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NUMERO 894 DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL A B C VIERNES i5 DE NOVIEMBRE DE 3907. OCHO PAGINAS. EDICIÓN dos los actos, y cuaad terminó la representación dio la razón á Abel Hermant, que exclamó al ver el éxito: ¡Se tragaron la pildora! ¡Y qué pildora! Las aventuras del baroncito de Faublás son un grano de anís si se las compara con las que realiza el joven vizconde de Courpiere, aristócrata arruinado, chulo distinguidísimo, noble falsificador y simpático sinvergüenza. La teoría que Abel Hermant desarrolla en su nueva comedia es- ¡claro está! -tan cínica como el personaje retratado. Abel Hermant nos dice que un aristócrata arruinado tiene el derecho de cometer los mayores delitos para vivir con el lustre debido á sus blasones. Al público que presenciaba el estreno, esta teoría le pareció dé perlas, y no PAGINA 6 ABCÉÑ PARÍS ¿Os dije que se fue el rey Leopoldo? Bueno, pues ya ha vuelto. Inmediatamente que llegó á París se cambió de ropa y salió en automóvil para la quinta de Lornoy, donde le esperaban la dama de sus pensamientos y el augusto bebé recientemente venido al mundo para alegrar los días que restan de vida al soberano belga. Se sigue hablando de su destronamiento, pero como la cosa es gorda, tratan de disfrazarla con el nombre de abdicación. Y estas son las preguntas que se hace todo París: DE AUTOMÓVILES JOSÉ JUAN CADENAS. Abdica Leopoldo? ¿No abdica? Por lo pronCon indudablemente una de las atracciones del actual Salón del Automóvil, de París, to todas sus propiedades, todos sus valores, París, Noviembre. los nuevos modelos presentados por la imporlo mismo aquellos que en Bélgica posee, tante casa Dion- Bouton, que ha modificado como los del Congo imperial, los está conEXPOSICIÓN INTERNACIONAL DE HIGIENE los que antes construía rebajando la fuerza de virtiendo en verdadera pasta mineral, esto es, sus motores v dotándolos de todo el confort en rico dinero francés. Anisete Superfino Orangina faL GRAN PREMIO OTORGADO brica la casa Enrique y Crema de la Habana, imaginable. Aldabó, El viaje anterior que el rey Leopoldo hizo El modelo 8 HP tiene tres velocidades y A LOS LICORES DE ENRIQUE son siete marcas que, por su exquisita y deli- provisto de dos balladeurs con una sola esta paá la quinta de Lornoy dio mucho que haALDABÓ, DE LA HABANA cada preparación, no tienen nada que envidiar lanca. blar, porque aunque parece que fue solo, á las más famosas que de su clase se fabrican Las casas más importantes de Españaen la El 12- 14 HP, que ha venido á substituir á los resultó que iba bien acompañado de 30 mien el mundo. antiguos coches 15 HP, puede ser considerado ñones de francos, cantidad, que depositó en fabricación de vinos y licores han acudido al Justifica esto la gran predilección y envidia- como el carruaje ideal para el servicio en el actual Certamen en número considerable. Dela canastilla del recién nacido bebé. talle es éste que hay que tener muy presente, ble renombre alcanzado por los productos de interior de las poblaciones. Su motor tiene cuaNo se dirá que el soberano belga es ava- pues realza de modo extraordinario el mérito la casa Enrique Aldabó de la Habana, en to- tro cilindros de 75 por 100 con carburador auro. Podrá dejar que sus hijas perezcan de de las recompensas obtenidas por aquellos pro- dos los mercados de Europa y América don- tomático, y funciona á tres velocidades y marde se han dado á conocer, y muy especialmen- cha atrás. Como el anteriormente mencionado apetito; consentirá que salgan á pública su- ductos. basta las ropas y alhajas de su difunta esCon los famosos licores fabricados en Espa- te en toda la República cubana, donde gozan tiene dos balladeurs y palanca única y es en conjunto el coche más notable que presenta la posa para pagar á los acreedores de la reina ña, y que gozan de universal renombre, han extraordinaria popularidad y fama. superioridad licores Enriqueta; no le importará un comino que su venido á luchar los que en su notable fábrica haLsido sancionada de estos riquísimos con las afamada casa de que hablamos por los inteligentes De los detalles de construcción, calidad hija la princesa Luisa haga el ridículo en de la Habana produce la importante casa En- recompensas otorgadas á los mismos en las los materiales, ajustaje del mecanismo, etc. de no Aldabó. medio de una carretera, quedándose á pie... riquemayor elogio de los mismos lo ha hecho Exposiciones de Atenas (1903) San Luis (1904) hay para qué decir nada. El nombre de DionEl y sin dinero, como esos globe- trotter que vanel inteligente Jurado del actual Certamen otor- y Lieja 1905) en las que ganaron dos Grandes Bouton es la mejor garantía de que todo ello dando la vuelta al mundo. El rey Leopoldo gándoles por unanimidad la más alta recom- Premios y una Medalla de Oro, respectiva- es perfecto. mente. ni se inmuta ni se conmueve, y cuando se pensa, el Gran Premio. La sucursal que esta casa tiene en Madrid, paEl Gran Premio que acaba de serles otorgado seo de la Castellana, 6 triplicado, está á disposientera de que á su hija la han quitado el en el presente Certamen abre de par en par ción de sus clientes para facilitarles cuantos automóvil porque todavía no le había conlas puertas del mercado español á los notables detalles deseen acerca de sus nuevos modelos. cluido de pagar, se contenta con sonreír productos de la casa Enrique Aldabó, de la compasivamente y encogerse de hombros... Habana, en los que indudablemente han de Pero no la da un real... obtener el éxito envidiable alcanzado por ellos CRAN CAFE En cambio, para conservar todo el tiempo en todos los sitios donde se han presentado, y posible ese bonheur qui passe, esa última pano ha de pasar mucho tiempo sin que la gran NUEVO ORIENTAL destilería á vapor que en la Habana posee la rjesde hace muchos años, el hermoso y espasión, encerrada bajo siete cerrojos en la casa Enrique Aldabó, se vea precisada á au- cioso café instalado en sitio tan céntrico quinta de Lomoy, hace todo género de samentar su ya enorme producción en la consi- como la Puerta del Sol, esquina á la calle de crificios, toda suerte de locuras, se arruinaderable cantidad requerida por las numerosas Preciados, goza con razón del favor del públiría si todavía le quedara tiempo, perderá su demandas que de España reciba. co, que á todas horas le frecuenta, habiendo reino, lo abandonará todo, y, si tuviera meLa instalación en que esta casa presenta sus llegado á ser de los predilectos, tanto por lo esnos años, es posible que aún le viéramos licores al actual Certamen y que reproduce el merado de su servicio, como por la excelente conducirse en el mundo como un Monsieur fotograbado que acompaña estas líneas, es tan calidad de todos sus artículos. de Courpiere, á la manera que Abel Hermant sencilla como elegante, y una de las que en Últimamente, y deseoso siempre de corres nos le exhibe en su última comedia del mayor grado atraen la atención del N público ponder á las atenciones de que su numerosa que visita la Exposición. Athenee. clientela le hace objeto, el propietario de este Satisfechos pueden estar, tanto la importan- acreditado establecimiento, D. Francisco Amite casa Enrique Aldabó, de la Habana, como go, ha llevado en él á cabo importantísimas reada más cínico, en efecto, que este Éíonsu inteligente y celoso representante en Espa- formas sin omitir lo más mínimo en los cuansieur de Courpiere que acaba de aparecer ña, nuestro querido amigo D. Anionio Cantero tiosos dispendios que tales mejoras repreen el escenario del Athenee. No os referiré (Pez, 40) por este nuevo triunfo que acaba de sentan. el argumento de la nueva comedia de Herobtener, y qué es acaso el de mayor importanI, as portadas, obra inspirada de los artistas mant. ¿Para qué? Estoy seguro de perder el cia por las circunstancias especiales en que lo Climent; el decorado interior, soberbio y eletiempo, porque el director de A B C no lo ha logrado y que avaloran de un modo extra- gante, de Pechuan; la vidriería modernista, de publicaría. ordinario la significación y mérito del mismo. Maumejean; los aparatos de luz eléctrica, el v mobiliario y sus divanes, todo, en fin, aparte Comedia de costumbres aristocráticas, la cocina, instalada con arreglo á los últimos Monsieur de Courpiere es la pieza más atrevida, VINOS BAYO adelantos, hacen que este concurridísimo café más cínica, más descocada que yo he visto YEPES (TOLEDO) figure- hoy dignamente como de los primeros INSTALACIÓN DE LA CASA ALDABO jamás en el teatro; pero lo curioso es que el C n t r e las instalaciones que admira el público de su clase en Madrid. público ni protestó ni se indignó durante la Calificación es ésta que demuestra á un mis- en esta Exposición figura la de los vinos representación, al contrario, siguió con inte- mo tiempo la inteligencia é imparcialidad que rés las peripecias de la acción, escuchó con ha presidido los fallos de aquel Jurado. En blancos y tintos de Bayo, cuya bodega se halla excelencia de regocijo las atrocidades que el autor ha efecto, los licores tónicos que con los nombres en Yepes (Toledo) La bondad yaceptación que estos vinos la atestigua la gran puesto en los labios de los personajes todos, de Triple Sec Bombou Crema Crema Ha- obtienen en Madrid, pues su ya numerosa ES EL PREFERIDO aplaudió con entusiasmo los finales de to- bana Crema de Café Crema de Anón rlientpia aumenta de día en día. de I A Pili ARICA C RONl CA Otra prueba elocuente de lo selecto de estos hizo la menor demostración de desagrado ni se indignó ni protestó. El tipo de vizcon- vinos son las medallas que alcaiazé, de plata, en la Exposición Universal áe Barcelema; de de de Courpiere debía serle familiar. oro, en la de París del 78 y en Amsterdara del 83, y varios diplomas de honor, por afinación y To vivirá tanto, sin embargo, en los car- perfección de los vinos. teles Monsieur de Courpiere como el El Jurado de esta Exposición ka concedido Sansón, estrenado en el Renaissance. Henry también medalla de plata á los vinos Bayo, Bernstein ha triunfado una vez más, sirvién- distinción merecida, por lo que felicitamos al dose de las mismas armas que utilizó en Le propietario de estas bodegas, nuestro particuVokur. Efectista, brutal á veces, innovador lar amigo D. Luis Parrella Bayo, que tiene sus siempre, el autor insigne de La Raffale ha almacenes en el núm. 4 de la calle del Prado, de subyugado al público con su nueva obra, al- esta corte. canzando el triunfo más sólido, más definitivo y más ruidoso de la actual temporada. NUEVOS TIPOS En fin, mañana me referiré al Sansón. E i N CHAMPAGNE MONTEBELLO BIBLIOTECA OE B C 194 LA CASA DEL CRIMEN 195 dianta Pamela, llevaba cierto método en los desórdenes de su vida, biémpre salía de Maisons- Laffitte todas las mañanas á la misma hora. Casi sienrore regresaba á la misma hora. Nada fue más fácil para el señor de Ferny que tomar asiento durante muchos días y sin llamar la atención, en el tren que conducía á Enrique á París En la estación misma, el joven entraba en un coche y se dirigía á casa de Pamela. Detrás de él, el viejo subía en otro coche y seguía al de Enrique sin perder le de vista un solo momento. Poco tiempo bastó al señor de Ferny para adquirir la evidencia de que Margarita estaba, si no abandonada por completo, menospreciada por otra mujer. Merced á algún dinero entregado á los porteros de Pamela; el comandante supo quién era aquella mujer, y su corazón se sublevó de vergüenza é indig nación. Al mismo tiempo, y por un efecto natural y fácil de comprender, su odio hacia Enrique y su deseo de venganza despertaron con fuerza y tomaron la misma impetuosidad, el mismo ardor salvaje que tenían en los primeros momentos que siguieron á la ofensa. ¡Ah! -murmuró el comandante; -para un miserable semejante no conozco castigo que no sea leve. En primer lugar, y muy de mañana, pidió la cuenta en la fonda de El Caballo Blanco. ¡Cómo, señor! -dijo el fondista guardando el importe de la cuenta; ¿nos abandonáis, á pesar del buen tiempo? -Sí, tengo precisión de partir. ¿Pero volveréis? -Creo que no. Condujeron la maleta del comandante al camino de hierro, y subió en el tren que iba á París, donde durmió. Al día siguiente por la mañana compró un cuchillo bien templado. Este cuchillo no estaba destinado á un homicidio. A pesar del odio profundo y legítimo que le inspiraba Enrique, era el comandante muy leal para pensar en derramar sangre y convertirse en asesina, aun en una de esas situaciones terribles en que la ley justifica la venganza del marido. El cuchillo debía servir para practicar una abertura en el cercado que cerraba el jardín, bastaste grande para permitir la entrada de una persona. Entraré por la abertura y me ocultaré en un macizo hasta que Margarita pase junto á mí. Entonces me preseataré, calmaré su terror, si le siente al verme; le hablaré y le revelaré en todos sus detalles la conducta infame del miserable á quien ha seguido. Haré que se resuelva á abandonarle y á seguirime. ¡La líevaré lejos, muy lejas, á un lugar donde nadie nos conozca, donde nadie haya oído hablar de su falta... Será feliz, íeliz coamigo, y su dicha será la alegría de mis últimos días! El anciano sonreía pensando así. Pero una nube obscureció su rostr y murmuró: Pero ¿y si le ama aún. si se niega á abandonarle... -gi no quiere partir? Un relámpago amenazador iluminó los ojos del señor de Ferny, el cual prosiguió moviendo la cabeza: -Si esto sucede... ¡tanto peor para él... ¡Le esperaré y le matare! El comandante pudo llegar con facilidad hasta la empalizada, formada de tablas pintadas de verde y unidas por alambres. Al cabo de un cuarto de hora de trabajo, rotos los alambres y cortadas las tablas, dejaban libre un espacio de tres pies de altura por dos de largo. El señor de Ferny se ocultó detrás de un jarrón de flores. En el momento en que el señor de Ferny se introducía en el jardín, éste estaba desierto. Junto al sitio elegido por el comandante para observar, veíase sobre una mesa un libro que había dejado olvidado Margarita por la mañana. El comandante se acercó al libro, cuyas páginas conservaban huellas de lá grimas recientes y leyó este título: Mariana Pero el anciano no conocía la preciosa novela de Julio Sandeau. y n acerté á comprender por qué la leía Margarita y lloraba al leerla. Volvió á su punto de observación. ¡Va á venir! -se decía. XXVII fjasaban las horas. Margarita no bajaba al jardín. El señor de Ferny oyó el lejano silbido de la locomotora, que, según costumbre, conducía á Enrique á Maissons- Laffitte. Pasó el Arn. Media hora después no había llegado aún al chalet el joven; luego no haMa salido áe París, y no volvería sin duda hasta más tarde. Habíase puesto el sol; acercábase la obscuridad y empezaban á brillar las estrellas. Los resplandores del crepúsculo permitían distinguir vagamente los blancos mures del pabellón pero en el jardín reinábala obscuridad como á media noche. Dieron las echo en ei reloj de la iglesia de Maissons. Algunos segundos después oyóse también la campana del reloj del castillo. Entonces, en la obscura alameda, al fin de la cual estaba el viejo, se dibujó casi indistintanieüte una forma femenina. Era Margarita, jue venía andando lentamente y con Iz- beza inclinada. El corazón del señor de Ferny cesó de latir. Los diminutos pies de la joven producían al rozar la arena un ruido casi imperceptible. En el momento de llegar al cenador, teatro de sus delirios amorosos, se detuvo y volvió sobre sus pasos.