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002 DOMINGO 3 D t NOVIEMBRE D ec 7 OCHO PAGINAS. ED 1 CJO J PAGINA 6 SALÓN DE CARICATURAS M uéstrase tan grave el arte clásico español losé RAMÓN M É L I D A en los lienzos de Ribera y de Zurbarán, en los retratos de Velázquez, que apenas si en los enanos de este maestro de maestros se advierte algún rasgo que equipararse pueda con UNA RESOLUCIÓN el humorismo de la novela y de la poesía de aqueUnuestro grari siglo en el orden estético. Hay, sin embargo, un fondo de humorismo, INTERESANTE- velado y sutil en las tablas góticas; le hay en j- J ace algún tiempo presentóse al ministro de ¡algunos cuadros del Greco; le hay más desenFomento una instancia firmada por vafadado y sencillo en nuestra antigua pintura rios particulares, comerciantes y Sociedades, ¡de género. Pero nuestro gran satírico en la pinpidiendo que las Compañías de Electricidad tura es Goya. dejasen de cobrar el alquiler del contador y- A pesar de antecedente tan poderoso, la cafijasen el mínimum del consumo, pues tanto ricatura es un género que bien puede decirse con aquel alquiler como con la cantidad mínino ha empezado á desarrollarse entre nosotros ma se irrogaba perjuicios á muchos abonados hasta hace muy poco. Cultiváronla contados ary especialmente á los que no necesitaban hatistas, más como complemento gráfico de sátiras cer gran consumo de fluido. literarias, que como género artístico e pecial. Esta instancia, tramitada ya é informada faHoy constituye al fin una especialidad, canvorablemente por el Consejo de Estado, ha tón independiente, zumbón y maleante, por vuelto al ministerio y ha determinado la resoañadidura, fiel expresión de nuestro tiempo, y lución más favorable á los intereses de los abopor ello ha sido muy oportuna la iniciativa de nados, puesto que el Sr. González Besada ha la revista El Arte, que dirigen sus jóvenes resuelto: adeptos Montagud y Alcoverro, de convocar i. Que se les prohibe á las Compañías de tra concurso entre los caricaturistas. Creeríase electricidad el cobro de cantidad alguna por alque éstos apenas pasaban entre nosotros de quiler del contador, y media docena, y aunque es cierto que algunos 2. Que respecto á la cantidad fijada como artistas dan en la presente Exposición sus primínima se atengan en absoluto á lo que marmeras notas cómicas, maravilla que pasen de que el contador, si éste les merece confianza, y medio centenar los expositores y que den mateen otro caso, que fijen un máximo y un míniria abundante para que nos sjntamos orgullosos mo, aquél como garantía de los intereses del de una manifestación artística tan intensa y abonado y el último como garantía de los incompleta de tal especialidad. Para muchos será tereses de la Compañía. una revelación. Ahora la cuestión, toda vez que con tan recT T nos detendremos hoy á examinarla parte So to criterio se ha resuelto la instancia justísima principal, sin duda, que en esta derivación del que los particulares elevaron al ministro, está arte entre nosotros ha puesto y pone la coen saber quién ha de fijar ese máximo y ese rriente modernista, ni nos pararemos á señalar mínimum de que habla la resolución del señor lo mucho que ganaría el novísimo géner caGonzález Besada, pues no ha de dar los mismos ricaturesco español si en vez de esa corriente resultados si se determina por las Compañías Siguiera la señalada por el inmortal antor de que si lo hace una entidad oficial indepenlos Caprichos, grave y satírico á la par, como diente. propiamente cuadra al genio español. Pero en De todos modos, ya se ha resuelto, y como esto de los derroteros del. arte no hay que for- Excmo. Sr. D. Emilio Ferrari, insigne poet y académico de la Española, puede verse, de modo favorable al público, una zar las cosas, ello vendrá. de las cuestiones que más le interesaban, poi fallecido en Madrid. Penetremos en este primer salón de caricaentrañar lo que no puede meaos de calificarse turas que anuncia con una caprichosa re- buen dibujo; está Karicatp con graciosos asunEntre esta clase de caricaturistas sobresale de irritante abuso. membranza de antaño Francisco Ramírez en tos militares, y la peregrina dolora Quién fuera Moyano, que ha recorrido toda la escala social las invitaciones y que se halla instalado con caballo! está Atiza con episodios callejeros, en- y está acertadísimo en el Benlliure; está bien elegancia y gusto en el local que para Expo- tre los que sobresale uno tragicómico. ¡El au- Gómez del Fresno, y muy bien en la caricatura siciones ha establecido la casa Iturrioz en la tomóvil, mamá! está Pick, con un biombo de más intencionada, y Tovar muestra algunas ficalle de Fuencarral. páginas humorísticas deliciosas; está Demócri- guras- de la serie chispeante con que ilustra la Apenas se recorren sus dos saloncillos se to, con sus apuntes intencionados En el Museo cubierta del Cuento Semanal. El grupo de los catalanes es triuy notable: aprecia que hay tres grupos de expositores: los y Bailarina. madrileños, los catalanes y los parisienses, siSe muestran muy acertados en el campo de Cornet en Any, nou y any vell, ¡Dame lumbre! quiera éstos sean en su mayoría españoles. Se la caricatura, Ramírez, que expone la página y ex libris humoristicks; Elias Feliu en la atrevidiferencian un poco y no siempre en el estilo chulesca japonista Lo clásico, el paisaje satires- da sátira (á los primitivos) Y se volvió á clavar, y bastante en los asuntos. En cuanto á éstos co La caperucita roja, Alegoría y varias impresio- Venus y Caco, y en la alegoría mitológica del en Las personas que necesiten se ve que los nuevos caricaturistas no respe- nes callejeras; Gutiérrez de la Peña, que pre- robo de la fresca Europa, para anuncio de cartan lo humano, cuyas flaquezas fustigan hasta senta Misa de ocho y Misa de doce, ó sean dos ne concentrada; Folch en los buenos dibujos una colocación, aquéllas á quieencarándose con las personas, ni lo divino y aspectos satíricos de una. costumbre; Robleda- Adán y Eva, Rosaura y Poeta; Grau Miró en por cierto que han pasado tal cual vez la raya no, que muestra intención y gracia en Velada Miserias, Amor idealy Amor real y Santiago Rusi- nes haga falta un empleado ó sirde lo respetable. Parodiando á Goya en sus la- íntima, El baile del Tuerto, En la feria y otras ñol; Junceda en el picante idilio paradisiaco viente, las que deseen alquilar cónicos epígrafes puede decirse de lo primero composiciones; Montagud, que se manifiesta Els nostres primérs... tios, en Trafilitat, la declaun local, dar un aviso reservado, esto es malo y de lo segundo esto es peor. Pero cultivador de varios géneros: del pincel y el lá- ración romántica Un batió e poi moriré y Un poe. también creemos que pasados estos primeros piz en la humorada El primer amor, y en cari- ta decadent; paverías en sus originales bestias; anunciar una pérdida ó comprar furores todo se arreglará. caturas personales, entre las que sobresalen Federico Masriera en el salado contraste Un ó vender algo, deben publicar Digamos sin más rodeos que allí aparecen Testa coronada, y los retratos humorísticos de virtuoso y Un vicioso; Mompou, en A la plaza; los nombres y seudónimos de los caricaturis- Valle Inclán y Perico Sepúlveda; de los palillos Opisso, en el estrambótico retrato suyo y de un anuncio enla sección ácanunl tas conocidos, con muy raras excepciones. Está de modelar en ios graciosos grupos Vaya car- Cardona; Smith en la fina escultura Jovincel y cios por palabras de A B C, en Sueno con la enorme y complicada Cabeza do! y Romeo y Julieta, y en la figura de fina si- en los elegantes dibujos La vergonya del vestít y vpible y con tres cosas más, d, e las cuales la lueta Déjalo. otras caricaturas, dan muestra acabada del la seguridad de que por una can 1 que titula concuna cifra supera á todas en soCaricaturas de personas conocidas hay mu- fino humorismo catalán. tidad insignificante obtendrán briedad y gracia; está Xaudaró entre chinesco chas, felices las más, picantes algunas. El grupo parisiense cuenta con excelentes y siluetista en La embajadora, fino y espiritual Como es sabido, la caricatura suele ser un obras, entre las cuales son de notar Modes de fácil é inmediatamente sus proen De monos, ambas obras muy buenas; está homenaje. D. José Echegaray ha sido el más París, de Cidon; los Tipos de París, el Cochero y pósitos. Sancha con la caricatura de Carretero, la suya favorecido, pues lo menos se cuentan cuatro Ches Maxim s, graciosos dibujos de Merelo, y propia y la de luengo, acertadísimas y con un caricaturas de su marcada fisonomía. sobre todo, el grupo de café hecho al trazo, menos aun en cifra, poema musical, con el que pagaría se acredita de maestro. -Esta es la Exposición de caricaturas, que determina un progreso artístico. MUY INTERESANTE Y PRÁCTICO BIBLIOTECA DE A B C- 166 LA CASA DEL CRIMEN 167 castiga los amores culpables y reprueba los juramentos adúlteros! ¡Enrique, procuremos que nos olvide! Si se acuerda de nosotros, será para confundirnos. ¿Para confundirnos? ¿Por qué? ¿No sentimos el amor que, hace de dos corazones uno solo? No, mi bien amado; tú no eres culpable al abandonarlo todcpor el amor. El corazón de Margarita era cómplice de estos peligrosos sofismas. La voz de Enrique la subyugaba y trastornaba sus sentidos; tomó el error por la verdad, tomó las tinieblas por la luz é hizo supremos esfuerzos para demos trarse á sí propia que Enrique tenía razón y que la única ley divina era la ley del amor. Margarita recobró su tranquilidad... y llegó á mirar con calma su partida. ¿Cuándo partiremos? -preguntó, -Dentro de cuatro días. ¿Y cómo abandonar esta casa y seguirte sin despertar sospechas en mi marido? -Pensaré en ello y escribiré un plan detallado de todas las medidas que debes tomar. Como de costumbre, volveré aquí esta noche, y no ha de faltarme ocasión de deslizar en tu mano el papel que contenga ese plan. ¿Dónde vas á llevarme? -A algún retiro encantado, donde ocultemos nuestra dicha á todas las miradas. -Sola contigo... lejos de todos y de todo... ¡Oh, sí, dices bien, esa será la dicha! -Será la libertad, Margarita, la felicidad sin límites... ¡será el cislo! -Pero- -dijo la joven con un temblor involuntario- ¿y si nos persigue? ¿y si nos busca? -Tan ocultos hemos de star, que aunque le restaran todavía muchos años de vida y los consagrara á nuestra persecución... no lograría encontrarnos. v- ¿Estás seguro, Enrique? ¡Como lo estoy de amarte siempre XIX A quella misma noche llegó Enrique á casa del comandante simulando una profunda tristeza. ¿Qué tenéis, amigo mío? -le dijo el anciano. -Experimento tan viva contrariedad, que bien puede considerarse como pesar real y serio. ¿Sería indiscreto preguntaros cual es ese pesar? -En manera ninguna. Ved lo que me ocurre: pensaba continuar por algún tiempo á vuestro lado. -Supongo que no habréis cambiado de propósito. -Ahí está vuestro error, mi comandante, y eso es lo que me entristece. He recibido esta mañana cartas que reclaman mi r resencia en París inmediatamente. ¡Cómo! ¿Vais á partir... ¿A abandonarnos? -Es preciso. ¿No podéis retrasar vuestra partida por algunas semanas. ¡Imposible! ¿Por algunos días, al menos? -Hoy es martes... Pues bien, en la noche del viernes al sábado saldré de v esoul... me despediré de vos... aunque la despedida sea muy dolorosa... ¡No lucharé contra un imposible! -dijo el comandante; -puedo aseguraros, mi vquerido amigo, que sentimos mucho vuestra partida... pero que os acompañarán nuestros recuerdos y nuestro sincero pesar... ¿Verdad, Margarita? -Cierto, y el Sr. Varner lo sabe- -contestó la joven con visible contra. riedad. -Es verdad, y siempre recordaré con profundo reconocimiento lo afectuoso de vuestra acogida y el cariño que me habéis demostrado. Esta comedia fue representada con suma torpeza y gran falta de naturalidad, lo que demostraba que ninguno de los personajes era hábil en el arte del disimulo. El Sr. de Ferny, por su parte, reflexionaba en lo poco que se debe esperar del afecto y reconocimiento de las mujeres, puesto que Margarita escuchaba indiferente la noticia del viaje de Enrique Varner, con el cual había vivido algunos meses en íntima familiaridad, y quien, sólo por satisfacer unosde sus caprichos, había jugado la vida y casi perdido la partida. ¡Es mucha frialdad! -pensaba. ¡Si el bueno de Enrique no tuviera un carácter tan excélente, podría con razón ofenderse! ¿Cómo habéis arreglado el viaje? -preguntó en seguida. -De una manera muy sencilla. Esta madrugada escribí á Mulhouse solicitando un asiento en el coche que pasará el viernes por la noche por Vesoul. -Poco antes de las doce... ¿no es eso, querido Enrique? -Precisamente. -Entonces, ¿dispondréis de la noche hasta el momento de partir? Comeréis con nosotros. Jugaremos nuestra última partida de ajedrez y os acompañaré luego á la Administración de las diligencias, adonde habrá sido llevado antes vuestro equipaje. ¿Os parece bien? -Muy bien, puesto que tendré hasta el último momento el placer de nallarme en vuestra compañía. Margarita, llena de asombro, miro á Enrique. ¿Cómo podía partir ella si el señor de Ferny no se separaba un minuto de Enrique? Un imperceptible movimiento del joven la tranquilizo. Hízose general lav conversación y tomó un carácter de franqueza que no había tenido hasta entonces.