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NUMERO 383 A ñ C. LUNES 4 isc NOVIEMBRE DE 3907. OCHO PAGINAS EU 1 CJON 1 PAGINA. 3 Madrid. El ministro de Instrucción pública, Sr. Rodríguez San Pedro (x) y el profesorado de la Escuela superior de Artes í Industrias, que presidieron el reparto de premios á los alumnos de dicho centro de enseñanza, verificado ayer en el salón de actos del Conservatorio. FOT. A B C V B C EN BERLÍN S T A L G I A A través de los esbeltos inacabables pinos de musASTURIANA tio ramaje llega el remusgo helado de las cumbres vecinas, extendiendo por el valle del Tino las invernales tristezas de la Selva Negra. De los pequeños pueblos industriales, de los caseríos de la montaña huyen tión con los sonoros Kaiserlied, Bismarcklied, los laboriosos alemanes buscando el desquite ¡Hurra Germania... Y, entre los rimbombos de al continuo trabajar de la 1 semana: es el do- la música, religiosamente escuchada, engullimingo del ingeniero de la fábrica, del maestro rán salchichas, amablemente empujadas con de taller, del campesino acomodado. Van á la cerveza. capital, á Karlsruhe, dispuestos á repetir metóHemos preferido quedarnos con los pobres, dicamente las distracciones de los pasados con los que no pudieron ir á la ciudad á pasar domingos; irán, ante todo, á presenciar el rele- el domingo; el pueblo está abandonado, solitavo de la guardia en el palacio del Gran Duque rio; llueve, pero el buen alemán no perdona el de Badén. paseo de los días de holganza; hará sus kilóEl centinela pasea lentamente, con el fusil metros reglamentarios y cumplirá fielmente bajo el brazo, sosegado, tranquilo; de pronto... con el fundamental precepto de tomar el aire por una animación extraordinaria se refleja en su- un número exacto, inmutable de- horas, un semblante: vocifera con energía fu- riosa, ex- aire... seamos sinceros, un aire sano, tonificado temporánea; se acabó la juiciosa tranquilidad con gratas saturaciones de cerveza. de su paseo; convulsivo, agitado por una ner- Se alargan las sombras de los pinos invaviosidad extraña, lanza briosamente un pie al diendo el valle, cubriendo de tristeza los cerespacio, luego el otro... y, da principio á una canos caseríos de la montaña, las silenciosas carrera vertiginosa de zancadas absurdas. No calles de estos pequeños pueblos industriales; sabemos qué pensar; este félico autómata ha arrecia el aliento helado de la Selva Negra. conseguido llevar la alarma á nuestro pobre ...Y nos abandonamos á la pereza de una espíritu, reposado y tímido; una angustia infi- tranquila melancolía, alimentada por amables nita, un temblor de ansiedad ha recorrido nues- nostalgias de nuestra amada tierra asturiana. tro mísero cuerpo... ¡Dios mío! Es que ha diviEIN SCHWARZWÓLDER sado, á lo lejos, los marciales soldados de la guardia entrante que avanza solemne, á paso de parada en hileras perfectas, impasibles, enhiestos, se mueven lo? guerreros con las piernas rígidas, andan sin doblar las rodillas, y, sin embargo... ¡andan! ¡Oh, prodigio admirable de la sabia disciplina alemana! La cara jovial y A bonachona de ese minúsculo oficial que manda -muchos podrá causar sorpresa esta noticia, pero la guaráia, sus ojos dulces, su bigotillo rubio extraña. no tiene nada de fantástica ni de su color sonrosado, han hecho que rocobráseMartín Hume es madrileño, no sólo por su mos la serenidad que nos faltaba; es él quien gran la grita ahora... pero sus alaridos de atiplada haber cariño hacia ellacapital de España y por habitado en durante largos períodos bravura no nos inquietan ya; tornamos á un de su vida, sino por antecedentes familiares; ambiente familiar y pacífico que, con lógica incongruencia de ideas, nos invita, risueño, á pues sus ascendientes residieron aquí desde el y es grande la compenetración que dedicar un infantil recuerdo del divertido ¿Pin, siglo XVIIIhistoriador inglés tiene con nuestras el insigne pan. pun! de la feria... costumbres y con- nuestro modo de ser. Visitarán luego el Museo. de Karlsruhe, moPor eso no extrañará á, nadie tampoco la derna población de 120 000 habitantes; el mag- perfección con que domina el castellano, hasta nífico palacio del Museo guarda, en la pobreza el punto de haber escrito en dicho idioma alde sus salas, una íntima confesión lastimosa guna de sus obras, y el conocimiento perfecto de torpe gusto artístico: vírgenes mantecosas de nuestra política con todas sus menudencias de robusteces fofas, dioses hercúleos de grose- é interioridades, eso que en el lenguaje corrienras ostentaciones, cuadros de nieve con refle- te designamos con el hombre de política de jos que dañan... El arte rudimentario de inspi- bastidores y que muchas personas de las de ración escuálida, los primeros palotes, los pri- acá no están, ni con mucho, iniciadas en sus meros borrones del chico que busca tan sólo el tortuosas é intrincadas tenebrosidades. efecto de los contrastes: un fondo azul... muy Al ocuparse los periódicos con la extensión pálido, un trozo de verde... muy pálido, y ¡arro- con que lo hicieron al relatar la conferencia gante! soberbio, un pino descomunal y som- que Hume explicó últimamente en el Ateneo, brío que se recorta vigorosamente. Nos acor- emitiéronse juicios é hiciéronse comentarios damos de aquel apunte de Martínez Abades: acerca de sus obras y de su modo de pensar; un barco cargado de sal, muy blanco; un barco pero no se estudió á Hume en su propia persocargado de carbón, niuy negro... y los dos muy na y por eso han de resultar más curiosas esjuntos, muy comparables, sobre un fundo uni- tas impresiones, nacidas de una conversación forme de mar levantino. sostenida por el que esto escribe con el histoEn uno de los mejores hoteles, comerán con riador británico, sobre todo porque en el cursos cariño áe artistas, tras- largo riieditar de la elección del mendr un almuerzo abrumador con rumbosos derroches de vino viejo del Rhein, uno de aquellos incansables desfiles de platos enormes que ya conocemos de las casas del párroco, del alcalde, del registrador de nuestro pueblo, en el señalado día del ínclito San Roque ó de la gloriosa Santa Juliana. Más tarde, en el Parque, ayudarán la diges- de esa conversación se hizo referencia al modo casual, casi providencial, por el que Hume se hizo- -esta es la palabra- -historiador y escritor. El caso no puede ser más curioso. En el año 1883, y en una de las largas temporadas que Hume, oficial á la sazón del Ejército inglés, pasaba en Madrid con su familia, vio en el escaparate de una librería establecida en la calle de Alcalá, y que ya no existe, un tomo que llevaba por título Crónaca d Enrico ottavo d In- MARTIN HUME MADRILEÑO 1. os empleados del Cuerpo de Prisiones han elevado á su director general una solici- tud en súplica de que se les concedan los medios necesarios para cumplir debidamente su misión, rodeándoles al mismo tiempo de la aude los llamados Calendars of State Papers (Spa- toridad y el prestigio moral que les hace falta. nisk) hallándose actualmente en la preparaHasta ahora los empleados de Prisiones se ción del sexto, todos ellos, como los anteriores hallan mal retribuidos, sujetos á cambios y de Gayangos, por encargo del Museo Britá- traslados que las necesidades del servició exi nico. ge, sometidos á continuas modificaciones en En 1896 y valiéndose de algunas notas reco- su reglamentación, y por si esto fuese poco, gidas en los archivos de Simancas, París y últimamente han llegado á tener que presenViena, al coleccionar aquellos documentos pu- ciar cómo las miras egoistas de elementos soblicó Los cortejos de la reina Isabel (CourtsMps of ciales reñidos con lo que signifique orden y qtieen Elisa etk) obfa de la que se agotaron 12 autoridad, tratan de hacerles imputaciones ediciones seguidas, éxito de publicación que ante la opinión pública. para nosotros resulta casi desconocido. En cárceles y presidios, de poco tiempo á Y así ha seguido hasta la hora presente, es- esta parte, se nota un espíritu de insubordinacribiendo obras y explican do lecciones de His- ción y rebeldía, que es preciso atajar. Los plantoria en las Universidades de Cambridge y de tes y tumultos en los penales van estando casi Londres. De las primeras, además de los cinco á la orden del día. tomos de Calendarios y del sexto que se halla Solicitan, pues, con razón, los empleados de preparando, ha publicado ya 16, siendo las más prisiones, una organización de servicios que, importantes, por lo que á nosotros se refiere, al mismo tiempo que armonice todas las ten la Historia de España (1479- 1788) la Historia dencias, restablezca la paz moral y material de moderna de España (1788- 1930) Elpueblo español, las prisiones y del personal que en ellas sirve. Las reinas de la España antigua, Notas españolas, Las bases principales que á este efecto proLa corte de Felipe IV, Felipe. II y Españoles e in- ponen en su solicitud son las siguientes: gleses en el siglo xvi, escrita directamente en cas- Que los establecimientos se sujeten al mis tellano esta última. mo régimen dentro de su respectivo sistema. ¿Qué piensa de nosotros? ¿Cómo juzga á los Que se regulen las atribuciones de las Junespañoles de ahora, quien- tan afondo ha es- tas locales de Prisiones, dándoles carácter putudiado á los de antaño? Preguntas son éstas ramente administrativo, evitando ejerzan las para las que un historiado r cuenta con broquel de gobierno, en menoscabo del Centro directiseguro con que poder evadirlas. Sólo estudia vo y en perjuicio del personal responsable, culos hechos del pasado y su jurisdicción se aca- yas iniciativas suelen malograrse por la resisba al llegar á los límites de lo que son hechos tencia que ofrecen en varios casos á todo meque se desarrollan en la actualidad. 1 joramiento algunos individuos de dichas Jun- Compró el libro, leyólo con suma atención, y concibió la idea de traducirlo al inglés, como lo hizo poco tiempo después, enriqueciéndolo con gran número de notas y apéndices, hasta el punto de que al aparecer la traducción fue acogida la obra con gran interés y obtuvo aceptación inmensa entre los historiadores y los eruditos. Lo íntimamente ligada que se encuentra la historia de Inglaterra de aquel período con la de España, hízole cultivar esta última, á la que ya era aficionado, pero sus asuntos y los deberes de su carrera lleváronle á la América del Sur, sin soñar siquiera en que aquella afición suya pudiera tener algún día medio más ostensible de exteriorizarse. A la sazón, nuestro compatriota D. Pascual Gayangos, que estaba en Londres ocupado en recoger y coleccionar, por encargo del Museo Británico, los documentos históricos que tuviesen relación con la historia de Inglaterra, hallábase ya viejo y se pensó en que Hume era la persona apropiada para ayudarle primero y y substituirle después. Hízose así, y desde 1890, en que dio comienzo á su nueva tarea, publicó cinco volúmenes Su gran experiencia de, las cosas y de los hombres le hacen poseer un golpe de vista certero y atinado, su trato es afabilísimo y su casa en Londres constituye el centro obligado para escritores, hombres de ciencia y artistas españoles que visitan aquella capital. Por ahora no piensa escribir más que el tomo VII de los Calendarios y tal vez la historia del reinado de Jaime I, para cuya empresa cuenta ya con gran número de antecedentes preciosos, especialmente los papeles del conde de Gondomar, que tiene seleccionados ya. Hace pocas tardes Hume honró con su visita la redacción de A B C, y al recorrer las oficinas y los talleres de Blanco y Negro y denuestro periódico, tuvo frases y juicios cariñosísimos que en esta casa no serán echados en olvido. Dentro de pocos días dejará de ser nuestro huésped por esta vez, pero sepa que Madrid se considerará orgulloso al conocer que su estancia en esta corte constituyó la causa ocasional, -según queda referido, de que Hume sea el famoso historiador que todos admiran. A. RAMÍREZ TOMÉ EL CUERPO DE PRISIONES