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NUMERO 904 A B C LUNES 25 DE NOVIEMBRE DE 1907. OCHO PAGINAS. EDICIÓN i. 3 PAGINA 3 Un grupo histórico. Reunión de monarcas en el palacio de Windsor. De izquierda á derecha: la Reina Victoria de España, el Rey Eduardo de Inglaterra, la Emperatriz y el Emperador de Alemania, la Reina Alejandra le Inglaterra, la Reina Amelia de Portugal, D. Alfonso XIII y la Reina de Noruega i 1 DE THE GRAPH 1 C nía grandes proyectos y planeaba nada meHe aquí cómo ha puesto fin á su misión nos que iuna ópera, pprque quería tganar, di- en este mundo mi pobre amigo Marcelo nero, mucho dinero, 1 para que, EYá rio care- Margay, aquel muchacho rubio y melenudo que me presentaron hace seis meses diciénciese jamás de nada... Pero paira esto era preciso que la infiel con- dome que era un chico de genio y que haría LA MARCHA FÚNEBRE virtiera sus ojos hacia él de nuevo, qae algo... DE CHOP 1 N abandonase su vida de locura y le devolvie- ¡Ay, Srta. Eva... ¡Qué Dios se lo pague á NTRODÜCC 1O N Cuando llegué á París ra la tranquilidad, porque sin tranquilidad, usted... JOSÉ JUAN CADENAS. conocí durante mi pri- ¿quién trabaja? París, Noviembre. mer mes de locura por, Montmartre á MarNo; él no podía trabajar, y cuando le iban celo Margay. Era un. muchacho de treinta á ofrecer un contrato, cuando le hacían una años, rubio y melenudo, de mirada triste, de proposición cualquiera Marcelo sonreía trisCINEMATÓGRAFO Y aspecto melancólico: Tocaba el piano en los temente y se negaba á aceptar nada... Se moPOSIBLE TRASCENcabarets y restaurante de noche, y la gente ría, es verdad, pero ¿es que podía vivir sin decía que era un chico de genio, que tarde ó Eva? DENCIA temprano haría algo Sólo cuanao al amanecer cocottes y juerruda batalla por una parte Ahora está enamarado... No trabaja... Se guistas abandonaban el restaurant, Marcelo seel Han armado una por otra parte el género cinematógrafo, limita á. sacar lo suficiente para vivir me acercaba al piano, y, triste, muy triste, co- chico ambos contendientes riñen por la hedijeron la noche que me lo presentaron. menzaba á preludiar en el teclado las desga- gemonía sobre el público, y el público, ese caMarcelo Margay, en efecto, parecía que rradoras melodías jle la Marcha fúnebre delumniado público, empieza á inclinarse por el lado de los cinematógrafos. Y este dató, más tocaba por compromiso cuando se sentaba Chopín... elocuente que cien campañas periodísticas, poal piano, sobre todo si lo que le pedían eran canciones alegres, ía machicha, la polka des ENO, MA NON Anoche el infeliz drá atestiguar ante el mundo que los españotrottins ó la danza paraguaya. Cuando le de- TROPPO a r t i s t a i vagaba al les conservan todavía buena parte de su ingenuidad, y que la moral de Madrid no es la jaban en libertad ejecutaba trozos de músi- azar... De pronto, en de Berlín; donde hay ca seria, fantasías sobre motivos de Bohema, las alturas de la rae Pigalle, vio á Eva... ¡Ay, misma que la moralniños; donde hay NIÑOS cinematógrafos, hay no Tosca, lifanon... Pero la página musical dé pero no. iba sola! Cogida del brazo de un puede haber homosexuales. sus ensueños, la, que mayores aplausos leí hombre, la ingrata escuchaba madrigales y El espectáculo del cinematógrafo es, en eiecproporcionaba era la Marcha fúnebre de Cho- caminaba lentamente... Marcelo se constitu- to, privativo de las almas sencillas, de los copíñ. Cuando sus dedos nerviosos comenza- yó en la sombra de la pareja amante. razones poco complicados y de las fantasías ban á- preludiar sobre el teclado las sentiY siempre andando despacio llegaron á la primitivas, candorosas y noblemente bárbaras: mentales nota, s de la obra inmortal, cesaban plaza Pigalle. Eva y su acompañante pene- puesto que para contemplar atentamente el las carcajadas, enmudecían los labios, y co- traron en uno de los restaurants y fueron ádesdoblamiento de una película, lo primero y cotíes y juerguistas escuchaban emocionados. ocultar su amor entre- los cortinajes de un más necesario es tener un corazón limpio, una curiosidad infantil y un asombro por las cosas Fue interpretando la famosa Marcha como gabinete reservado. Marcelo pidió el gabi- del mundo y de la vida. Ante el transcurso de logró interesar á la Srta. Eva, y la Srta. Eva, nete contiguo... una escena jocosa en el cinematógrafo, ante en un arranque de pasión, dejó su piso co- Casualmente allí había un piano y el ar- una colección de fieras y demás animalillos quetón en los Campos, y sus adoradores mi- tista quiso recordar á la infiel su juramento pasando por la película, ¿qué espíritu decadenllonarios, para venir á vivir con Marcelo; de otros días, haciendo llegar á sus oídos te y complicado se quedará sin bostezar? Esas 1 inocencias y curiosidades sólo están hechas Margay en un cuarto interior de la rué de las notas de su obra favorita. Ardía entonces para la infancia ó para hombres que conservan el restaurant en, cantos, risas. y baile... DoMoscou. la virtud de la eterna infancia. Están hechas ¡Espléndida luna de miel la de los dos minando el alegre tumulto surgieron de re- para hombres- niños que miran encantados el pente unas notas desgarradoras... Marcelo, drama de un presidiario, el castigo de un solamantes. Cuando no había, para comer, Eva, sentimental y emocionada, le decía 1 que sentado al piano, comenzaba á ejecutar la dado desertor, el apaleamiento de un cobrador tocase el piano, y Marcelo, obediente, inter- Marcha fúnebre, y puedo aseguraros que jamásde contribuciones, el viaje aéreo en un tranvía fueron arrancadas á un teclado las melodías fantástico por encima de ciudades exóticas, las pretaba la gloriosa página de Chopin. de la obra inmortal con más sentimiento, aventuras de un muchacho travieso, el jardín Extraño sistema de matar al hombre... zoológico, lleno de terribles fieras. con mas dulzura... Pero el cinematógrafo, como otras muchas LLEGRO MARC 1 ALE I a Srta. Eva Fjúé un momento de estupor... Eva tiró echó un día de dos platos al suelo y cuando el mozo entró invenciones modernas, se halla todavía en su período de iniciación y aún no ha rendido su menos su piso coquetón en los Campos y en el gabinete le dijo: género humano. Así sus adoradores millonarios, y con la tran- ¿Es que va á venir- aquí una á que la máximo de utilidad aljuguete de los desocucomo quilidad de conciencia que caracteriza á es- amarguen la noche? Digan ustedes á quien pados el automóvil, hoy calles y carreteras, deespanto de las tos pájaros del bulevar, abandonó el nido de está tocando esas tristezas que sé calle... ¡O rivará ycon el tiempo en carruaje de útilísimo la rué de Moscou. que le echen á patadas! transporte, también el cinematógrafo se conMarcelo comenzó á languidecer... abanvertirá en objeto de alta civilización y prestadonó el trabajo para pensar sólo en la in- p I N A L E No salió Marcelo á patadas rá á la huraanidad incalculables servicios. Uno del restaurant, pero sí bajó lasde los principales servicios del cinematógrafo grata ausente, se dedicó al ajenjo, descuidó sus contratos y se pasaba las noches de escaleras dando tumbos como un borracho. consistirá en el retrato nacional del hombre. VeaY en plena rué Pigalle, á la hora en que mos este asunto atentamente. cabaret en cabaret y d e restaurant en restaurante El hombre; en momento actual, ¿posee el con la secreta esperanza de encontrar, un día las alegres parejas del TaBdñn se desparra- arte del retrato... elIndudablemente que no. Teman por los cabarets y coches y automóviles nemos á nuestro servicio la talla en mármol, la á Eva y conducirla de nuevo al nido. ¡Oh! ¡Si lo consiguiera... ¡T do se lo per- llevan é. Montmartreá todo lo. queen, París pintura al óleo sobre el lienzo, el dibujo sobre donaría... ¡Enrjsrenáería otra vez su vida dé brilla y se; divierte; Marcelo Margay se me- el papel y, finalmente, la fotografía; pero con todos, estos niedíos de reproducción directa v trabajo, de aplicación, dé laboriosidad... Te- tía dos balas en la cabeza. DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL A B C ÜÑ PARÍS 1 M! A exactísima, el hombre nó puede verse á sí mismo tal como es. Si yo, por ejemplo, encargo á un artista consumado el retrata de mi persona, ese artista pintará mi gesto, mi color y mi ademán de una manera irreprochable; pero el pintor, por más sabiduría que alcance, no podrá retratar sino solamente un gesto, un color y un ademán de mi persona; y como yo no tengo tan sólo un gesto, un color y un ademán, resultará que yo no estaré retratado más que en un aspecto particular de mi vida y no en la totalidad de mi vida... Yo no soy uno, yo soy varios; yo tengo, como todos los seres que se mueven bajo el sol, infinidad, de, matices, de, facetas, de caracteres, tanto físicos como morales; yo soy pálido ahora, después me sonrojaré, acaso luego me volveré lívido; ahora me río á carcajada abierta y luego me temblarán las mejillas de rabia; ahora estoy sentado, luego pegaré brincos, después levantaré los brazos elocuentemente... Pues si soy así, tan diverso en cada instante de mi vida, ¿para qué me sirve un retrato que solamente sorprenderá un matiz de mi persona, tal vez el más artificioso y afectado de todos? Queréis conocer á Sócrates y buscáis su efigie; ahí está su. busto, tallado en mármol da Grecia; ¿qué veis ahí? Unas barbas revueltas, una cara impasible, una frente calva, unos ojos vacíos, sin pupilas. ¡Ese no es Sócrates... Buscáis á Felipe II, queréis sorprender en su retrato el alma complicada de aquel hombre fenomenal, y ante el hermoso lienzo de Pantoja solamente veis una cara impasible que os mira medio de reojo, y nada más... ¿En dónde eslá Felipe II? ¿Quién era? ¿Cómo era? ¿Cuáles erau sus modalidades, sus múltiples gestos No lo sabemos ni lo sabremos nunca. Ahora bien, usemos del cinematógrafo, y entonces poseeremos verdaderos retratos de los individuos. Yo me levanto de la cama, y apenas me levanto, cuando ya me están enfocando unos sabros fotógrafos. Me la vo, me refriego, suelto unas cuantas voces, bostezo, me miro al espejo, bebo el desayuno, enciendo un pitillo, abro el periódico, la lectura me indigna, hago un gesto de repugnancia, luego otrogestp de alegría... Salgo, voy por la calle, tropiezo con un adoquín que está colocado de punta, lanzo una interjección... De esta manera sucesiva, cuando vuelva á mi casa de noche tendré un completo retrato de mi ser, tal como es mi ser en todos los momentos del día. Considerad, pues, cuan trascendente puede ser el destino del cinematógrafo. I, a trascendencia del retrato, ¿hay una transcendencia mayor? ¿Qué es lo más curioso para el hombre sino el hombre mismo? A cuantos se preocupan de la perpetuidad de sus personas, yo les aconsejo que no se tarden, que, no desaprovechen la ocasión, Guillermo II, emperador de Alemania, maestro en el gesto; Santos Dumont, obsesionado de la celebridad; los tenores, los oradores parlamentarios y algunos otros que me callo. J. M. SALAVERR 1 A Todos los días, de í á 6, se cara gratis á ios pobres el reumatismo, ciática y dolores nerviosos, con las lióivtíciitas tel I r. Snhcpviola en su Clínica Carretas. 19