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NUMERO 899 A B C MIÉRCOLES 20 DE NOVIEMBRE DE 1907. OCHO PAGINAS. EDICIÓN i. PAGINA 6 Son conceptos elaboradoa y deformados á través de la polémica; inversiones ó refracciones producidas por la contradicción que tiende á prolongar y extremar los supuestos del adversario para batirlos con más facilidad, para hacerlos odiosos, para teñirlos de absurdo. Leyendo en sus fuentes los testimonios que suelen invocarse salta á la vista la deformación de que han sido objeto al pasar de comentario en comentario y de impugnación en impugnación, y al engrosarse con las adherencias de la mala f del extracto imperfecto, de la versión de segunda mano. En la historia de las ideas que integran el renacimiento de Cataluña, aparece planteada una cuestión de diferencia mucho más que de superioridad. Sobre la, diferencia, sobre el matiz, sobre la especialidad de aptitudes y vocaciones se fundó desde un principio la aspiración modestamente autonómica y de libertad local que ha predominado hasta hace poco. Al ensancharse esta aspiración y entrar en la fase actual de lLucha por la influencia, no se ha partido tampoco de la presunta petulancia que implicaría aquel enunciado. Cuantos han apoyado y defendido esta dirección, no pretendieron justificarla en- ningún orden de superioridad absoluta, sino, principalmente, en una concordancia bastante visible entre el temperamento catalán y el espíritu de nuestro tiempo. A la concordancia con el espíritu de otros siglos debió Castilla su esplendor y el desarrollo soberbio y magnífico del genio de la raza. I a actual crisis española no supone acaso sino discordancia, inadaptación al ambiente de la época, persistencia lírica en un viejo ideal extinguido. Se ha querido vivir en el siglo x s según el espíritu cuajado y troquelado por el siglo XVII. El mundo y la época con los cuales hemos de coexistir nos atacan con las armas políticas, científicas, industriales y económicas de última hora, á las cuales oponemos nosotros las del viejo arsenal cerrado á toda re novación, ó las que recibimos de súbito sin encontrar adiestrada la mano que debe esgrimirlas. Además de esta concordancia ó identificación normal con la vida de nuestro tiempo, tiene Cataluña fe en los propios destinos y esperanza, que es gravitación hacia lo futuro, anhelo de vivir por el presentimiento de días mejores. De cara á ellos pretende ir, empujada por la Historia, no detenida ni solicitada por ella. Para este fin prescinde del viejo espíritu judaico, y acepta todos los peligros y abnegaciones que supone la lucha. Sabe de Sobras, contra lo que en este punto concreto opina el señor Burguete, que su prosperidad ó superioridad económica no se funda en un artifició, sino que es algo permanente, natural y de ciencia. Ya el Sr. Cánovas del Castillo, en sus Estudios del reinado de Felipe IV, dejó sentada esta verdad al comentar las relaciones de extranjeros, como Rozmithal, que en el siglo- xv viajaron por España. El mapa económico de la península era entonces el mismo de ahora. I, a misma proporción se observaba y se ha venido observando en todos los tiempos desde la reconquista; idénticas manchas de intensidad al lado de idénticas porciones baldías. No busquemos, pues, con tanto empeño en el régimen arancelario la explicación de esa relativa prosperidad económica, constante y proporcionalmente fija desde que hay recuerdo de ti. 3 Final de una tragedia. Suicidio de Hburcto Zarzuelp en Villayerde. ECONSTITUaON FOTOGRÁFICA A S C. Cataluña. Reconózcase que algún factor más permanente y fundamental ha intervenido en aquélla: alguna influencia de la posición geográfica y no poca aptitud y predisposición natural del carácter. De suerte que no asusta á la juventud la idea de una liberación económica, y acaso antes de diez- años se habrá conquistado una posición de la industria que sorprenda á cuantos ahora la juzgan prisionera de un proteccionismo riguroso y violento. Porque los, hombres. reflexivos no ven la base firme ni el origen de la riqueza del Principado en un arancel transitorio, sino en la laboriosidad secular, tenaz é indefectible de sus pobladores. Un cambio brusco de régimen arancelario produciría una crisis industrial momentánea, nunca una destrucción; y ¿qué mayores crisis que las que pasó Cataluña desde 1808 á 1814, siempre en poder de los franceses, ó más tarde en la guerra civil? Más dócil parecía á todos el antiguo sistema caciquista; ningún recelo levantaba entre los patriotas del viejo sistema; y, no obstante, tenía una concepción del progreso regional por demás egoísta y falta de elevación. A título de servidores incondicionales deí patriotismo de estado, abandonaban todo criterio propio, toda lucha, toda pretensión de influencia espiritual para recoger tolerancia económica. Si se oyeran los consejos semr- rabínicos de ese criterio viejo, no se empeñarían tanto los jóvenes de Cataluña en despertar y excitar la energía española. Cuando la vida se haya hecho en todos lados más intensa, el predominio no será tan visible, la importancia relativa de ahora descenderá, la competencia acortará y hará más difíciles los mercados interiores en todos sus aspectos. El sanchopancismo consistiría, pues, en seguir la política de Israel: abandonar toda aspiración ideal y enroscarse por meclío de la usura á los tronos, á las haciendas, á las Empresas y á los Bancos. Pero todo eso es desleal, mezquino, pequeño, y en este punto entiendo que acabará por triunfar y prevalecer una tendencia tal como el señor Burguete, con su acostumbrada lucidez y calor de alma, parece invocar y adivinar en sus últimos párrafos. I,o que no cabe es ser impacientes y pedirlo todo de un golpe. No sé qué hay de contradictorio y en alguna ocasión de injusto, en ciertos comentarios sobre ese dinamismo de Cataluña. Es un conato, una aparición, un ensayo; pero es el único en España. No obstante, todos los cargos se concentran sobre la excepción y no sobre la regla común; sobre los audaces y no sobre los durmientes. Perdónase á éstos su sueño; pero á los despiertos no se les perdona nada. Perdónase la falta de industria, la falta general de vida económica; pero no se perdona una sola imperfección á la industria y á la yida económica, que se ofrecen como ensayo y campo. de experiencia. Se quiere que todo nazca perfecto y se prefiere el vacío absoluto á la semiplenitud. Eso ha de verlo un hombre tan perspicaz como el Sr. Burguete á quien, esta misma juventud catalana á la cual se dirige, por un extraño capricho de las vicisitudes externas, siente á la vez tan cerca y tan lejos de su propia espiritualidad, como si recitara y masticara esa dolorosa contradicción: -Es nuestro enemigo y, sin embargo, es de los nuestros. MIGUEL S. OLIVER i y- t f i 1 f s t y t. f ¿7 i 1 f. c V -t. í. r- i U, j. Uí- Í i 1 í ft im: fifí- i i i i 1 í V i ííF. N i 1 í i Ui t 4+ V i? í Vi í yi 1 im Entierro de las víctimas del crimen de Ja calJe del Calvario. Llegada de la comitiva al cementerio de San Lorenzo. FOT. QO. V