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N U M E R O 882 A B C. D O M I N G O 3 DE N O V I E M B R E D E 1907. O C H O P A G I N A S E D I C I Ó N i. a PAGINA 3 f 1 É ¿tr fe t i. i: i í Si V. J- 4. rr. I b W í iy F O T A. CHOCE Los terremotos de Calabria. Una calle del pueblo de Ferruzzano convertida en un montón de escombros. Porque entre el alcohol, el éter, el opio y El que no tiene bastante con esto y puelas demás porquerías que estas gentes be- de permitirse el lujo de gastar algo más, no ben, fuman y huelen, van á concluir con el encuentra obstáculos que se lo impidan, napoco juicio que en París queda, y el día que turalmente. Un oficial de Caballería se dejó p L O P l O A pesar de los esfuerzos de esto suceda supongo que no resultará muy alli en seis meses 50.000 francos. No pudo 1 una parte de la Prensa para agradable que digamos, venir á pasar una gastar más porque hubo c ue ponerle dos ca linchar las traiciones de Ullmo y Berton, temporada en medio de ana población de misas de fuerza y encer- arle en un maniestos asuntos no van á resucitar las discu- locos, criminales, irresponsables y tontos de comio. siones del affaire Dreyfus. El público no cree remate. Una señora de la mejor sociedad, esposa que tengan importancia los documentos Ya el alcohol ha motivado violentas cam- de un diplomático muy distinguido, llegó á substraídos ni que la posesión de semejan- pañas, como el mitin recientemente celebra- contraer deudas inverosímiles para poder te papeles baste á una nación extranjera do contra el absinte; comienza á preocupar elsatisfacer la costosa pasión que la dominaba para apoderarse de un puerto ó de una pla- número creciente de eterómanos j por si esto un día, desesperada y loca, se arrojó desy za fuerte, sobre todo si están bien defendi- fuera poco, nos encontramos ahora con que de un quinto piso porque no habiendo endos. Un cambio le interesa mucho más la también el opio hace estragos. contrado el dinero que la vizcondesa le exivida de Lison, la amante de Ullmo, y los peLos importadores de esta nueva distrac- gía, la negó la entrada en el hotel... riódicos parece que se han puesto de acuer- ción son los marinos, que pueden burlar Todos los fumadores de opio acaban trádo para hacer la reclame á la joven golfa, que fácilmente las más enérgicas prohibiciones, gicamente, y ó se matan ellos ó degüellan á no pasará mucho tiempo sin que la veamos puesto que el opio está terminantemente alguien, pero sin duda el vicio ejerct. ana en cualquier escenario luciendo lo que ten- prohibido. Hasta ahora sólo en algunos fuerza de sugestión enorme sobre ellos, porga... Las demás inciden cias del asunto á na- puertos se abusaba de la tolerancia de las que no escarmientan viendo el ejemplo. Lo die le importan, y nadie se ocupa de averi- autoridades, como en Brest y en Tolón, don- corriente, sin embargo, es, que el opio los guar qué es, en res 1 um idas cuentas, lo que de hay fumeries de opio, más ó menos disi- haga perder la razón. Ullmo iba á vender... IJsto no impedirá que muladas, que cuentan con numerosa clienPorque el caso de Ullmo es excepcional. le impongan un castigo severísimo y muy tela. Es el primer caso de tcntería fulminante merecido, no ya por el feo delito de traición Pero París no ha querido quedarse atrás y producido por el opio... de que se le acusa, sino por el mucho más ya parece que tenemos seis ó siete estableY lo peor será que haya contagiado á la grave de tontería, pues hace falta ser, en cimientos en diversos puntos de la capital, Srta. Lison y se nos presente esta criatura efecto, tonto de la cabeza para ofrecer la donde los aficionados se envenenan en la en París fumando en pips... compra de los documentos robados al pro- proporción que sus medios se lo permiten. ¡Pauvre petite! pio ministerio de Marina. Hay, según afirman los autores del libro J ¿SÉ JU N CADENAS. Esto prueba, naturalmente, que ese infe- El opio en París una fumerte en el centro de los París, Octubre. liz marino no estaba en su sano juicio, como bulevares, no lejos del Crédit Lyontiais, en no podía estarlo un hombre que, en los ra- la cual la dueña, una tal Mad. Lea, recibe á tos que la Srta. Lison le dejaba libres, se los parroquianos tendida entre dos perros dedicaba al opio. Y no le van á servir de tonkines y un gato siamés. nada las protestas que todos los días hace, Una vizcondesa, venida á menos, naturalrepitiendo en cada interrogatorio que no es mente, ha establecido en su hotel otra fumetraidor ni espía, porque ya ha salido- ¡cómo rie. Pero esta señora no predica como madaEl momento reviste no! -el correspondiente couplet: me Lea con el ejemplo, y lo prueba el hecho V A C Í LAC 1 ON gable solemnidad. Noinnesabe al amant de cceur de Lison de que para entrar én su casa hace íalta ser uno de qué palabras echar mano para exprefut un espión debidamente presentado y justificar la po- sar fielmente su estado de espíritu y alejar al ¡Pauvre petitel sesión de buenas rentas... Por lo visto, la mismo tiemoo toda suspicacia, toda molestia, 1 voulut vendré á Thomson vizcondesa da el opio, pero no lo fuma. toda irritación. Acaso no se haga ahora, ni se les s crets d la navigatjon... jPauvre petitel Se habla de la existencia de otras fumeries hará en mucho tiempo, justicia á la intervenCuando dentro de quince días toda Fran- más ó menos privadas: de una establecida ción de un no pequeño grupo de hombres de cia cante la novísima canción ¡cualquiera le en la rué Blanche, de otra que hay en Bi- buena voluntad, obstinados, generosamente obstinados en preparar una estable solución de quita á Ullmo el sambenito de la traición, llancourt, cerca de la isla des Ravageurs equilibrio y concordia para el problema que aunque pruebe á gritos su inocencia! de la del barrio Latino, de la de Saint- tanto ha dado que hacer y que escribir. A ries Ouen... ¿Me preguntáis si es verdad? Yo no go de pasar por sospechosos en ambos lados, Y n o e s jcie 3 ro c r e a en su inocencia, pero lo sé, pero me inclino á creer que sí. porque mantienen su actitud de mediación, cogidos no sí hay motivos para sospechar que se tampoco sospeché que pudiera haber tanto pocas veces entre dos fuegos y sufriendo imtrata de un irresponsable, completamente eteromano como en París hay... y tengo una pasibles la recriminación que surge de una y otra trinchera. trastornado por el opio y por los bellos ojos vecina que se toma ya el éter en cápsulas... No cabe ocultar que el de la Srta. Lison que, según parece, tam- ¡Como que me va á echar de casa porque no zado á invadir su espíritudesaliento ha empeen más de una ocabién... también dan el opio. hay quien resista el olor! sión al ver como eran apreciadas aquellas ¡Claro que por muy irresponsable que resuldesviaciones y rectificador es en que con mate Ullmo, algún castigo ha de imponérsele, yor ahinco influyeron. Quien recuerde el estapues de lo contrario va á ser cosa de que los rtero es un vicio caro... En casa de mada- do del problema hace dos ó tres años, apenas ciudadanos todos adopten un vicio cualquie- me Lea creo que la pipa de opio cues- le reconocerá ahora por el mismo. Cuando se los límites de sna ó ra, el que más gusto nos dé, y nos dedique- ta cinco francos nada más, pero en el hotel mantenía en local poco men os queabstención se retraimiento absoluto, mos luego á hacer locuras para alcanzar la de la vizcondesa de que antes os he hablado reprochaba á los catalanes sin distinción de irresponsabilidad, especie de inmunidad hace falta abonarse y el átono más económi- matices, la nota de un egoísmo feroz, intoleramuy corriente para correr el mundo hacien- co viene á resultar por unos 25 luises al ble y hosco. Ahora que, respondiendo á las solicitaciones que le llamaban con más ó menos do cada cual su santa voluntad. mes. ¡Una pequenez... DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL A B C EN PARÍS ABC BARCELONA sinceridad ó hipocresía, se han decidido á colaborar é intervenir en una obra común, ahora se repudia su presencia como intento de insoportable tutela, como petulante intrusión, como si al actuaría, y ponerla por obra usurparan una ciudadanía igual para todos los españoles, escrita en la ley, pero sin arraigo en las almas. Antes eran malos patriotas á título de indiferencia ó separatismo. Se ha hecho caso de esta acusación; se lia acudido á las urnas, al Parlamento, al mitin, en forma extraregional y expansiva, y ahora son también malos patriotas á título de intervención avasalladora. De la misma suerte toda exposición leal del asunto, toda alusión á un peligro remoto, son tomadas como amenaza. Si se pasa en silencio esa contingencia, el silencio arguye villana doblez y cobardía; un lenguaje para la Rambla y otro para la puerta del Sol. De aquí que los que han entendido conveniente apoyar ese diástole ó movimiento expansivo del espíritu de Cataluña y han puesto en estimularlo todos sus empeños, deban preguntarse con estupefacción: ¿en qué quedamos? y sientan en lo más hondo de su ser la vacilación que precede al fracaso de una tentativa recta. Antes de enmudecer definitivamente las plumas y ios labios que procuraron, desde muy distintas esferas y puntos de vista, ensanchar el círculo de acción á la esperanza catalana y fundirla en ideal español, se creen, en el deber de recordar un día y otro los -inconvenientes de una repulsa eategórica, de aquellas que un pueblo sabe leer en el fondo de su conciencia sin necesidad de expositores ni exegetas. No hay que confiar tampoco en los procedimientos de la política tradicional ó vieuxieu, limitada á dividir, á sembrar discordias entre los caudillos ó directores, á cultivar la tranquilla y la rivalidad de los personajes. El movimiento de que se trata no es un movimiento personalista; no es obra de un comité, no es un simple juego de ambiciones ó pasiones individuales. Ellas existen, sin duda, y tan profundas y envenenadas como se quiera; pero no dominan. El día que el estado mayor deje de corresponder á la realidad de la corriente de donde ha surgido, la corriente le pasará por encima. Es insensato, por lo tanto, tratar un fenómeno nuevo por el método antiguo. Durante treinta años han conducido la política de España dos partidos. ¿Qué digo dos partidos? Dos hombres: Cánovas y Sagasta. Al desaparecer esos hombres han estado á punto de naufragar los partidos y aun alguno no ha conseguido reconstituirse. Desde que el movimiento de Cataluña surgió á la vida activa se habrá renovado aquellos seis ó siete veces el personal director, sin que esos cambios retardaran ni comprometieran su empuje, porque se trata de un espíritu y no de una jefatura, de una elaboración popular y colectiva y no de un caudillaje. No digo esto á título de tendencia ni de apología. 1,0 doy á título de información leal, de noción exacta de la realidad, para todos, amigos, adversarios ó moderadores. MIGUEL S. OLÍ VER REGALOS Visitar la joyería í l u- banera, montera, SI