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NUMERO 876 A B C L U N E S 28 D E OCTUBRE D E 1907. OCHO P A G I N A S EDICIÓN 1, PAGINA 5 advertir que lo hizo en correctísimo castellano, Pero lo curioso es que el hilo utilizado para y una calurosa salva de aplausos expresó al la transmisión fotográfica puede utilizarse al pronunciar sus primeras palabras, la simpatía misino tiempo para conferenciar telefónicaPOH TELÉGRAFO efusiva que despertaba entre sus oyentes. mente. PARÍS, 2 7 S O Al. PCR TELÉGRAFO De modo maravilloso, que no sería posible Un periódico diario de Copenüague ha insl Matin publica el despacho siguiente de PARÍS, 2 7 C Al. seguir paso á paso dentro de las reducidas ditalado ya un sistema completo telefónico y teRoma: ft Igunos periódicos refieien esta mañana lo mensiones de esta impresión periodística y Los modernistas nan publicado un folleto legráfico, que le permite comunicar con Berlín, -siguiente: con un conocimiento perfecto de la psicología en el que se declaran católicos fieles y recla Ei collar de Abd- el- Aziz, que Mohatned el de nuestra raza, expuso los móviles que etilos 1 A F O R T U N A D L L El zar de Rusia Tazi, durante su estancia en París, había con- tiempos de Carlos I y de Felipe II contribu- man el derecho de discutir las Sagradas Escri OE NICOLÁS I, fiado á un corredor de alhajas, había desapa- yeron á que en los movimientos expansivos y turas, puesto que éstas son obras humanas. Enterado el Papa de lo que dicho folleto á las combinaciones de seguros. P- cos días recido y toda esperanza de encontrarlo se per- guerreros del pueblo español prevaleciera un dió, cuando recientemente los agentes de la sentimiento de unidad que borraba las diferen- contiene, ha manifestado que no tiene por qué después del nacimiento del zarevitch aseguraba Policía encargados de buscarlo, han encon- cias marcadas en la amalgama dé los antiguos ocuparse de lo que pretenden enseñarle los á su hijo en doce millones y medio de francos. trado todas las piedras y todas las perlas que reinos, que conservaban la diversidad de cos- modernistas. No érala, primera vez que hacía una Operación dé esta índole, pues diez días después de que lo comoonían en casa de diversos joyeros. tumbres, de leyes y aun de dialectos. naciera la princesa Elga la aseguró por 20 miAsegura el Gil Blas que el Monte de Piedad, España fue grande en aquel siglo glorioso, llones. fundándose en que tiene el monopolio de los no por los objetos que persiguiera en sus emPOR TELÉGRAFO préstamos sobre alhajas, ha demandado ante presas, sino por la fe con que las emprendía y Pero en lo que al zarevitch se refiere, no se ha VIGO, 2 7 5 T. los Tribunales á determinado Banco por haber sobre todo porque al acometerlas creía que lo limitado el Zar á lo dicho. Todos los años enprestado dinero sobre alhajas pertenecientes al hacía obedeciendo á un fin superior, qUe sólo R n el teatro de Rosalía de Castro se ha cele- trega en el Banco Nacional de Rusia siete misultán de Marruecos, el pueblo español estaba llamado á realizar en brado Un mitin socialista, organizado por llones y medio, que van á parar al activo de Pablo Iglesias. una cuenta que está abierta á nombre de su el mundo. Asistía mucho público. hijo. Bosquejó el cuadro que España ofrecía en El orador pronunció un discurso, El Tesoro entrega también, para que figuren los tiempos de los dos Felipes II y III, para tocó al régimen capitalista, censuró en el cual el hecho llegar á ios albores del reinado de Felirje IV, de qué se le expulsara de París y combatió en esa misma cuenta, 3.750.000 francos anualEl día 3 celebrarán el santo la marquesa viu- en los que yarioquedaba más qtie él recuerdo mente. toda tentativa de hacer la guerra en Ma- El hijo de Nicolás II tiene tres años. Cuando da de Villalobar, la señora viuda de Dacarrete, y el orgullo de las pasadas grandezas. el conde de la Cimera y los Sres. Gayarre y tenga veinte, con el interés compuesto, poseerá En esta épeéa sólo había dos sendas qué se- rruecos. Robledo. guir: una que conducía á la prosperidad y otra la Atacó también á los republicanos; dijo que más de 400 milloíics. Solidaridad les impide hacer propaganda de De San Juan de Luz ha regresado la distin- á la ruina, y el joven Monarca tuvo el des- sú ideal propio. TOLSTOI Y SÚ MUJER La condesa Sofía acierto de escoger para consejero al hombre guida consorte de D. Ricardo Madrazo y su Invitó á los obreros á ingresar en el socialis i- -Tolstoi, esposa que le conducía á la segunda. bella hija. de que la clase proletaria lle- del ilustre novelista ruso, hu regalado a! MuEn este punto hizo un retrato admirable del mo, único medio su bienestar. gue á conseguir seo histórico dé Moscou una interesante colecLos condes de Candilla han llegado á Ma- Conde- Duque; hombre dotado de fuerza física ción de manuscritos que llenando cinco abulé intelectual, pero al mismo tiempo amigo del irid. tados volúmenes, contienen sú autobiografía, poderío y lleno de orgullo y de ambición perA San Sebastián ha marchado el marqués de sonal, estimando que, más que gran estadista, si bien ha cuidado la cotidesa se destaque del fondo de su vida la figura del autor de La güeo OR TELÉGRAFO Valderas. era astuto y osado, anotando en perjuicio para f LISBOA, 2 7 6 T rray la paz. móviles que le pudieran guiar, lo En los primeros días del próximo mes regre- los su situación económica, totalmenteaveriado KJoticias diversas. En tales manuscritos, que no habrán de pude ruinosa 1 sarán de San Sebastián los condes de Po- y deshecha. Mañana presidirá el Rey el Consejo de blicarse rñientras no lo estime oportuno su lentino. autora, está detalladamente descrita, día por Expuso luego el estado de miseria que la na- ministr j. Los consejeros volverán á reunirse el martes día, la vida del novelista apóstol, y no son meción ofrecía, y los pujos que Aragón, Cataluña nos dé apreciar en esa colección los juicios é y Vizcaya sentían por gobernarse indepen- bajo lá presidencia del Sr. Joao Franco. EN EL ATENEO Por cuenta y administración, del Gobierno impresiones sobre los más notables escritores dientemente y con separación de Castilla. portugués, se va á construir el proyectado fe- con los cuales Tolstoi cambió su palabra ó sus Pues bien, Olivares, que conocía todo esto y que sabía asimismo que ni los soldados, ni los rrocarril de Macao á Cantón. Nerva, que ha cartas. Dice comandante del vapor ministros, ni los diplomáticos de la época po- venido eleste puerto con el propósito de intená dían compararse con los de Felipe II, trató de tar salvar el casco del Bonissia, pero que la em 5 ay litájas Je buscar artificialmente la unidad, pretextando M. Sosia ¡Mez, Montera, 23 ICTué la tarde de ayer de solemnidades acadé- un deseo d e expansión exterior en el cual no presa resulta imposible, y, por tanto, puede ¿nicas, y como tal debe de reputarse, cier- se creía, y valiéndose de medios por los que se considerarse completamente perdido el Botamente, la celebrada en la docta casa de la vejaba más que se halagaba á las regiones, russia, calle del Prado, en cuya cátedra, difundidora pues á los españoles siempre se los ha podido elecciones. de cultura, explicó el sabio historiador inglés, guiar por el amor y por el orgullo, pero jamás pidiendo nuevas las oposiciones se propone ce El bloque de Martín S. Hume, un capítulo interesante de por la fuerza. lebrar un Congreso nacional el día 3 de Enero nuestra historia, el relativo á la política cenEl los si tralizadora, unificadora mejor dicho, del pri- frutosconflicto creado por el favorito, dio de próximo lospara aquella fecha no han sido conque era este sistema Colegios electorales. vado de Felipe IV, ó sea del Conde- Duque de violencia, sobre de esperar, y distancias entré vocados do Comercio explica la dictadura del agrandar las OJornal Olivares. las regiones y Castilla, dio al traste con la pri- Sr. Franco, justificándola con la impotencia ¿Escogió este tema el conferenciante con un vanza de Olivares. de las últimas Cortes; pero opina, sin embarfin premeditado? ¿Hízolo así, por azar ó por ser Las personas que necesiten La última parte de la conferencia fue un traun período histórico hacia el que siente espe- bajo de exquisito análisis, en el que el histo- go, que como la dictadura no mejora la situación, se impone la reunión de unas nuevas una colocación, aquéllas á qüieciaí predilección? Punto es éste cuya aclaración riador hizo ver punto por punto cuáles hubie- Cámaras para que ante ellas asuma el Presino importa por el momento, aunque sí convielos resultados de haber seguido el nes haga falta un empleado ó sirne tener en cuenta la analogía de aquellas cir- ran sidoel camino distinto, resultados que se- dente la responsabilidad de sus actos. viente, Jas que deseen alquilar cunstancias con las presentes, en las que. se privado estaríamos tocando para nota en diversas regiones españolas un mismo guramente los momentos actuales. provecho nuestro en unlocal, dar un aviso reservado, anhelo de descentralización en los órdenes de Esta fue en síntesis la conferencia de Hume, anunciar una pérdida ó comprar la Administración y del Derecho. A FOTOGRAFÍA El profesor Korn reay justo es añadir que la concurrencia premió liza actualmente exPor hallarse ligeramente indispuesto el pre- su meritísima labor con repetidas muestras de ó vender algo, deben publicar PORTELÉFONO sidente de la sección de Ciencias históricas, se- aprobación, que se tradujeron al final en cerraperimentos curiosos un anuncio enia sección dzanunde transmisión fotográfica á largas distancias. ñor Labra, hizo la presentación del conferen- da salva de aplausos Los resultados conseguidos hasta ahora deciante el Sr. Moret y al hacerlo dio á conocer cios por palabras d e A B C e r Fue de al selecto auditorio el cariño que siempre ha tinguidosnotar que entre los concurrentes, dis- muestran que es posible, utilizando las líneas demostrado por España el historiador británi- diputados y muy numerosos, se hallaban los telefónicas, transmitir imágenes, como si se Ja seguridad de que por una cansolidarios Sres. Cambó, co, como lo demuestra la simple enumeración Puig y Cadafalch y otros compañerosVentosa, emplearan para ello hilos especiales. dé mi- La única dificultad consiste en que en los tidad insignificante obtendrán de sus obras y el haber dado dos series de con- noría. Hubo bastantes señoras y también estufácil é inmediatamente sus proferencias en l a s Universidades de Londres y vo presente el célebre hitoriádor danés Carlos hilos telefónicos pueden influir las llamadas de Cambridge, para tratar de asuntos exclusi- Bratli. que pasan por hilos vecinos. Esto produce sopósitos. vamente relacionados con nuestro pueblo. bre la imagen transmitida una serie de altera: A. R. 1. ciones. Levantóse á hablar el Sr, Hume, siendo de EL COLLAR DE ABD- EL- AZ 1 Z Papa y los modernistas E MITIN SOCIALISTA DE SOCIEDAD NOTAS LUSITANAS CONFERENCIA BiBLlOTECA DE A B C 156 LA CASA DEL CRIMEN 153 1 llegar anteayer noté que Margarita estaba más pálida que de costumbre que se esforzaba por parecer tranquila, á pesar de que su actitud y sus menores gestos denunciaban una violenta agitación interna. ¿Qué había pasado? Lo ignoraba y no podía adivinarlo. E 1 señor de Ferny no sabía tampoco más que yv, y ni siquiera notaba la visible turbación de su mujer. sReía y bromeaba como de costumbre, con la pesadez y vulgaridad que le caracterizan. slnquieto ante la extraña agitación de Margarita y la obstinación con que parecía evitar que nuestras miradas se encontraran, hubiera dado mi vida por hallarme á solas con ella un momento é interrogarle; pero las cosas tomaban un rumbo contrario á mis deseos, y el comandante, que solía salir una ó dos veces del salón después de comer para ir en busca del tabaco, de un periódico ó de otro objeto cualquiera, no se movía del sillón, donde parecía clavado. La constante preocupación que me consumía hizo que la noche me pareciera horriblemente larga. 3 Por fin terminamos la última partida. Dieron las once. Cogí mi abrigo y mi sombrero y me dispuse á salir. Todas las noches, en el momento de mi partida, el comandante era el primero aue salía del salón con la lámpara para alumbrar la escalera. Esta noche hizo como siempre. Aún no había salido de la habitación, cuando Margarita se acercó rápidamente hacia mí y puso en mi mano un papel hecho varios dobleces. Después retrocedió y puso un dedo en su boca para recomendarme que guardara silencio. Lo confieso: quedé aturdido. No creía lo que veía y acusaba de torpes a mis sentidos. Margarita, la pura y sencilla Margarita, obrando como una verdadera corneta, rae escribía una carta y ponía el billete en mis manos en presencia y casTá la vista, de sumando, con un aplomo inesperado, coauna astucia incomrjarabís E: a inverosímil, era imposible, y, sin embargo, era asi. Tenía la r; rueba, en la mano. Oculté ei misterioso y diminuto papel en el bolsillo del. chaleco y me incorporé precipitadamente al comandante. Tal era ini impaciencia por onocer el texto de la carta de Margarita, que así que me vi en la calle eché á cerreí sii dirección á mi casa, porque sólo en mi casa podía satisfacer mi viva curio; En París, y á las once de lá noche, hubiera entrado en un café, rné hubiera parada en una tienda, y en caso de necesidad hubiera leído la carta á la ¿Por. qué? ¿Acaso las hermanas de la Caridad no pasan ¡as noches junto á la cabecera de los enfermos? Además, vos estáis conmigo. -En realidad, tienes razón. Quédate, si quieres... No hay que contar con el criado, que á estas horas ya duerme. Si el sueño me vence, siquiera sea por un momento, no dejes de poner hielo sobre la cabeza de Enrique. Ahora... ven. El señor de Ferny hizo entrar á Margarita en el dormitorio de Enrique, habitación que estaba alumbrada por una lámpara y los resplandores del fuego de la chimenea. En la parte exterior de la ventana había un cubo lleno de hielo. Cada cinco minutos era preciso envolver en una servilleta tres ó Cuatro pedazos de hielo y colocarlos en la frente de Enrique, donde se fundía con rapidez. El joven tenía los ojos desmesuradamente abiertos; sus miradas, animadas por la fiebre, ofrecían una vaga y doloroso, expresión. Acercóse Margarita al lecho. -No te reconoce- -dijo el comandante. -Habíale, verás como no té contesta. ¿Me oís... -balbució Margarita Enrique hizo un ligero movimiento de cabeza; sus ojos se dirigieron hacia el punto de donde había salido la voz, pero seguramente no había comprendido las palabras pronunciadas. Sentóse la joven junto al fuego y pareció aletargarse; pero no dormía, pensaba. Una hora antes de amanece. dijo el comandante: ¿Margarita? ¿Qué? -respondió. -El sueño se apodera irresistiblemente de mí. Vela al enfermo por espacio de una hora y cuida de substituir el hielo así que se funda. Hecha esta recomendación, sentóse el comandante, apoyó la cabeza en el respaldo del sillón, y un minuto después dormía. La joven abandonó entonces su asiento y se puso en pie junto al lecno, con objeto de cumplir las indicaciones de su marido. A la vez que miraba el paño que destilaba el agua gota á gota, se decía: ¡Vivirá... ¡Quiero que viva! De pronto agitáronse los labios de Enrique y dejaron escapar algunos sonídí) S vagos é inarticulados. La Sra. de Ferny se inclinó hacia el joven con ánimo de escuchar. Desde luego oyó dos ó tres veces su nombre. ¡Margarita. ¡Margarita! -decía el enfermo. Sus labios s guieron moviéndose aún, pero sin producir más que un murmullo incomprensible. La joven, sin embargo, continuaba oyendo estas palabras: ¡Margarita. ¡Margarita!