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NUMERO 889 A B C DOMINGO 10 DE NOVIEMBRE DE 1907. OCnO PAGINAS. EDICIÓN i. descuento, que estaba al cuatro y medio el 15 de Agosto; el de Francia, ha elevado el suyo al 4 por 100; el de Bélgica, al 6, y el de Alemania al siete y medio. El dinero vale en España el 4 por 100, pues hasta ahora, fuera de las Bolsas de Madrid y Barcelona, donde las dobles han sido algo caras durante la liquidación de fin de Octubre, no ha influido, ni indirectamente, en nuestro mercado lo que sucede fuera. Así es que podríamos prestar nuestra ayuda á las plazas extranjeras y podríamos prestarla sin correr riesgos y sobrándole al Banco de España, después de adelantar 50 millones al de Inglaterra, los elementos necesarios para hacambio de letras á noventa días, y esta clase de letras puede servir de garantía, según la ley, para los billetes que están en circulación, éstos seguirían tan garantizados como antes. He aquí explicado cómo España, á pesar de su pobreza, se encuentra en condiciones de poder ayudar con su dinero á otras naciones poderosas, donde hace estragos una crisis grave, pero momentánea. Lástima grande que nuestro primer establecimiento de crédito no pueda, por causa de su reglamento, prestar esa ayuda. Nosotros nos hemos limitadora demostrar que, si no existiera esa traba, podría prestarla. PAGINA 6 NOS SOBRA EL DINERO n los centros financieros y bursátiles ha E circulado con insistencia el rumor de que el Banco de España tiene la intención de faci- D. Francisco Martín Arué, y del jefe de Conferencias del regimiento, ilustrado y entusiasta teniente coronel D. Luis Mayorga. Todos los jueves, de diez á doce de la maña na, se congrega la oficialidad de León en el local ad hoc del cuartel donde se aloja el referido Cuerpo, y un capitán ú oficial, el que le corresponde, desarrolla un tema, á su elección, litar 50 millones en oro al de Inglaterra. sobre los que se relacionan con el acto de la El Reglamento de nuestro primer Estableciguerra. miento de crédito se opone á ello, pero podría hacerlo si semejante prohibición no existiera. La conferencia del jueves último estaba á cargo del distinguido capitán Sr. Jaquetot, y ¡España contribuyendo con sus recursos á tuvo por objeto exponer á sus compañeros las que se resuelva satisfactoriamente la terrible enseñanzas adquiridas en el último curso escrisis económica que tanto preocupa á los merpecial de capitanes que la Escuela de Tiro de cados del mundo entero! ¿Y por qué ¿no? Si Infantería ha desarroanalizamos l a situallado. ción actual, venios que esto, q u e á muchas Las cuestiones tragentes extrañará, no tadas en dicho curso, es un absurdo. han sido: dirección del Examinemos los anfuego de la Infantería tecedentes. En Nueva y propiedades y efecYork el mercado, destos de dichos fuegos; quiciado por compleinstrucción y preparato, atraviesa una de ción de la Infantería las crisis más graves para el combate, amede cuantas allí se han tralladoras y sus fueconocido. Una muchegos; fuegos de Artilledumbre alocada asalta ría y Caballería, armalos Bancos con. el obmentos y municiones jeto de retirar los fony procedimientos de dos en ellos depositainstrucción en el Ejérdos, el dinero se oculcito alemán. ta y escasea hasta el La conferencia del punto de lograr el oro Sr. Jaquetot, segunda una prima de 3 por de una serie de diez, 100, muchas fábricas ha tenido por objeto suspenden el trabajo, exponer gráficamente los pagos se hacen por las propiedades y efecmedio de cheques y el tos de los fuegos, espánico se extiende y tudiando de un modo aumenta cada día m ás. muy minucioso y comprensible hasta para ¿Debe atribuirse el aquellos más profanos krack, como algunos en tan arduas matepretenden, á la guerra rias, las leyes de la disemprendida por el pre persión en los planos sidente Roosevelt convertical y horizontal. tra ciertas entidades A las doce terminó financieras, ó á la pléel acto, y el ST. Jaquetora de prodúcelos y á tot recibió muchos y los excesos de la espemuy merecidos pláceculación que han falmes de los jefes y comseado la realidad, prott. pañeros. duciendo, por fin, una de esas crisis finanDurante el curso accieras que periódicatual han dado interemente se presentan en i santes conferencias los la vida económica de Sres. Uncito, Cangalos pueblos? Arguelles y Benítez, y N o trataremos d e en las semanas sucesiindagar las causas, y vas están encargados sólo nos fijaremos en de continuarlas los se tí los efectos. Lo que imñores Chaccl, Luque, porta hacer constar es S t u y c k Barrueco, que la carestía del diGándara, No ceña y San Luis (Estados Unidos) El primer concurso de globos dirigibles que se ha celebrado en el mundo. nero en Nueva York Uncito. produce de rechazo la POT PHOTO NOUYELkES. A estos actos concuSe verificó el 28 de Octubre. carestía del dinero en rre el capitán Sr. CaY añadiremos jue ese gesto, desde el punto rrión, que pertenece en la actualidad al regilas demás plazas, porque el numerario, que en cer frente con holgura á todas sus obligaresumidas cuentas es una mercancía como otra ciones. de vista del crédito de la nación, hubiese pro- miento del Rey, y que fue el que instruyó una cualquiera, va donde mayor precio alcanza. Veamos cómo podría hacerse el milagro. El ducido un efecto moral enorme. compañía de León con arreglo al vigente reglamento táctico alemán. Y por eso el oró de Europa emprende el ca- Banco tiene más de 60 millones en oro en po LVARO C 4. LZADO mino de los Estados Unidos y asistimos á una der de sus corresponsales en el extranjero, y danza frenética de millones. A América han esa cantidad sirve para pagar, por cuenta del ido ya, procedentes de Inglaterra, más de 130 Estado, los cupones de la Deuda exterior. Con millones y pronto irán 155 millones más; el 10 millones cada trimestre hay dinero suficienACTOlOVIIES día 5 el- Banco de Francia ha acordado adelan- te para cubrir esa atención ineludible. Quedan 50 millones, que podrían emprender el camino I a brillante oficialidad del valeroso regiini ¿ntar 75 millones al de Inglaterra. América es insaciable. ¡Como que el público, de Londres, donde el descuento oficial se ha TÍ to de León, acantonado en Leganés, viene atemorizado, ha retirado allí de los Bancos elevado al 7 por 100. consagrándose con noble estímulo al estudio Fábrica en Putea. ís (Seine) 1 250 millones desde que principió la crisis! -El Banco de España realizaría entonces un de los asuntos profesionales que más preocu. Gasa ae venta exclusiva en España: Los Bancos europeos tienen que defenderse. buen negocio, no se debilitaría ni poco ni mu- pan, la atención de toda Europa, bajo la direcEl de Inglaterra ha elevado al 7 por 100 su cho, v como el negocio había de realizarse á ción de su coronel, el insigne escritor militar Paseo de la Castellana, uiím 6 triplicado L. ESTUDIOS MILITARES DE BIBLIOTECA DE A B C Ifc. J- A CASA, DEL CRIMEN 183 Además, para una naturaleza variable como la del joven, la posesión constante debía conducir á la saciedad; la soledad en que vivían los amantes debía ser turbada por la visita de un importuno: el tedio Al llegar la primavera, Enrique no quería confesarse á sí mismo que estt eterno dúo que antes constituía la suma felicidad, ahora le parecía mo. nótono. Complacíase en repetir que adoraba á Margarita como nunca, y que ni uní- sola nube empañábalo azul de su dicha; pero no podía convencerse de lo mismo que pensaba. A pesar de sus esfuerzos para que las horas pasasen con rapidez y para ase gurar que no aceptaría modificación alguna en su vida, le parecían interminables los días, y, á su pesar, pedía á la casualidad qué le enviase una diversión, cualquiera que ésta fuese. No era que Enrique hubiera dejado de amar á Margarita; nada más lejos de eso; pero el cariño intenso que por ella sentía había en algún modo cambiado. No era ya, sin embargo, la febril pasión, el delirio incesante renovado que siente un amante al lado del ser querido; era el afecto tranquilo, respetuoso, que siente, pasados algunos años de matrimonio, un marido hacia su mujer. Amar así después de un año era mucho para Enrique; era más de lo que en realidadpodía esperarse de él. Ordinariamente, después de mucho menos tiempo, la indiferencia y casi el hastío seguían en el joven á las más violentas pasiones. Por desgracia, el amor de Margarita no había sufrido la misma transformación que el de su amante. Nada había, aún cambiado en las manifestaciones de ternura de Enrique Varner hacia Margarita, y, sin embargo, ésta sufría ya. Iluminada por el raro y casi infalible instinto de la mujer enamorada, comprendía que una parte del alma de su amante se apartaba de ella. Margarita sabía que ocupaba aún un lugar grande en la vida de Enrique; pero sabía también que no lo era todo para él. Demasiado altiva para quejarse; muy inteligente, además, para no comprender que en materia de sentimiento las quejas no han dado nunca buenos resultados, y que no es á fuerza de recriminaciones, de lágrimas y de súplicas como se gana un corazón que se va, Margarita, con ese pudor del alma que es hermano de la castidad del cuerpo, ocultó la naciente herida. Únicamente, y á semejanza de las hojas de la sensitiva, algunos ae los más delicados pétalos de su corazón se arrollaron sobre sí mismos. Por vez primera, desde que había entrado en el período de dicha que ahora tocaba á su término, la joven dirigió una mirada al pasado, que no obscurecían los vivos resplandores del porvenir. -He sido muy dichosa- -dijo. -Si continuara siéndolo más tiempo, Dios no sería justo. He gozado de alegrías sin límites como única recompensa de una falta irreparable. Estas alegrías no podían durar siempre. Es indudable que va á empezar la expiación. Margarita no se engañaba. Poco á poco manifestáronse en Enrique, de día en día y de hora en hora, síntomas visibles de cansancio. Después de haber p asado, un año de soledad en el chalet de las Lilas, expe- rimentaba la nostalgia del ruido y del movimiento. A los armoniosos murmullos de la, brisa al rozar las hojas de los árboles, hubiera preferido el ruido infernal de las calles de París y el de los caballos y los coches siempre en movimiento en la gran ciudad. Durante el primer año, había salido de Maisons Laffite lo menos posible, y sólo cuando era de absoluta necesidad estar algunas horas en París. Ahora, cada semana, y á veces antes, forjaba pretextos para visitar la gran iudad y recorrer febrilmente durante días enteros los bulevares. Y en esos días, la idea de que era necesario regresar por la noche al chalet le causaba una sensación parecida á la del prisionero á quien se deja algunas horas en libertad bajo la palabra de que ha de volver á llevar la cadena. De intento hemos escrito la palabra cadena. Enrique se sentía encadenado, y lo estaba, en efecto, por uno de esos lazo: que un hombre de honor no debe romper nunca, puesto que él mismo los hi aceptado. Había robado Margarita del lado de su marido. Ni ahora ni nunca podí. t abandonar á la mujer que lo había dejado todopor seguirle. Acontece con frecuencia, y si quisiéramos no habían de faltarnos ejemplos que citar, que las uniones cimentadas por el adulterio llegan á ser tan indisolubles como las consagradas por el matrimonio. Sus cadenas entonces, tanto ó más pesadas cuanto que son ilegítimas, se convierten por uno de los cómplices, y á veces por los dos, en verdaderas cadenas de forzados. Nada de cuanto pasaba en la mente y en el corazón de su amante pasaba inadvertido para Margarita. Lloraba con frecuencia y ocultaba cuidadosamente sus lágrimas. A un cuarto de hora ó veinte minutos de distancia del chalet de las Lilas, aislado como él, habíñ, un edificio muy raro. En medio de un extenso jardín se elevaba, á semejanza de una torrecilla de una fortaleza de la Edad Media, una torre almenada, dominando una gran parte del parque de Maisons. En la colonia se la conocía con el nombre de Torre de Nesle. He aquí por qué. El edificio que acabamos de citar era alquilado todos los años por una sociedad de doce jóvenes más ó menos ricos, y que ocupaban en el mando diferentes posiciones, pero íntimamente unidos los unos á los otros y aficionados ¿la vida alegre. Ninguno de los jóvenes vivía éh la casa, que pertenecía á todos. Iban á ella, solos ó reunidos, á celebrar orgías, que en el país eran consideradas tal como 1 as comprenden los parisienses de la decadencia. Rara vez se pasaba por los alrededores de la torre sin ver en el vértice de ía. plataforma pañuelos é bandas flotando al viento, sin oir cantos alegres y casi siempre exóticos, acordes de piano, notas de una polka ó de un vals, choque de copas, gritos y risas de mujeres. Las inofensivas orgías de que era teatro la torre moderna habían sido causa