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88 A F C V I E R N E S i. D E N O V I E M B R E D E i o o 7 O C H O P A G I N A S E D I C I Ó N i. PAGINA 3 t rf, v (1 Í ÍÍO! J J FOT. A B C El Tenorio déoste año en el teatro Español. La hostería del Laurel. DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL A B C EN PARÍS A VISITA DE El incógnito que los Reyes quisieron guar LOS REYES dar durante su breve estancia en París, no ha podido ser respetado ni un instante. Con ¡vivas! y aclamaciones entusiastas recibió á los Reyes de España la población de París á su llegada al Quai d Orsay, y con aclamaciones y ¡vivas! los despidió al salir- para Cherbourg. ¿A qué se ha reducido, pues, el incógnito? -Apenas á una: breve inscripción en los libros del hotel Meurice; donde quedó registrado el alo- jamiento de los condes de Covadonga, para cumplimentar las formalidades del registro de la Prefectura. Yo no creo, como sospechaba Henri Maret hace días, que el incógnito de los Reyes obedezca á razones económicas, pero sí pienso que es tina de tantas regias etiqueterías llamadas á desaparecer, como la etiqueta misma. Todo París sabía que llegaban los Reyes de España, y todo París íué á aclamarlos; la Prensa anunció lo que harían, cómo emplearían sus horas, los lugares que se proponían visitar, las visitas que pensaban hacer, y los Reyes de España no salieron una sola vez del hotel Meurice, sin que tuvieran que atravesar por en medio de la compacta muchedumbre que los esperaba. El incógnito, pues, no ha existido. y el recibimiento que ahora ha tributado París al Rey de España ha sido el mismo de hace dos años, con la sola diferencia de que no ha habido festejos, decorado de calles ni luminarias. Pero el entusiasmo no ha sido menos grande que entonces, y demuestra que la opinión francesa, lo mismo que la española, no dan importancia ninguna á los rozamientos ocurridos en Marruecos. Para el pueblo de París, el Rey Alfonso continúa siendo siempre el Rey charmaut, figura conocidísima en el bulevar, donde apenas haj escaparate que no exhiba su retrato; y en los escenarios de los teatros, donde no se estrena una revista en que no salga el Rey Alfonso, con cualquier motivo. Ahora eSj con motivo de Las victorias españolas en Marrueeos, última creación de Fursy... Todos los detalles de la visita de los Reyes á París han sido telegrafiados ya y no es cosa de que yo los repita aquí. Prefiero deciros los comentarios que se han hecho á propósito de esta repentina intimidad de nuestros Monarcas con los miembros de la familia imperial de Rusia que en París residen. En efecto, los Reyes fueron á almorzar á Un a regia morada del gran dusrae Cirilo, y por si esto fuera poco, la Reina Victoria estuvo paseando ios horas con la gran duquesa Wladimiro. Nadie en París sospechaba esta intimidad de las Cortes española y rusa, y para justif i- caria se ha comenzado á decir que los ex tremos se tocan Al gran duque Wladimiro le habrá servido la visita regia para recordar las horas agradables que en Madrid vio transcurrir; el duque Cirilo quizá animara á nuestros Monarcas á visitar San Petersburgo, y el duque Alejo no haría más que mirar el reloj pensando en las rosadas uñas de I,i na Cavalieri. Estos son los pequeños potins que han dado á París motivo para la diaria murmuración, pues París, á pesar de ser tan grande, resulta tan chiquito como Madrid en eso de arrancar al prójimo tiras del pellejo, y yo os- aseguro que hoy se han despachado á su gusto las chismorreras damas que llenan de cuatro á seis las elegantes salas de Rítz y Rumpelmayor. Y en cambio, vean ustedes lo que son las cosas: de lo trascendental del viaje, de lo importante, de eso no se lia hablado. I a entrevista celebrada por los Sres. Pichón y Allendesalazar no ha despertado el menor interés ni la más insignificante curiosidad. ¿Qué han tratado los dos ministros en sus largas conferencias? Claro que habrán hablado de los asuntos de Marruecos y principalmente de los apuros del pobre Sultán que se ve precisado todos los meses á enviar á París unas cuantas alhajas para empeñarlas y seguir tirando. Porque Abd- elAziz resulta ser uno de los mejores parroquianos del Monte de Piedad. Ouizá Mr. Pichón habrá querido convencer al Sr. Allendesalazar para que España, ya que no ha querido prestar su colaboración eficaz en Casablanca, preste algunos millones al Sultán. En París saben que nuestros Gobiernos no suelen ser muy celosos administradores del Tesoro nacional. Esa propina de, un millón que acaban de conceder se ha prestado aquí á sabrosos comentarios. ¿Por qué no darle unos cuantos millones al Sultán que, después de todo, es posible que algún día los pueda pagar? Y como si lo viera... El Sr. Allendesalazar habrá asentido á todo, reservándose, claro está, el someterlo al Consejo de ministros, con lo cual Mr. Pichón se habrá quedado tan satisfecho... y ya pueden esperar sentados él y el Sultán. Un detalle que llamó la atención fue que apenas Mr. Pichón cumplimentó á D. Alfonso se fue á refugiar en el ministerio... ¡Quizá vería en el vagón regio el fusil de caza! JOSÉ JUAN CADENAS. I Sé Xcr V. héroe. Salvador Videllet Sol, que ha salvado á 78 personas durante la inundación de Tortosa. París, Octubre.