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r NUMERO 883 A S C. LUNES 4 DE NOVIEMBRE DE 1907- OCHO PAGINAS. EDICIÓN 1 PAGINA 6 El viaje de los Reyes. Entrada en el puerto de Pbrtsmouth del acorazado inglés, Renown conduciendo á SS. M M D. Alfonso y doña Victoria. DE T H E GRAPH 1 C glamento especial, cuyas bases principales son oncurso de saltos. mación y prestigio la Kolnische Zeitung, que Los saltos que se ejecutarán sonólos sicuenta con admirable colaboración y tiene un las siguientes: guientes: o es desapasionado é imparcial el juicio que buen servicio postal. 1. Altura, sin carrera. los periódicos alemanes merecen á la Aventájale en circulación, sin duda por su (Ooncurso de fuerza. 2 Altura, con carrera. Prensa de los Estados Unidos. Se los cree á copiosa información telegráfica propia de las Los movimientos que se ejecutarán son 0 3. Distancia, sin carrera. todos sometidos al canciller del Imperio é ins- capitales extranjeras, el Lokal- Anzeiger, de los siguientes: Con pesos de barra corta y con 4.0 Distancia, con carrera. pirados por el ministerio de Negocios Extran- Berlín. un brazo á elección: Los premios para este Concurso también jeros. Tal se desprende del estudio que de Cuanto á los periódicos financieros, el más i. Developpé. 2.0 Elevación de un peso, á elegir entre los consisten en medallas de vermeil, plata y bron- aquella Prensa publica la North American Re- importante de todos es la Frankfurter Zeitung, el mejor y más extendido de su género, que se cuatro movimientos siguientes: Devissé, Bolex, ce á todos los concursantes que sumen en los view. cuatro saltos 9,25; 9. y 8,25 metros, como míniSon divididos los más importantes periódi- atiene en todo lo que afecta á política exteriot Arrancada y Peté. de la Sociedad Con pesos de barra larga y cof los dos mum, y titula de Campeón de 1907 al que cos alemanes en dos grupos: políticos y finan- á la norma trazada por el Canciller y entre cuGimnástica Española en saltos cieros. yos suscriptores figura el mismo Zar. brazos: reúna mayor suma de estos saltos. -Sobresale á la cabeza de los primeros la En este mismo grupo financiero es incluido 3.0 Developpé. En estos dos Concursos sólo pueden tomar Norddeuts he Zeitung, que, á título de órgano el Berliner Tageblatt. 4.0 Peté. imperial Cancillería, publica freRespecto á las demás publicaciones, puédesfe Los premios para este Concurso consisten en parte los socios de la Gimnástica Española que oficial de la aclaraciones y mensualidades (Nomedallas de vermeil, plata y bronce á todos los lleven satisfechas dos no exigiéndose cuota cuentemente los puntos másrectificaciones á citar en primera fila la Kreuz- Zeitung, órgano cuanto sobre trascendentales de las clases militares de la aristocracia alemaconcursantes que sumen en los cuatro mo- viembre y Diciembre) de política aparece en los demás periódicos, nafla Germania, de Berlín, y la Kolnische Volksde inscripción. vimientos 500,475 y 400 libras, respectivamenReina mucha animación con motivo de estos y el socialista Vorte, y título de Campeón de laS. G. E. en fuer- Concursos, siendo ya muchos los que se entre- dando á los lectores oficiosamente el sentido zeitung, periódicos católicos, mantener el buen gubernamental. warts, que cuida mucho de za de 1907 al concursante que obtenga mayor nan con tal objeto. J- Mas en el público tiene ganada mayor estí- nombre de su independencia. M suma en los pesos levantados. LA PRENSA ALEMANA BIBLIOTECA DE A B C 170 LA CASA DEL t- K ¡MEN 171 -Sí, señor- -repuso el servicial criado; -y luego, ¿qué hago? -Volveréis á pie, teniendo cuidado de llegar muy de mañana para que natie se aperciba de vuestra ausencia. -Nada más fácil, señdr. -Llenad antes de marcharos la pesebrera del caballo, y haced de modo que no le falte alimento duranteel día y la noche. Yo me encargo de darle de beber. Sí encontráis al paso diligencias que conduzcan gente que os conozca, ni una palabra sobre el objeto de vuestro viaje. -El señor puede estar tranquilo. -Son las once: no os descuidéis. Antes de salir quitaos la librea. Tomad un sombrero, un abrigo y un chaleco que os regalo. Pedro salió. XX día siguiente, á las seis Al puerta de la alcoba. de sude la mañana, amo. Pedro llamaba suavemente á la ¿Qué hay? -preguntó éste. -Estáis complacido. ¿El coche? -Está ya en la coenera de la Casa Nueva y a vuesta disposición. ¿Lando c berlina? -No, señor: una carretela en buen estado. La he comprado en mil doscientos francos. Mientras hablaba, Pedro iba colocando sobre la mesa de noche algunas monedas de oro, residuo de los dos mil francos que Enrique le entregara. ¿Habéis encontrado en el c a m i n o ó en Bensaneon algún conocido vuestro? -A ninguno. -Perfectamente. Estoy satisfecho. Habéis cumplido la mitad de vuestra misión. Tomad quinientos francos. Dentro de tres días os entregaré otro tanto, sin perjuicio de pagaros también vuestro salario. Y Enrique puso en la mano de Pedro veinticinco monedas de oro. Pedro no acertaba á expresar su reconocimiento. -Ahora, preciso es que 1 os explique lo que resta por hacer. ¿Habéis visto, á veinte minutos de aquí, en el camino de Besaneon, una cruz de hierro á la que dan sombra tres grandes tilos? -Sí, señor; la cruz está entre el camino de Navenne y la carretera. -La misma. ¿Conocéis aquí algún arrendador de coches que os confíe un ¡oche y un buen caballo, sin que á la vez os proporcione conductor? -Sí, señor- -contestó Pedro sonriendo. ¡Oh! soy muy conocido; diez coches y veinte caballos que pidiera, me los darían en seguida. Saben que soy un buen cochero, sobre todo desde que estoy á vuestro servicio. -Pues bien; tomad como si fuera para vos ¿entendéis? una tartana cuyas cortinas puedan echarse. Tartana y caballo deben estar dispuestos para la marcha el próximo sábado, á las seis de la mañana. Montaréis en el pescante y me esperaréis á la entrada del camino de Navenne, cerca de la cruz de- los tres tilos, cuidando de levantar el cuello de vuestro capote hasta la cinta de vuestro gorro, de modo que nadie pueda reconoceros. -Perded cuidado. Mi mismo padre había de verme pasar y no me conocería. -Salgo el viernes, con dirección á París, de las Mensajerías Laffite y CaiUard- -continuó Enrique. ¡Bah! -exclamó Pedro. -Lo cual no será obstáculo- -prosiguió el joven sonriendo- -para que me conduzcáis él sábado por la mañana á la parada de la Casa Nueva. -Comprendido... comprendido- -dijo Pedro, dichoso de encontrar ocasión propicia para demostrar su perspicacia. -El señor finge que parte... pero no se marcha. -Ni más ni menos, muchacho- -dijo Enrique riendo. -Estaré allí en carne y hueso para entregaros vuestros quinientos francos. Ya veis hasta qué punto confío en vos. Espero que vuestra discreción estará á la altura de mi confianza. Pedro dejó á su amo contento de haber encontrado en él un auxiliar tan activo como lo necesitaba. Durante los dos días siguientes, Enrique se ocupó en los mil detalles que preceden á un viaje. Vendió su caballo y su coche, arregló sus maletas, jugó al ajedrez con el comandante y no tuvo con Margarita más que una conferencia momentánea, que le bastó para hacer á la joven algunas prevenciones. La resolución de Margarita era irrevocable. Sus luchas interiores, si es que las sostenía, no se revelaban más que por su acentuada palidez y por unas ojeras extraordinarias. El comandante, sinceramente triste, no salía de su asombro ante la calma y la frialdad de su mujer. ¡Cuando pienso- -se. decía- -en que se acusa á Margarita de amar más de lo conveniente al pobre Enrique, para quien sólo tiene indiferencia! ¡Qué cosa más estúpida es la calumnia! tY cómo excitaría la risa si no hiciera llorari