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NUMERO 897 A B C LUNES 18 DE NOVIEMBRE DE 1907. OCHO PAGINAS. EDICIÓN 1. PAGINA 6 LOS PRINCIPES RECIÉN CASADOS V. S A. la princesa Luisa de Orleans. w. HEUTLINGES S. A. el infante D. Carlos de Borbón, FOT. FRAHZEN. MADRID. EN EL COLEGIO DE SORDO- MUDOS Y CIEGOS í v V Solemne distribución de premios verificada ayer tarde. Peñas arriba, novela de Pereda, que yo leo siem- -Pero, hombre, es fuerte coaa que haya perpre quetengo el trancazo, ó sea dos ó tres ve- sonas tan aferradas á que nos hemos de pasar ces al año, nay un Tarumbo que vive en una la vida sin mover pie ni manó fuera de casa. cabana desmoronada y que se pasa, la vida Aunque no fuera más que para dar un toque levantando gratis cuantas paredes de cercado alegre, brillante, de gloria á nuestra historia ó casa amenazan ruina en el pueblo. Es muy militar, debiéramos todos aplaudir una expedi posible qué nosotros en esto de Marruecos si- ción á África. gamos siendo Tarumbos, y digo sigamos, por- -Eso va en gustos. Hay quien cree, y yo soy que ya lo liemos sido (y por cierto en la misma uno, que en esas guerras con enemigos débicampaña de ahora) en Roma y en el Tonkin, y les, pero arriscados y favorecidos por muchas no lo fuimos del todo en Méjico, porque en- circunstancias, se puede perder mucho, y de tonces había un Prim, cuya casta civil y. cas- seguro nada se gana en cuestión de prestigio trense se ha perdido irremediablemente. De las ni de práctica realmente militar. Todo el muntarumbadas añejas ya ha tomado acta en Nues- do puso por los pies de los caballos á los ingletro Tiempo Gabriel Maura, y. sentiré que tenga ses mientras estuvieron recibiesiáo achuchones que tomarla de la que se prepara, si está usted de los boers, y á nadie se le ocurrió p oner á aquéllos por lasnubes cuando éstos quedaron, tan enterado y en lo cierto como presume. vencidos por el número y. los recursos bélicos de una gran Potencia; No hay un escritor militar, de los que han estudiado- la guerra franco- alemana, que no señale lá escuela argelina como uno de los elementos eficaces de la derrota francesa. En esas guerras bien pueden los individuos, y aun los grupos, verse en situaciones tales, que para sí recaben con justicia gloria y aplauso; pero en conjunto, esa gloria y ese aplauso no pueden transmitirse á todo el Ejército de utí país. En cambio, la desgraciada elección de un jefe (posible, según ejemplo recientísimo) la acumulación de circunstancias desfavorables (también probabilísima en guerras irregulares, sobre todo en países pobres, fanáticos y malsanos) cualquier descuido- ponen en tela de juicio la valía de un Ejército. Nada se le ha perdido al país en Marruecos, y nada ha de encontrar allí; pero menos deben desear la aventura los militares, que harto harán dedicándose á regenerar su organización para ponerla á la altura de las exigencias- modernas. -Bueno, bueno. ¿No ha leído usted un artículo que trajo hace días ABC? ¿Sí? Pues en él habrá usted, visto que los ingleses son grandes ¡J orque no son lógicos. De suerte que cuánto más y mejor me pruebe usted que la expedición á Marruecos es absurda, más y- mejor le aplaudiré yo; y desde luego absuelvo de todo pecado de debilidad y contradicción á los gobernantes que nos la regalen. 1 JENARO ALA