienta rectamente. al pensar en ti y verte enferma. queda aún mucho camino por recorrer. Nosotros podemos también influir en el hoAl propio tiempo que yo os visitaba como gar y reglamentarle; pero sólo vosotras lográis En el teatro, la música se interpreta con refinamientos que tienden á la perfección; mas médico, conocí otros lugares bien distintos imprimirle carácter, ennobleciéndole, gober no así en las iglesias, donde las interpretacio- donde sobraban recursos, donde había huér- nándole mansamente con amor sano y puro. nes pecan muchas veces de frías é incoloras fanas y viudas elegantes, rodeadas de una corArte complicado ea apariencia, es de una te de parásitos y aduladores que explotaban la sencillez asombrosa. Si tus padres no hubieran por falta de educación en el género. Aunque en su exculpación se adujese que desmedida vanidad de aquellas desventura- muerto, no necesitarías que yo te recordase tas iglesias no disponen de recursos pecunia- das. En aquellas casas lujosas sobraban cria- cómo ellos organizaron la pobre casa donde rios como los teatros, el hecho es que lo mejor dos, pero faltaba la madre. Mujeres sin volun- fueron dichosos, en cuyo seno naciste, alimeny más progresivo del arte musical se refugia tad, esclavas de sus caprichos momentáneos, tada corporal y espiritualmente por tu pobreen los espectáculos y coneiertos mundanos, recorrieron con vertiginosa rapidez la dorada cita mamá. Idéeme con atención y pide á Dios nientras las iglesias acogen fácilmente reper- pendiente, arrastrando también á sus hijas. In- que me inspire. orios que, porfsu índole y ejecución, son un dolentes, orgullosas, sin ideas en el magín, sin EL DR. FAUSTO. sentimientos elevados en el corazón, tan sólo insulto al Arte y á la Liturgia. anhelaban gozar, lucir, Ese fermento malsano L. MONTERO les emponzoñó la sangre, no consiguieron hacer buenas bodas, fueron vencidas en la lucha tenaz por el lujo y por su poder, y al final del abismo, abandonadas por todos, sólo hallaron la miseria y el deshonor. Si en el hombre tales naufragios pueden remediarse, en la mujer, no. Bendice á Dios, que en medio de tus pasadas penas, te permite hoy volver los ojos atrás y no hallas en tu vida nada que te avergüence y abochorne. Claro está que la regeneración de aquellas pobrecillas puede efectuarse en ocasiones, y no faltan jóvenes educadas en medios sociales como los que he descrito, que consiguen sacudirle tales vergüenzas y salir á flote; pero para eilo necesitan una mano vigorosa que las ayude y las guíe, y, con deplorable frecuencia, en vez de asirse á ella, la sueltan y se dejan llevar por la corriente. Yo no quiero, yo no puedo consentir que las futuras circunstancias de la vida te hagan desgraciada Por eso te escribo estas cartas. Es mi propósito recordar lo pasado y mostrarte lo presente con toda verdad, a fin de que te crees tú misma un porvenir venturoso. Deseo que comprendas bien con cuan escasos medios se obtiene el bienestar suficiente para creerse feliz en la vida y serloI a vida nos la dan de balde, á costa de suspiros y lágrimas casi siempre, y nacemos lio- TRIBUNALES p L VUELCO DE UN Ayer tarde dedicóse- ro A vr- wj a sesión á examiTRANVIA In a r a p m e b a d o c u mental, que, como la del día anterior, carece en absoluto de interés para cuantos no lo tienen en la causa. i I n relator procesado. Como anunciamos oportunamente, ayer comenzó á verse en la Sección segunda de lo criminal la causa seguida contra el relator del Tribunal Supremo D. Heliodoro Rojas. Nuestras noticias tuvieron plena confirmación, tanto en lo referente á la defensa com en otros extremos, pues á los pocos momentos de empezar el juicio fue designado para la representación del procesado el Sr. Muñoz Torraba, y poco después, al constituirse el tribunal, leyó el relator un auto, en el cual acordaba la Sala que se celebraran á puerta cerrada Jas sesiones de este juicio. Por esta razón, es decir, por la resolución del Tribunal, no podemos afirmar con la seguridad de lo presenciado, nada más que el hecho de que se efectuó el sorteo de jurados y resultaron elegidos los Sres. Sauz de Diego, González Berrocal, Sierra, Villalba, Piquera, Bilbao, Duque, Cristóbal, Martínez Marchante, Pozas, Cordero, Negro López, Santiago Martín y Hernández Agero. Después... ya no sabemos 10 que en la vista sucedió, aunque á fuerza de interrogaciones y partiendo siempre de lo que el procesado dijo en el sumario, creemos poder afirmar que el Sr. Rojas negó que hubiera sostenido relaciones amorosas ni menos íntimas, en tal sentido, con la Sra. García Samaniego, para quien sólo tuvo frases de respeto y consideraciónc Explicó la violencia de algunas entrevistas porque iba sospechando que era objeto de una burla por parte de aquella señora y de su esposo, acabando por declarar que si subió el día de autos á la casa de la calle de Barbieri, hízolo sólo por provocar un escándalo que llegara á oídos del marido de la Sra. Samaniego, y conseguir de esta suerte que acudiera aquél al terreno donde quería llevarle, desde que terminó el asunto que le recomendara su mujer. Ya 110 era el amor- -parece que dijo el procesado- -lo que me llevaba á perseguir á la mencionada señora: era una cuestión de dignidad, puesto que me interesaba averiguar si yo había sido burlado por aquel caballero. Oímos también en los pasillos que el Sr. Rojas manifestó que llevaba el puñal y el revólver sólo cuando suponía que podían agredirle, y que hizo uso de dichas armas porque creyó su vida gravemente amenazada. Dicen que explicó detalladamente la agresión, á preguntas del fiscal y del acusador privado, Sr. Curto, mostrándose sereno y tranquilo durante el largo interrogatorio á que fue sometido. También parece que relató cuanto hizo con anterioridad á su delito, negando que llevara el propósito de cometerlo, y elogiando sin reserva al lesionado. Dijéronnos, además, que á instancias del presidente se había leído una carta en la cual el Sr. Rojas se despedía de la señora de Samaniego, pidiéndola perdón por haberla importunado y prometiéndola no molestarla nunca, carta que reconoció el procesado como stiya y explicó diciendo que al dirigirla proponíase romper toda relación con la familia del hombre á quien pensaba desafiar. Negó el contenido de algunas declaraciones que se le leyeron, y explicó ciertas frases estampadas en varios escritos que dirigió al Juzgado y á la Sala durante la substanciación del proceso. Terminada la declaración del procesado, creemos que se practicó la prueba pericial, compareciendo los Sres. Fuentes, Segarra é Isla y retirándose el primero, toda vez que, según nos aseguraron, habían renunciado las partes á tratar de otra cuestión que no fuese la relativa á las heridas que sufrió el joven José Casaus. EISr. Segarra suponemos que sostendría o a informe del sumario, repitiendo que observó en D. José Casaus varias erosiones en la cara, una herida punzo- cortante, sin importancia, en uno de los dedos de la mano izquierda; otra herida de forma de sedal (es decir, con entrada y salida) en la región supra- clavicular derecha, y que fue producida por bala, y otra también de arma de fuego, que atravesó el vientre y perforó una de las paredes del estómago. Seguramente el Sr. Segarra afirmaría que de todas estas heridas la única grave es la del vientre y que no podía decir si se alojaba todavía en el cuerpo del Sr. Casaus el proyectil, porque nada extraño acusaba su presencia ni había sido hallado en las diferentes exploraciones que para esto se llevaron á cabo. Después hemos oído que informó el Dr. Isia, pronunciando un discurso notabilísmo, que sirvió para ampliar los datos científicos expuestos por el Sr. Segarra y llegar á la conclusión de que el proyectil ha podido ser expulsado; pero que si esto no ha ocurrido, su presencia en el cuerpo constituye un peligro cierto para la vida del Sr. Casaus. Oímos, por último, que terminado el inforinforme pericial del eminente cirujano, compareció otro perito al solo efecto de reconocer el gabán que llevaba puesto el Sr. Rojas el día de autos, gabán que presenta varias cortaduras en el cuello, pecho y espaldas. Y se suspendió el juicio hasta el día de hoy, dejando defraudadas las esperanzas de los que se prometían grandes incidentes. Y antes de terminar consignaremos, en prueba de sinceridad, que fue objeto de grandes elogios la decisión de la Sala, pues al disponer que esta vista se celebre á puerta cerrada ha dado pruebas, una vez más, de su amor á h. justicia y de una piedad que hermana con aque! perfectamente. Aparte, naturalmente, de las razones que se contienen en el precepto legal que sirvió de base á su resolución. 1 as precedentes noticias las hemos adquirido en los pasillos de las Salesas, como otros varios periódicos. Nuestro compañero Un pasante no pudo ac tuar ayer de cronista en los tribunales. t!