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N U M E R O coa A B C J U E V E S 21 DE N O V I E M B R E DE 1907. O C H O P A G I N A S E D I C I Ó N j. PAGINA 3 INAUGURACIÓN DE LA TEMPORADA EN EL TEATRO REAL Giuseppe Acerbi. DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL Rosina Storchio María de Marsan. Enrique Berríel. A B C EN PARÍS No hay necesmaa en París d e establecer días de colores en ningún teatro para saber cuándo pueden asistir á las funciones las jóvenes pudibundas y los niños pequeños. Aquí nadie se equivoca, porque en cada teatro se explota Un género diverso. El que no se asusta por nada, va á Apollo por las noches á ver á CoUette Willy en cueros vivos. El que quiere distraer honestamente á la familia la lleva alChatelet. Porque es un género enteramente infantil el que viene explotando la empresa del Chatelet, pero resulta que aunque el espectáculo parece hecho sólo para los chicos es á los grandes á los que más agrada. La Princesse Sam- Géne es el eterno cuento de hadas puesto en acción, y para distraer al público, los autores han dividido los tres actos de la féerie en 23 cuadros nada menos. Así resulta que en vez de obra, aquello parece un cinematógrafo. ¡No hay tiempo de aburrirse! p l rey Patapón trata de casar á su hijo el príncipe Fortuna; pero el Monarca tropieza con grandes dificultades, porque el tal Príncipe tiene ideas particulares acerca del niatrimonio. Eso de la razón de Estado es cosa que le molesta, y jura y pequra que sólo se casará cuando encuentre una mujer de su agrado, sea princesa ó pastora. Ya lo veis... Esto nppasa más que en los cuentos de hadas... y en las novelas de folletín. El príncipe Fortuna ha despreciado cuantos partidos le ofreciera su augusto padre, el cual no encuentra ya princesa alguna que presentar á su hijo... Hay una, sin embargo, pero ignorada de todos... E s Elisabeth, la hija del rey Grosloulou, heredera del trono de Sergovia. A esta princesita la encerró su papá en una granja, en el campo, á la edad de tres años, y allí vive ignorante de su condición, creída que es una simple aldeana. Su padre no ha querido verla nunca, pues quiere conservar el trono, y según las leyes de Sergovia la heredera debe comenzar á reinar al cumplir los dieciocho años si está casada ya. Si, por el contrario, al cumplir los dieciocho años aún no se ha casado, pierde los derechos al trono. H e aquí por qué el ambicioso rey Grosloulou la tiene oculta, esperando que pase el plazo marcado por las caprichosas leyes de Sergovia. El rey Patapón pregunta á su ministro Cornelius si queda todavía alguna princesa que ofrecer al príncipe Fortuna, y Coradius se acuerda de la hija del rey Grosloulou. A- mbas Cortes se hacen las comunicaciones correspondientes, y el príncipe Fortuna emprende el viaje á la capital del rey Grosloulou. Al ambicioso monarca la noticia le pone e mal humor, porque si el príncipe se enamora de su hija, ésta se casará con él y le arrebatará el trono, y como sabe lo difícil lUe es Fortuna para la elección de esposa, editaunplan. Convence ájavotte, unaal leana torpe y zafia, diciéndola que es la princesa y se la lleva á la corte bien persuadido de que cuando jrtuna la vea no querrá casarse con ella. Javotte, al enterarse de que es princesa, abandona á su novio, el po re Benjamín, y corre á la corte de Grosloulou, llevándose como doncella á su amiga Aurora. Ya supondrán ustedes que es Aurora precisamente la verdadera princesa Eli at eth, la hija auténtica de Grosloulou. Y, en efecto, cuando el príncipe Fortuna Y á Javotte huye horrorizado; pero al mirar? Aurora comprende que aquella es la mu 1 soñada. Aurora, por su parte, no hace á s que contemplar al príncipe y queda amerada de él. Y aquí comienzan las luchas, las dificultades y los obstáculos. El príncipe Fortuna l üere hacer que Benjamín pase por ser el principe mismo para que se case con Javot él se casará con Aurora. De este modo insulta que, sin saberlo, engañarán al rey J osloulou utilizando la misma superchería. Así S 2 hace al fin. Fortuna y Aurora se a u contra viento y marea; Cornelius, el 1 A PRINCESSE SANS- GÉNE. lan la montaña; los lujosos hoteles se dejaron invadir por el silencio, y la ruleta del Casino guardó las incitantes locuras del continuo girar para otro verano de fastuosos derroches de viciosos correctos; ya no cruzan por las vecinas carreteras los atildados autos de bellas apariencias; se fueron con los ricos, huyendo de las nieblas que enturbian los dorados, del barro irrespetuoso que escupen los caminos borrando los escwdos. Se aproxima el tardío amanecer de nuboso día de Noviembre; una luz diminuta, un punto luminoso tiembla en las lejanías del camino; avanza, avanza, perseguido por la nueva luz que aparece con la misma movilidad caprichosa é inquieta, y la carretera se cubre de luciér- nagas que acuden presurosas; empieza á oirse, con somnoliente ritmo, el opaco i- morgen... marFilippo Brunetto. Luis París, director de escena. gen- con que se saludan los obreros al apearse de sus bicicletas, al apagar las linternas ante En fin, trajes, decoraciones, maravillas de la puerta de la fábrica; es el comienzo de un ministro de Patapón, descúbrela condición verdadera de Aurora para vengarse de Gros- escena, mujeres bonitas, pantprrillas adora- día de trabajo en uno de estos pequeños pueloulou; y Aurora, que va á cumplir los die- bles, luces y música... ¿Qné más se puede blos industriales de la industrial Germania. Es la estación fecunda para las fábricas de autociocho años, es exaltada al trono de Sergo- pedir? via, con arreglo á las leyes del reino... El Chatelet no estrena más que una obra móviles; el invierno que prepara las novedanuevos moldes, Grosloulou pierde la regencia, Patapón cada año y á veces con una tiene bastante des, los nuevos modelos, los los pobres motomientras vuelven á la fábrica queda satisfechísimo al ver el resultado del para dos años. Bien puede permitirse el lujo res fatigados y asmáticos, desvencijados y con casamiento que él creía desigual, Benjamín de. derrochar 300.000 francos en ponerla en remiendos, vergonzosos ocultadores del impose une ájavotte y todos tan contentos... escena con todo el aparato que su poco in- tente rescoldo que conservan de aquellos sus valientes 50- 60 agotados con bríos juveniles; Colorín colorao... teresante argumento requiere. extenuados por los miles de kilómetros que recorrieron fanfarrones, vuelven en busca de nueva vida, arrastrando penosamente el propio esqueleto, humillados ante el fúnebre canto de sus tristes huesos y ante el burlón ¡sli- glü de los cilindros. Portador de lá última copa, torna también de Italia el venerable coche victorioso, orgullo de la fábrica, vigoroso conquistador de la recompensa que mereció el trabajo del pasado invierno; quedará arrinconado entre sus laureles; las poderosas energías que aún le sobran después de la lucha, no bastarían para los concursos de la estación que viene, ya que jamás el vértigo de la velocidad se satisface; aquellos 128 kilómetros que alcanzó de promedio, no serian suficientes para vencer á los competidores del año próximo, y los ingenieros de la fábrica volverán á torturar sus cerebros para aquilatar los nuevos valores, para pulimentar los detalles y extremar las perfecciones. Lector... si eres automovilista entusiasta y decidido, he ahí la ocasión de probar un coche de carreras que ha de recibir todavía los últimos cuidadosos retoques; Ernst Bittner, el políglota corredor austríaco de una casa alemana, te invita amablemente á correr en la prueba; puedes ir con tranquila confianza... es verdad que el único asiento que te queda libre no es muy cómodo que digamos, que los dos asientos no tienen más sujeción que la proporcionada por modestas cuerdas amarradas á los brancales del chassis... pero ¡no importa! Bittner te asegura que las cuerdas no se rompen, que no p. ueden romperse, y aunque él se atrevería á explicártelo mecánicamente, resígnate á creérselo como artículo de fe, cierra los ojos y encomiéndate sin vacilar á su vista segura y á la firmeza de sus serenas manos, severas ordenadoras del rugoso volante. Y si á pesar de todas las garantías que Bittner te ofrece, tuvieses un rastro de... recelo, déjame tu sitio para contarte las impresiones de la prueba primera de un coche de concurso. Eres impaciente y no quiero detallarte los ensayos preliminares; bien probados los poderosos frenos en las largas pendientes de la Selva Negra, estamos en disposición de lanzar el coche. Hay en la solitaria carretera de Rastatt á Ettlingeu un hermoso trozo de 10 kilómetros, recto... para decir Rabat. El embajador español, Sr. Llabería, desembarcando del Pelayo liso como una sala y recto, preciso alcanzar en que el coche responde, será ese tramo una velocidad continua de dos kilóa os lo he dicho... Pata desarrollar esta Chicos y grandes tienen ya en el Chate- metros y medio por minuto, es decir, qué hesencilla fábula los autores han hecho let la obra de todos los años... Después de mos de recorrer los 10 kilómetros en cuatro mila friolera de 23 cuadros; los escenógrafos todo, la labor de dirigir un teatro de esta na- nutos. ...La arrancada es un brinco; el esfuerzo inihan tenido que pintar varips kilómetros de turaleza resulta muy cóinoda, poique se tra supera tela; la empresa ha contratado á 300 mujeres baja un mes, piero luego empresa y direci cial. de las ruedas mototrices y dura á la cantide rozamiento; patinan, ufta décición pueden tumbarse á la bartola y descan- dad de segundo el ruido que producen los rodeliciosas que exhiben 600 pantorrillas hema chas á tomo, y Landolff ha cortado cerca de sar once. blones del protector al forcejear afanosamente i.ooo trajes... JOSÉ JU N CADENAS, sobre el suelo en busca de un más amplio conparís. Noviembre. tacto; agarran, al fin. furiosamente, triturando Hay trucs escénicos de verdadera sensala tierra, y el coche arranca con un salto gación, como la lluvia que interrumpe el desfillardo de vencedor futuro- que se adiestra en la le del cortejo del príncipe Fortuna. El escelucha. nario se llena entonces de sombrillas multiPOK TELÉGRAFO Todos conocéis la sensación de los 99, de los PAMS, 0 IJ M. colores, todos los objetos se convierten en sombrillas: los adornos de la cabeza, las ar- r i c e n de Roma á L Eclair, que entre el Go- 100, de los 120... ¡he aquí el punto crítico! yo bierno de España y el de Italia hay enta- f I i y is in III íii mas, las guirnaldas de flores. en relaEl cuadro de. la explosión del hotel de blados actualmente unos pourparlersla MariLIBRO ÚTIL ción con el proyecto de reformas de Nuevo método de francés comercial. Coatí estuVille está ingeniosamente preparado, a s í na española y construcción de una escuadra, y como el sueño de Fortuna, cuando se siente que, para ello, Italia no tiene inconveniente en dio teórico práctico. -Ejercicios de oorrespoBdenci Modelús de documentos mercantiles. transportado al país delosAmores... poner á disposición- de JBspaña sus astilleros. Veuta: MUnrerfa V. Madrid. CRÓNICAS ALEMANAS asó la elegante estación de Bael- Baden; queP daron solitarias las pulcras calles que esca- Y La escuadra proyectada